María Herlinda Castro Pérez, 30 años como docente de Educación Especial

Gabriela G. Barrios García

«Ama. Si no puedes amar mucho, no enseñes a niños»
Gabriela Mistral

Guardamos en la memoria el nombre de la maestra o el maestro que quisimos, admiramos y hasta odiamos, con quienes pasamos gran parte de nuestro crecimiento. En mi caso, guardo en la memoria rostros y nombres de docentes que fueron importantes en mi vida, entre ellos mi maestra de primaria que admiré, Ana Isabel Palacios Espinosa, quien me enseñó con disciplina y mi maestro querido de la preparatoria, Eliécer Solís Yáñez, conocido como Chelis Solís, quien me contagió su amor por la literatura.

Como homenaje a los maestros que han dejado huella en nuestra vida, entrevisté para Desmesuradas a una maestra que ama profundamente su profesión.

María Herlinda Castro Pérez, dedicada a la Educación Especial desde hace más de 30 años, respondió sin titubear y con una sonrisa franca, que no se imagina ejerciendo otra labor que no sea la docencia:

“Lo veo muy difícil. Es como si me dijera sea otra. No me veo en otro espacio. Y si por azares del destino, tendría que dedicarme a otra cosa, sé que me dedicaría a niños porque siento que seguimos teniendo ese niño toda la vida y lo disfruto mucho, sobre todo porque estoy en contacto con ellos. Como le digo a mis compañeras: Amé tanto a mi primaria que decidí no salir de ella, así que sigo allí, no paso de primer año”.

“Antes de dictar tu lección cotidiana mira a tu corazón y ve si está puro”

¿Desde cuando nació su pasión por la docencia?
Para mí fue una pasión que nació desde niña. Estaba en mis juegos. Cambiaba el tiempo de ser portera con mis hermanos para que después ellos fueran mis alumnos. Cuando se cansaban mis hermanos y como tenía muchas muñecas, las colocaba y ellas eran mi grupo.

¿Qué clases impartía en esos juegos?
(Risas) Español. Desde pequeña me ha gustado la declamación y los pocos versos o rimas que sabía los practicaba.

¿Desde qué edad empezó?
Como de ocho años; al concluir la primaria ya tenía claro qué es lo que quería ser. Pienso que la base está en que los primeros grandes maestros que tuve que fueron mis padres y mis maestros de la primaria que recuerdo con mucho cariño. Estudié en la Ángel Albino Corzo en Tuxtla Gutiérrez. Tuve maestros excelentes que me dieron esa imagen del amor a la docencia.

¿Se acuerda de los nombres de esos maestros?
Por supuesto que sí, la maestra Chelita Cano, la maestra Teresita Sosaya, Elenita Flores de Puerto, la maestra Blanca Elena Malpica, el maestro José Zerón Orozco, que en paz descanse, la maestra Esperancita Cordero de Lecona, por mencionar algunos.

¿Qué era lo que más le gustaba o recuerda de ellos?
Me gustó todo porque eran personas muy propias hasta para comportarse, para tratarnos, esmerados en su práctica; siento que en esos tiempos fueron maestros innovadores porque no utilizaban aquello de las filas de los buenos y los malos sino intercambiaban equipos, nos permitían esa interacción que se procura ahora. Tenían muchas dinámicas y llevaban materiales; los gises de colores, que en ese entonces era un material llamativo; cosas para recortar, para pintar y eso hacía más amenas las clases.

¿En qué año fue?
Estudié de 1972 a 1978 la primaria, por eso considero que fueron importantes en mi vida y para definir mi profesión también.

Maestra Herlinda con alumnos / Cortesía: Herlinda Castro
Maestra Herlinda con alumnos / Cortesía: Herlinda Castro
«Maestro, sé fervoroso. Para encender lámparas basta llevar fuego en el corazón»

¿Qué es ser maestra para Usted?
Tiene mucha significación esa palabra porque es una bendición, es una alegría, es una profesión, es una pasión, es un deseo de compartir, de vivir; es la oportunidad de servir a las personas más hermosas de este mundo que son los niños. Es también un trabajo, es el sustento de mis hijos, de mi vida; por eso procuramos hacerlo con mucho cariño y empeño.

Cuéntele a los lectores de Desmesuradas sobre su formación:
Terminando la secundaria ingresé a la Normal. Mis papás no querían que yo fuera maestra, por todo lo que empezaba a surgir en los cambios de la personalidad y el activismo del maestro. Entonces mi papá me puso las fichas de la escuela de Enfermería, del Tecnológico y de la ETCA. Y me dijo: “Aquí están las tres escuelas a las que quiero que vayas”. Pero yo no quería eso. Entonces, en complicidad con un primo que lleva los mismos apellidos que yo, hizo el papel de hermano mayor, fuimos a sacar mi ficha, presenté el examen y cuando quedé les comuniqué a mis papás: esto es lo que quiero. Mi papá dijo: “bueno, ahora sí contra la voluntad no se puede, pero esfuérzate por ser la mejor, estudia y ponle mucho empeño”. Así fue, ingresé a la Normal del Estado. Cuatro años era nuestra formación académica y presentábamos un examen para asignarnos la plaza.

Afortunadamente, en el último año de la Normal, tuve la oportunidad de conocer el programa que se conocía como Educación Especial de Grupos Integrados. También tuvimos excelentes maestras como la maestra Sara Gladys Espinosa Utrilla, la maestra Marvila Komukai Puga, la maestra Mirellita Bermúdez, quienes son las pioneras en eso de los Servicios de Educación Especial en Chiapas. Nos capacitaron y nuestro examen para la plaza ya no fue de maestro de primaria sino maestro de educación especial.

En el último año, nos dieron a elegir esa especialización pero era un curso extra en las tardes, fue un saturado de actividades porque íbamos a clases de 7 a 2, luego al curso de 4 a 6 y de 6 a 8 la orientación sobre la tesis. Pero estaba joven y pude sacar adelante todo; desde ahí empezamos a interesarnos por la educación especial.

Posteriormente, estudié la especialidad, como no había normal de especialización en Chiapas como ahora que hay en Tapachula y en Tuxtla Gutiérrez, un grupo de jóvenes nos fuimos a Campeche, donde estaba la Escuela Normal de Especialización y también tuve la fortuna de tener maestros de la UNAM que impartían cursos de verano, como la doctora Josefina García Fajardo, la doctora Margarita Gómez Palacios, el doctor Eliseo Guajardo. Y finalmente estudié  la maestría en Ciencias de la Educación.

¿Por qué sus papás se negaban a que estudiara para maestra?
Fundamentalmente porque como de los cuatro hijos de mi papá y mi mamá, soy la más pequeña y la única mujer, el desprendimiento de la única hija mujer, era difícil, sobre todo que mis hermanos estudiaron carreras universitarias en la Unach, tenían trabajo en Tuxtla. Eso le movía mucho a mi mamá, me decía: ¿A qué comunidad te vas a ir? Aquí te hemos criado con comodidades. Te hemos cuidado tanto”. La verdad sí tuve papás cariñosos y proveedores; entonces le preocupada el saber que un maestro tiene que ir como decimos coloquialmente “a pisar lodo, a pasar hambre, a tener otro tipo de experiencias”.

¿Desde los cuántos años imparte clases?
Oficialmente desde que egresé de la Escuela Normal del Estado, a los 19 años.

¿Qué clases impartía?
Empecé en el programa Grupos Integrados que atendía niños que habían repetido el primer grado, que no se promovían; de entre seis y 10 años, nos tocaba un grupo diverso y ahí se utilizaba la información teórica que habíamos tenido en la Normal de Especialización para dar atención a las diversas problemáticas que se encontraban, como por ejemplo ¿porqué no habían accedido a la lengua escrita y a las matemáticas?

De sus compañeros ¿qué porcentaje optó por la Educación Especial?
Como un 40 por ciento, de los cuales aún seguimos en las filas de Educación Especial. Eso nos gustó mucho. Siento que las maestras que mencioné nos sensibilizaron mucho hacia este trabajo.

¿Qué fue lo que la motivó a eligir la Educación Especial?
Viene desde antes porque mis papás trabajaron en un negocio que se llamó el Hotel Cano, fue histórico en nuestra ciudad. Ellos administraban y nosotros nos criamos ahí, ese fue nuestro mundo. Mi papá nunca le dio un beso de despedida a mi mamá para irse a su trabajo porque nosotros vivíamos en su trabajo (risas).

Mis papás tenían esa apertura ya que en el Hotel llegaban personas con discapacidad y eran atendidos con cariño y respeto. Siento que desde ahí, porque mis padres me enseñaron a ver en todas las personas el respeto, el cariño.

Curiosamente, le comento a mis hijos, que aún siendo una construcción de principios de siglo, tenía rampas, lo cual permitía que hubiera personas con sillas de ruedas; los cuartos de abajo eran amplios, tenían baños amplios a nivel de piso, sin gradas. Me criaron sin prejuicio hacia esa situación, a esa condición. Con niños Down de los huéspedes que a veces llegaban. Era un lugar familiar, donde se sentían a gusto.

¿Cuántos años estuvieron ahí?
Mi papá 30 años, yo sólo 14 años tuve la oportunidad de estar ahí porque en 1979 cerraron.

Maestra Herlinda Castro / Foto: Gaby Barrios
Maestra Herlinda Castro / Foto: Gaby Barrios
«Enseña con intención de hermosura, porque la hermosura es madre»

¿Qué tipo de necesidades educativas atiende?
Mi especialidad es audición y lenguaje, pero es muy amplio, casi siempre va uno tomándole una ramita de todo ese universo, más me he encaminado a las dificultades del lenguaje.

¿Cuánto tiempo lleva en eso?
25 años, desde que terminé la especialidad para colocarme en mi plaza como maestra de lenguaje en los Servicios de Educación Especial en la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) número 17.

¿Niños de qué edad atiende?
En el rango de la primaria y algunos de preescolar. De 6 a 12 años. Algunos que entran antes, 5 y cacho o que se van después, de 5 a 15 años.

¿Cuántos alumnos tiene?
Tengo 84. La mitad de atención directa porque son seis escuelas las que visito. Entonces diariamente atiendo en un rango de sesis a 12 niños y por seguimiento con cuaderno de trabajo, orientación a padres y a maestros son los otros 42 niños. Visito una escuela a diario, pero como son seis, se inicia lunes y se van corriendo los días, no tenemos un día establecido. El equipo de apoyo está formado por la maestra de comunicación, la psicóloga, la trabajadora social y tenemos un director que coordina las actividades de todos y 10 docentes distribuidos en las diferentes escuelas.

¿Por día cuántos niños enseña?

Entre seis a 12 niños diariamente, dependiendo. Por ejemplo, visito una escuela, si llegaron todos mis niños, atiendo 14 sino sólo seis, de niños que tengo ya establecidos en mi lista.

¿Atiende de manera particular?
A veces, cuando me lo solicitan la atención es más individualizada.

Maestra Herlinda Castr hace 30 años / Cortesía: Herlinda Castro
Maestra Herlinda hace 30 años / Cortesía: Herlinda Castro
«Vivifica tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser»

¿Cómo detecta que un niño necesita ese tipo de apoyo?
A través del maestro, el que está de base, él es nuestro enlace con la primaria y el servicio de educación especial. Cuando llegamos a la escuela el maestro ya tiene una captación y empezamos a valorar, determinamos si lo requiere o no, qué tipo de atención necesita, si es sólo la orientación y sugerencias o si hay que dar material o atención directa.

¿Cuál ha sido el problema más recurrente al que se ha enfrentado al tratar a un alumno?

En últimas fechas, por los cambios que ha habido en la comunicación, se está perdiendo un poco la estimulación oral que antes teníamos de parte de los padres. Hay niños que se comunican con la tablet, entonces el lenguaje oral va quedando un poco atrasado en el rango de edad que tienen. Eso es una de las cosas que he encontrado frecuentemente.

Desmesuradas se pregunta ¿cuáles son las principales causas que provocan en un niño problemas de lenguaje?
Puede ser desde las orgánicas que las determina el mismo niño, alguna condición diferente como la deficiencia intelectual, el síndrome de Down, el autismo, déficit de atención o situaciones más sencillas como un frenillo sublingual que no le permite la movilidad para decir correctamente todas las palabras; también tenemos dificultades de tipo social: que no hay una estimulación, el esquema familiar es muy parco en su comunicación y los niños desconocen de muchas cosas informativas o el medio, también atendemos a niños que vienen de comunidades, entonces ahí chocan con el bilingüismo, no es un problema de lenguaje pero les genera dificultades para comunicarse.

¿A los cuántos años se le detecta a un niño que tiene problemas de lenguaje?
A la luz de los nuevos estudios, sabemos que puede existir antes de llamarlo ya como un problema de lenguaje, un retraso simple de lenguaje, porque tenemos las pautas que va ir siguiendo el menor en su avance lingüístico; desde los primeros fonemas que tiene que adquirir, las primeras palabras que se deben de presentar y están en un rango relativo de edad, porque no es exactamente que hoy cumplió los dos años y ya debe decir ciertas palabras.

Esos elementos nos dan luz respecto a que ya tenemos que apurarnos con el chaparrito, cuando vemos que no se están presentando en las edades límites que nos están indicando, eso sería en cuanto a un retraso. Pero si llegamos a los seis años y no se ha completado definitivamente toda la competencia lingüística ya podríamos decir que hay una situación que va a perjudicarlo. Es todo un proceso. La observación y que vayamos viendo de qué manera se está desempeñando el niño comunicativamente para que podamos decir: “esto ya se debe de presentar y no está”. El diagnóstico temprano es el mejor porque si ya vimos algo y se empieza a tratar, podemos hablar de que más adelante se superará.

¿Y si el profesor de clase no se da cuenta de esta deficiencia, yo como padre o madre cómo puedo darme cuenta que mi hijo necesita una atención especial en cuanto al lenguaje?
Esa pregunta es muy interesante porque también las mamás que han tenido varios pequeñitos o que es el primero pero tienen la referencia de los sobrinos, los primos, me dicen: Profe, el maestro no se lo ha canalizado pero yo vengo a pedirle porque veo que él no está haciendo lo que mis sobrinos o mis otros hijitos estaban haciendo a esta edad o me cuesta mucho comunicarme o no le entendemos o él se enoja porque no se da a entender”. Todos esos indicadores ya de manera muy sencilla nos dan pie a decir que necesita atención. Les pregunto: «¿quién le enseñó a hablar a usted?» Me contestan: «mi mamá». Aunque algunas dicen: «yo solita aprendí». No, hubo un medio de estimulación. Así que sigue estando en casa la mejor especialista.

¿Cómo es la dinámica?
Desde que el niño es nominado hago un espacio de observación: ¿qué tantas competencias utiliza para comunicarse? Hago anotaciones. Posteriormente, se aplica la evaluación, ya va directamente a hacer un trabajo de sondeo con él, qué tanto maneja la descripción, la narración, elementos directamente. Posterior a eso elaboro mi plan de trabajo con base en los planes y programas de educación y el grado que cursa. A partir de ello surgen las actividades que se van a dar y se implementan los materiales didácticos que sea planteado en forma lúdica.

¿Cuánto tiempo le dedica a esos niños?
En la mañana son espacios de 30 a 40 minutos, dependiendo de la cantidad de población que recibo en la mañana, si sé que voy atender varios pues en equipos de tres o equipos de dos. Si hay pocos niños aprovecho a darles una atención individualizada.

Maestra Herlinda Castro / Foto Gaby Barrios
Maestra Herlinda Castro / Foto Gaby Barrios
«Acuérdate de que tu oficio no es mercancía sino oficio divino»

En eso que menciona que todo empieza en el núcleo familiar, entonces ¿hay alguna recomendación para mejorar las condiciones del lenguaje de un niño?
La recomendación es, incluso no esperen a que nazca el bebé, desde que está en el vientre póngale música, cántele, háblele porque está percibiendo todos esos elementos y en el momento que ya tiene la oportunidad de tenerlo en brazos arrúllelo, no cese de estar comunicándose. A veces hay mamás que dicen: “Está pequeñito no me va a entender”. Todas las cuestiones emocionales de la voz, la forma en que le hablemos, el estar escuchando, estos son elementos valiosos para la estimulación temprana del lenguaje.

¿Cuál es la parte que deben hacer los papás?
La sugerencia que le proporciono a los padres es que nunca dejen de comunicarse con sus hijos. Nunca se puede uno dejar de comunicar porque hasta el estar callado comunica algo. Pero que la comunicación sea amplia. Las canciones o de lo que ustedes les guste pero platiquen con ellos continuamente. Incluso hemos implementado algunas sesiones en las que se retoma la ronda, que fue un juego que hacíamos en el patio de pequeños; había rondas con mucha estimulación al vocabulario, sobre todo con “ere” o con “erre”, que naranja dulce, amo a to matarile-rile-rón. Todas esas nos ayudan.

Entonces juegue con sus niños todo el tiempo que tenga porque también sabemos que las condiciones laborales de mamá y papá ahora son otras. Nosotros tuvimos el privilegio de gozar mamás al cien por ciento en casa, pero ahora no, y no podemos contra ello. Pero el espacio que tengan, que sea un espacio de calidad, que sea placentero y que sea estimulante en la comunicación. Porque me topo con que hay mamás que dicen que mandan un watsapp para que el hijo baje de la recámara a comer. Cuando escuchamos ese tipo de cosas también decimos: no puede ser que todo ese aspecto emocional, afectivo, de placer que tiene el lenguaje para externarlo se quede en la palabra escrita nada más, tiene su valor, por supuesto, pero no perdamos el sentido oral.

En todos estos años que lleva como docente ¿qué aprendizaje ha tenido el estar en contacto con esos niños?
Mucho. Llegamos con el título de docente pero quienes más aprendemos ahí, los aprendices, somos nosotros, porque cada niño nos da la oportunidad de ver situaciones diferentes, nos da la oportunidad de implementar cosas, de ponernos a estudiar nuevamente y a buscar las alternativas de atención. Han sido muchos y espero tener la salud, la capacidad para seguir aprendiendo de ellos.

