Señor Cartero, ¿tiene algo para mí?

Cuando era niña aprendí a escribir cartas, recuerdo que se volvió algo cotidiano cuando mi mejor amiga de infancia Blanca Esthela se mudó a Tapachula; a partir de ese momento, mis visitas a la oficina de correos eran frecuentes.

Llegaba con mi sobre blanco, compraba el timbre y me iba a la mesa de apoyo a pegar con saliva los timbres en el sobre, era una emoción especial que sentía al depositarla en el buzón de Terrestre y soñaba que llegara la ocasión en que pudiera colocarla en el de servicio Aéreo.

Así también me encantaba mandar telegramas, era un reto escribir lo que yo quería expresar a mi amiga en unas cuantas palabras. Regularmente íba con mi mamá a las oficinas de correos los sábados muy temprano y de ahí caminabamos al mercado.

Cuando regresaba de la escuela preguntaba si había llegado el señor cartero y muchas veces salía corriendo a la calle cuando escuchaba el sonido de su silbato, sólo para saber si había llegado correspondencia para mí. Lo veía llegar caminando y cargando su mochila de piel, donde llevaba las cartas.

A lo largo de mi vida he escrito cartas a amigas y amigos de diferentes partes del país. Pasó el tiempo y dejé de intercambiar cartas con ellos, aunque no dejé de escribir misivas, con la diferencia de que las entregaba personalmente. Ahora escribo correos electrónicos. Dejé de frecuentar la oficina de correos, ya no escribo cartas postales.

Hoy me he detenido un momento, atendiendo a mi nostalgia, para rendir un homenaje a esas personas que son el puente entre el emisario y el receptor, portadores de buenas y a veces no muy gratas noticias, que forman parte de nuestra cotidianidad, la ciudad se escucharía distinta sin el silbato que nos anuncia su llegada.

Lo veo acercarse, viene con su bicicleta, extiende la mano para saludarme es Édgar Andrey Mazariegos Salazar, quien ha permitido hacerle unas preguntas para conocer más sobre el oficio que ha ejercido durante 13 años: Cartero.

Don Édgar recorre la zona poniente de la delegación Terán, es una de las diez personas que se dedican al reparto, son tres en bicicleta y siete en motocicleta. Laboran de lunes a sábado. Todos los días hay reparto y entregan un promedio de 300 a 400 sobres al día “siempre hay trabajo, hay etapas que se carga la correspondencia y otras etapas donde baja, aunque no tanto; pero cuando hay mucho trabajo le echamos los kilos y a veces repartimos hasta 600, 700 sobres”.

¿En qué lleva la correspondencia?
En una canastilla por lo práctico. Antes me imagino no habían tantas empresas para publicitarse, se llevaban más cartas, pero ahora como hay correspondencias de revistas, o sea más grandes, tiene que ser en canastilla para que entre todo lo que llegue.

Uno se quedó en el ideal de las bolsas de piel...
Es algo lindo, pero el correo tiene que ir evolucionando conforme a los tiempos, no debemos de quedarnos en el tiempo de atrás sino que hay que ir siempre conforme va el mundo.

¿Qué tipo de correspondencia entrega más?
Estados de cuenta de los bancos y recibos de teléfonos. En los meses de noviembre a diciembre hay mayor correspondencia porque las empresas mandan regalos, publicidad y a veces las personas que están en el extranjero mandan correspondencia a México.

¿De qué países ha repartido más correspondencia?
De China, Estados Unidos, España, Hong Kong, Filipinas. Es padre porque uno nunca en su vida va a estar allá, sin embargo, pasan por mis manos esos paquetes que vienen para México y la persona los recibe muy contenta, incluso a veces se la pasa preguntando: ¿oye no ha llegado mi paquete? Son como niños esperando un juguete. El correo es mundial y va a perdurar por mucho tiempo todavía.

¿Considera que Internet es una amenaza para los servicios postales?
Pienso que no porque mucha gente prefiere seguir recibiendo sus estados de cuenta o alguna carta o anuncios en papel, pienso que el correo va a seguir viviendo. Vive en otros países más desarrollados y acá en México vamos al día.

