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Foto: Leticia Bárcenas González

 

Si nada sobra, nada falta: hay comida,

tienes un lecho, ropa limpia,

cuadernos de dibujo, libros, juguetes.

Por un azar incomprensible te tocó la suerte de nacer

del otro lado de la muralla, en los márgenes.

Pero de cualquier modo no te moja la lluvia,

no sufres hambre,

cuando te enfermas hay un médico,

eres querido

y te esperaron en el mundo.

Son muchos

los privilegios que te cercan y das

por descontados.

Sería imposible

pensar que otros no los tienen.

Y un día

te sale al paso la miseria.

La observas

y no puedes creer que existan niños

sin pan sin ropa sin cuadernos sin padre.

Te vuelves y preguntas por qué hay pobres.

Descubres

que está mal hecho el mundo.

 

Jardín de niños / 11 / José Emilio Pacheco (Junio 30 de 1939. Ciudad de México, México.  –  Enero 26 de 2014. Ciudad de México, México.)

Poemario: Fin de siglo y otros poemas. Ed. FCE. 1984. Colección Lecturas Mexicanas.

La Casa

Foto: Leticia Bárcenas González

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí de pie
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
alguna vez fueron música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Pero tienes razón:
tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo toda
con todo y promesas de futuros sublimes.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este cielo sombrío
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.

 
La Casa / Lina Zerón  (Ciudad de México, México. 1959)

 

Danza

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La danza no permite, a diferencia del baile, ser sentimental.

Porque los sentimentales, ay, pisan.

 

Jaime Moreno Villarreal

(1956. Ciudad de México. Poeta, narrador y rockero)

Poxlones, exposición fotográfica

Del 23 de noviembre al 3 de diciembre en San Cristóbal de Las Casas

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El colectivo de fotografía nocturna Intrínsecos, integrado por Carla Morales, Juan Carlos Martínez, Andrea Morales, y David E. Aguilar, nos ofrecen una vez más su trabajo con la exposición Poxlones, donde conjugan la fotografía nocturna con orbes o esferas de luz.

«Como colectivo de fotografía nocturna hemos tratado de innovar con técnicas que se utilizan en países como España y en general en europa y con lo que han logrado algunos fotógrafos al norte de México. Sin embargo es muy poco el trabajo de fotografía nocturna que se hace al sur de nuestro país».

Dicha exposición, que se realiza en el marco del Festival Tragameluz, organizado por fotógrafos independientes, tendrá lugar el miércoles 23 de noviembre, a las 19:30 horas en La cocina de Don Luigi, ubicada en María Delina Flores No. 33 en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Poxlones, el nombre viene de poxil y significa «remedio», sin embargo, los relacionaban con personajes con dotes excéntricos y sobre naturales, los cuales eran capaces de ver lo que los demás mortales no; podían desde elevarse al cielo y bajar al inframundo y recorrer distancias en cuestión de segundos. Los poxlones eran o son seres magníficos y dominantes de las fuerzas de la naturaleza capaces de transformarse en animales, en líquidos vitales (como la sangre) y en fenómenos naturales (como los rayos, las bolas de fuego o los cometas), responsables de curar o propiciar cualquier enfermedad.

Los abuelos dicen que hay que temerles, que mientras la noche cae el demonio se hace fuerte y grande, es el momento en que sus atributos oscuros se fortalecen, algunos afirman que los poxlones son parte de él. Quienes los han visto aseguran que son bolas de fuego y que comúnmente aparecen en los cruces de los caminos.

Los ancianos también afirmaban que algunas de las cualidades del poxlon son la dualidad de ser un  ente malo o bueno, milagroso o la representación de un brujo o un remedio, es un ser sobrenatural que asume múltiples facetas con formas místicas. Estos seres cuentan con habilidades fantásticas, como la cualidad de ver aquello que los mortales comunes no logran: volar, viajar al inframundo, recorrer grandes distancias en segundos. Son entes que dominan las fuerzas de la naturaleza y que en ocasiones potencian su transformación, por lo regular, en animales, en líquidos vitales como la sangre o se convierten en rayos, cometas o bolas de fuego.

Los antiguos aseveran que como todo ser sobrenatural buscan mantener su fuerza y poder ante los demás poxlones, para ellos, en ocasiones quienes han tenido la suerte de verlo, dicen que se presentan entre ellos batallas épicas en donde al calor de los combates expulsan feroces destellos de luz como cuerpos celestes jugando en un inmenso manto estelar, siempre privilegiados por la luna creciente y las estrellas como testigos.

He aquí el sentido de la exposición que hoy el colectivo Intrínsecos tiene el objetivo de presentar a través de la selección de las imágenes las cuales representan una metáfora del juego con espectros de luz y su sentido revelado y mágico.

 

Nubes

En un mundo erizado de prisiones

sólo las nubes arden siempre libres.

 

No tienen amo, no obedecen órdenes,

inventan formas, las asumen todas.

 

Nadie sabe si vuelan o navegan,

si ante su luz el aire es mar o llama.

 

Tejidas de alas son flores del agua,

arrecifes de instantes, red de espuma.

 

Islas de niebla, flotan, se deslíen

y nos dejan hundidos en la Tierra.

 

Como son inmortales nunca oponen

fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.

 

Las nubes duran porque se deshacen.

Su materia es la ausencia y dan la vida.

 

José Emilio Pacheco

 

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Fotos: Leticia Bárcenas González

Soy yo mismo

 

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No pude ponerme a salvo de las palabras.

Y fui derrota, lluvia nocturna, fango.

Después del silencio,

después de ser todos los hombres,

supe que el juego había terminado.

 

9 (fragmento) / Javier España

 

Carla Morales, nació en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Con su trabajo como fotógrafa independiente pretende mostrar la pasión que tiene por inmortalizar cada uno de los instantes que vive. Ha presentado su trabajo en exposiciones individuales y colectivas.

Silencio cerca de una piedra antigua

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Foto: Carla Morales

De las bocas destruidas
quiere subir hasta mi boca un canto,
un olor de resinas quemadas, algún gesto
de misteriosa roca trabajada.
Pero soy el olvido, la traición,
el caracol que no guardó del mar
ni el eco de la más pequeña ola.

Fragmento del poema «Silencio cerca de una piedra antigua» de Rosario Castellanos

Lluvia

 

Foto: CARLA MORALES
Foto: CARLA MORALES

 

Tengo la piel cuarteada sin el agua

que nace de las fuentes de tus dedos…

Carmen González Huguet