Yajalón que significa en tseltal Tierra verde, es un municipio de Chiapas asentado en las montañas del Norte de la región Selva; como la mayoría de los lugares en nuestro estado, tiene una riqueza natural y cultural, donde hombres y mujeres día a día construyen su historia de vida, a través de su trabajo, de su oficio.

Don Venancio Damas, quiropráctico /Foto: Gabriela Barrios

“La grandeza de las actividades se mide por la responsabilidad

y la pasión que cada uno pone en lo que le toca hacer”

Carlos Montemayor

Por: Gabriela Guadalupe Barrios García

Desmesuradas ha conversado con el señor Venancio, originario de Yajalón, quien es una de esas personas que a lo largo de su vida se ha dedicado con esmero a la agricultura, la peluquería y los más significativo para él: la quiroprática y que con orgullo dice: “Siempre he tenido trabajos mixtos, originalmente me inicié como cafeticultor o agricultor, le ayudaba a mi papá a levantar la cosecha de café, comencé a trabajar con él desde muy chico, de 10 años. Nos criamos con todo lo relacionado al monte, al ranchito, también sembramos maíz. Hasta la fecha sigo con ese plan de trabajo. Tengo un terrenito”.

Con voz pausada y serena nos cuenta que también fue juez municipal “juez de paz” le llamábamos en aquel tiempo y tuve el propósito de servirle a Yajalón como autoridad, que es muy importante porque a veces cometemos delitos sin saber qué es un delito y hasta dónde puede uno llegar, afortunadamente me documenté con lo que es la ley. Nunca apliqué la ley rigurosamente, ya que antes de eso fui militante de la religión católica, formaba grupos de catecismo con niños, jóvenes y adultos, hablábamos de formación de la sociedad, cómo ir por la vida, con base a los principios que para mí son básicos”.

Su charla nos lleva a recorrer ese camino de aprendizaje desde su juventud: “Tenía deseos de aprender un oficio, aparte de lo que ya sabía entonces, empecé a buscarle y me metí de albañil, fui peón, tengo nociones de albañilería, me metí un poquito en fontanería, no me gustaron; después entré a trabajar en la relojería, me quedé sólo en principios porque desafortunadamente desde entonces ya me molestaba la vista, por lo que seguí buscando y me encaminé hacia lo más rápido por lo que entré a la peluquería, en eso trabajé como 12 años; actualmente tengo mi trampita (risas) sigo cortándole el cabello a algunas personas que me buscan.

Esos trabajos los sigo ejerciendo, afortunadamente, mi papá José Damas Trujillo y mi abuelito Norberto Damas Gutiérrez tuvieron el gran regalo de Dios de tener ese conocimiento de curar los huesos. Actualmente, me dedico más a las curadas de huesos, porque me buscan para para eso en mi domicilio.

¿Desde cuándo inició en ese oficio?

Me inicié en ese trabajo de huesos más o menos como a los 12 años, en ese tiempo no puedo presumir que todo sabía, sino que mi papá componía huesos, pero dejó de atender a un muchacho, no estaba en condiciones de poder atenderlo pero el muchacho llegaba y llegaba a buscarlo; entonces mi mamá me dijo: Atiéndelo. Respondí; ¿qué voy a hacer? ¿cómo? Me decidí a hacerlo, veía cómo hacía su trabajo mi papá, empecé a foguearle las partes afectadas, foguear le llamamos a hervir agua con hierba que se llama chakil o árnica porque en cada golpe se presentan moretones o derrames internos porque los vasitos se rompen y produce ese derrame. Entonces al estar tocándole esas partes del cuerpo que estaban afectadas, como que se me despejó el don que Dios ya me había dado, empecé a tallar al muchacho, a componerle. No faltó quien me mirara atendiendo y por ahí se accidentó otra persona, ya no llamaban a mi papá, me llamaban a mí. Para mí es un regalo de Dios esto de saber curar los huesos porque uno no lo estudia, lo tenemos por un Don especial que Dios nos da. No me tienen que presentar radiografías, no lo requiero, a veces les pido para que cotejemos porque hay pacientes que tienen duda de lo que uno les dice que si está fracturado y tiene una luxación.

¿Cómo es el proceso?