¿Algún consejo que pueda darles a las nuevas generaciones de maestros de Educación Especial?
Consejo se me hace muy fuerte. La recomendación es que como maestros de Educación Especial nunca podemos dejar de aprender, debemos estar en continua preparación leyendo, implementando las nuevas aportaciones que surgen para la mejor atención de nuestros niños. Que estemos con gusto, con agrado; entre más contentos hacemos nuestro trabajo mejores son los resultados.

Maestra Herlinda Castro / Foto: Gaby Barrios
Maestra Herlinda Castro / Foto: Gaby Barrios

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PERFIL

Lugar de nacimiento: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; orgullosamente soy coneja. Nuestro Tuxtla que queremos tanto.

Edad: Nací el 23 de marzo de 1966. Este año cumplí 50 años.

Número de hermanos: 9

Estado civil: Soltera.

Número de hijos: Tengo dos hermosos tesoros que para mí son mi alegría, mi motor, mi inspiración, mi todo.

Pasatiempos: El tiempo que me queda libre me dedico a descansar, me gusta escuchar música, me gusta escuchar mis audios de Jaime Sabines, de las poesías de Rosario Castellanos, me gusta la marimba, caminar.

Música: Como chiapaneca me gusta mucho la marimba pero también me gusta escuchar lo que escuchaba de joven, Emmanuel, Mijares, Lupita Pineda, las Pandora, las Flans, Menudo (risas) para que no nos olvidemos de ser jóvenes.

Libro: Libro de cabecera: la Biblia. Después los que son del trabajo. También me gusta leer cuentos, los clásicos. Poesía de Jaime Sabines y de Rosario Castellanos. Y en los espacios que se puede Sor Juana para no olvidarnos de esa gran mujer.

Pedagogo: Jean Piaget porque fue el que nos abrió los ojos a nuevos caminos para trabajar con los niños.

Comida predilecta: Soy omnívora, como todo. Me gusta todo. Así como me gusta un mole, disfruto unos chiles en relleno, los frijolitos con crema, todo es rico para mí.

Ritual: Sobre todo los que nos enseñaron nuestros padres. Mis papás siempre decían que debemos de ser agradecidos en todo momento. Desde que uno despierta y abre los ojos; dicen que la palabra Amanecer quiere decir “Ama nacer cada día”. Entonces agradecer a Dios por ese nuevo día. Tengo como ritual agradecer el alimento, agradecer el trabajo, la salud, la existencia de mis hijos, esos podría considerarlos mis rituales, los de agradecimiento.

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EN CORTO

Educación: Cimiento del ser
Docencia: Labor y vocación
Niñez: Lo mejor de la vida
Escuela: Espacio de vida
Oportunidad: Aprendizaje
Cambio: Innovación
Lenguaje: Facultad del ser humano
Enfermedad: Prueba o reto
Método: Muchos caminos
Dinámica: Vivir, disfrutar

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*Las citas fueron tomados del Decálogo del maestro escrito por la poeta y pedagoga chilena Gabriela Mistral.

Ecos de Monsiváis

Hoy cuatro de mayo se celebra el nacimiento del escritor y periodista mexicano, Carlos Monsiváis, quien falleció en el 2010. Considerado uno de los más destacados cronistas de la Ciudad de México y una de las inteligencias más lúcidas de la cultura de nuestro país. Desmesuradas se une a esa celebración compartiendo de manera íntegra el trabajo realizado por la doctora Nelly Eblin Barrientos Gutiérrez, publicado en el 2002 en el suplemento cultural Ixcanal.

Carlos Monsivais y su gato. Foto tomada del sitio: México es cultura
Carlos Monsivais y su gato. Foto tomada del sitio: México es cultura

 

A sugerencia de los amigos: Ecos de Monsiváis

Nelly Eblin Barrientos Gutiérrez

“Dada mi libertad, puede que sea un tonto al hacer uso de ella, pero sería un canalla si no lo hiciera”
Ezra Pound

Con estilo peculiar, irónico y ameno, Carlos Monsiváis se presentó, muy puntualmente, el pasado 15 de marzo del 2002, a las 19:00 horas, en el auditorio del Centro Cultural Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas) a ofrecer la conferencia titulada “Los desarrollos de la Tolerancia en México”. A lo largo de 50 minutos, más de 30 preguntas y respuestas, el intelectual mexicano se centró en brindar una relatoría sobre la intolerancia religiosa en México, abordando tópicos como moral y buenas costumbres.

Se brinda a continuación, con dedicación especial a todo el público que le fue negado el acceso al auditorio, la transcripción literal de algunas preguntas así como las respuestas dadas por el escritor; las cuales resultaron, al final de cuentas, mucho más ricas en matices que el inicial desarrollo.

Pregunta: Se da la tolerancia al implementar en instituciones estrategias para crear una cultura de tolerancia en México. Si es así, ¿cómo lo haría?
Carlos Monsiváis: No tengo mayores dones pedagógicos. Supongo que tan propositivamente una cultura de tolerancia no se crea. Es decir, no es que quiera proponerse que tiene sentido exigir en la diversidad, que tiene sentido mostrar la diversidad de la Iglesia.

Yo creo que pocos cursos tan intensos, tan sistemáticos, respeto a la diversidad de creencias, hemos tenido como el que se desarrolló el 11 de Septiembre, a partir del mundo musulmán.

Es extraordinario lo que hemos aprendido en meses de algo que desconocíamos por completo. Y pienso que el mejor curso de tolerancia tiene que ver con la comprensión de la variedad, la diversidad, la riqueza de convicciones legítimas que hay en el mundo.

P: Como escritor ¿cuál es su opinión sobre la obra discursiva del sub-comandante Marcos y, específicamente sobre los movimientos de La Lacandona? ¿Qué papel ideológico representa el movimiento del conflicto armado?
CM: Yo estimo muchísimo al comandante Marcos. Como decía antes, he tenido la oportunidad de que me oyera… He tenido la oportunidad, algunas veces, de conversar con él. Creo que es un hombre absolutamente inteligente. Algunos de sus textos son los textos más memorables que ha producido la vida mexicana. Lo admito, me emociona tanto. Tal vez porque mi gusto por la sicología y los cuentos ha disminuido. Tal vez porque lo he visto cuando mis condiciones físicas no han sido muy favorables: después de caerme cuatro veces en el lodo, de probar que mi capacidad como excursionista era nula. Pero me gusta más otra vertiente discursiva de Marcos.

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Foto Heriberto Rodríguez/archivo La Jornada

P: ¿La tolerancia o intolerancia no sería consecuencia de la alineación de las grandes ciudades?
CM: No, porque la alineación no tiene qué ver con la intolerancia. La intolerancia creció cuando eran pequeñas. Y, la tolerancia, tampoco es consecuencia porque la alineación o enajenación de las grandes ciudades es un patrón negativo. Tiene que ver con el desarrollo demográfico, tiene que ver con el desarrollo civilizatorio; con una noción de la modernidad que incluye la noción precisa de lo que son los respetos de los derechos ajenos.

P: ¿Cómo impulsar la tolerancia por parte de los hombres hacia las diferencias de las mujeres; por las desigualdades que han constituido las diferencias genéricas?
CM: Hay que recordar que la derecha se ha opuesto, incluso, al término género. Este hombre, este teórico de la derecha mexicana que llaman el zar de la derecha mexicana -es Jorge Serrano de Provida- se ha opuesto al término género. Dijo: “Dios hizo que naciéramos machos y hembras, no género”. Y eso es muy justo: es género Adán y género Eva. Eso es Jorge Serrano Limón.

Yo creo que no se trata de acotar la tolerancia. No es un asunto de tolerancia, es un asunto de respeto. Los hombres no tienen porqué ser tolerantes. Es decir, la idea de que un jefe sea tolerante con su empleada o que un presidente de la República tiene que ser tolerante con los que no piensan votar por su partido es absolutamente dislocada. Aquí se trata de un problema de respeto y de ejercicio de derechos.

P: ¿Cuál debería ser la tolerancia en cuanto al valor religioso? ¿Y quiénes la aceptarían?
CM: Todo lo que es legítimo y legal debe ser tolerado y debe ser respetado. Y quienes no lo acepten son aquellos que están ejerciendo la intolerancia. Y, desde Voltaire, se sabe que no se puede ser tolerante con los intolerantes y para eso está la ley.

P: ¿La globalización es sinónimo de intolerancia? O, ¿la intolerancia es que la sociedad acepte la globalización que se cierne intolerante?
CM: La globalización es un fenómeno no necesariamente intolerante. La globalización puede ser un hecho extraordinario de promoción de oportunidades, de intensificación de conocimientos, de verdadera mundialización al punto de vista. Y lo vemos, también, a partir de los conocimientos que hemos aprendido desde el 11 de Septiembre.

Lo que pasa es que hay un tipo de globalización que es la que ahora pretende regalar algo a los países pobres en Monterrey, que es absolutamente inaceptable. No es la globalización en sí, que es un fenómeno inevitable y por tanto no sujeta a calificaciones de bueno o malo. Ese modo de esa globalización ha querido, entre la globalización marcada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etcétera, imponerse.

P: ¿Quiénes son los intolerantes: los globalifóbicos o los globalizadores?
CM: Por globalifóbicos, yo entiendo a aquellos que odian al planeta, que están devastando sus recursos, que están negando el derecho de las generaciones siguientes. Estoy pensando en un gobierno como el de Bush, estoy pensando en la situación de las transnacionales, estoy pensando en la falta de respeto a los ecosistemas, estoy pensando en todo eso que estamos viendo en la tala de bosques, el derramamiento en los ríos, etcétera. Esos son los verdaderos globalifóbicos. Los que se pronuncian contra ellos son los verdaderos globalifóbicos estrictos.

P: Entonces, ¿no existe la tolerancia o está disfrazada?
CM: No. La tolerancia no puede disfrazarse. La tolerancia es un hecho que se marca todos los días en la medida que sabemos que el comportamiento de los demás ha dejado de irritarnos, ha dejado de convertirse en una ofensa; una ofensa para nosotros en la medida que es un comportamiento que es legal y que es legítimo.

Foto:Mónica González/archivo de Milenio.com
Foto: Mónica González/archivo Milenio

P: Los perfiles universitarios, con base al desarrollo de la tolerancia, ¿pueden tomar profesionales y creyentes como la base de la sociedad dialéctica progresista que sí detiene las operaciones de nuestra sociedad chiapaneca por esta dualidad?
CM: Completamente de acuerdo… Nunca se falla si se apoya lo que no se entiende.

P: ¿El exceso de la tolerancia llevará a qué tipo de sociedad?
Yo pienso que detrás de la pregunta están las imágenes de las calles convertidas en ríos de wisky y tequila, en donde las parejas desnudas se frotan los codos. No hay exceso de tolerancia. Hay tolerancia, hay respeto a la ley, ejercicio de las libertades, pero no exceso. No creo en palabras como libertinaje. Hay libertad o no la hay.

P: Entonces, ¿podríamos pensar que la tolerancia nos puede llevar a dejar pasar, dejar ser; que no serían necesarios los acuerdos?
CM: Bueno, sí. La tolerancia nos puede llevar a eso. Pero, como no entendí la pregunta, también puedo pensar que fue… Es decir, por poner los acuerdos de San Andrés, son acuerdos, ¿serían interrumpidos por la intolerancia? No creo. El dejar ser, el dejar pasar no es tolerancia. Es la actitud de encogerse de hombros ante la posibilidad que otros se desarrollen.

P: Si partimos de la idea que la moral impide, en cierto grado, la tolerancia, entonces, ¿es necesario un cambio de moral? ¿Cómo lograrlo?
CM: Yo creo que dando aviso al catastro.
La nueva moral y la ética, al contrario, intensifican, declaran legítima, vuelven persuasivas las razones de la tolerancia. No es la moral la que se opone a la tolerancia. Es el moralismo, es la deformación moral, la fijación de la moral desde un criterio que no admite -que nunca admite- que lo de otros pueda ser legítimo. La moral en sí misma tiene que ser un gran apoyo de la tolerancia.

P: El respeto a la individualidad no existe. Entonces, ¿cómo ser tolerante, en ese sentido de aceptación, a la individualidad?
CM: Yo creo que el respeto a la individualidad sí existe. Lo que no existe es el respeto salarial a la individualidad. Lo que no existe es el respeto político a la individualidad, lo que no existe es el respeto ético a la individualidad.

Existe el respeto a la individualidad como la posibilidad de convertir a todos en consumidores.

P: ¿Qué opina acerca de lo que pasa en Palestina? ¿Cree que países con mano de obra barata, como podría ser México, se revelarían o tendrían que hacerlo, contra sus amos judíos?
CM: La pregunta tiene un tono antisemita que no me gusta. Me gusta muchísimo menos lo que está pasando en Palestina. Me parece absolutamente inadmisible que no se devuelvan los territorios palestinos de donde estaban antes de 1967. Me parece inadmisible que un líder como Sharon que fue el ejecutor, el diseñador, el director de la matanza de Sabra y Chatila, sea, hoy, gobernante. Me parece igualmente condenable los palestinos bombas humanas, Y desde luego, la matanza de palestinos.

Creo en el Estado Israelí, que debe persistir el Estado Israelí. Desde luego, creo en el Estado Palestino y pienso que la propuesta árabe, de Arabia Saudita, es, en este momento, la única salida. El que a regañadientes hayan abandonado las fuerzas de ocupación los territorios en estos días, no me dice nada. Si va a haber paz en esa región tiene que reconocerse el Estado Palestino.

P: Entonces, ¿en México existe la tolerancia?
CM: Yo creo que ustedes me han escuchado y se han quejado. Es una muestra de tolerancia. Sí, creo que cada vez hay más tolerancia. Sobre todo, cada vez más se marca como excentricidades aberrantes o patéticas los intolerantes. Y eso es un avance de la tolerancia. No tanto que cada cual se sienta más tolerante sino que los intolerantes profesionales se han aislado.

P: ¿Qué papel ha jugado la educación en nuestro país para el desarrollo de la tolerancia?
CM: Un papel inmenso. Uno nunca puede dejar de estar agradecido con la educación pública; es uno de los grandes factores del desarrollo.

P: ¿Cuál, a criterio suyo, es el nivel de tolerancia de la juventud en México?
CM: Por razones que no debería especificar, pero que tienen que ver con la cronología, mi trato con los jóvenes no es tan reciente como pudo haber sido hace años. Luego entonces, no sé cuál es el nivel de tolerancia. Muy alto, desde luego mucho mayor al que percibí en mi generación. Yo creo que toleran incluso el aspecto de los secretarios de Estado, que es un avance, en ese caso, muy notable.

Creo que el rock y las nuevas formas de convivencia, el saber que la virginidad no es necesariamente un estado de perpetuidad y todo esto que se ha movilizado con tanta fuerza en los años recientes ha implementado una tolerancia social mayor. No digo que las consecuencias con la edad sean más notables, pero sí mucho mayores.

Foto: Francisco Mata Rosas
Foto: Francisco Mata Rosas

P: Eso de Palestina no es más que una vieja rencilla milenaria.
CM: Ninguna vieja rencilla milenaria puede explicar por qué la gente se sigue muriendo. Eso tiene que ver con causas actuales e intolerancias actuales.

P: Big Brother; ¿se aplica tolerancia como desarrollo para el país?
CM: El caso de Big Brother es…bueno… tengo que confesar algo, me da mucha vergüenza: nunca lo he visto. Se supone que hay que ver lo que está pasando, pero Big Brother es algo en donde, creo, intimidad no existe. Creo que la intimidad es algo que hoy ya no deja ver. La intimidad que se muestra dejó de ser intimidad hace mucho en Big Brother. Ahora, peor que Big Brother es el grupo que lo quiere prohibir; eso no tiene la menor duda. No se puede admitir que un grupo decida qué es lo que ve una comunidad. No se puede admitir la censura con razones moraloides. Big Brother será un pésimo programa; el peor programa es aquel que están realizando, en la práctica, los que quieren prohibirlo. Hablando de eso ofende a la familia mexicana. Como si la familia mexicana fuese una entidad perfecta, diseñada para siempre, sin malicias, sin posibilidades de cambio. Yo creo que tanto por familia mexicana se entiende aquella que en lo más profundo de su intimidad se sueña en la televisión.

P: ¿Podría tener algún futuro el zapatismo?
CM: Si el zapatismo no tiene futuro, entonces, tampoco lo tiene muchísimo del desarrollo democrático en México.

P: ¿Cuál es el sector social más afectado por la intolerancia?
CM: Todos. Porque la intolerancia puede recaer con mayor dureza en los protestantes, los gay, las mujeres o los indígenas, pero la intolerancia, como ejercicio del poder, es un hecho que minimiza a las sociedades y que aletarga o inhibe el desarrollo civilizatorio. Por eso afecta a todos.

P: ¿De qué manera podemos combatir la intolerancia en el ámbito familiar?
CM: La más práctica es no dejar hablar al papá.

P: ¿Qué diferencia existe entre tolerancia y corrupción?
CM: Que la tolerancia no puede admitir a la corrupción y la corrupción necesita de la indiferencia. La respuesta es vaga pero la pregunta era imposible.

P: ¿Podría hablar un poco sobre la intolerancia hacia las mujeres y los homosexuales?
CM: La intolerancia hacia la mujer es lo que se llama ahora sexismo hacia las mujeres, porque ya, también, hablar de la mujer como entidad abstracta, única, no tiene mucho caso.

La intolerancia hacia las mujeres es lo que se llama sexismo y más que una intolerancia es una programación de la inferioridad de un género y es inadmisible. Es inadmisible y es triste recordar que las mujeres votan por vez primera en 1955; tan reciente como eso.

