Soneto XLV

Foto: Leticia Bárcenas González
Foto: Leticia Bárcenas González

 

No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, 
porque, no sé decirlo, es largo el día, 
y te estaré esperando como en las estaciones 
cuando en alguna parte se durmieron los trenes. 

No te vayas por una hora porque entonces 
en esa hora se juntan las gotas del desvelo 
y tal vez todo el humo que anda buscando casa 
venga a matar aún mi corazón perdido. 

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, 
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: 
no te vayas por un minuto, bienamada, 

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos 
que yo cruzaré toda la tierra preguntando 
si volverás o si me dejarás muriendo.

Soneto XLV / Pablo Neruda (12 de julio 1904, Parral, Chile – 23 de septiembre 1973, Santiago de Chile, Chile)

La utilidad de la belleza

Lo útil de lo inútil 2

 

¿Qué es la belleza? ¿Para qué sirve? ¿Cómo la apreciamos? ¿Forma parte de nuestra vida? Estas cuestiones tan aparentemente simples, encuentran respuesta al leer el  manifiesto “La utilidad de lo inútil”, de Nuccio Ordine, a quien Benito Garrido entrevista para conocer algunos puntos claves del libro (www.culturamas.es).

En la charla, Nuccio Ordine advierte que en una sociedad contaminada por la lógica utilitarista, es más fácil poner en claro la importancia de un objeto que la importancia de un cuadro o un poema, aunque estos últimos estén ligados al espíritu. Cómo explicar para qué sirve un verso si no tiene una aplicación práctica como una cuchara o unos zapatos.

En la misma entrevista, el filósofo Ordine expresa que el deseo interior de disfrutar de la belleza es lo que nos convierte en otras personas y que, a veces, tenemos más necesidad de esas cosas llamadas inútiles que de las útiles.

También dice que Kant explica que la adhesión hacia lo bello es algo gratuito y desinteresado. Sin embargo, hace énfasis que en el proceso de deshumanización que estamos viviendo y que se fundamenta en la lógica del beneficio, ésta ha invadido aspectos de nuestra vida donde no tendría que haber llegado, como nuestros afectos.

Ya en su manifiesto, Nuccio Ordine escribe: “Es doloroso ver a hombres y mujeres empeñados en una insensata carrera hacia la tierra prometida del beneficio, en la que todo aquello que los rodea —la naturaleza, los objetos, los demás seres humanos— no despierta ningún interés. La mirada fija en el objetivo a alcanzar no permite ya entender la alegría de los pequeños gestos cotidianos ni descubrir la belleza que palpita en nuestras vidas: en una puesta de sol, un cielo estrellado, la ternura de un beso, la eclosión de una flor, el vuelo de una mariposa, la sonrisa de un niño”.

Al leerlo recapacité en lo certero y pertinente de su pensamiento, en las prisas cotidianas por llegar de un trabajo a otro porque el sueldo no alcanza para cubrir las necesidades básicas, el agotamiento, el estrés, las prisas, siempre las prisas; entonces recordé otro texto leído recientemente por invitación de una amiga, en el que el comunicólogo y gestor cultural Daniel Morales escribe sobre cumplir retos y cambiar la vida.

En él, Morales reflexiona sobre la tiranía de la vida moderna que no nos permite tener tiempo libre para muchas cosas y sugiere que el método de hacer algo diariamente por 30 días, nos impulsa no sólo analizar nuestro comportamiento sino descubrir que no es tan difícil cambiar, es cuestión de decidirse y experimentar.

Entre los retos que propone está el de tomar fotos. Y señala que al principio puede parecer fácil pero conforme pasan los días tendremos que sacar nuestra creatividad.

Hace días, casi a principios de mes, una amiga y ex compañera de universidad, nos invitó a varios amigos a descubrir que cada día tiene por lo menos un detalle sorprendente que las más de las veces no percibimos porque los problemas nos abruman; aceptamos el reto y desde ese día empezamos a tomar una foto si no diaria, sí con regularidad y compartirla en el grupo que hemos formado. No usamos cámaras sofisticadas ni lentes especiales o profesionales, sólo camarita del celular y nuestro ojo, nuestra sensibilidad, nuestra peculiar y personal forma de ver el mundo e interpretarlo. El objeto de nuestra foto es algo que nos guste pero también puede ser algo que nos sorprenda, que rompa con la cotidianidad.