¿Sabe si aún hay personas que coleccionan timbres postales?
Sí, de hecho cuando salieron los timbres de Memín Pingüín, rápido se terminaban ya que los llegaban a buscar para coleccionarlos.

El cartero / Foto: Galatea Xalli
El cartero / Foto: Galatea Xalli

Los carteros continúan realizando su labor ya sea a pie, en bicicleta, motocicleta o automóvil, nuestro entrevistado nos comparte su experiencia al respecto: Depende del área, uno se tiene que adaptar, ya sea en una ruta con motocicleta o una con bicicleta. He pasado por tres rutas. Cuando ingresé a correos no sabía manejar motocicleta y aprendí. Estuve cuatro años en moto y llevo como ocho  años en bicicleta.

¿Fue difícil el cambio?
Fue difícil y a la vez bonito ese ejercicio que se va haciendo. La primera vez que me fui en bicicleta, mis pantorrillas las sentía bien duras. Ahora al contrario pedaleo, pedaleo y como si nada.

¿Cuántas horas pedalea al día?
Salgo a reparto a veces a las nueve, nueve y media, ya termino como a las dos, dos y media. Sería alrededor de seis horas y media.

Bastante tiempo…
Sí, es bastante tiempo pero conforme va uno pedaleando, viendo, saludando y dejando, no se siente el camino, se siente cuando está uno en la oficina, pero como es algo cotidiano, se va uno adaptando.

El Día del Cartero y del Empleado Postal fue establecido el 12 de noviembre de 1931 en México como un reconocimiento al trabajo de estas personas que son considerados también héroes anónimos. Se calcula que hay más de 10 mil carteros en el país. Le preguntamos a don Édgar  ¿por qué se dedica a esto?, ¿y qué era lo que más le gusta de su trabajo?, ¿y si no fuera  cartero a qué se hubiera dedicado?

“Me llamó la atención el correo para servir a las personas, es bonito relacionarse con los demás. Lo que más me gusta de mi trabajo es que cuando salgo al área de reparto, a la calle, me topo con los saludos de la gente y se me olvidan los problemas que tengo, me enfoco en mi trabajo y es algo padre porque a veces si salgo de mi casa medio cabizbajo ya en el área de reparto es divertido porque me encuentro a personas diferentes.

Sino me dedicara a esto sería maestro, eso me encantaba: dar clases, inclusive di clases en comunidades rurales a través de Conafe y en sí mi camino era el magisterio pero se atravesó esto del correo y es también un trabajo digno y bonito.

Cuando me levanto le doy gracias a Dios por el nuevo día de estar vivo y tengo que ir motivado al trabajo ya que es una parte del sustento que me da para que mi familia salga adelante y más a uno, que es la cabeza del hogar; sale uno a la calle con ganas y termina cansado, pero satisfecho de haber cumplido la jornada y muy contento”.

En la actualidad existe una amplia gama de medios de comunicación modernos, pero ninguno ha podido reemplazar el servicio postal totalmente, es por ello que la labor del cartero sigue siendo de suma importancia, quien con entusiasmo y astucia se las ingenia para que los paquetes lleguen a su destino:

¿Cómo se anuncia cuando llega a una casa? ¿Con el silbato o ya no se usa?
Sí se utiliza el silbato, se pita el silbato para que la persona vea que realmente es el cartero que está en la puerta, para que no vaya a pensar que es otra persona.

¿Cuántas veces llama el cartero a la puerta?
Se toca dos o tres veces pero en sí hacemos un poco de tiempo.

Dicen que el cartero se sabe más el nombre y el apellido del destinatario que la dirección, ¿es cierto?
Sí, porque hay direcciones que no traen números y uno se lo tiene que memorizar por el nombre de la persona y el apellido. Inclusive cuando voy repartiendo, saludo a las personas ya no tanto por su nombre sino por su apellido y ya la persona también me saluda amablemente.

¿Ha tenido problemas para entregar alguna carta?
A veces que están unos perros bien bravos, como que entra un poco de temor acercarse a la casa por el perro. Cuando voy a dejar una correspondencia y veo un perro que está ladrando, utilizo mi protección que es mi bicicleta y así me doy la vuelta o le bailo la bicicleta alrededor para que me proteja y le hago la finta de que le voy a arrojar una piedra y sale corriendo el perro.