Cuando yo estudié en la universidad las mujeres de la UNAM eran el 8% de la población; hoy son el 51% . Hay un cambio y ese cambio no depende de la mayor tolerancia; depende del mayor desarrollo. No es un problema de tolerancia o intolerancia, es un problema de desarrollo.

En cuanto a los homosexuales, recojo, ahora, la expresión muy feliz de un humanista, un gran demócrata, igualmente, una de las figuras libertarias más radicales en México y contemporáneo que es: Diego Fernández de Cevallos. Hace muy poco, hablándole de la pregunta de una militante panista, en una reunión de mujeres panistas, le preguntan al señor Fernández de Cevallos sobre la política de cuotas. Una cosa ya admitida por el COFIPE, una cosa que ya forma parte de la reglamentación electoral, que no está sujeta al criterio de un político individual y le dice: qué piensa de la política de cuotas, de programarse por menos un determinado porcentaje de mujeres que vayan a las posiciones legislativas. Y contesta el señor Cevallos: “Francamente, no. Si le damos a las mujer lo de las cuotas, acabaremos, también, fijando cuotas a los jotos”.

Me parece que este hombre civilizado, humanista, el quijote de la bondad, no puede hablar sino a nombre de su partido. Me preocupa que sea esa la posición intolerante, homofóbica, prejuiciosa de un partido.

P: ¿Qué opina, que un país como el nuestro haya sido gobernado 72 años por el PRI? ¿Fue tolerancia de la sociedad o la oposición?
CM: Lo inerme no es tolerante. Lo inerme es inerme, lo indefenso es indefenso. Lo tolerante tiene opciones, lo inerme no.

Foto: archivo Secretaría de Cultura
Foto: archivo Secretaría de Cultura

P: Usted señala que en la Ciudad de México se dan las grandes oportunidades y mayores niveles de tolerancia. Sin embargo, Guadalajara, Monterrey, ciudades de gran desarrollo, ¿son tolerantes?
CM: Sí y no. Hay sectores absolutamente de vanguardia, modernos, críticos y hay alcaldes.

P: ¿Usted cree que los acontecimientos del 11 de Septiembre son un duro golpe para la tolerancia a nivel mundial?
MC: Es un hecho sin precedentes que mostró el rechazo, justo y necesario, al terrorismo. Y que después se ha visto prolongado por una persecución de lo que considera, el gobierno norteamericano, inadmisible.

P: ¿Por qué tolerar?
CM: La primera respuesta es: Para que nos toleren. Por qué no tolerar: Para que no nos toleren. Por qué tolerar: Porque no nos queda otra. Se trata de respetar las leyes.

P: ¿Cree que sea posible mantener la autonomía de las universidades públicas, a pesar de la presión del gobierno?
CM: Como en el caso del zapatismo, sin la autonomía de las universidades públicas, la educación superior se desmorona. Es un hecho constitutivo.

P: ¿Hasta dónde llegan los límites de la tolerancia cuando llega el gobernador y saca a la gente de su lugar? ¿Hasta dónde se le puede tolerar o tener que poner la otra mejilla?
CM: ¿Es una pregunta de (la Reserva de la Biosfera) Montes Azules  o qué? Es que no sé qué gobernador, no sé qué gente sacó de su lugar. Esta es una pregunta muy interesante para el Gobernador.

P: Si no es indiscreción, ¿de qué religión es?
MC: Si lo digo van a ser intolerantes. Permítame un comentario sobre la tolerancia. Creo que en Chiapas, en pleno siglo XXI, no es dada la tolerancia como debía ser. En los Altos se ve muy claro. Si el gobierno del estado no pone mucho interés en eso, menos lo hará el gobierno federal. Lo transmito a Don Pablo (Salazar Mendiguchía).

P: ¿Cree usted que la intolerancia surge en nuestro pasado histórico desde la conquista o cómo cree que fue?
En nuestros países creo que fue… es un proceso tradicional, que en México se detuvo con todo el atraso mantenido e implantado férreamente. Sin embargo, hemos tenido dos grandes momentos de derrota de la intolerancia: una fue La Reforma y, la otra, La Revolución Mexicana. Y que en términos generales el desarrollo de México, aún con toda la gran intolerancia y fanatismo, es comparativamente más claro que el del resto de Latinoamérica.

P: En lo único que todos somos iguales es en que todos somos distintos. ¿Cómo tolerar al fanatismo? ¿Considera la diversidad de culturas y costumbres de las personas que participan en la cumbre de Monterrey utilizan la tolerancia o es una artimaña orgánica?
CM: El fanatismo no se puede tolerar. Lo intolerable no se puede tolerar. En lo único en lo que todos somos iguales es que todos somos distintos. Pero todos somos iguales en la manera de solicitar el respeto para ser distintos.

Entonces somos iguales y somos distintos. En la cumbre de Monterrey no hay tolerancia. La cumbre de Monterrey es una reunión de verdugos planetarios.

P: ¿Cree que hay tolerancia en este estado?
CM: Es una pregunta que hacérsela a un pobre y triste chilango… me digo que los felices y afortunados chiapanecos tienen que responder.

P: ¿Cree usted que la opresión es educación, tiene algo que ver con la intolerancia?
CM: No admito críticas a las universidades privadas. No admito críticas a las escuelas privadas. No admito críticas a las grandes instituciones educativas de las órdenes religiosas. Si le quieren decir intolerantes, díganselo en su cara, no me utilicen.

P: ¿De qué manera se resuelve la tolerancia en el momento de su gestación con las diferencias raciales? ¿Están ahí sus primeras manifestaciones?
CM: En el caso de México el racismo es real, y más que en otro estado, en el estado de Chiapas, se sabe, el racismo no se presenta bajo la forma de superioridad de la raza blanca. Hay que ver el aspecto de los racistas que difícilmente se podría confundir a Robert Redford. Pero ese racismo, que se manifiesta en Chiapas, tiene que ver con la inferioridad de los indígenas y no con la superioridad de los mestizos. Y ese es un grupo lamentable. Aquí no se trata de la tolerancia. Es algo más.

La respuesta al racismo es el respeto y la asimilación, a través de un proceso educativo de la imbecibilidad, del cretinismo moral, profundo, del racismo.

P: ¿Podrá considerar que hay muchos intolerantes en las altas esferas de gobierno, político y económico?
MC: No me gusta la pregunta. La pregunta es: ¿Podrá considerar que hay algunos tolerantes en las altas esferas de México?

P: ¿Cómo describiría usted la tolerancia que hoy está viviendo México?
CM: La describiría como un proceso que ha costado muchísimo; que involucra cada vez a sectores más amplios; que tiene que ver con el respeto a las conductas ajenas, que me gusten o no están en su derecho de ejercerse, que tienen que ver con un entendimiento de la complejidad, de la diversidad y la riqueza de la vida social.

P: ¿Qué tanta tolerancia podríamos tener o qué tipo de tolerancia le podríamos llamar a preferir que el vecino secuestrador, ratero, matón sea, mejor, mi amigo porque, para entonces, sabría que no me secuestrará, robará, matará, sino que me cuidará?
CM: Es una pregunta perfecta porque te enseño mi caja de caudales para que sepas que no ganas nada secuestrándome. Y qué tal que sí oculto lo que había en la caja de caudales antes de invitar al amigo que es secuestrador, ratero, matón. Qué tal si sospecha que el amigo secuestrador sospecha que él ocultó lo que hay en la caja de caudales.

P: La intolerancia en México ¿sólo se basa en la intolerancia religiosa de acuerdo a lo que usted dijo?
CM: No. La intolerancia es general. Una intolerancia nada más religiosa sería una intolerancia sectorial y eso no suele darse. La intolerancia religiosa me preocupa porque ha tenido una expresión brutal, que es San Juan Chamula (Chiapas, México). Pero la intolerancia es múltiple.

P: Usted interpreta como una falsedad el consenso de Monterrey.
CM: Vale la pena el consenso pero no creo que sea una falsedad. Creo que es una farsa pero no una falsedad. Ni siquiera una farsa porque una farsa tendría un aspecto divertido. Eso es una ocasión burocrática de celebrar el modo de ir aplazando las respuestas vistas a una situación catastrófica en el orden mundial.

P: ¿Toleraría usted participar en un Big Brother para intelectuales?
CM: Hace 40 años hubiera dicho: sólo si me dejan hacer striptease.

P: ¿Por qué la conferencia se tituló los desarrollos y no el desarrollo?
CM: Bueno, lo que pasa es que no es un solo tipo de desarrollo. No es una senda única. Implica retrocesos; implica avances diversos; implica desigualdades en el ritmo.

P: ¿Podría dar los cinco puntos básicos para alcanzar el desarrollo en México?
CM:
1. No tolerarás la intolerancia de tu vecino.
2. Dejarás que pase mucho tiempo antes de que tu vecino se dé cuenta de que no lo toleras.
3. Procurarás ser discreto en la expresión de tus formas de vida, de tal forma que ni siquiera tú lo notes, por consiguiente te toleres.
4. No asistirás a conferencias o reuniones sobre tolerancia.
5. Aprovecharás todas las preguntas para hacérselas luego, a los gobernantes del estado.

P: Usted cree que si aún existe la tolerancia, ¿es bueno que persista la división de clases?
CM: La división de clases sociales no es un asunto de tolerancia. Los empresarios insisten en que la separación de clases sociales es un hecho inherente a la humanidad. Esto es fantástico. Dicen que Dios dividió el mundo en pobres y ricos para que los ricos tuvieran en quién pensar en las noches y para que los pobres tuvieran a quien agradecer en las mañanas.

Yo creo que el asunto de las clases sociales no es un problema de tolerancia. Es un problema de la profunda inequidad, de la profunda desigualdad que se vive. Es un hecho monstruoso en la vida mundial y que no se va a tratar en la cumbre de Monterrey. Declaró ayer la FAO que no están tocando el problema alimenticio, que no están tocando los verdaderos problemas.

P: Se innova de manera recurrente los usos y costumbres en las comunidades para avasallar a las creencias minoritarias, como los evangélicos para manipular la tolerancia. ¿Qué hacer en lo relativo a los usos y costumbres?
CM: Yo tengo un punto de vista. Lo expresé en la reunión de la Ciudad de México, con los comandantes zapatistas y Marcos. Ni doctrinal ni reglamentariamente se puede mantener. Los usos y costumbres tienen que ser un problema voluntario. Dado una categoría normativa es, sencillamente, ignorar el desarrollo, es ignorar la capacidad que tienen la mujeres.

El mejor discurso al respecto lo dijo la comandanta Esther en el Congreso, al oponerse categóricamente a lo que eran los usos y costumbres; cuando habló de los padres que vendían a sus hijas, de la manera en que trataban a las mujeres en las comunidades.

Mantener como una norma estricta lo que han sido los usos y costumbres es codificar y eternizar el retraso.

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Biblioteca personal de Carlos Monsiváis/ Imagen tomada del sitio: www.bibliotecademexico.org.mx

Adriana Zebadúa Mendoza, segundo lugar en el concurso de cuento breve Andares

 

Deseo que lo que escriba tenga un impacto en la conciencia de los jóvenes: Adriana Zebadúa Mendoza

  • Autora del cuento “Muñeca rota”, segundo lugar en el concurso de cuento breve Monstruos contemporáneos, organizado por el programa de radio Andares.

 

Gabriela G. Barrios García /Leticia Bárcenas González

 

Foto: Cortesía
Foto: Cortesía

 

Adriana Zebadúa Mendoza creció rodeada de libros, su abuelo era un gran lector por lo que desde muy pequeña empezó su amor por los libros. Escribe desde los 17 años, su primer acercamiento fue con la poesía y tiempo después comenzó a escribir narrativa, el  primer cuento que escribió  fue “Muñeca rota”, con el cual ganó el segundo lugar en el  Concurso de Cuento Breve, organizado por el programa Andares, la cultura y sus rutas, bajo la temática Monstruos contemporáneos.

En su faceta como escritora tiene en su librero no sólo diversos títulos de sus autores favoritos sino también tomos con historias esperando salir a la luz, mientras que en su faceta como docente, sueña, mediante sus escritos, formar y transformar conciencias en sus jóvenes alumnos.

Adriana es profesora de secundaria, imparte la materia de español en una secundaria técnica de la comunidad indígena La Candelaria, del municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Al respecto nos comenta: “Tengo clara la diferencia entre sueños y metas. Sueño con algún día publicar algunas cosas, sueño con impactar de alguna manera con lo que hago, pero en cuanto a metas, la principal es que con lo que hago pueda formar o transformar conciencias, sobre todo en los jóvenes. Por eso para mí es una meta a mediano plazo hacer un compendio, un volumen, de lo que yo tengo para público adolescente. Ser una persona que les despierte el deseo tanto por leer como por escribir. Como todos, quiero publicar, quiero editar un libro, quiero ver mi nombre, pero sobre todo lo que quiero es formar y motivar a otros”.

“Muchas veces las personas que nos dedicamos a escribir olvidamos eso, a veces por el ego –bueno me incluyo como escritora, como dijera un amigo, como juntaletras-, es natural del ser humano. Que te reconozcan, que te premien, que ganes, es un estímulo, un incentivo pero llega un momento que olvidamos que no somos eternos, algún día nosotros vamos a pasar y ojalá trascendamos y quede a la posteridad nuestro trabajo, pero lo principal es el ejemplo. Que cada quien forme su propio camino con mi ejemplo, con lo poco que pueda contribuir. Y eso es lo que a veces olvidamos, el enseñar a otros, a veces sólo queremos todo para nosotros y no enseñamos el camino a los que vienen”.

Desmesuradas abre su espacio para escuchar la voz de esta joven escritora y compartir con nuestras lectoras y lectores, sobre su proceso creativo.

¿Desde qué edad y cómo descubriste tu gusto por la literatura?

Por la lectura, porque creo que todos comenzamos por ahí y es la manera en que siempre, al menos con mis  alumnos es lo que yo les comento que comenzamos por el gusto por la lectura y luego se nos empieza a despertar el gusto por escribir, van muy ligados.

Tuve la fortuna de crecer en una familia de lectores. Mi abuelo tenía libros, aunque él en cuanto a estudios no tuvo mucha oportunidad en aquellos tiempos; sin embargo, siempre había libros al alcance de nosotros en la casa. Fui la primera nieta, entonces tuve esa suerte de que me daban lo que yo quería, incluso tengo hasta una foto donde estoy como a la edad de dos años y ya tengo un libro en la mano.

Mi madre igual, lectora, entonces desde ahí, desde mis inicios me ha llamado la atención la lectura. En cuanto a la escritura, como tal, desde los 17 años comencé a escribir poemas, empecé con la poesía como todo adolescente, lo curioso es que desde el principio mis poemas rimaban, a pesar de mi corta edad. Mi mamá era maestra de español, siempre cuidando la métrica y la rima,  y me salían los poemas rimaditos, era un hobby. En narrativa, relativamente tengo poco tiempo. En el 2005, precisamente el primer cuento que escribí como tal, es el que ganó en esta ocasión, por eso lo metí al concurso, es muy entrañable para mí, le tengo mucho cariño, es “mi primer hijo”, digámosle así.

Foto: Cortesía de la entrevistada
Foto: Cortesía de la entrevistada

¿Qué estudiaste?

Soy comunicóloga. Soy egresada de la Unach generación 1997-2001.

¿Qué género te gusta más?

Indudablemente la narrativa. Incluso en cuanto a mis lecturas me encanta el cuento y la novela. Mi autora favorita es Isabel Allende, no sé si estén de acuerdo o no pero me encanta.

¿Qué es más importante para ti el contenido o la forma?

Está difícil. Creo que el contenido más que la forma porque como he escrito los cuentos a veces me inspira una frase, una palabra, una imagen y sobre eso comienzo a desarrollar toda la historia en mi cabeza, no me fijo tanto en que si va a empezar así o cómo le voy dando forma sino que para mí surgen solos. Entonces me gusta más que cuente algo que sea significativo para mí.

¿Cómo nace la idea del cuento “Muñeca rota”?

Muchas personas me han preguntado si fue por alguna experiencia directa y no, afortunadamente no es el caso; sin embargo, sí me inspiraron dos cosas. La hija de una compañera se llama Melisa y  me gustaba como sonaba su nombre, me gustaba la niña en sí cómo era y su edad más o menos corresponde a la del cuento y en aquellos tiempos sonaba una cancioncita de niños, que mencionaba una Melisa y me gustaba tararear la estrofa, porque aparte me gusta cantar y simplemente se unió todo. Entonces un día viendo a la niña le dije, te voy a enseñar una canción y se la empecé a cantar; me gustó cómo sonaba y el hecho de que la niña se llamaba Melisa, le llamó la atención y allí comenzó la historia.

Recuerdo muy bien ese día, porque se retiraron todos de la escuela y me quedé al final y empiezo a escribir la estrofa. Le cambié una palabra, la canción no dice la muñeca está rota Melisa, Melisa, la canción original dice: la cubeta está rota, Melisa, Melisa. Es la licencia que me tomé, lo escribí y ahí comencé a pensar en una niña llamada Melisa y que está cantando y luego que está sola y el cuento fue como  surgiendo solo. Al principio no sabía ni cómo iba a terminar, se fue contando solo y por eso le tengo mucho cariño. La gente cuando lo lee me dice: pero cómo, es que está muy crudo, como que es una cosa que te llega. Claro, trata una problemática de las mujeres. Lo que uno ha leído durante mucho tiempo, lo que uno ha escuchado, eso marca en tu experiencia, la haces tuya pero no es que yo la haya vivido sino que les di voz a esas personas.

Foto: Cortesía de la entrevistada
Foto: Cortesía de la entrevistada

¿Como docente te has enfrentado a algún caso de abuso?

Sí, desafortunadamente me tocó uno en especial. Fue después del cuento, aproximadamente en el 2011. Me enfrenté a un caso muy difícil, muy triste y también el desenlace de la chica. Era una chica del rumbo de Palenque, la niña tenía 13 años y tenía una hija. Se acercaba a llorar conmigo, la vi cortada pero yo no sabía por qué se cortaba y platicábamos hasta que me dijo que tuvo una hija a los 11 años, “desde los 9 años me violaba mi papá”. Nunca me dijo mi padrastro o el marido de mi mamá, no, su papá, desde los 9 hasta los 11 años que la embarazó, abusaba de ella.