Nosotros tenemos sensibilidad en las manos. Hay personas que llegan a la casa y preguntan ¿qué tengo? Mientras no los toque no sé decirles. Pueden tener luxación, fractura, esguince. Se descubre qué tiene esa persona al tocarla con la sensibilidad, como el pianista que al tocar las teclas ya sabe qué sonido le lleva. Al tocar a la persona uno se concentra, en ese momento no nos deben hablar ni tocar donde estamos sentados porque nos perturban, nos ponemos en blanco mientras estamos auscultando, pasando los dedos en la parte afectada porque en ese caso los accidentes no todos son iguales, la fractura se divide en tres. Hay fracturas expuestas, las que rompen la piel, las hay internas que quedan por dentro de la piel, sólo se ven las puntas de huesos que al tocar se detectan dónde están quebrados y también la fisura, donde el hueso está “ventiado”, en esas situaciones son tratamientos diferentes.

Entonces, ¿aprendió de su papá?

No. Es un don que no podemos aprender ni enseñar porque son dones naturales que tenemos.

¿Y qué dijo su papá o ya se lo esperaba?

A él le dio gusto cuando vio que estaba apoyando a la gente porque es un servicio muy especial, da gusto dar salud a las personas. Por ejemplo, hay padres de familia que tienen una ruptura de hueso ¿qué hace? En lo económico, si se desplaza con un médico puede ser cirugía o sólo colocar el yeso, entonces son servicios que muchas veces no lo puede pagar. En esa situación, no le veo primero la bolsa: ¿cuánto me va a pagar? No. Mi deseo es salvarlo, mi deseo es que esté bien, que sane. Porque nos conocemos en la zona y sé que esa persona lo necesita, así que le compongo su fractura, luxación o zafadura.

¿Cuál es la lesión que con más frecuencia trata usted? ¿Con qué dolencias llegan más sus pacientes?

Llegan con luxaciones, con doblón de tobillo y las fisuras. La luxación también tiene dos etapas. En la luxación el hueso sale de su lugar natural; cuando hay zafadura brinca el hueso uno sobre el otro, entonces para mí no es tan fácil porque ahí se hace esfuerzo. En la fractura no se hace esfuerzo es solamente moviendo los músculos con la sensibilidad de los dedos va uno detectando y acomodando los huesos. Ya que están acomodados los huesos utilizo el cartón, originalmente usaba la tablita pero recientemente utilizo el cartón. Le hago molduras como esté; si es el pie le busco la forma, las molduras y le adapto y sobre el cartón utilizo el vendaje, ya la venda es como la requiera, hay de varias medidas.

Hay temporadas que hay muchos accidentados de fractura, zafaduras, como también la descompostura de pelvis, en la espina dorsal, hay personas que se resbalan en la calle y se dislocan lo que es la pelvis pero como sé que tenemos en el centro la espina dorsal que se prensa, ahí se reubican los nervios centrales que pasan en la cadera por lo que la persona empieza a sufrir dolor de piernas, entonces siempre va acompañada de la luxación.

Don Venancio con paciente / Foto: Cortesía Yeriffe Fuentes Damas

Actualmente ¿Usa alguna hierba o material que le ayude al tratamiento?

Dejé de usar la hierba, inicialmente lo empecé a usar pero -como le platiqué- trabajo mixto y se requiere que uno de momento vaya a lavarse y a veces agarraba agua fría entonces noté que eso me estaba afectando. Lo receto que lo hagan, siempre les recomiendo la misma hierba, también hay una hierba que le llamamos hierba de campana, las hojitas se le colocan para que desinflame, eso sí les he colocado, pero el árnica ya no les aplico.

Entonces también recomienda hierbas en sus tratamientos. ¿Eso cómo lo aprendió?

Eso si ya se puede aprender de otros, como lo que utilizaba mi papá eso lo sigo utilizando porque en nuestra zona se dan hierbas para todo, entonces se va aprendiendo lo que es bueno para cada caso. Pero más recomiendo el uso de la hoja de campana así como también la hoja de repollo porque los poros extraen las sustancias malas en el cuerpo.

¿Tiene algún ritual antes de hacer una curación?

Antes de iniciar, sin que el paciente se dé cuenta me encomiendo a Dios, con una señal de una cruz, porque entiendo que hay personas de diversas religiones, eso nunca les pregunto. Actúo de esa manera porque sé que en el nombre de Dios y de la Virgen Santísima hago esos trabajos, que ellos me bendigan, que bendigan mis manos para que esa persona yo le pueda dar salud, haciendo eso ya toco mis manos en la parte afectada de la persona y empiezo a trabajarle. Como ya lo dije en ese momento quedo en silencio que no me toquen para que yo pueda hacer mi trabajo con éxito.