Hoy, al leer la entrevista con Nuccio Ordine, coincido en que debemos buscar la forma de luchar para que no nos supere el homo economicus en que nos estamos convirtiendo, y que una forma simple es mirar a nuestro alrededor y capturar la belleza que nos rodea, alimentar nuestro espíritu y compartir esas nuevas sensaciones con esas cosas que algunos consideran inútiles, y que sin embargo, son el alimento de nuestra esencia como humanidad.

“Si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad.”  La utilidad de lo inútil.  Nuccio Ordine.  Editorial Acantilado, 2013.

 

Túneles, toronjas y detalles en puertas que nos cuestionan...
Túneles, toronjas y detalles en puertas que nos cuestionan…

 

Paisajes, pingûinos y hasta la muerte...
Paisajes, pingûinos y hasta la muerte…

 

Esculturas, texturas y colores sorprenden al mirar...
Esculturas, texturas y colores sorprenden al mirar…

 

Calles, formas geométricas y hasta un hombre bomba en bicicleta...
Calles, formas geométricas y hasta un hombre bomba en bicicleta…

 

Líneas, luces, movimiento y quietud...
Líneas, luces, movimiento y quietud…

 

Árboles con o sin hojas, carretas del pasado y casas que miran somnolientas...
Árboles con o sin hojas, carretas del pasado y casas que miran somnolientas…

 

Soy la mujer que sólo nací…

Frida Kahlo a través de la lente de Leo Matiz
Frida Kahlo a través de la lente de Leo Matiz

Soy la mujer que sólo nací.

Soy la mujer que sola caí.

Soy la mujer que espera.

Soy la mujer que examina.

Soy la mujer que mira hacia adentro.

Soy la mujer que mira debajo del agua.

Soy la nadadora sagrada

porque puedo nadar en lo grandioso.

Soy la mujer luna.

Soy la mujer que vuela.

Soy la mujer aerolito.

Soy la mujer constelación huarache.

Soy la mujer constelación bastón.

Soy la mujer estrella, Dios

porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.

Soy la mujer de la brisa.

Soy la mujer rocío fresco.

Soy la mujer del alba.

Soy la mujer del crepúsculo.

Soy la mujer que brota.

Soy la mujer arrancada.

Soy la mujer que llora.

Soy la mujer que chifla.

Soy la mujer que hace sonar.

Soy la mujer tamborista.

Soy la mujer trompetista.

Soy la mujer violinista.

Soy la mujer que alegra

porque soy la payasa sagrada.

Soy la mujer piedra del sol.

Soy la mujer luz de día.

Soy la mujer que hace girar.

Soy la mujer del cielo.

Soy la mujer de bien.

Soy la mujer espíritu

porque puedo entrar y puedo salir

en el reino de la muerte.

 

María Sabina (Huautla de Jiménez, Oaxaca, 1894- 1985)

Llamada

Foto: Leticia Bárcenas González
Foto: Leticia Bárcenas González

Te llamo sí te llamo no puedo más te llamo

te grito ven acude no me abandones búscame

déjame verte adivinarte

distenderme un instante bajo el sol de tus ojos

como si en el radiante mediodía me tumbara en la hierba

déjame ver una vez más tu irónica ternura

tus infantiles gestos asustados

tu mirada solitaria que acaricia el rostro de las cosas

tu mirada de niña de ojos lentos

tus labios que entre los míos se funden

como un delicado manjar suntuoso y discreto

tus labios comestibles fáciles tus labios de trufa celeste

tus labios húmedos penetrables como un sexo más luminoso

cómo puedo sufrir que te alejes que te lleves este enigma

que huyas como un ladrón armada de razones

y ocultando en tu seno mis preguntas robadas

que te escondas en los huecos en los turbios rincones del tiempo

que te envuelvas en la distancia como en un disfraz inmenso

te  llevas algo mío que nunca ha sido mío

me dejas amputado desarmado hemipléjico

vuelve no puedo renunciar a ser aquel otro

deja que todo nazca dame eso que trajiste mío

desanuda tus entrañas como si fueras a parir nuestro amor

y vuelve tráemelo muéstramelo

déjame entrar en ti como entrar en la noche

compartir tu tesoro taciturno

la suntuosa penumbra de tu alma tibia y quieta

ven no juegues más al juego idiota de la tortura

no me niegues cómplice altiva no blasfemes de mí

adónde vas vestida de miradas mías

adónde irás que no seas la nombrada por mí

regresa no te lleves mi semilla

mis dones los hundí en tu carne

no te podrás librar de esta corona vuelve.