“Mi mamá lo sabía y nunca hizo nada”. Y ya cuando ella se embaraza la corre su mamá de la casa, la dejan sola prácticamente, muy triste el caso. Además, por cuestiones que hasta el momento no logro entender, el DIF la tenía a ella en una casa y a su hija en casa de otras personas, eso le pegaba mucho también porque no vivían juntas. Le dije ¿pero por qué te separaron? Yo no puedo entender. Su misma mamá le llegaba a decir de cosas y según por eso la separaron de su bebé. El caso es que esta chica un tiempo estuvo muy bien en la escuela, iba adelantando y todo bien pero al final de cuentas apareció un chico, se enamoró, como dicen “le jugó la cabeza”, dejó de estudiar y la volvió a embarazar. Le perdí la pista a la chica, pero es el que más recuerdo. Un caso muy triste.

¿Crees que la literatura pueda mover conciencias, por ejemplo, en este tema?

Sí, por supuesto que sí. Desde mi perspectiva de docente, porque siempre he visto más la cuestión de la literatura desde mi perspectiva docente. Mi sueño, lo he implementado en las clases de español, en algunas escuelas que he estado. Mi sueño es eso, que yo algún día les diga a mis chicos, esto lo escribí yo, esto salió de aquí y lo vamos a desmenuzar, nos sentemos aquí a conversar sobre esto. ¿Qué piensan de este tema?, ¿cómo creen que hubiera reaccionado esta persona sino hubiera reaccionado según como reacciona en el cuento? Me encantaría estar más abierta en ese punto, de manejarlo todo más didáctico. Que lo que yo escriba tenga un impacto al menos en la conciencia de los chicos, en las nuevas generaciones, enfatizo en los adolescentes porque es con los que trabajo.

¿Has participado en otros certámenes de cuento?

Sí, no muchos, de cuento han sido como en tres que he participado, obviamente no había ganado nada (risas.) pero sí he enviado algunos, incluso uno de poesía, el Efraín Huerta, mandé dos veces pero no se pudo (más risas).

Foto: Cortesía de la entrevistada
Foto: Cortesía de la entrevistada

¿Qué temáticas has tratado principalmente en tus escritos?

De todo un poco, aunque más temáticas relacionadas con la mujer y nuestras problemáticas. En este caso, el de Melisa, el abuso sexual. Tengo cuentos por ejemplo, de lo que pasa una mujer cuando una relación termina y lo que puede ella llegar a ser. Tengo cuentos como más tradicionales, románticos y hasta detectivescos; pero casi siempre hay una mujer como protagonista o como personaje.

¿Has publicado tus historias en otros medios?

Sí. Del 2006 a principios del 2008, estuve publicando en El Heraldo de Chiapas, en una revista que edita la Facultad de Historia de la Unicach, ahí publicaron como dos o tres cuentos y en la revista Rascapetate, en cuanto a impresos y de ahí en medios electrónicos. Pero imprimir ya algo como un libro, no. Todavía no tengo esa suerte.

 

¿A qué hora escribes?

A la hora que me dejen (risas). Ha sido difícil combinar esto con ser madre. Al menos, se me ha complicado muchísimo. Escribía antes de ser mamá, escribía mucho. Escribía más en la tarde, en la noche, por la cuestión donde yo vivía, como estaba lejos de mi familia; cuando vivía en Palenque escribía mucho, muy seguido y tengo varios volúmenes, los tengo por nombres. Casi no he escrito desde que nació mi niño, muy rara vez me pongo a escribir algo, no se puede. Otro añito más y ya (risas).

Como no he escrito más, los textos que tengo los organizo, los reviso, les voy poniendo según la temática, los voy ubicando en los volúmenes que, según yo, deben estar. El de Muñeca rota está en uno que se llama “Sueños, desvelos y duermevelas”, de hecho así se llamaba mi espacio en El Heraldo. De ahí tengo otro con mis cuentos más fantasiosos, se llama “Onironáutas en entresuelo”, supuestamente el término onironáutas son aquellos que pueden salirse y regresar de un sueño a su gusto, y  en el entresuelo es como cosas ocultas que todos en algún momento tenemos en la cabeza. Así tengo varios nombrecitos y ahí los voy ubicando.

¿Para qué tipo de lectores escribes?

Es muy amplio mi público pero una cosa he dicho: no escribo para niños. Muchos me dicen, pero si eres maestra y no escribes cuentos para niños. No, es lo más difícil del mundo. Aparentemente, es muy fácil, pero no, sólo dos cosas para niños he escrito  y una de ellas es una pequeña obra de teatro sobre el Bulling, que por cierto, se llama “La papa asesina” y fue de lo más complicado que yo haya hecho. Entonces para niños no, yo creo que más me he enfocado a lo juvenil, en ciertas temáticas y para adultos en otra, porque también tengo escritos eróticos. Cualquier cosa me inspira y se va mi cabeza.

¿Qué son para ti los libros?

Son mi vida. Para mí los libros son todo. Son, vamos a decirlo así, mi mundo, mi otro mundo. Sí, aquí vivo, aquí todo lo real, pero en este otro mundo también soy feliz. Entonces siempre ha sido mi refugio, mi mundo. De hecho, con mi esposo así nos conocimos, también es otra historia por ahí, con él nos conocimos en el Facebook, una amiga en común, que también es lectora publicó: ¿Cuál es tu top ten de libros? Y él comentó y yo también, y una cosa llevó a otra. Él tiene su biblioteca, yo tenía la mía y cuando nos casamos se juntaron y yo feliz y él feliz con tanto libro (risas).

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PERFIL

Lugar de nacimiento:
Tuxtla Gutiérrez, soy tuxtleca, más tuxtleca que el pozol.

Edad: 35 años

Número de hermanos: Somos 5, yo soy la mayor. Somos tres mujeres y dos hombres.

Estado civil: Casada

Número de hijos: Sólo uno.

Pasatiempos:
Leer, indudablemente. Escribir, cantar y lo que más disfruto últimamente es salir con mi hijo y pasear con él, es otro mundo que estoy explorando y descubriendo.

Música: Boleros, cosas suavecitas.

Libro de cabecera:
Son tantos, pero bueno, voy a mencionar uno, el que me ha marcado, el de Jane Eyre de Charlotte Brontë,

Escritor:
Hombre, Gabriel García Márquez y escritora, a pesar de las críticas, Isabel Allende.

Comida predilecta: Comida china.

Ritual: No, yo soy de las escritoras raras que no hacen rituales.

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EN CORTO

Cuento: Yo
Certamen: Literario
Muñeca: Muñeca Rota
Educar: Formar
Palabra: Pensamiento
Realidad: Fantasía
Niñez: Difícil
Mujer: El todo

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CUENTO RADIOFÓNICO «MUÑECA ROTA», UNA PRODUCCIÓN DEL PROGRAMA ANDARES, LA CULTURA Y SUS RUTAS, QUE SE TRANSMITE EN EL 93.9 FM DEL SISTEMA DE RADIO, TELEVISIÓN Y CINEMATOGRAFÍA

Luxinterna, fotografía nocturna

Colectivo de fotografía nocturna Intrínsecos
Colectivo de fotografía nocturna Intrínsecos

Por Gabriela Barrios

Al caer la noche, cuando la tarde oculta sus miradas, cuatro jóvenes se alían con el tiempo y atrapan la luz en intrísecos artificios para convertirla en su cómplice de ese viaje nocturno, para redescubrir la majestuosidad de los paisajes cotidianos.

Carla Morales, Juan Carlos Martínez, Andrea Morales, y David E. Aguilar son alquimistas que recorren en penumbra los caminos ya andados; encienden su luz interna para adentrarse al universo de sombras y formas ocultas para escribir con luz sus ideas y sentimientos.

Ellos son los integrantes del Colectivo de fotografía nocturna Intrínsecos, quienes después de dos años trabajando, han decidido darse a conocer mediante la exposición Luxinterna, en el marco del Festival Tragameluz, organizado por fotógrafos independientes.

Dicha exposición se llevará a cabo el jueves 29 de octubre, a las 19:00 horas en el Bar Café Frontera ubicado Belisario Domínguez #35, Barrio del Cerrillo, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Para conocer más de esta forma de hacer fotografía, poco conocida y difundida, Desmesuradas realizó una entrevista al colectivo.

¿Qué es la fotografía nocturna?
Es una variante de la fotografía de larga exposición, pero diurna, pintar. Tienes que saber manejar los valores para capturar ya sea la vía láctea, la estrella polar, las incorporales, la estrella del Norte. Es un sin fin de conocimientos e ideas porque tienes una lámpara y la usas como un lapicero con el que puedes escribir a partir de la cámara.

Mencionaste pintar ¿a qué te refieres?
Por ejemplo, tengo la lámpara y enfoco hacia mi cámara y empiezo como a pasar trazos de luz que la cámara va captando y se va haciendo el trazo de la lámpara que tengo.

¿Cuál es la mejor hora para realizarla?
La “hora azul” que es a partir de las siete, cuando el cielo se mira azul. Los atardeceres, el ocaso. Si queremos sacar la vía láctea es a las ocho de la noche y los amaneceres.

De Carla Morales
De Carla Morales

¿Qué fue lo que los llevó a que en lugar de guardar su cámara al finalizar el día la sacaran y se pusieran a hacer fotografía de noche?

David: Este tipo de fotografía es más calmada, no hay luz, tienes que checar prácticamente todo. Desde mi punto de vista la toma es como mucho más relax. Tienes que ver, aprender a componer dentro de la luz, aprender la técnica como la hiperfocal. Es más calmada la fotografía nocturna, por la escasez de luz pones al máximo tus sentidos.

Andrea: Me encanta hacer este tipo de fotografía, siento que me puedo expresar mejor, soy más creativa. Me gusta otro tipo de fotografía pero siento que con esta puedo llevar al máximo mi capacidad para hacer lo que yo quiera.

Juan Carlos: Primero quiero dejar en claro que me encanta la fotografía y creo que eso nace a raíz del curso que tomé en línea. Desde la primera foto nocturna que vi me enamoró, es como decir “quiero saber cómo se hace”. En fotografía lo básico, lo esencial, es la luz. Y ¿cómo poder hacer una fotografía si no tienes luz? Era como un reto, era aplicar todos los conocimientos y es como una prueba suprema. La otra parte era también cómo contemplar el tiempo porque la fotografía suele ser muy rápida, en cambio en la nocturna disfrutas más el tiempo porque son exposiciones más largas y juegas más con tu creatividad, con lo que visualizas o piensas y lo transformas en la fotografía con un tiempo, ahora sí el tiempo ya está en tus manos.

Carla: Como colectivo en general hemos de ser un poco antisociales (risas). El hecho de hacer fotografía nocturna te hace estar concentrado y conectado contigo mismo para que te pueda salir bien la foto. Puedes hacer muchos intentos y es mucha pérdida de tiempo también, porque al hacer largas exposiciones lo primordial es el tiempo, el manejo de la luz y todos los principios en la fotografía nocturna se remarcan más porque tienes que tener muy buen manejo de la luz, del encuadre, del enfoque. Muchas veces ya estando en la cámara uno puede checar sus fotos y uno cree que está bien pero una vez que llegas a casa o al estudio y chechas y la ves más en grande te das cuenta que no te salió nada. Creo que tener el control de eso te hace conectarte con todo el conocimiento que puedes tener de la fotografía. Me refería hace rato al hecho de que hemos de ser antisociales porque precisamente es la fotografía que se hace a solas aunque estemos en grupo, cada uno escoge su momento y a lo mejor compartimos cierta cantidad de luz pero nuestros encuadres y las tonalidades que nosotros manejamos al momento de hacer la toma ya depende de cada uno y a diferencia de cuando haces retrato o fotografía deportiva, que la velocidad es demasiado rápida, en esta tienes que tener mucha paciencia.

¿Son muy pacientes?
(Risas) Tratamos, aunque a veces explotamos.

De David E. Aguilar
De David E. Aguilar

Por ahí leí una frase de Mario Bellatín que decía “Nunca se ve tanto como cuando no se puede ver ¿pasa eso en la fotografía?
Creemos que sí porque escogemos los lugares sin luz, muchas veces para decidir cómo los vamos a iluminar o para ver el efecto que nosotros le queremos dar al espacio y enmarcarlo, fotografiarlo con una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados. Podemos estar casi en completa oscuridad pero a la vez estamos ya pensando cómo le vamos a hacer para  iluminarlo o para dibujarlo, entonces el remarcar un espacio o un objeto con la iluminación y el color que queremos, con la temperatura que utilizamos en la cámara hace que le demos otra dimensión u otro aspecto a un espacio que puedes estar en lo cotidiano acostumbrado a ver de manera diferente.

¿Qué han redescubierto en ese andar?
El hecho de explotar todo lo que sabes de fotografía, darle misticismo a las fotos, darle contraste, además aprendes de quienes están a tu alrededor. En lo personal -menciona Karla- ha sido algo que me ha llenado, puede que yo supiera lo básico de este tipo de fotografía pero el ir descubriendo y el ir experimentando ha sido lo más valioso de este tiempo que llevamos juntos. Además que ha habido precisamente eso, el compañerismo de decir: a ver y si le metemos luz aquí, si le metemos luz allá y no sólo el hecho de decir: yo solito le voy a meter luz aquí y no involucro a los demás. Ha sido un trabajo en equipo y a la vez muy individual, aunque suene contradictorio.

¿Desde cuándo se dedican a esta forma de fotografiar?
En noviembre del 2013. Ahí empezamos la mayoría y poco a poco fuimos integrándonos todos. Empezamos en pañales con una sesión que no muy salió y después con la práctica hemos ido mejorando aunque apenas estamos en el principio de este camino.

Después de dos años de realizar fotografía nocturna ¿cuál ha sido el principal aprendizaje?
Hemos aprendido en tutoriales y videos, hemos tomado pequeños cursos pero aún así a la hora que llegas a la práctica puede que no sepas algo, simplemente nos lo preguntamos y ahí sale entre todos. Y conocernos un poco más. Es difícil trabajar en equipo pero el hecho de que tienes que estar muy en calma, muy en paz en ese momento ha ayudado mucho.

De Andrea Morales
De Andrea Morales

¿Qué han redescubierto en su entorno con la fotografía nocturna?
Una forma distinta de ver; por ejemplo: mi casa -comenta David- he hecho fotografía nocturna cuando se ha ido la luz en mi colonia, me pongo con mi cámara, el cielo está estrellado y ya estoy dándole otra perspectiva de ver mi casa. Sería el cambio de panorama que se tiene en la cotidianidad.

¿Y en su interior?
David: Cuando hago fotografía nocturna me siento más calmado más relajado, más enfocado en lo que estoy haciendo.

Andrea: Me ha hecho más paciente (risas) porque soy una persona muy desesperada. Con lo que hemos hecho me he controlado bastante en ese aspecto. Sólo en la foto me pueden mantener tranquila (risas).

Juan Carlos: Me remonto al tiempo y a la paciencia más que nada. Vivimos en un espacio en donde todo es así rápido, rápido, rápido. Al hacer fotografía nocturna me hace disfrutar el tiempo al máximo, a contemplar mejor las cosas, puede ser una cosa muy simple pero dedicarle tiempo, encontrar un encuadre mejor o resaltar algo que no puede decirse en el día con la vida que llevamos, lo valoro.

Carla: Ya de por sí con la fotografía te vuelves muy observador, pero creo que con la fotografía nocturna lo eres más y como vas pensando en posibles lugares en cómo hacerle todo el tiempo vas tratando de imaginarte cómo puede ser de noche; claro muchas veces nos hemos decepcionado porque ha luz cuando llegamos a un lugar no es como la queríamos, pero el hecho de también seguir buscando espacios y momentos nos ha hecho mucho más tolerantes porque podemos también plantearnos un día, un momento y no se da, tenemos que esperar.

¿Cuando decidieron hacer un colectivo?
Hemos visto que en España y en la zona del Norte de México se están haciendo pequeños grupos que comparten fotografía nocturna pero en la zona Sur no se ha hecho un colectivo.

¿Y por qué se denominan Intrínsecos?
Intrínseco es algo que no se tiene que explicar, se da a entender por sí mismo. Entonces al mostrar lo que hacemos, tal vez no sepan cómo lo hacemos, pero no tienes que explicar, es preferible observar lo que tratamos de decir con las fotos a explicar lo que queremos hacer.

De Juan Carlos Martínez
De Juan Carlos Martínez

 

¿Cómo es la dinámica de trabajo?
Depende de los tiempos y actividades de cada uno, tratamos de salir una vez a la semana, muchas veces no lo logramos por las cuestiones del clima y de trabajo pero sino logramos, tratamos de que sea una vez cada quince días. Por lo menos vamos de tres a cuatro horas. Nos citamos a las seis para ir a la locación y terminamos como las nueve.

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo que se han enfrentado en este trabajo?
Hemos ido a lugares a intentar tomar fotos y en una comunidad nos pidieron una cuota de un refresco para cada uno de los habitantes del lugar y salía muy caro. Ahora se puede pagar 500 pesos para tomar fotos ahí, pero sigue siendo muy caro, para algo que es por afición.

¿De qué se trata la exposición Luxinterna?
Tenemos la intención de darnos a conocer como colectivo y estamos por presentar nuestras imágenes en distintas redes sociales y páginas de fotógrafos; parte del impulso es participar en el Festival Tragameluz, organizado por fotógrafos independientes. Consideramos que ya teníamos material suficiente como para montar una exposición aunque sólo serán 16 fotos las que presentemos. Que esto sea como el arranque de lo que en realidad venimos soñando desde hace un rato y podamos llevar la expo a otro lugar.