Cada vez son menos las cartas personales que se envían por el servicio postal, ¿será que los carteros aparte de repartir cartas también escriben y reciben?

Usted ¿recibe cartas?
Sí recibo cartas (risas) aunque sea de estados de cuentas pero recibo cartas y no falta sobres que mis hijos me mandan, sí recibo.

¿Y las escribe?
¡Claro! Sí escribo cartas a un programa muy bonito que es para niños y a veces me he tornado a mi mente infantil para escribirle a mis hijos y ponerles dibujitos en los sobres.

¿Aparte del programa que menciona le escribe carta a sus amigos o familiares?
Sí, cuando estaba en Cintalapa y mi pareja vivía acá en Tuxtla, sí lo frecuentábamos, es bonito plasmar en papel los pensamientos, lo que uno piensa y la forma de dibujar, no importa si dibujas bonito o feo pero es tuyo, es original. A comparación de ahorita por el teléfono y todo eso, creo que todo es superficial.

¿A su esposa la enamoró por cartas?
Sí, parece que sí (risas).

Édgar Andrey Mazariegos Salazar, profesión Cartero / Foto: Galatea Xalli
Edgar Andrey Mazariegos Salazar, profesión Cartero / Foto: Galatea Xalli

Te invitamos a escuchar el recorrido sonoro del Cartero:

https://www.archivosonoro.org/archivos/cartero-y-la-bicicleta/

 

[rescue_box type=»info»]

Silueta

Lugar de nacimiento:  Cintalapa de Figueroa
Edad:  37 años
Número de hermanos:  Somos dos
Estado civil:  Casado
Número de hijos:  Dos niños
Pasatiempos: Jugar con mis hijos y escuchar música
Música:  De todo un poco. Más me gusta la música de los ochenta en inglés
Película:  Las de Cantinflas
Comida:  Los frijolitos con plátanos con crema y queso encima
Rituales:  Antes y después de dormirme darle gracias a Dios porque estoy aquí, porque me ha regalado una familia y lo más importante: tener este trabajo.

[/rescue_box]

[rescue_box type=»info»]

En Corto

Carta: Forma de comunicarnos con las personas
Código Postal: Poder diferenciar una colonia de otra
Destinatario: Amable
Bicicleta: Parte de mí y de mi salud
Silbato: Una parte de comunicación
Reparto: Algo lindo

[/rescue_box]

Segundo silencio: Ayotzinapa

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”

¿Quiénes son?, ¿están perdidos?, ¿por qué?, ¿están muertos?, ¿ya están muertos?, cuestiona un pequeño vendedor de palomitas y chicharrines a una mujer que sostiene un cartel con las fotos y nombres de los 43 normalistas de la escuela Isidro Burgos, de Ayotzinapa, desaparecidos entre el 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero, México.

La mujer se nota incomoda ante las preguntas y sólo responde un sí, en voz baja. El niño sigue observando el cartel mientras come una palanqueta, “son muchos”, dice y se pierde entre la gente.

Texto y fotos: Leticia Bárcenas González

El contingente al que pertenece la mujer, salió del parque Jardín del Arte a las cinco de la tarde, entre consignas: “Esta marcha no es de fiesta, es de lucha y de protesta; ¡Justicia, justicia, justicia!; Vivos se los llevaron, vivos los queremos; Ayotzinapa vive y vive, la lucha sigue, sigue; Porque el color de la sangre jamás se olvida…”

Unos jóvenes aprovecharon los viniles que anunciaban el encuentro entre la selección mexicana de futbol y la selección de Honduras, y otros que muestran diversos apoyos del gobierno a mujeres y campesinos, para hacer en el reverso de éstos pintas con aerosol en las que manifestaban su repudio a los acontecimientos y pedían justicia.

En la calle algunos automovilistas no entendían de qué se trataba la marcha y mostraban cara de disgusto, otros se detenían a observar. Antes de la marcha un médico dijo “es necesario dejar claro que este no es un movimiento magisterial, somos la sociedad civil que se organiza para demostrar que está cansada de lo que está haciendo mal el gobierno”.