Llamada / Tomás Segovia

(21 de mayo de 1927, Valencia, España – 7 de noviembre de 2011, Ciudad de México, México)

Fuente: Antología de la poesía amorosa española e hispanoamericana. Edición de Víctor de Lama. Ed. EDAF, 2007.

La culpa es de uno

Foto: Leticia Bárcenas González
Foto: Leticia Bárcenas González

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quizá fue una hecatombe de esperanzas

un derrumbe de algún modo previsto,

ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido,

 

todas mis intuiciones se asomaron

para verme sufrir

y por cierto me vieron.

 

Hasta aquí había hecho y rehecho

mis trayectos contigo,

hasta aquí había apostado

a inventar la verdad,

pero vos encontraste la manera,

una manera tierna

y a la vez implacable,

de deshauciar mi amor.

 

Con un solo pronóstico lo quitaste

de los suburbios de tu vida posible,

lo envolviste en nostalgias,

lo cargaste por cuadras y cuadras,

y despacito

sin que el aire nocturno lo advirtiera,

 

ahí nomás lo dejaste

a solas con su suerte que no es mucha.

 

Creo que tenés razón,

la culpa es de uno cuando no enamora

y no de los pretextos

ni del tiempo.

 

Hace mucho, muchísimo,

que yo no me enfrentaba

como anoche al espejo

y fue implacable como vos

mas no fue tierno.

 

Ahora estoy solo,

francamente solo,

siempre cuesta un poquito

empezar a sentirse desgraciado.

 

Antes de regresar

a mis lóbregos cuarteles de invierno,

con los ojos bien secos

por si acaso,

miro como te vas adentrando en la niebla

y empiezo a recordarte.

 

Mario Benedetti
(14 de septiembre de 1920, Uruguay – 17 de mayo de 2009, Uruguay)

Sirva esta publicación como un pequeño homenaje a un gran poeta, en el aniversario de su natalicio…

Los queremos vivos: Argentina

Ayotzinapa
Personal de la Biblioteca Nacional en Argentina /Foto: Carlos Bernatek

Queridas Gaby y Leti Desmesuradas: como todos los años, cuando nos disponíamos al brindis laboral clásico, tuvimos una idea: enviar un mensaje a toda Latinoamérica con un hecho que nos parece, nadie debería obviar.

Lo original es que, por encima de cualquier obligación de protocolo, y hasta descuidando la cortesía de las relaciones exteriores, este mensaje parte de un organismo público -la Biblioteca Nacional- y de sus trabajadores, hermanados en el sentimiento unánime de aquello que, por vivir donde vivimos, tanto nos ha marcado como sociedad: la desaparición forzada de personas.

Por eso quise que esta idea llegara a Chiapas, y por intermedio de ustedes a todos los que les parezca adecuado.

Un fuerte abrazo para ambas y los mejores deseos para 2015

Carlos Bernatek

 

Carlos Bernatek. Poeta y narrador argentino, nació en Avellaneda, Buenos Aires, 1955. Se ha desempeñado en diversas actividades en organismos culturales de la nación, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Santa Fe. Actualmente trabaja en la Biblioteca Nacional.

Espejos Paralelos en el Soconusco

Desnúdeme /Foto: Leticia Bárcenas

 

La exposición fotográfica Espejos Paralelos termina su recorrido, ahora habitará la ciudad de Tapachula de Córdova y Ordóñez en el marco del 11 Festival Tragameluz 2012. La inauguración, que estará encabezada por la fotógrafa Astrid Rodríguez, se llevará a cabo en el Planetario Bachilleres de Chiapas, a las 18:00 horas, donde permanecerá hasta el 22 de diciembre del presente año.

Presencia

Presencia / Foto: Gabriela Barrios

Homenaje a Rosario Castellanos

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
regó ceniza de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
No volverá a su luz la primavera.

No quedará el trabajo ni la pena
de creer ni de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo cuanto me salva o encadena.
Y si alguien vive yo estaré despierto.

Poema de José Emilio Pacheco.