¿Qué sigue de la exposición para Intrínsecos?
Queremos empezar a posicionarnos en las redes sociales, además tenemos un proyecto guardado que nos gustaría que fuera en favor de San Cristóbal; obviamente, nos gustaría que fuera remunerado porque eso nos permitiría comprar material para explotar más aún la fotografía nocturna.

 

 

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En Corto

Luz: Larga exposición
Noche: Vía Láctea
Oscuridad: Lienzo
Velocidad: Larga exposición
Tiempo: Paisaje
Sombra: Arquitectura
Enfoque: Todo
Colectivo: Conjunto

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De la vida real

Zapatillas Estrella / Foto: Galatea Xalli
Zapatillas Estrella / Foto: Galatea Xalli

No pongas mi nombre, escribe que me llamo Estrella. Yo empecé en este oficio a los 19 años y como muchas, por falta de dinero. Soy salvadoreña, me vine de mi país con la idea de llegar a los Estados Unidos, como me robaron mi dinero busqué trabajo aquí en México, pero en todos lados es lo mismo, sólo buscan aprovecharse de ti, de tu cuerpo. Una vez conocí a una señora que me dijo: Mira muchacha, eres joven y si te vas a acostar con cualquier pendejo, nomás porque te deje dormir o te de una tortilla, estás desperdiciando tu juventud, cóbrales, tal vez pa’ irte a los ‘yuneis’. Y ella me conectó con otras dos muchachas que ya trabajaban en esto.

Es duro, muchos creen que nos la pasamos muy bien porque nos ven tomar y reír pero no saben que tenemos que tomar para soportar a los clientes, yo creo que uno nunca se acostumbra a esto. Además, hay gente muy maldita y muy loca, una vez me tocó un cliente que quería oler mis calzones mientras estaba conmigo, y otro que me agarró a madrazos, que porque me parecía a su hermana, pero por lo menos lo estoy contando. Una vez conocí nomás de vista, a una muchacha como de veintidós años que le decían la Güera, estaba bonita… la encontraron muerta en las afueras de la ciudad, seguro que la mató un cliente porque le dejaron dinero dentro de su pantaleta”.

Mira cuando eres joven y bonita puedes cobrar hasta 200 pesos, bueno las que trabajamos en la Zona, dicen que las trabajan en la ciudad en esos centros dizque de masajes cobran hasta mil pesos… cuando tienes más de treinta años o haz tenido hijos o simplemente tu cuerpo ya no les gusta, no nos queda más que pedir de 30 a 50 pesos, aunque algunos borrachos terminan dándonos 25.

Por fin me convencí que nunca iré a los Estados Unidos, pero a mi familia le digo, cuando le llego a escribir que estoy bien en México, pero que no los puedo traer porque vivo con unas amigas y el cuarto es muy pequeño.

¿El amor? yo ya no creo en esas cosas, cuando una trabaja en esto, ya nadie te quiere, tal vez algún cliente que se siente muy sólo te propone matrimonio cuando está borracho, pero en su juicio ninguno.

Ja ja ja ja, ¿Erotismo? ¿qué es eso? Aquí no se andan con pendejadas, a lo que vienen, vienen.

¿Arrecho? Aquí dicen que son los hombres como… muy locos, calientes, que andan con una y con otra. ¿Las mujeres? claro, nomás que a esas les llaman putas.

Es maravilloso que disfrutes tu trabajo y que vivas de eso: Max Aguilera

 

Leticia Bárcenas González / Gabriela G. Barrios García

¿Cómo nace una pasión? ¿Cómo se empieza a vivir con ella? ¿Se puede vivir de esa esa pasión? Preguntas difìciles de contestar para la mayoría de nosotros, que quizá nos vemos obligados a guardar nuestros sueños en un cajón, para sobrevivir en el tiempo y espacio que nos ha tocado habitar, pero sencillas para aquellas personas que poco a poco, lentamente, han logrado no sólo cumplir sus anhelos sino dedicarse profesionalmente a eso que les apasiona, como es el caso de Max Aguilera, uno de los más destacados intérpretes de Juan Gabriel en Chiapas.

Te quiero tanto, tanto, tanto, que te doy tu libertad…

Max Aguilera nos abrió las puertas de su hogar para hablarnos de su admiración y dedicación a uno de los artistas que más imitadores e intérpretes ha tenido a lo largo de su historia profesional: A Juan Gabriel lo admiro mucho y me identifico con él porque realmente es un artista que tiene mucho que dar, que ha dado tanto a nuestro país, que ha compuesto tantas canciones, ¿quién no se sabe una canción de Juan Gabriel?

Es un artista que sabe llegar al corazón de la gente, creo que por eso lo quieren tanto. Aparte el respeto que proyecta. Además de identificarme mucho con él, la voz que tengo es un privilegio que la vida me dio, aunque no lo sabía realmente.

En la primaria Max sobresalía en puntuación y conocimiento, en dibujos, en la elaboración de periódicos murales, le gustaba participar en bailables, hacer títeres, tenía siempre la creatividad para hacer cosas artísticas. Sin embargo, es licenciado en Administración de EmpresasTurísticas. Ante eso, nos salta una duda:

Si desde niño estabas en esto, ¿por qué elegiste Administración de Empresas Turísticas  y no algo más afín al arte?
Estudié Administración porque en mi época de estudiante, en mi pueblo no había escuelas para estudiar música; así que me adapté a las posibilidades que había pues mi mamá era la única que me apoyaba, ella vendía en el mercado.

Mi mamá ya falleció. Fue una persona muy humilde, tenía un puestecito en el mercado y me apoyó en lo que pudo. Cuando vine para Tuxtla tenía como 26 años, en ese tiempo mi mamá con lo único que me pudo apoyar fue con una cajita de totopos con camarón y queso, me dijo: “Mi´jito es lo único en lo que puedo apoyarte porque no tengo más”. Ay mamá –le dije- no te preocupes, ¡yo con eso tengo!
Aquí empecé de cero, rentaba un cuartito por la 5ª Oriente y gracias a Dios la gente empezó a fijarse mucho en cómo cantaba. Y en ese tiempo no pensaba en dedicarme a esto para nada.

¿Tu mamá te vió como intérprete de Juan Gabriel?
Claro que sí, tuve la fortuna de que me viera mi madre. Fue la persona más orgullosa.

Poco a poquito me fui enamorando, no pude evitarlo…

¿Cuando viniste a Tuxtla, ya tenías la idea de trabajar en administración o ya venías a cantar?
No, yo vine aquí a terminar mi carrera y a sentarme en una oficina a ejercer mi profesión, ese era mi objetivo. Pero lo artista uno ya lo trae.

¿Qué fue lo que te motivó a dedicarte al espectáculo en vez de tu carrera?
Traía lo artista desde niño, pero aquí fue el parteaguas para darlo a conocer, entonces dije yo de aquí soy (risas). Parece mentira pero me empezó a ir muy bien gracias a Dios, me sorprendí mucho.

¿Cómo fue la primera vez que te diste a conocer como intérprete de Juan Gabriel?
Ya me gustaba mucho cantar su música, pero aquí me di a conocer precisamente en los festivales que hacían en la universidad. Muestras, cumpleaños de los maestros, todo ese tipo de cosas y no sé cómo llegó a los oídos de todo el alumnado, pero decían: Allá hay un chico que canta muy bonito.

¿Cantabas otras canciones o sólo de Juan Gabriel?
No, siempre Juan Gabriel. En la Universidad había alguno que otro de mi pueblo, de Tonalá, y todo por allí que ya me habían escuchado cantar. En una de esas el maestro me dijo: Tienes que cantar, me han dicho que cantas muy bonito. ¡Y yo con los nervios! No me hagan esto decía yo (risas), es que no es lo mismo, vengo de mi pueblo y aquí me da no sé qué.

¿Y allá ya cantabas?
Cantaba en la prepa, en cumpleaños, pero no me dedicaba a eso; no era mi profesión, era como hobby. No es lo mismo estar en en un pueblito, a venir a una capital, aquí vienes así, con nervios.

¿Cómo fue esa primera vez que te enfrentaste al público ya fuera de la escuela, qué sentiste?
La verdad no sentí nervios porque estaba muy seguro de lo que quería hacer y la primera oportunidad me la dieron en el Hotel María Eugenia, en el Bar El Nucú. Yo tenía 28 años.

Cuando vine a audicionar el gerente inmediatamente me contrató, dijo: Este chico canta precioso, estás contratado, presentante a trabajar desde mañana.

El tipo de público que asistía al Bar El Nucú era más de turistas, venían de Veracruz, de Guadalajara; de Tuxtla era muy poca la gente que me veía en el bar. Pero ustedes saben que un buen trabajo repercute y decían: Allí hay un chico que canta muy padre, y empezaron a darme tarjetas para ir a conocer los bares y restaurantes. A partir de entonces, esto se hizo una bola de nieve y ya no lo pude controlar.

Te amo, te respeto, te agradezco tanto amor…Yo quiero ser igual que tú…

Max Aguilera / Foto: Desmesuradas

Regresando un poquito a tu niñez, según supimos que desde pequeño te llamaba la atención el canto, cuéntanos alguna anécdota de esa etapa de tu vida.
Siempre me llamó la atención Juan Gabriel. En ese tiempo, me acuerdo que los únicos concursos de canto eran los de fonomímica, en los que imitabas a tu artista favorito, yo no cantaba sólo movía la boca. La gente que miraba que lo hacía bien, me prestaba un saco, un pantalón, unos zapatos, para armar el vestuario más o menos de Juan Gabriel y allí empecé a concursar.

Lo curioso era que los chavos que organizaban esos eventos, lo hacían nada más por desmadre y cuando había ensayo el primero que llegaba –hasta una hora antes- era yo, y allí estaba, sentado en el sol; a veces ni llegaban y no me importaba. Me preguntaban porqué sacrificaba tantas cosas, les respondía: Es que yo quiero estar bien, quiero que ustedes me enseñen.

Cantaba yo en el baño y tenía unos vecinos que decían: ¡Callen a esa chinaca! ¡Ya cállenla por favor, ya me tiene hasta acá! (Risas). En el baño empecé a cantar, era el único lugar en que me podía explayar porque en la casa o en la calle me daba pena y la gente se quedaba de a seis cuando yo cantaba. Eso es un dato curioso que tengo de mi niñez.

Desde allí se me fue abriendo la voz. De niño también componía canciones porque esa es otra de las cosas que hago, ese es un  talento que traigo desde pequeño. Hasta ahora lo estoy dando a conocer porque ya grabé mis canciones. ¡Uno no sabe hasta dónde puede llegar! Me han hablado para que otra gente me grabe a mí.

Tú estás siempre en mi mente…

¿Tú compones la letra y también la música o sólo la letra?
Las dos cosas.

¿Eres empírico en las dos?
Sí, empírico en las dos cosas.

¿Cuánto tiempo le dedicas a tu música?
En un principio componía canciones así nada más pero me he dado cuenta que no es tan fácil, me lleva tiempo, días. Ahorita, por ejemplo, una chica me pidió canciones para grabar en su nuevo disco con el que se va a proyectar, se llama Gabriela Mijangos.

¿Qué tipo de música te gusta componer?
Me identifico mucho con la música regional mexicana, José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel, Armando Manzanero, con ese tipo de composiciones y al igual que ellos  trato de utilizar palabras comunes para que cualquier gente lo entienda.

Ahora hablemos de tu nombre, ¿por qué Max Aguilera?
Mi nombre real es Marciano Chiña Marín, mis apellidos porque mis padres son del Itsmo de Tehuantepec y el Aguilera es como un homenaje a Juan Gabriel. Como mi nombre no está tan bonito no me puedo poner Marciano Aguilera.

Cuando vivía en México a mis compañeros no les gustaba decirme así, entonces me decían Max y de ahí comencé a usar Max todo el tiempo. En Tuxtla, una chica que trabajaba en El Nucú me decía: Max está muy corto, no suena bien, ponte un apellido y qué mejor apellido que el de Juan Gabriel, que es mi ídolo, y creo que el nombre ha funcionado.

¿Quién ha sido la persona que más ha influido en tu carrera?
Definitivamente Juan Gabriel, es un ejemplo a seguir no solamente como artista, sino como ser humano también. Él sabe quiénes son sus imitadores. A través de un chat me platicó que le gusta que lo imiten pero una de las cosas que no le gustan es que lo ridiculicen. Yo me sentí un poquito mal cuando me empezó a preguntar cosas por el estilo, hasta que me dijo: ¿Tú cantas o nada más haces payasadas como los demás? Porque es una de las cosas que a mí no me gustan. Yo respeto mucho el trabajo de todos ¿pero tú realmente cantas con tu voz o nada más haces playback y haces payasadas como los otros imitadores que tratan de ridiculizar mi trabajo? Le dije que sí cantó y me pidió pruebas. Ya le mandé videos y canciones de las que yo he compuesto y ¡cuaz! se quedó de a seis, eso es de las cosas muy bonitas que me han pasado.

¿Cuando platicaste con Juan Gabriel no viste la posibilidad de que se conocieran en persona?
No, todavía no ha surgido ese privilegio pero claro que yo siempre le digo que se dé la oportunidad y me ha dicho que sí, que con mucho gusto.

¿Cuando ha venido a Chiapas has intentado ir a verlo?
He intentado pero por cuestiones de trabajo no he podido, esa es de las cosas que no he sacrificado quizá por tonto. Él es un señor que su amistad se la brinda a todo mundo, pero por lo mismo de su trabajo se complica un poco.

¿Qué le dirías si lo tuvieras en frente, si lo conocieras en persona?
Lo he visto en conciertos. Si lo tuviera en persona le manifestaría toda mi admiración, le agradecería  tantas cosas bonitas que yo he logrado gracias al artista que es y que se diera la oportunidad de hacer algo juntos, no sé a lo mejor de coro, de lo que sea, pero eso es lo que yo quisiera manifestarle: toda mi admiración pero sobretodo unir nuestros talentos y que se dé cuenta que también aquí en Chiapas hay artistas de primer nivel.

Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona…

Max Aguilera / Foto: Desmesuradas

¿Cuál es tu canción favorita de Juan Gabriel?
¡Muchas!, pero con una de las que más me identifico es “Abrázame muy fuerte”. Disfruto muchísimo cantarla, no lo puedo evitar, me conmueve mucho.

¿Cuánto tiempo te lleva preparar y adaptar una interpretación?
Como es mi ídolo no me cuesta mucho, incluso no ensayo. Antes sí ensayaba, en la actualidad no. Lo que sí practico mucho son las canciones, haz de cuenta que las escucho dos, tres, cuatro veces y se me quedan muy pronto, tiene mucho que ver que te guste el artista.

Juan Gabriel no es el único artista que admiro, también a los grandes compositores como José Alfredo Jiménez –mis respetos para él-, José Luis Perales. Su forma de componer tan perfecta de los grandes es mi escuela, son con los que trato de estar.

Aparte de tu show y tu carisma en el escenario, tu vestuario es algo que llama la atención. ¿Tú lo diseñas o tienes algún asistente?
Yo lo diseño. Me gusta agradar a la gente, que se lleven un buen sabor de boca de mi trabajo. Veo los vestuarios de Juan Gabriel, veo cómo se proyecta. Lo que me queda trato de acomodarlo a mi medida, a mi cuerpecito, que se me vea bonito.
Imito muchas cosas de él pero más que un imitador me considero un buen intérprete de Juan Gabriel, entonces la mayoría de ropa que yo tengo es de mi creatividad.

¿Y los zapatos?
(Risas) Los zapatos los mando a hacer porque soy de estatura bajita y trato que se vean lo más parejo que se pueda. Cuido todos los detalles, un anillito, una cosita aquí (señala su cuello) que combine. Todo que se vea impecable, la gente disfruta mucho eso.

Yo seguiré tratando ser mejor… y sonriendo haré las cosas con amor

¿Si no te dedicaras a esto a qué te dedicarías?
¡A mi profesión! Estudié Licenciatura en Turismo y me dedicaría a eso. Me gustan las ventas también. Antes de estudiar Turismo o cantar, enseñaba vals, hacía piñatas, vendía libros, siempre fui creativo en ese aspecto.

¿Te consideras un triunfador?
Por el hecho de haber nacido, de tener trabajo, de tener salud, de estar bien, sí, yo creo que es un triunfo.

¿Cuál consideras que ha sido la clave de tu éxito?
Mi disciplina. Porque en este ambiente conoces de todo, no me espanto por nada pero me han ofrecido muchas cosas para que me descarrile y no. De repente, cuando tengo tiempo me echo mis copillas porque es normal pero hasta cierto límite, primero mi trabajo. Sí tengo una disciplina en esto.

¿Entonces no tomas en tu trabajo?
No, para nada, porque aparte, cuido mucho mi voz. El cigarro y el descuidarse con el alcohol es matarte. Además, una de las cosas que trato de cuidar mucho es esa parte de que soy figura pública, no puedo darme ese lujo. Me invitan, sí, pero no lo puedo hacer porque se te pasan las copas y ya no sabes qué onda.

¿Cuál ha sido lo más difícil a lo que te has enfrentado en tu carrera?
Considero que para todos los artistas que nos dedicamos a esto, todos los días es una oportunidad pero también hay obstáculos. Sin embargo, así, una dificultad grande que haya tenido, considero que no. Se me ha dado de una manera muy fácil. Quizá ha sido cuando no encajo en algún proyecto, por ejemplo, he hecho casting para muchos concursos de televisión pero a lo mejor no cubro el perfil o no es mi oportunidad o no ha sido el momento, pero no me desagüito por ese lado. Como dice Juan Gabriel, el que es artista no necesita salir en televisión, sí nos ayuda mucho, pero gracias a Dios, tengo un trabajo y me va bien.

Cuando fui a (la Ciudad de) México a un casting para imitadores, ahí sí tuve la fortuna de quedar y ganar el primer lugar, era un concurso de aficionados que se llamaba “Vida TV” con Galilea Montijo; en dos ocasiones fui, la primera no gané pero la segunda sí, en ese tiempo creo que estaba en la universidad.