¿Cómo es un día de trabajo para usted?

Me levanto a las 5:30 o 6 de la mañana, ya nos quedamos mi esposa y yo; tengo una nieta que se va a la escuela y mi hija al trabajo, entonces barro la casa, sé trapear, tenemos unos animalitos, me gusta darles su alimento; tenemos un solar adicional y me gusta limpiarlo, podar los árboles, que estén bonitos, hablo con ellos porque sé que son seres de vida y para mí es una terapia, me olvido de mis cansancios, de todo. Incluso si mi esposa requiere más en que puedo apoyar, respeto su criterio, sé lavar platos y claro, respeto cuando me dice que no toque sus trastes, entonces ya le dejo su trabajo (risas).

Me siento un rato a ver el noticiero y si en eso llega un paciente lo atiendo porque eso no se puede programar, son eventuales; en el día a veces pueden ser de dos a cuatro personas. Lo que sí es que soy estricto, programo mis pacientes; las primeras veces no porque son accidentes y los atiendo a la hora que lleguen, de ahí en adelante ya los programo. Le doy prioridad a la gente que viaja, no sólo atiendo a la gente de Yajalón sino que llegan de las comunidades, de poblados vecinos como Chilón, Tumbalá, de Sabanilla, por eso evito quitarles tiempo a ellos porque tienen que regresar.

En promedio, ¿cuánto tiempo le lleva atender una persona?

Depende qué tenga, pero normalmente dos horas me llevo para atender bien a la persona, nada de prisa. Hay pacientes que me lleva hasta tres horas atenderlos, para mí es muy cansado. Una curada equivale a un día de trabajo porque queda uno cansado.

¿Cómo ofrece sus servicios? ¿Cómo sabe la gente? ¿Por recomendación? ¿Se anuncia usted?

Por recomendación. Nunca me ha gustado anunciarme. Me han dicho que coloque un letrero, pero me niego. La gente ya sabe, me llegan a buscar y se comunican. En las comunidades ya les doy mi nombre, cuando hay teléfono en su lugar (donde habitan) les doy un papelito donde está mi nombre, mi dirección y mi número de teléfono. Esas personas que ya vinieron una vez se encargan de mandar a sus compañeros, entonces ya los mandan acá o si pueden llamarme por teléfono me hablan antes a qué hora van a llegar y ya los espero.

¿Cómo lo conocen en Yajalón y en las comunidades?

Hay personas que dicen sobandero, otras huesero, pero no les critico, les respeto como me traten. Correctamente es quiropráctico, pero no les contradigo como me traten, no me ofenden, la mayoría me dice sobandero pero no lo soy. Quiropráctico es la palabra correcta. Sobandero es el que se encarga de atender lo que es talladas; hay enfermedades naturales como los empachos, entonces ese su trabajo. Yo no curo de empacho, no sé quitarles el empacho (risas). A lo mejor en el momento en que lo estoy tallando algo les ayuda (risas). Por ejemplo, si hay una persona que está luxado no me voy solamente donde está afectado, le busco qué partes tiene mal su cuerpo, ya sé qué partes se dañó con la caída entonces les empiezo a tallar el cuello, los hombros, los brazos; si la zafadura está en la pierna, en el codo o los hombros, la luxación a veces del brazo al irse a la cabeza del hueso pues lógico que los nervios jalan. Una cosa muy curiosa, si se luxan del brazo izquierdo se daña el brazo derecho, por el conocimiento muscular les tallo las dos partes, ahí creo que se aplica la palabra sobandero.

¿Ha estudiado por su cuenta o ha leído documentos que le ayuden a conocer más sobre el funcionamiento de los huesos?

Que lo requiera para eso no, pero me ha interesado para saber más de cómo está el sistema óseo, el sistema muscular, entonces me ayudan para saber cómo están enlazados los nervios, por lo que trato de esculcar a la persona, ahí voy buscando porque le estoy componiendo la pelvis, la parte del tórax porque los nervios son como hilos que se van del tobillo hasta la cabeza entonces al mover ciertas partes mejora la persona.

Con toda la experiencia que usted tiene, ¿qué piensa qué es lo que más ha aprendido?, ¿qué es lo que le ha enseñado el trato con la gente?

