Categoría: Poema
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Territorios de un cuerpo
V Apaga las estrellas, desconecta el sol. quiero adentrarme a tientas por los acantilados de tu piel, reconstruir sobre tu boca las letras, una a una, con que dar nombre al fuego, a la locura de saber que he visto el cielo tan de cerca, o no, tan mío que mi país se llama medianoche. ¿Quién…
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Amor de frutas
Déjame que esparza manzanas en tu sexo néctares de mango carne de fresas; Tu cuerpo son todas las frutas. Te abrazo y corren las mandarinas; te beso y todas las uvas sueltan el vino oculto de su corazón sobre mi boca. Mi lengua siente…
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Última tarde
I Nadie puede ser capaz de decirte cuánto te quiero, cuánto te quise ese año en que el verano no se iba nunca. Nadie puede tomar mi lugar esta tarde ni acercarse a tu casa para avisarte que me voy. Me estoy yendo y nadie más que yo podría decírtelo y sumar a eso que…
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Adiós a Hugo Gutiérrez Vega
Dame tú lo que el viento no me ha dado. Se revuelve la sangre en el anhelo de un país que nunca se precisa. Recorrer los caminos, las ciudades de noche, pasar la tarde sentado junto al río y después caminar, redescubrir las calles olvidadas, pensar que se regresa y saber luego que la calle…
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La culpa es de uno
Quizá fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto, ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido, todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron. Hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos…
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Semántica
Quiero que seamos breves en la palabra que nos amemos en silencio que lo imprescindible nos lo digamos al oído. Quiero pegar mi piel a la tuya quiero sangrar tus lóbulos con mis dientes bajar y rendirme en parte sacra. En este rincón y en este momento quiero que repongamos el tiempo perdido…
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Y
¿Y de mi amor qué? Lo entierro lo estrangulo o lo echo al olvido. ¿Quieres que sepa de tu decisión? Que te vas que lo olvidas que ya no quieres saber nada. Dime ¿qué deseas que le diga? Tu egoísmo tu…
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Cuando éramos niños
Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era un océano la muerte solamente una palabra ya cuando nos casamos los ancianos estaban en los cincuenta un lago era un océano la…
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Danza
Los juncos se movían, las ramas de los álamos, la hojarasca, el agua en el estanque, las agujas del pino. Y más acá la sangre de los hombres se mecía también, poseída de tanto movimiento. Y más, y aún más acá, ya en el centro del alma, temblaban las palabras, al golpear los labios, para…
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Alguna vez, de pronto…
Alguna vez, de pronto, me despierto: Un dolor me recorre tenazmente, un dolor que está siempre, agazapado, por saltar, desde adentro. Entonces tengo miedo. Entonces, me doy cuenta que estoy sola frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo lleno de mis imágenes, de rostros polvorientos. Estoy sola, pero siempre estoy sola:…
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El amor existe
El amor existe hasta que sospechás o descubrís lo contrario -¡cinismo!, entonces, gritan algunos. La ceguera es más fuerte que un ejército de mentiras, te ayuda a entrar al reino de los que han sido amados aunque después te deposite en el de los despojados. El amor es así hojuelas de papel con escarcha…
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No es nada de tu cuerpo
No es nada de tu cuerpo ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca -tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y…