¿En qué lugares te presentas?
Como la música de Juan Gabriel abarca todos los géneros, tengo la fortuna de trabajar en todo tipo de lugares. He trabajado en bares, restaurantes, clubes, me llaman para presentarme en Ferias, masivos, ya estuve en el estadio Zoque. Es una de mis satisfacciones, que uno de los organizadores se fijó en mi trabajo, me contactó y me dió la oportunidad.

Creo que él me escuchó en una de mis presentaciones. Por eso cuido todos los detalles porque sé que de ahí va a ver gente a la que le va a interesar mi trabajo. Nada hago al “ahí se va”, por ejemplo si voy a un cumpleaños,  investigo que canciones le gustan al cumpleañero y trato de complacerlo. He montado hasta un show con mariachi con el maestro que dirige mis arreglos.

Que seas muy feliz, que seas muy feliz, mientras que yo te sigo amando…

¿Qué sigue?
Hace tiempo había grabado unos discos –no tan profesionales- para que la gente conociera mi trabajo. Ahora, en el último disco le invertí más porque es un disco con mayor calidad, los arreglos son de un maestro que trabaja en la Orquesta Sinfónica “Esperanza Azteca”, él conoció mi trabajo, le gustó mucho y me propuso grabar. Me llevó medio año para hacer ese disco porque sí es un trabajal pero se pudo gracias a Dios y me fue muy bien, yo solito vendí los discos.

Tengo un nuevo proyecto, la idea es que se haga en formato CD y DVD porque ahorita sólo tengo CD. Quiero hacer el video de mis canciones más los videos que tengo de Juan Gabriel para que se puedan vender, es una sorpresa que les estoy reservando a mis fans; además, estoy trabajando con la chica que les mencioné. Mi próximo material, que incluye mis canciones lo quiero dar a conocer 2016.

¿Algo que quisieras que conociera tu público?
Que estén pendientes de las cosas que estoy por realizar, la verdad estoy muy sorprendido por tantas cosas que Dios me ha dado, porque nos las planeé y sobre todo por las cuestiones profesionales que se me han dado.

De mis composiciones, por ejemplo, digo: Ay, Dios mío, ¿será que van a gustar o son una locura nada más?, pero me sorprende hasta dónde ha llegado mi trabajo. Es maravilloso que disfrutes tu trabajo y que vivas de eso.

 

Max Aguilera / Foto: Desmesuradas
Max Aguilera / Foto: Desmesuradas

 

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SILUETA

Lugar de nacimiento: Estoy registrado en Arriaga, pero mi madre me contó que me tuvo en Villaflores. Lo que pasa que mis papás se dedicaban en ese tiempo a la venta de medicinas de casa en casa en los pueblitos. Mi mamá tuvo 12 hijos. Yo soy el penúltimo. Me tuvo en Villaflores, me registró en Arriaga y luego por problemas con mi papá nos llevó un tiempo a San Blas, de donde es originaria y allí crecimos un rato nada más y nos regresamos a Arriaga.

Edad: 41 años.

Número de hermanos: Somos 12 hermanos.

Estado civil: Hasta ahorita soltero.

Hijos: Es una de las cosas que quiero llevar acabo, quisiera ser papá.

Pasatiempos: Cantar (risas), me gusta mucho bailar, todo lo que es artístico, escuchar música, componer de repente canciones y divertirme con mis amigos, salir de paseo.

Música que prefieres:  La música regional mexicana, lo que es mariachi, banda, balada y género pop, me encanta.

Comida predilecta: El caldo de res.

Película favorita: Casi no veo películas, pero me gustan mucho las películas de conciertos o las que hablan de la vida de los artistas.

Ritual: Agradecerle a Dios todo, cada día, desde que amanezco. Siempre le agradezco a Dios por cada oportunidad de vivir y cada quevengo del trabajo y estoy en mi casa, sano y salvo en mi cama, digo: Ay, bendito Dios, gracias por darme tantas cosas. Soy muy agradecido con Dios.

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EN CORTO

Música: Mi pasión

Show: Lo disfruto mucho

Balada: Uno de los géneros que me gusta mucho

Público: Lo máximo

Voz: Un privilegio

Artista: Juan Gabriel

Luces: Show

Intermedio: Un relax

Max Aguilera: Admiración

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Entrevista publicada en el diario Heraldo de Chiapas, 27 de agosto 2015.

Ciencia y Literatura. Entrevista con el doctor Luis Javier Plata Rosas

La ciencia siempre se ha mitificado como algo difícil y a quienes se dedican a ella se les cataloga como genios, pero también se les ha creado una fama de despistados e inadaptados sociales, gente rarita. Para romper el mito, el recientemente galardonado con el Premio Estatal de Ciencia de Jalisco 2014 -en la categoría de Divulgación-, Luis Javier Plata Rosas, conversa con Desmesuradas.

 

Texto: Leticia Bárcenas González

Fotos: Cortesía del entrevistado

 

Luis Javier Plata Rosas, es doctor en Oceanografía Costera por la Universidad Autónoma de Baja California, profesor-investigador en la Universidad de Guadalajara y divulgador de la ciencia. Escribe textos para niños y también para los no tan niños. Es más, utiliza personajes como los Simpson, los Pitufos, Madonna o MacGyver para explicar fenómenos científicos.

¿Qué significa para ti recibir este premio?

Estoy muy contento porque es gracias a la gran libertad y el apoyo que la Universidad de Guadalajara nos da para hacer lo que más nos gusta, que en mi caso es la comunicación de la ciencia, que he tenido la oportunidad no sólo de publicar en diferentes revistas, sino también de participar en programas como Domingos en la Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, visitando diferentes ciudades del país y platicando sobre ciencia a niños, jóvenes y adultos. El reconocimiento es también, entonces, tanto para mi universidad como para todos los editores de revistas y libros de divulgación que me han invitado o apoyado publicando lo que escribo, así como para la Somedicyt, que en más de una ocasión me ha ayudado para asistir a los congresos nacionales de divulgación.

Dr. Filonov, Dr. Plata Rosas y Mtro. Bravo Padilla, rector de la UDG.
Dr. Filonov, Dr. Plata Rosas y Mtro. Bravo Padilla, rector de la UDG.

A la fecha has publicado más de 500 artículos de divulgación científica. ¿Alguna vez te imaginaste como un divulgador de la ciencia?

Creo que sí, porque desde muy pequeño me encantaba leer a autores como Carl Sagan e Isaac Asimov, aunque no creí que se convertiría en mi principal actividad ya de adulto.

¿Cómo se te ocurrió escribir para niños?

Creo que fue por mis dos hijos, que son pequeños aún. Al primero de ellos siempre le han gustado los libros, creo que por el sesgo nuestro (su esposa también es científica), y yo pensaba: mm, si me espero a que cumplan veintitantos años para que lea algún artículo de investigación, pasará mucho tiempo. Entonces surgió la idea de escribir un libro de cuentos que él pudiera leer y luego mi otro hijo, así, escribí un texto que se llama “La mareante tarea de Marti y Mako”, de dos tiburones; ese cuento se publicó y trae calcomanías, desde que se lo di empezó a pegarlas y después su hermanito, lo mismo. Algunas noches me dicen que les lea algo de lo que escribo y eso es muy satisfactorio. Fue gracias a los cuentos de hadas que les leía por las noches, antes de dormirse, que se me ocurrió escribir “El teorema del Patito Feo”, libro en el que relaciono diferentes ciencias con historias como la de Ricitos de Oro.

¿Por qué es importante que los niños sepan sobre ciencia?

Porque eso puede motivar no sólo a que se dediquen a la ciencia sino que sea parte de su cultura. Esta cuestión de hablar sobre ciencia no es solamente para formar gente en el área científica sino porque es parte de nuestra cultura, porque es algo que se puede disfrutar. Si un niño crece sabiendo más sobre ciencia, sobre los métodos que se usan en las cuestiones científicas, es un amor que se le va a quedar toda su vida, es algo que va a utilizar muy seguido, debe ser parte de su cultura.

2 mitos del siglo xxi

“Mariposas en el cerebro”, «El teorema del Patito Feo» y «Mitos del siglo XXI: Charlatanes, gurús y pseudociencia», son algunos de sus libros en los que recurre a personajes de la literatura infantil para explicar fenómenos científicos.

¿Por qué usar personajes como los Simpson, Barbie o Kitty para hablar de ciencia en textos que no son para niños?

Por esta cuestión de que cuando escribes un texto científico ya tienes a tu lector cautivo, quien te va a leer es porque te tiene que leer, tiene que saber más de lo que se está haciendo sobre el tema; cuando estás haciendo divulgación es más una labor de convencimiento, de seducción, de decirle a un lector que de principio podría no estar interesado en lo que tú estás haciendo: mira, por qué no echas un vistazo, quizá pueda interesarte esto, quizá pueda gustarte esto. Y utilizar personajes que son parte de la cultura popular, puede ser atractivo.

En la revista Quo, su editor Iván Carrillo, me propuso escribir una columna en una sección que se llama Ciencia pop, con la intención de tomar elementos de la cultura popular y ver qué de ello se ha hecho en ciencia, mostrar la intersección entre estos dos parámetros, aquí la gran ventaja es que ya de entrada al lector le es familiar el personaje, entonces si alguien dice yo no quiero saber nada de estadística pero le comentas que en los Simpson se ha hecho uso de datos estadísticos en tal o cual capítulo, entonces ya le llama la atención y dice sí, es cierto. Por ejemplo cuando Lisa le enseña a Bart a jugar golfito y lo hace con las reglas de la física y con geometría, entonces Bart se sorprende y dice: Lisa, finalmente encontraste un uso a las matemáticas. (Risas). Les atrae.

¿Qué géneros literarios son los más favorables para divulgar ciencia a los niños?

Me gusta mucho contarles historias y creo que a todos nos gusta escuchar historias, a los niños muchísimo más; en cuanto empiezas un cuento ellos escuchan, no catalogan: ah, es de divulgación científica. Si tu empiezas diciendo esta es la historia de un patito que etcétera, etcétera, ellos comienzan a escuchar qué le pasó al patito. Los cuentos, entonces, son una muy buena manera.

Full page photoDesmesuradas conoce a muchos niños que les gusta el género del terror, ¿también con la ciencia se puede dar miedo?

Pienso que sí. Escribí algunos cuentos, uno con un poquito de terror que se llama “El complot vacuno”, es sobre unas vacas que decidieron exterminar a la humanidad a través de la emisión de metano con sus eructos y demás (risas). ¡No sé qué tanto miedo habrá dado imaginarlo! (Más risas).

De niño, ¿qué leías?

Aunque mis padres leían diariamente el periódico, tenían muy pocos libros en casa. En esa época, en la que Internet era inimaginable, creo que la gran mayoría de los padres consideraba indispensable para la educación de sus hijos el contar con un diccionario y una enciclopedia, así que en mi casa había las dos: guardadas en sus cajas de cartón originales para que las usara, según me decían, “más grande, cuando lo necesitara”. Como eso me parecía demasiado tiempo, cuando era muy pequeño arrastraba las cajas y sacaba los libros a escondidas –tenía prohibido maltratarlos-. Y así leí tomos completos de la enciclopedia, porque era lo que había. Poco a poco, cuando mi madre vio que me gustaba mucho leer, empezó a comprarme muchos de los libros que veía en las librerías.

Luis Javier, ¿cómo fuiste a dar al fondo del océano?

Siempre quise estudiar algo que tuviera que ver con la ciencia, y mi primer interés fue la biología, pero en preparatoria en una ocasión asistí a una plática sobre la licenciatura en oceanografía, impartida por quienes en ese entonces eran estudiantes de esa carrera, y me encantó que, en el plan de estudios, había muchas matemáticas, mucha física, mucha química y mucha geología, además de biología: en resumen, en mi opinión era la carrera perfecta.

¿Dónde te sientes más cómodo, en el océano o frente a tu computadora?

Hay una escena en Jurassic Park II en la que el paleontólogo explica (cito de memoria) que hay niños que quieren ser astronautas y otros que quieren ser astrónomos: unos no dudan en subirse a un cohete para explorar y otros prefieren hacerlo desde un extremo de un telescopio. Pertenezco a estos últimos. (Risas).

Full page photo¿Y qué tal dibujas? ¿Has hecho algún cómic?

¡No!, ¡eso me encantaría! Si supiera dibujar mejor eso ya lo hubiera hecho, es una de mis inquietudes y desde hace mucho tiempo he estado buscando a alguien que pudiera ayudarme. De hecho ya hasta tengo el nombre: “Infrarrojo y Ultravioleta, la banda del espectro”, pero no he tenido la oportunidad de encontrar alguien que me ayude con la cuestión del dibujo.

¿Cuál es el personaje favorito de Javier Plata Rosas?

Bueno, de los cómics que leo me gusta mucho Batman, es mi superhéroe favorito. En caricaturas, los pingüinos de Madagascar, Phineas y Ferb y Hora de Aventura.

Desmesuradas  se pregunta si se podría vivir sin las matemáticas, ¿qué opinas?

¡No! No, no, no. Imposible. Y el ser una persona anumérica, un analfabeta numérico, te trae consecuencias muy graves, aunque sea tienes que saber contar. Entonces, no, ¡no se puede!

¿Qué sugieres para contrarrestar este analfabetismo numérico que mencionas?

Un buen principio sería evitar transmitirles esa sensación de rechazo o esa actitud, que en ocasiones se aproxima bastante al pánico, al hablar con los niños no sólo sobre matemáticas, sino también sobre ciencia, como si se tratara de algo aburrido, serio, ajeno por completo a nuestra vida cotidiana.

En una entrevista comentaste que hay ecuaciones que son bellas estéticamente, muero de curiosidad, ¿puedes darnos un ejemplo?

Mi ecuación matemática favorita es:  1 + exp(π i) = 0. Tiene al cero, al número entero 1, al número irracional π y al número imaginario i y un exponencial que, mediante la fórmula de Euler, es igual a la relación compleja, con una parte real y otra imaginaria, cos(π) + isen(π); con todos estos números y funciones se han escrito libros enteros sobre sus propiedades y aplicaciones.

Como me he quedado sin palabras (risas), mejor pregunto al oceanólogo si se puede vivir de divulgar ciencia, a lo que sin titubear responde que es muy, muy, pero muy difícil vivir sólo de divulgar ciencia, ya que en México falta mucha cultura científica, habla por ejemplo de cuando estuvo como entrevistador en un programa de radio en Puerto Vallarta, Jalisco y charló con los entonces candidatos políticos: “Había candidatos con los que hablabas de ecología y no se ubicaban por más que tratabas de explicar a qué te estabas refiriendo, te decían, bueno ¿me lo explica de nuevo? Incluso uno de ellos llevaba dos o tres asesores que eran los que sabían del tema pero sin ellos no podía platicar, es preocupante, porque además entienden ecología como sembrar arbolitos y de ahí no pasan, es muy complicado”.

Y como estamos en tiempos de campaña, mejor cuéntanos sobre tus proyectos a corto, mediano y largo plazo:

A corto plazo, acabo de escribir un libro sobre monstruos y ciencias que, posiblemente, se titule “Ciencia monstruosa” y que espero publicar pronto.

A mediano plazo, estoy escribiendo otro libro cuya mayor satisfacción, aunque ni siquiera lo he terminado, es que uno de mis hijos me dijera: “Ese libro sí lo voy a leer, porque parece interesante”.

A largo plazo, como te dije en una de las respuestas, quisiera escribir una serie de aventuras científicas en el formato de un cómic, que aparecieran con cierta periodicidad. Algo al estilo de “Infrarrojo y Ultravioleta contra la Banda del Espectro”.

5 mitos Ciencia

Luis Javier Plata Rosas (México, D.F., 1973) es doctor en Oceanografía Costera por la Universidad Autónoma de Baja California y profesor de la Universidad de Guadalajara. Socio titular de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica. Ha escrito más de quinientos artículos de divulgación. Su libro “El teorema del Patito Feo” recibió una mención especial en el Primer Concurso de Divulgación “Ciencia que Ladra-La Nación” en Buenos Aires, Argentina. En diciembre de 2014 recibió el Premio Estatal de Ciencia de Jalisco en la categoría de Divulgación.

Entrevista publicada en El Heraldo de Chiapas. 27 de abril del 2015.

Entrevista con Hernán León Velasco, premio de poesía Enoch Cancino Casahonda

Hace dos días, en Chiapas se conmemoró el quinto aniversario luctuoso del poeta Enoch Cancino Casahonda, quien fuera miembro del movimiento cultural Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, escritor y médico cardiólogo chiapaneco.

Sus poemas, de gran sentido humanista, han inspirado la obra literaria de diverso poetas de las últimas décadas, en ese sentido, su memoria es distinguida con la creación del Premio Estatal de Poesía Enoch Cancino Casahonda, con el cual se brinda un homenaje a su obra literaria, en la que destaca el poema “Canto a Chiapas”, considerado el segundo himno del estado.

En la primera edición (2010) se entrega el premio a Hernán León Velasco, quien ejerce la medicina y escribe poesía, al igual que el poeta Cancino Casahonda.

Desmesuradas comparte con ustedes la entrevista, que a propósito de la premiación, nos concede  el galardonado.

 

Hernán León Velasco
Hernán León Velasco

 

Texto: Leticia Bárcenas González    /     Fotos: Cortesía del entrevistado.

Hernán León Velasco, ejerce la medicina y escribe poesía; además es promotor cultural y docente de medicina. Es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como médico cirujano y cuenta con la especialidad en urología. Desde 1985 forma parte de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos.

Su premiación a muchos ha sorprendido porque a pesar de haber publicado diversos libros, entre ellos Bonampak y Orígenes, su obra no ha sido difundida; sin embargo, dice que no es extraño que los médicos escriban poesía porque, al estar cerca del dolor, tienen mucha materia prima. Además, señala que la crítica es parte de la naturaleza del hombre y le parece correcto, no sólo para que el arte se “suceda mejor” sino porque sin ella no hay avance.