El calor no cedía. Los clicks de las cámaras tampoco, la foto del contingente, la foto a la máscara de cerdo, la foto a la chica guapa, a aquella otra con su bicicleta y playera verde fosforescente. A las mantas, a las cartulinas.

Un chico, de cabello rizado y una banda roja sujetándoselo, empezó a pasar lista a los normalistas desaparecidos:

Víctor Manuel González Hernández: ¡Presente!

Saúl Bruno García: ¡Presente!

José Ángel Navarrete González: ¡Presente!

Jorge Aníbal Cruz Mendoza: ¡Presente!

José Ángel Campos Cantor: ¡Presente!

Jorge Álvarez Nava: ¡Presente!

Ismael Caballero Sánchez: ¡Presente!

Y continúa la enumeración para terminar exclamando a una sola voz: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

La gente en las calles voltea, los empleados de los negocios salen a la banqueta, leen las mantas, algunas personas se asoman desde los balcones o ventanas de los segundos pisos, se solidarizan o muestran enfado.

El ruido de los autos y los cláxones no logra silenciar las voces: “Alerta, alerta que camina la lucha estudiantil por América Latina…”

Puños en alto, aplausos, pasos calmos, no hay prisa por llegar, el otro contingente viene del lado poniente. Al pasar frente a las instalaciones del Partido Verde Ecologista los gritos de “esos son, esos son, los que chingan la nación”, no se hicieron esperar.

“Lucha, lucha, lucha, no dejes de luchar por un gobierno obrero, campesino y popular”, esa y otras consignas hacen recordar algunas marchas de 1988, en las que estudiantes, amas de casa, trabajadores y campesinos, apoyaban la candidatura de Rosario Ibarra para presidenta. Las consignas no han cambiado…

Doña Rosario, esa “ama de casa, de vida breve, común y corriente” como la describió una vez la escritora Elena Poniatowska, inicia su lucha en 1973, cuando su hijo Jesús Piedra es desaparecido por el gobierno represor, y se convierte paso a paso en un símbolo, en un espejo de las contradicciones del sistema político mexicano. Su voz es la voz de madres y padres que en su familia padecieron la brutalidad del aparato policiaco y que dejó en claro la falta de garantías para aquellos que se atreven a disentir.

41 años han pasado desde la desaparición de Jesús Piedra Ibarra y hoy, la sociedad mexicana tiene una larga lista de jóvenes por quienes levantar el puño y gritar: “Gobierno farsante que matas estudiantes…”

Hay momentos en que el calor o la desesperanza, no lo sé, hace parecer que los gritos en realidad son un lamento, una oración.

Al llegar al parque central se unen más personas que por diversas circunstancias no participaron en la caminata pero llegan a demostrar su solidaridad, algunas se saludan con alegría, con el gusto que da el reencuentro de amigos.

Empieza el acto protocolario, un joven lee una carta dirigida a un normalista de Ayotzinapa.

Las cámaras y los celulares sirven para hacer el registro: el orador, la multitud, los carteles, los rostros de quienes desde el balcón de palacio de gobierno observan, la chica con una bandera blanca y negra, los mismos fotógrafos. Que no quede en blanco la memoria.

El ular de las sirenas de una ambulancia distrae a la audiencia. El chico termina su lectura levantando el puño. Un hombre delgado, de playera azul y lentes oscuros, ha estado muy atento, se nota conmovido y aplaude. Vuelve la consigna: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

Toman la palabra diversos oradores; la música también sirve para expresar el repudio a la violencia: “Ya no más sangre, ya no más muertes señor presidente…” canta Aire Nuevo Music & Feeling

Llega un contingente de docentes de la sección 7. Traen consigo cajas forradas para simular féretros, veladoras y más pancartas. La tarde empieza a caer, las voces de los nuevos oradores también… los ánimos vuelven a revitalizarse, se invita a una profesora normalista de Ayotzinapa a tomar la palabra, nombre a los estudiantes que fueron sus alumnos.