El trato de la gente es muy difícil, he procurado conocer algo de psicología, saber con quién está uno hablando, saber qué palabra decirle, cómo entenderle y saber contestar, los escucho y he aprendido interpretar sus miradas porque así se escucha también, con los ademanes; hay personas muy discretas que solo nos quedan mirando pero también así hablan, he tenido la capacidad de entenderles en sus miradas qué me quieren decir, he procurado atenderlos neutrales porque un adiós con gusto, con respeto agrada. Nunca me he creído por este don, todo lo que he aprendido es con el afán de servirles, de atenderlos bien; hay gente que valora lo que uno está haciendo y ya contribuyen a uno pero nunca les he dicho cuánto traes en la bolsa, nunca les he preguntado y seguir atendiendo a las personas con respeto, de acuerdo a su edad, hay que tener esos cuidados para no caer en los errores.

¿A sus pacientes a partir de qué edad los recibe?

He atendido a bebés que por nacimiento vienen deformaditos, entonces llegan los papás a la casa y han pedido que los cure; es más fácil componerles su tobillito que viene golpeadito por naturaleza, del empeine o sus deditos que vienen mal. Es una etapa en que sus huesitos están tiernos, están gelatinosos, entonces con facilidad se corrigen, con mucho cuidado los he tratado. También por descuido de sus papás que los han jalado de sus manitas y se les han zafado los gonces, los he curado en esa etapa de bebés. Así que he curado de todas las edades, hombres y mujeres.

Don Venancio con paciente /Foto: Cortesía Edith Damas Aguilar

 

¿De qué edad es la mayoría de sus pacientes?

La mayoría son jóvenes, por los deportes y también muchos accidentados.

¿Alguno de sus hijos o nietos trae este don?

Tengo dos hijos que sí tienen nociones de cómo curar, nada más que les da miedo cómo tratarlos, cómo jalarlos, cómo apretarlos. Yo, al contrario, si la persona grita más la aprieto y no pretendo hacerle un daño, es porque quiero sanarlos en minutos, quitar la causa de su dolor. Por ejemplo, la parte que duele más en los accidentados son las zafaduras. Hay dos cosas muy diferentes, la fractura, que no duele mucho, nada más incapacita; si se fractura un brazo, no lo puede mover y la curación no es rápida. La zafadura sí es muy dolorosa en cualquier parte del cuerpo porque el hueso se cruza y los nervios se contraen, entonces uno tiene que luchar con los nervios, superarle la fuerza; afortunadamente Dios me dio un poquito de fuerza, hasta ahorita los he podido curar. A veces la persona se desmaya por el dolor pero yo digo, mejor que se desmaye porque así es más suave curarlo, como anestesiado (risas).

¿Cuál es el caso más difícil que ha atendido?

Fracturas de fémur. Por el músculo, que no se alcanza a tocar con las manos, es un cuadro muy difícil; también de la cadera, del (hueso) ilíaco, las fracturas ahí, por la forma, que no se pueden sujetar, no se pueden vendar, son una parte muy difícil para mí.

¿Qué nos recomienda para cuidar nuestros huesos?

Ciertas terapias, como una: si la persona físicamente está débil no debe hacer saltos, brincos, es mejor aunque haga más tiempo, rodear como dice el dicho y no rodar. A parte, si la persona sufre dolores periódicos en los gonces, es bueno su estudio esquelético, porque a veces hay personas que ya traen problemas de osteoporosis, de artritis; son situaciones en que las personas no tienen edades para padecer esos males, entonces es aconsejable que cuiden sus alimentos, sus movimientos, sus posturas. También hay muchos que desde niños nos acostumbramos a inclinarnos tanto para escribir que nos afecta la espina dorsal y se forma lo que llamamos joroba, por eso, como padre de familia aconsejo a todos, que cuando vean a estos niños mal sentados no tengan pena de pasar y con una mano atrás y una en el pecho, los corrijan y siempre explicarles que se están formando mal. Los padres de familia deben vigilar a los hijos, hasta a uno de adulto, que sí está mal parado, uno mismo darse cuenta que está mal. Les aconsejo que se coloquen a la pared y se aprieten a la pared para que la espina dorsal se enderece. También aconsejo que sus colchones estén en buen estado porque a veces usamos unos muy averiados o con los resortes mal o si son de esponja se hacen bolas por dentro y no los cambiamos seguido, a veces por lo económico, pero también eso deforma nuestros cuerpos.