Según el acta del jurado:

Se otorga de manera unánime el primer lugar al poemario Rostros del mar, que bajo el pseudónimo de Galileo Galilei, participó en este certamen poético y que corresponde al escritor Hernán León Velasco.

El jurado calificador consideró que la obra escogida tiene los merecimientos cimentados en un lenguaje propositivo que abre diferentes perspectivas de concepción y expresión verbales; denota un estilo particular que identifica a una personalidad poética.

 

Su pasión por la literatura es evidente, ya que no puede evitar citar versos de sus poemas o de otros escritores, incluso algunos filósofos. En cuanto al premio, dice que significa sobre todo un compromiso con la literatura, a la que se le debe tener un gran respeto.

Para hablar de ello y algunos aspectos que darán a los lectores elementos para conocerlo, me recibe en su consultorio, ataviado con su inconfundible guayabera blanca y guantes de cirujano.

Doctor, ¿qué le ha significado este premio?

Significa sobre todo un compromiso con la literatura. Con la literatura debe uno tener un gran respeto y no es una decisión personal que uno ame la literatura, es una decisión prácticamente de la naturaleza; genéticamente la naturaleza decide si usted es lector, escultor, etcétera.

Dentro de estas múltiples facetas hay una predominante genéticamente, en mi caso son la medicina y la literatura, el arte en general. Por supuesto, hay algunas otras cosas menores como viajar, pero la literatura es una pasión que siempre he cultivado. No es extraño que yo ame profundamente la literatura, dentro de los mismos contextos familiares está el tío Artemio Gallegos, que es literato y que su apellido real es León, y están muchos otros parientes que aman la literatura.

¿Por qué Galileo Galilei?

Porque es un hombre controvertido. Es un hombre al que también nunca le creyeron que la Tierra era redonda. Un hombre es muchas cosas, en ese sentido Sócrates decía que cada hombre vive su propio tiempo, es decir, una polifonía de situaciones, de vivencias en los diferentes estratos culturales y sociales, de tal manera que un hombre puede estar adelantado en algunos aspectos y no necesariamente tiene que ser culto. Puede ser que una persona que viva en la selva y no sepa leer ni escribir esté adelantada en vivir. Eso que hemos perdido en la ciudad por el estrés.

¿Qué es el tiempo para Hernán León?

El tiempo. Borges dijo algo fundamental: he gastado el tiempo, el tiempo me ha gastado y no he escrito el poema. El tiempo es eso, nosotros somos el tiempo y el tiempo es una constante de futuro, pasado y presente; no solamente es lineal, es cíclico, es circular y en ese sentido hoy es ayer al término de esta frase.

Es un continuo. Lo que tarda un milisegundo en pasar a otro y una millonésima de segundo de pasar de un segundo a otro, es pasado, presente y futuro. Eso es el tiempo.

Hablando del tiempo, ¿a qué hora escribe?

Escribo aproximadamente a partir de las 11 o 12 de la noche, una de la mañana. Hay un literato que se pregunta muchas veces a qué hora llega la musa. La vida, exactamente: se requiere vivir primero para después escribir. Hace muchos años escribí, cuando estudiaba medicina, “fui el aparato locomotor que supo el sitio de los órganos y aquí está el pecho, más allá el corazón”, y ahí se va definiendo, “ayuné en los días del tumor”, entonces se va al final, que dice “era necesario tocar el tambor, hacerse poeta, volverse doctor”.

No es extraño que los médicos escriban, no sólo artículos médicos. Uno está sometido a todo un sortilegio de situaciones, está muy cerca del dolor. Hay un ensayo del doctor Enoch Cancino Casahonda donde revela porqué el médico escribe y de donde obtiene tiene mucha materia prima es el dolor: el hermano dolor de San Francisco. Eso se vincula precisamente al escribir.

¿Qué le inspira más, la vida o la muerte?

¡Todos los sucesos! ¿Qué es lo que ve uno? ¿Por qué escribe uno? Cuando iba a la primaria escribí algo fundamental, “la sombra de mi pluma es la que me enseña, la claridad de lo incierto con su deslizar silencioso”, y al final del poema dice “y este pedazo de letra, de simple trazo sinuoso sabe que en un punto se muere y en una frase libera”.

En ese sentido, el poema, el texto tiene un principio y un fin, es una novela; es un cuento cortito que define constantemente las historias que vivimos. Yo vi, cuando mi padre falleció, cómo le salía sangre del abdomen. Fue asesinado. Había una vasija abajo de su cadáver y todavía brotaba sangre. Fue un impacto tremendo.

Para mi padre escribí —él se llamaba como yo, Hernán— “como se fue un tal don Hernán, mi señor padre, él era apenas el viento, sin ningún sitio para quedarse, era apenas el dolor que se siente en las raíces pero se ha ido lenta, amarga, dulcemente y aquí tenemos los hombros para apoyar su cansancio porque debe ser larga, larga, la eternidad”.

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En compañía del poeta Enoch Cancino Casahonda.

¿Se sabe todos sus poemas?

Generalmente funciona como un mantra porque uno lo repite constantemente, porque es un suceso que nos impacta, como el mar extraordinario. Yo le escribí por ejemplo a mi esposa, cuando aún era mi novia, “por el amor maduro de tus ojos, por la ofrenda universal de tus manos, es un hecho que te veo apenas amanece y fui lo que he sido, un errante para verte, seguro de que habría de cambiar mi esperanza, no hubo murallas, solamente un deseo amoroso al que caminé atado, nadie, nadie tuvo que decirme la vertiente…”.

Nos encontramos y a veces nos desencontramos con la naturaleza y con la vida. La vida es el rostro del mar; el mar no son los peces, no es al agua, no es la inmensidad, el mar está en todas partes. En la lluvia ves el mar, el río es el cabello del mar, nosotros estamos hechos mucho más de agua, mucho más de mar.

Hay tanto mar en los caminos. En la naturaleza, en el bosque, en las raíces de los árboles, va subiendo poco a poco, lentamente, y en el verde, el verde del bosque está el verde mar. Siempre mar, que siempre regresa.

¿Se lee, una vez que ha publicado sus poemas?

Los leo porque, aunque muchos escriben para los demás, una cuestión muy respetable, en mi caso personal, es un mantra. Para mí el poema es un mantra, en el cual me permite encontrar la verdad de lo que soy. “Este que soy constantemente que al mismo tiempo soy otro y al mismo tiempo otros”. El otro soy yo con diferente forma, diferente época y diferente sentido.

Tengo muchos textos y los han leído mucho, incluso me dieron un premio en la Asociación de Escritores de México, a través del Gobierno de Tabasco. Los premios que me han dado son porque han leído mi obra. Fue un reto el escribir en el concurso de literatura Enoch Cancino porque él fue mi médico, fue mi padrino, conviví con él y mi motivo de escribir fue rendirle un homenaje.

¿Por qué cree que su premiación ha causado tanta polémica?

Porque es la naturaleza del hombre. Grandes hombres o pequeños hombres van a causar esa naturaleza. Tienen derecho. Como dice Voltaire, podré no estar de acuerdo con lo que tú dices de mí pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes de decirlo. Me parece correcto porque para que el arte se suceda mejor requiere la crítica. Octavio Paz escribió un libro extraordinario que se llama Pasión crítica.

Sin crítica no hay avance pero la crítica debería ser un ensayo, eso sí sería muy bueno. No pretendo quitarle el puesto a Borges, a Neruda, a Paz y a otros tantos. La literatura es un destino. Escribo mientras despierta mi carne la noche. Es importante que entendamos con humildad que bienvenida la crítica, y uno debe aguantar esa crítica porque, sea de buena intención o no, es válida, es justa, debemos estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

Se requiere un Chiapas con ensayo, donde los que no estén de acuerdo tengan la sabiduría de criticar una obra y decir cómo el autor puede mejorar para que entonces éste pueda avanzar. Este Chiapas requiere de críticos, pero de críticos que construyan, y cuando sea así entonces Chiapas crecerá aún más.

Ha dicho que para salvarse a sí mismo hay que escribir. ¿De qué se salva cuando escribe?

De la soledad, del desamor, de la desesperanza, de la rutina, del miedo, incluso de las otras cosas de la vida, porque mientras uno escribe nada existe, quien ama profundamente a la vida es un enamorado de las palabras. Entonces, cuando va escribiendo, se olvida todo, no existe nada más que la escritura.

Puede doler la escritura y puede ser un César Vallejo escribiendo los Poemas humanos, o puede ser un Jaime Sabines escribiendo “Lento, amargo animal que soy…” y puede dolerle profundamente, pero el reto de la poesía verdadera es saber de dónde venimos y adónde vamos, quiénes somos, qué estamos haciendo aquí, cuál es nuestra vocación. Escribí algo fundamental hace mucho: “Muchas veces escribe, me es tan fácil escribir como difícil me fue imposible, que no te roben el espíritu, que no te premien como a cualquier bestia, escribe para salvarte de los asesinatos y de los falsos profetas”.

O sea, la salvación. La naturaleza de todos los hombres es diferente y todos intentan que tú cambies y cuando tú naces eres tú, pero a través de la vida, de la educación que tenemos vamos aprendiendo a ser otros y aprendemos los ritos, que si es el Día de las Madres, el Día de las Madres es todos los días. El día de la vida es todos los días. El día de los sueños es todos los días, de la muerte, del amor, del desamor, por eso el día tiene perfectamente 24 horas.

¿Y qué sueña Hernán León Velasco?

Podría decir que hay que estar soñando despierto: encontrarse con algo que tenga un ritmo tremendo y te haga resucitar y llevarte más hacia lo profundo y sobre todo el reto es encontrarte cada día para saber para qué estás aquí, entonces yo sueño que yo quiero ser, conquistarme profundamente y no usar la máscara de la persona que no soy y que no seré nunca, creo que eso sueño, un ser simple.

¿Cómo concilia la docencia con la poesía y con la medicina?

Bueno, tú eres muchas cosas. Si tú sabes algo, bien, entonces tienes que enseñarlo, es tu obligación, y publicar porque lo que tú dices es posible que no le sirva a muchos pero es posible que alguien lo esté esperando; lo que sabes como médico, lo que sabes como padre, como hermano, debes decirlo. Enseñamos todo, la enseñanza es la misma naturaleza, ya nos está enseñando la lluvia que debemos respetar el agua y los árboles y todo. La enseñanza está en todo. Entonces es un amor profundo, la enseñanza debe ser así.

Hablando de enseñanza, ¿ha tomado talleres literarios, con quién?

Sí, con Óscar Wong, por ejemplo. Con Socorro Trejo Sirvent en la época de Joaquín Vásquez Aguilar, nos reuníamos hace muchos años, en 1979; con Armando Duvalier cuando vivía, cada sábado. En México con algunos amigos que también les gustaba la literatura. Ahorita estoy tomando un taller con Hernán Becerra, un poco de narrativa, también soy algo autodidacta.

Leo constantemente, hay que leer de todo. A veces se requiere diversidad, uno suele casarse con una obra y quizá no es el ritmo que requiere; entonces, con Uvel Vázquez a veces vemos las obras, con Mario Nandayapa, o sea, con muchos amigos. Es decir, uno se junta con la diversidad pero quien nos aportó mucho fue Duvalier. Óscar Wong es extraordinario. Todos son extraordinarios.

Con Guillermo Henry en el 4º Festival Internacional de Letras Jaime Sabines. Tuxtla Gutiérrez, septiembre 2010.
Con Guillermo Henry en el 4º Festival Internacional de Letras Jaime Sabines. Tuxtla Gutiérrez, septiembre 2010.

Con la medicina cura el cuerpo, ¿con su poesía qué cura?

Yo creo que es la otra mitad de lo que somos. El arte en estricto formato del arte por el arte es extraordinario pero es la mitad, es el espíritu, y la ciencia, cualquiera que sea, es la biología, el cuerpo, la materia; así, alguien puede ser ingeniero y al mismo tiempo es un cantor, u otro que aparte de ser ingeniero le gusta esquiar.

En esa diversidad, Octavio Paz es el que nos dice muchas definiciones de la literatura en El arco y la lira. Los ensayos te permiten definir por qué escribe, pero en realidad el hombre escribe porque escribe como el pájaro canta porque canta, no porque haya hecho un doctorado. Puedes perfeccionar el arte porque estudias y debes estudiar con rigor, pero uno escribe porque escribe. ¿El cenzontle va a una escuela para cantar? Es su naturaleza, entonces no nos extrañe. He tenido pacientes de cinco años que dicen poemas preciosos y simples o mi amigo Cayún que vive en Nahá y me ha declamado poemas extraordinarios, maravillosos.

¿Hernán León a qué le teme?

A los temores comunes que tiene toda la gente, a la ignorancia, al desánimo, a la rutina, a mis enemigos, porque mis enemigos reales soy yo mismo. Yo le temo a esos enemigos, a no tener el entusiasmo, a no estar lleno de espíritu, a no entender que a veces estoy equivocado, a no aceptar mi equivocación.

¿Qué levanta su ira?

Lo mismo. Creo que la ira que uno siente la siente hacia sí mismo y la reconciliación también. Somos tres estados del yo. El que está enojado está enojado contra sí mismo, porque no aceptamos que los demás son diferentes y no sabemos que el otro soy yo bajo otra perspectiva, que sin el otro yo no existo, ya lo definió bien Octavio Paz; en ese sentido, claro, puedo estar profundamente de acuerdo, puedo incluso buscar herirme, ahora, cuando alguien te agrede físicamente es natural que te defiendas.

¿Qué me puede decir del amor?

No es la palabra amor, el amor es una acción profunda. Ya lo definió Erich Fromm en El Arte de amar; el amor ágape, de toda la naturaleza, el amor fraternal y el amor por una mujer. En mi poemario escribo precisamente varios textos, incluso a la poética le digo que cuando la poesía canta es porque alguien la desnudó poco a poco, la besó de norte a sur y de este a oeste. Puede ser que escribas mil poemas, diez mil, o que ganes un premio, pero puede ser que el poema no te llene, no cimbre tu alma.

A mí el poema que me cimbra, y que escribí en mi libro Bonampak, dice “y aprendí a tocar el instrumento de las almas, por eso te como pedazo de pan en nombre de las raíces, porque fuiste perpetuo de espera profunda de razas, de submarinas galaxias, de infinitas esferas en que doncellas ventrales germinan la célula y cascos feroces persiguen la cópula…”, eso tiene como 17 o 18 años que lo escribí, pero me llena profundamente.

¿Qué proyectos tiene en puerta?

Creo que seguir viviendo, me mandaron a vivir. Seguir siendo médico y a veces seguir escribiendo porque yo escribo aproximadamente a partir de las 11 o 12 de la noche, una de la mañana. Sin embargo, en este periodo de gestación —que me pareció extraño porque después me enteré que el decreto salió a última hora— fue muy poco el tiempo de la convocatoria, así que nos pusimos a trabajar y dormir una o dos horas diarias y a trabajar intensamente porque lo hacíamos con mucho gusto y con mucho afecto hacia el doctor Enoch Cancino, que él es un médico muy querido por todos porque su poesía es épica, nos identifica con su amor a Chiapas, con su “Canto a Chiapas”.

¿Entonces, esos poemas fueron escritos especialmente para el concurso?

Algunos los tenía a la mitad. Un amigo preguntó “qué estás haciendo” y de un día para otro escribí 15 (poemas), y me dice “de éstos nada más me gustan tres, tíralos” (risa). Otro dice “mira, aquí me parece excelente, ¿por qué no pones ése?, ¿cuándo lo hiciste?”. “Hace un mes”, contesto. “Perfecto”. Me falta hacer otro texto del Rostro del mar porque faltó respirar más profundo para seguir escribiendo.

 

*Entrevista publicada en la revista Horal Nos. 3 y 4., editada por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas. 2010.

El Juguito, tradición familiar desde 1970

El juguito local
El juguito/ Foto: Galatea Xalli

Texto: Gabriela G. Barrios García

Entrar al mercado es llegar a un festín de olores y colores que emanan de los puestos, el movimiento agitado de las personas que recorren ataviados con su morraletas, canastos y bolsas de plástico, el sonido ensordecedor de las voces de los vendedores que ofrecen sus vendimias mezclado con el de los visitantes que preguntan, regatean y compran, las máquinas de las carnicerías, los sonidos de los televisores y radios en algunos locales. Cada puesto tiene su historia, cada persona tiene mucho que contar de esa labor que incansablemente hace a diario.

Me he detenido un momento, en un pequeño local del Mercado Pascacio Gamboa, conocido como el “Mercado viejo”, quizá la nostalgia me ha obligado a detenerme e indagar más sobre un local de jugos, licuados y tortas llamado El juguito, cuyo título es acompañado de la leyenda: “Desde 1970”.

Pido de comer una torta de pierna con un jugo de naranja y zanahoria, a mi lado se encuentra una señora ya entrada en años, muy agradable, quien le pregunta a la señora del puesto por la salud de su papá, quien tuvo una caída hace poco. Me animo a preguntar por su nombre y de cuánto tiempo tiene de comer en la juguería.

Amablemente doña Evangelina me platica que ella y su esposo llevan muchos años frecuentando el lugar: “Nosotros trabajamos 42 años en un restaurante en Chiapa de Corzo y mi esposo siempre venía para acá y, como él salía a las cuatro de la mañana, le daba vuelta a casi todos los mercados y aquí venía a terminar para que pasara a traer su torta con su licuado de chocomilk”.

“Ahorita vamos al Seguro (IMSS) en la (clínica) 25, pero me dijo mi esposo que viniéramos a comer una torta y de ahí regresaríamos para el Seguro. Cada que podemos venimos hasta acá. Siempre pido mi torta de pierna y mi jugo de zanahoria con betabel”.

Doña Amparito, como la llaman sus clientes y amigos, lleva más de 44 años atendiendo la refresquería, comenzó a llegar desde los 12 años para ayudarle a su abuelita, doña Josefa López Velázquez, quien es la fundadora de ese negocio familiar. Ahora apoya a sus papás, ya que su mamá se retiró desde que la operaron y su papá, Manuel López Quirol –don Manuelito-, quien a pesar de haber sufrido una caída, sigue llegando muy temprano a preparar todas las cosas para abrir el local.

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Licuados /Foto: Galatea Xalli

¿Recuerda cómo era la actividad de su abuelita?
Mi abuelita fue muy trabajadora y siempre muy optimista. Ella era la que le daba ánimo a este negocio, decía: vamos hacer esto, vamos hacer lo otro. Cuando empezamos en este mercado no había muchas juguerías, pero en ese tiempo se preparaban las aguas picadas, se hacían las aguas preparadas y mi abuelita fue la que empezó con los licuados, los jugos, por ejemplo: el vampiro, el licuado verde, ella fue la que inició aquí con esos jugos, y también vendíamos aguas preparadas. Combinaba las dos bebidas.

¿En qué le ayudaba a su abuelita?
Ella era la que preparaba las tortas y yo le ayudaba a hacer los licuados y los jugos. Bien chica empecé, a los 12 años.

¿Cómo es un día en la juguería?
Desde temprano venimos y empezamos a preparar todo. Para mí es muy bonito porque es una manera de empezar el día en el trabajo y pensando siempre positivamente que vamos a vender, que vengo con la disponibilidad de atender bien a mis clientes para que se vayan contentos, satisfechos del servicio que les damos. Siempre con los compañeros compartiendo la alegría del negocio, que celebremos que estamos sanos, porque a veces cuando nos enfermamos o por alguna otra cosa, ya no venimos, pero cuando está uno bien, toda esa alegría de vernos, de saludamos y de que ya vamos a empezar a vender.

¿A qué hora viene?
Ahora que mi papá está enfermo antes de las 6 de la mañana empezamos a trabajar, siempre pensando en el negocio; trabajando pero pensando en la familia también porque la dejamos. Eso ya es de muchos años, los dejamos en casa.

¿Cuál es su horario?
De 6 de la mañana a 3 de la tarde. Ya nos hicimos ese propósito para no abandonar mucho a la familia, porque los abandona uno mucho y también tiene que ver por ellos.

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Trabajo diario /Foto: Galatea Xalli

¿Desde qué hora empieza con la compra de sus productos?
Desde temprano, aquí mismo le compramos a los compañeros.

¿Qué es lo que más vende?
El licuado verde, el vampiro, el chocomilk, los jugos de naranja y de zanahoria. Las tortas son la base principal del negocio porque mucha gente que viene a tomarse su jugo pide una tortita para complementar el desayuno y ya se van, o sea llevan su torta para desayunar, aparte de las personas que vienen aquí a consumir. Hay tortas de cochito, pollo y jamón.

¿Cuál es el jugo más raro que le han pedido?
Los combinados que se preparan con tres o cuatro frutas, por ejemplo, hay una señora que toma el tascalate con plátano, ¡bien raro! También hay otro que es el licuado verde con alfalfa, es raro porque no se toma así, pero lo piden con alfalfa o con guayaba y a veces han pedido de granola con piña.


¿Cuál es el día más movido?
Los lunes, los jueves, viernes y sábados. Hay dos días en la semana, los martes y miércoles, que son más tranquilos, excepto cuando es quincena.

¿Es en general en el mercado que son tranquilos esos días?
Sí, como que son dos días que la gente no muy sale al mercado.

¿Cuántas tortas hace al día?
Cuando está la venta baja se vende 70 u 80 tortas y cuando la venta está buena, se venden de 100, 111 a 120.

¿Cuál es que la que más se vende?
La de cochito.

Aproximadamente, ¿cuántos licuados vende al día?
Ni idea, ahí sí no sé, pero sí se venden varios, la torta porque compramos cierta cantidad de pan, ahí nos damos cuenta, pero de lo que son los licuados no. Pero se venden muchos, sobre todo los licuados de zanahoria con naranja, a veces se termina un costal de 100 naranjas.

¿Quiénes son sus clientes más fieles?
Son varios clientes que han estado desde entonces, que ahora ya vienen sus nietos, sus bisnietos, durante 47 años.

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Jugos /Foto: Galatea Xalli

¿Alguna anécdota que nos quiera compartir?
Doña Evangelina y su esposo tienen la costumbre de que cuando vienen, se ponen a platicar con mi papá, de cuando estaban jóvenes y comenzaron a trabajar también, a veces de sus enfermedades, de sus alegrías, de una fiesta o algo. Eso para mí es muy bonito porque veo a mi papá reír, me da mucho gusto verlos.

Mi papá cuando está aquí en el mercado se siente bien, está contento cuando platica con la gente que viene al negocio, lo veo con esa alegría. Ahora que está en la casa está todo triste. Hoy que vino no se quería ir.

Otra anécdota podría ser de un joven que estaba hace rato acá, él venía con su papá y su mamá, estaría como de unos ocho años cuando empezó a venir, ahora ya viene con sus hijos, sus hijos ya están grandes.

También tiene otro amigo, el señor es escritor y le encanta platicar con mi papá, se llama Alejandro, desde que viene se queda acá y su esposa es la que anda comprando. Ahí están risa y risa los dos.

¿Su papá siempre se dedicó a esto?
Mi papá anteriormente tenía una panadería, pero por los años que llevaba trabajando en eso, empezó con problemas reumáticos, y nosotros nos fuimos casando, mi mamá se fue quedando sola, entonces cuando mi abuelita muere y se queda el negocio, ella empezó a trabajar en esto. Acá pasaron todos mis hermanos, mis sobrinos.

¿Sus hijos la ayudan?
Ahorita ya no. Cuando estaban más chicos y cuando estudiaban la universidad todavía venían, pero cuando ya terminaron la carrera ahí si ya no.

¿Si no se dedicara a esto qué le gustaría hacer?
Ama de casa, he sido ama de casa pero este trabajo siempre me ha gustado mucho.

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Señora Amparito/ Foto: Galatea Xalli

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Silueta

Nombre:  Amparo López Díaz
Lugar de nacimiento: Pichucalco
Edad: 59 años
Número de hermanos: Somos 5
Estado civil:  Casada.
Número de hijos:  Dos.
Pasatiempos:
Soy una mil usos. Me gusta costurar, me gusta tejer, me gusta cuidar mis plantas, tengo muchas plantas en mi casa, me doy mi tiempo para arreglar mis plantas y aparte de eso me gusta ver alguna decoración para que le haga yo a mi casa.
Música:
Soy antigüita, me gusta la marimba. Todo tipo de música que se toque con marimba me gusta.Comida:  El mole chiapaneco.
Bebida:  Me gusta mucho el tascalate, me encanta.
Ritual:
Al levantarme darle gracias a Dios por el nuevo día, porque me permite despertar y  empezar con mis labores. Darle gracias a Dios y pedirle que me de fuerzas y salud para poder trabajar todo el día, que es bastante pesadito, más ahorita a mi edad como que lo estoy resintiendo un poco ya porque el trabajo es doble, es acá y es allá en la casa.

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El juguito, desde 1970 / Foto: Galatea Xalli

 

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En Corto

Licuadora:  Licuados
Agua:  Bebidas
Pan: Café
Mercado:  Gente
Amanecer:  Despertar
Fruta:  Energía
Juguito:  La refresquería (risas)

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Entrevista publicada en el diario El Heraldo de Chiapas, 11 de diciembre de 2014.

Señor Cartero, ¿tiene algo para mí?

Cuando era niña aprendí a escribir cartas, recuerdo que se volvió algo cotidiano cuando mi mejor amiga de infancia Blanca Esthela se mudó a Tapachula; a partir de ese momento, mis visitas a la oficina de correos eran frecuentes.

Llegaba con mi sobre blanco, compraba el timbre y me iba a la mesa de apoyo a pegar con saliva los timbres en el sobre, era una emoción especial que sentía al depositarla en el buzón de Terrestre y soñaba que llegara la ocasión en que pudiera colocarla en el de servicio Aéreo.

Así también me encantaba mandar telegramas, era un reto escribir lo que yo quería expresar a mi amiga en unas cuantas palabras. Regularmente íba con mi mamá a las oficinas de correos los sábados muy temprano y de ahí caminabamos al mercado.

Cuando regresaba de la escuela preguntaba si había llegado el señor cartero y muchas veces salía corriendo a la calle cuando escuchaba el sonido de su silbato, sólo para saber si había llegado correspondencia para mí. Lo veía llegar caminando y cargando su mochila de piel, donde llevaba las cartas.

A lo largo de mi vida he escrito cartas a amigas y amigos de diferentes partes del país. Pasó el tiempo y dejé de intercambiar cartas con ellos, aunque no dejé de escribir misivas, con la diferencia de que las entregaba personalmente. Ahora escribo correos electrónicos. Dejé de frecuentar la oficina de correos, ya no escribo cartas postales.

Hoy me he detenido un momento, atendiendo a mi nostalgia, para rendir un homenaje a esas personas que son el puente entre el emisario y el receptor, portadores de buenas y a veces no muy gratas noticias, que forman parte de nuestra cotidianidad, la ciudad se escucharía distinta sin el silbato que nos anuncia su llegada.

Lo veo acercarse, viene con su bicicleta, extiende la mano para saludarme es Édgar Andrey Mazariegos Salazar, quien ha permitido hacerle unas preguntas para conocer más sobre el oficio que ha ejercido durante 13 años: Cartero.

Don Édgar recorre la zona poniente de la delegación Terán, es una de las diez personas que se dedican al reparto, son tres en bicicleta y siete en motocicleta. Laboran de lunes a sábado. Todos los días hay reparto y entregan un promedio de 300 a 400 sobres al día “siempre hay trabajo, hay etapas que se carga la correspondencia y otras etapas donde baja, aunque no tanto; pero cuando hay mucho trabajo le echamos los kilos y a veces repartimos hasta 600, 700 sobres”.

¿En qué lleva la correspondencia?
En una canastilla por lo práctico. Antes me imagino no habían tantas empresas para publicitarse, se llevaban más cartas, pero ahora como hay correspondencias de revistas, o sea más grandes, tiene que ser en canastilla para que entre todo lo que llegue.

Uno se quedó en el ideal de las bolsas de piel...
Es algo lindo, pero el correo tiene que ir evolucionando conforme a los tiempos, no debemos de quedarnos en el tiempo de atrás sino que hay que ir siempre conforme va el mundo.

¿Qué tipo de correspondencia entrega más?
Estados de cuenta de los bancos y recibos de teléfonos. En los meses de noviembre a diciembre hay mayor correspondencia porque las empresas mandan regalos, publicidad y a veces las personas que están en el extranjero mandan correspondencia a México.

¿De qué países ha repartido más correspondencia?
De China, Estados Unidos, España, Hong Kong, Filipinas. Es padre porque uno nunca en su vida va a estar allá, sin embargo, pasan por mis manos esos paquetes que vienen para México y la persona los recibe muy contenta, incluso a veces se la pasa preguntando: ¿oye no ha llegado mi paquete? Son como niños esperando un juguete. El correo es mundial y va a perdurar por mucho tiempo todavía.

¿Considera que Internet es una amenaza para los servicios postales?
Pienso que no porque mucha gente prefiere seguir recibiendo sus estados de cuenta o alguna carta o anuncios en papel, pienso que el correo va a seguir viviendo. Vive en otros países más desarrollados y acá en México vamos al día.

¿Sabe si aún hay personas que coleccionan timbres postales?
Sí, de hecho cuando salieron los timbres de Memín Pingüín, rápido se terminaban ya que los llegaban a buscar para coleccionarlos.

El cartero / Foto: Galatea Xalli
El cartero / Foto: Galatea Xalli

Los carteros continúan realizando su labor ya sea a pie, en bicicleta, motocicleta o automóvil, nuestro entrevistado nos comparte su experiencia al respecto: Depende del área, uno se tiene que adaptar, ya sea en una ruta con motocicleta o una con bicicleta. He pasado por tres rutas. Cuando ingresé a correos no sabía manejar motocicleta y aprendí. Estuve cuatro años en moto y llevo como ocho  años en bicicleta.

¿Fue difícil el cambio?
Fue difícil y a la vez bonito ese ejercicio que se va haciendo. La primera vez que me fui en bicicleta, mis pantorrillas las sentía bien duras. Ahora al contrario pedaleo, pedaleo y como si nada.

¿Cuántas horas pedalea al día?
Salgo a reparto a veces a las nueve, nueve y media, ya termino como a las dos, dos y media. Sería alrededor de seis horas y media.

Bastante tiempo…
Sí, es bastante tiempo pero conforme va uno pedaleando, viendo, saludando y dejando, no se siente el camino, se siente cuando está uno en la oficina, pero como es algo cotidiano, se va uno adaptando.

El Día del Cartero y del Empleado Postal fue establecido el 12 de noviembre de 1931 en México como un reconocimiento al trabajo de estas personas que son considerados también héroes anónimos. Se calcula que hay más de 10 mil carteros en el país. Le preguntamos a don Édgar  ¿por qué se dedica a esto?, ¿y qué era lo que más le gusta de su trabajo?, ¿y si no fuera  cartero a qué se hubiera dedicado?

“Me llamó la atención el correo para servir a las personas, es bonito relacionarse con los demás. Lo que más me gusta de mi trabajo es que cuando salgo al área de reparto, a la calle, me topo con los saludos de la gente y se me olvidan los problemas que tengo, me enfoco en mi trabajo y es algo padre porque a veces si salgo de mi casa medio cabizbajo ya en el área de reparto es divertido porque me encuentro a personas diferentes.

Sino me dedicara a esto sería maestro, eso me encantaba: dar clases, inclusive di clases en comunidades rurales a través de Conafe y en sí mi camino era el magisterio pero se atravesó esto del correo y es también un trabajo digno y bonito.

Cuando me levanto le doy gracias a Dios por el nuevo día de estar vivo y tengo que ir motivado al trabajo ya que es una parte del sustento que me da para que mi familia salga adelante y más a uno, que es la cabeza del hogar; sale uno a la calle con ganas y termina cansado, pero satisfecho de haber cumplido la jornada y muy contento”.

En la actualidad existe una amplia gama de medios de comunicación modernos, pero ninguno ha podido reemplazar el servicio postal totalmente, es por ello que la labor del cartero sigue siendo de suma importancia, quien con entusiasmo y astucia se las ingenia para que los paquetes lleguen a su destino:

¿Cómo se anuncia cuando llega a una casa? ¿Con el silbato o ya no se usa?
Sí se utiliza el silbato, se pita el silbato para que la persona vea que realmente es el cartero que está en la puerta, para que no vaya a pensar que es otra persona.

¿Cuántas veces llama el cartero a la puerta?
Se toca dos o tres veces pero en sí hacemos un poco de tiempo.

Dicen que el cartero se sabe más el nombre y el apellido del destinatario que la dirección, ¿es cierto?
Sí, porque hay direcciones que no traen números y uno se lo tiene que memorizar por el nombre de la persona y el apellido. Inclusive cuando voy repartiendo, saludo a las personas ya no tanto por su nombre sino por su apellido y ya la persona también me saluda amablemente.

¿Ha tenido problemas para entregar alguna carta?
A veces que están unos perros bien bravos, como que entra un poco de temor acercarse a la casa por el perro. Cuando voy a dejar una correspondencia y veo un perro que está ladrando, utilizo mi protección que es mi bicicleta y así me doy la vuelta o le bailo la bicicleta alrededor para que me proteja y le hago la finta de que le voy a arrojar una piedra y sale corriendo el perro.

Cada vez son menos las cartas personales que se envían por el servicio postal, ¿será que los carteros aparte de repartir cartas también escriben y reciben?

Usted ¿recibe cartas?
Sí recibo cartas (risas) aunque sea de estados de cuentas pero recibo cartas y no falta sobres que mis hijos me mandan, sí recibo.

¿Y las escribe?
¡Claro! Sí escribo cartas a un programa muy bonito que es para niños y a veces me he tornado a mi mente infantil para escribirle a mis hijos y ponerles dibujitos en los sobres.

¿Aparte del programa que menciona le escribe carta a sus amigos o familiares?
Sí, cuando estaba en Cintalapa y mi pareja vivía acá en Tuxtla, sí lo frecuentábamos, es bonito plasmar en papel los pensamientos, lo que uno piensa y la forma de dibujar, no importa si dibujas bonito o feo pero es tuyo, es original. A comparación de ahorita por el teléfono y todo eso, creo que todo es superficial.

¿A su esposa la enamoró por cartas?
Sí, parece que sí (risas).

Édgar Andrey Mazariegos Salazar, profesión Cartero / Foto: Galatea Xalli
Edgar Andrey Mazariegos Salazar, profesión Cartero / Foto: Galatea Xalli

Te invitamos a escuchar el recorrido sonoro del Cartero:

https://www.archivosonoro.org/archivos/cartero-y-la-bicicleta/

 

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Silueta

Lugar de nacimiento:  Cintalapa de Figueroa
Edad:  37 años
Número de hermanos:  Somos dos
Estado civil:  Casado
Número de hijos:  Dos niños
Pasatiempos: Jugar con mis hijos y escuchar música
Música:  De todo un poco. Más me gusta la música de los ochenta en inglés
Película:  Las de Cantinflas
Comida:  Los frijolitos con plátanos con crema y queso encima
Rituales:  Antes y después de dormirme darle gracias a Dios porque estoy aquí, porque me ha regalado una familia y lo más importante: tener este trabajo.

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En Corto

Carta: Forma de comunicarnos con las personas
Código Postal: Poder diferenciar una colonia de otra
Destinatario: Amable
Bicicleta: Parte de mí y de mi salud
Silbato: Una parte de comunicación
Reparto: Algo lindo

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