¿A usted quién lo soba?

Ahí está la pregunta (risas). Ese es el colmo para mí. ¿Quién me cura? Me he hecho algunos trabajos donde he podido hacerlo, ya que no soy una persona que ponga escalera para brincar, soy un poco descuidado (risas), me gusta subirme a arbolitos y no me cuido, entonces he tenido mis luxaciones, ya se me ha fisurado una parte del tobillo, también tuve un accidente, entonces se me fracturó una parte del omoplato; por lo que busqué otro compañero que me atendiera y se empezó a reír y me dijo: ahora vas a pagar. Le contesté: bueno, está bien, me dejo en sus manos, ya sabía qué cosa era pero esa persona no aceptó lo que le dije, que tenía fractura en tal parte, pero como me iba atender él, me dijo que estaba bien. Entonces me hice el tratamiento solo y afortunadamente me pude componer. Pero en otras partes, que se me dañara una parte más difícil de alcanzar ya tengo que recurrir a otro.

Alguna anécdota que desee compartirnos:

Primero que nada felicitarlas porque por medio de su trabajo le enseñan a una sociedad y esta plática que tuvimos es básica para la vida práctica, para todo, cuando tengan dolorcitos musculares no se den a tallar con cualquier gente, procuren que tenga un poquito de prestigio, que tenga algo de conocimiento, no quiero decirle que no vayan con el médico, ya que también tiene sus conocimientos pero hay especialistas. He tenido pláticas con algunos médicos que he curado, entonces me platican que como médicos también tienen que ver a su médico, cómo van a permitir ellos que los va a ver una persona que no tiene estudio.

Entonces son anécdotas bonitas para la sociedad y difundirlos por la salud es muy bonito, es hermoso, casi no se ha escuchado que una persona se interese por el otro, casi no hay; por eso mismo las felicito que así como me están haciendo esta entrevista a mí se lo están haciendo a otros, cada uno tiene sus grandes dones, desempeñando un trabajo con hermosura, con lealtad, con dones del servir, de trabajar honestamente, es una maravilla.

Don Venancio joven / Foto: Cortesía de la Familia

 

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PERFIL

Nombre completo: José Venancio Damas Maldonado

Edad: 75 años

Lugar de nacimiento: Yajalón, Chiapas

Fecha de nacimiento: 30 de diciembre de 1942

Número de hermanos: 7

Número de hijos: 6

Estado civil: Casado por las dos leyes

Pasatiempos: Me gusta pintar, escribir, hacer versos y acrósticos de los nombres, me gusta dibujar, me he interesado en no olvidar las matemáticas, me pongo a repasar mis tablas para estar actualizado, practicar la letra y lo que nos enseñaron en primaria, hacer ruedita, ruedita y he visto que es un control del sistema nervioso porque cuando uno está nervioso, eso ayuda mucho, es un pasatiempo muy hermoso estar pintando, rayando y rayando eso disipa la mente, favorece muchísimo.

Música: La marimba, como también algunas canciones, adolezco de un defecto, que me gusta cantar aunque sea por los labios, no se me graba toda la letra pero me gustan los tonos de música, y el baile es mi aliciente, bailo solo con la escoba (risas)

Comida favorita: En la casa me gusta la verdura, los frijolitos que queden sabrosos, el picante natural, nunca me ha gustado enchilarme, me gusta darle sabor a la comida. Bebidas el pozolito, en nuestra zona gustamos del pozol, me gusta el blanco simple, allá le decimos matz en dialecto. Al el frijol se le dice bul en dialecto chol, en tseltal chenec.

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EN CORTO

Hueso: Elemento del sostén del cuerpo

Zafadura: En términos sociales una desubicación personal

Cuerpo: Estructura de sostén de algo

Amanecer: Esplendor, un regalo de la naturaleza

Don: De querer darle un respeto a un ser

Manos: Elementos de ejercer un algo

Quiropráctico: Una ciencia oculta para mí natural que tengo

Sanar: Elemento de salud

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Familia Damas Aguilar / Foto: Cortesía

 

*Entrevista publicada en El Diario de Chiapas. 31 de julio y 01 de agosto 2019. En dos partes.

1 comentario en “Cada uno tiene sus grandes dones: Venancio Damas, quiropráctico

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