Arriba al zócalo tuxtleco el contingente de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Mactumactzá, visten playera negra la noche los recibe al igual que la gente reunida; se desplazan ordenadamente, colocan en el piso una manta roja y se colocan alrededor de ella, del lado sur los hombres, del lado norte las mujeres, al poniente hombres y al oriente la gente los observaba, los escucha atenta: “Hasta la victoria siempre, sí señor; hasta la victoria siempre, sí señor…”

Encienden veladoras, dos oradores más toman la palabra. Por hoy, termina el evento.

La lucha seguirá dicen a coro los normalistas presentes.

La noche cobija la plaza, los pasos se dispersan, las voces se niegan al silencio.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 

La banqueta mordelona y el paisaje urbano

Texto y fotografías: Leticia Bárcenas González

Al salir del trabajo tenía que tomar el conejobus, así que me dirigí hacia el boulevard, al dar vuelta vi un listón amarillo y una cabeza de tiburón… sí, ¡de tiburón! Y sale de la banqueta, arriba se puede leer que es una banqueta que muerde. Sentí miedo al imaginar mi pie dentro de ese enorme hueco que ya otras veces he sorteado al pasar por ahí. ¿Y si la próxima vez no tengo tanta suerte? ¿Y si el tiburón muerde mi pie? ¿Y si le gusta mi sabor? Aunque no sé, quizá el tiburón no quiere morder a alguien, ni siquiera asustarlo, quizá sólo quiere escapar del olor nauseabundo que emana de la cavidad banquetera, ese olor que trajo a mi mente el libro El Perfume.

Otros pasos más, veo una pequeña rampa y una patineta que me hacen pensar en los deportes extremos, esos que aceleran la producción de adrenalina en el cuerpo, los que según Wikipedia ya por el peligro y la dificultad para realizarlos es que se les consideran extremos, y que además requieren cierta dosis de exigencia física y sobre todo, mental, claro… para brincar con éxito un hoyo se requiere calcular la velocidad, altura, distancia, etcétera.

El olor me obliga a voltear el rostro a la derecha, descubro entonces un cono blanco, semejante a una telaraña, está… obviamente, sobre otro hoyo de la banqueta, del cual brota algo de hierba. Es para que quienes osan pasar por esta parte de la ciudad dejen algún comentario sobre la instalación o sobre la banqueta o lo que quieran decir, me explica un chico sonriente y de pelo largo.

La instalación la realizaron estudiantes universitarios, convencidos que el arte es un medio de expresión para crear conciencia mediante una experiencia visceral o conceptual, y en este caso con el propósito de expresar no sólo su preocupación o inconformidad como peatones sino también como una llamada de atención a las autoridades, asociaciones o ciudadanos para que se realicen acciones que remedien el riesgo que viven los peatones al transitar por esta vía: Boulevard Belisario Domínguez, esquina con calle J. Eduardo Selvas de la colonia Magisterial, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Las otras fotos, esas en las que se ven botellas desechables de refresco y bolsas de basura no forman parte de la instalación artística sino del “paisaje urbano” y están también sobre la misma banqueta.

Banqueta mordelona
Banqueta mordelona
Deporte extremo
Deporte extremo
La telaraña-trampa
La telaraña-trampa
¿Qué es eso?
¿Qué es eso?
¿Y la cultura?
¿Cuál cultura?

 

Medalla Rosario Castellanos 2012

Fuente: http://www.informativoquinteros.com

«La imaginación, la memoria, la palabra, es lo que nos ha hecho humanos”: Óscar Oliva Ruiz

“Rosario Castellanos, icono chiapaneco, fue una intelectual y una mujer de inmensa estatura”: Kyra Núñez de León

Escrito por Gabriela G. Barrios García

La Medalla Rosario Castellanos fue entregada el pasado martes 07 de agosto del presente año al poeta Óscar Oliva Ruiz y a la periodista Kyra Nuñez de León, en ceremonia solemne que se llevó a cabo en el Honorable Congreso del Estado de Chiapas, con casi tres horas de retraso, donde se reunieron funcionarios públicos, políticos y gente de la comunidad de los medios culturales y periodísticos, además de familiares y amigos de los galardonados.

La presidenta del H. Congreso del Estado, Arely Madrid Tovilla, habló sobre la grandeza de Rosario Castellanos: “nos ha reunido aquí año tras año, como un merecido reconocimiento a su pensamiento y a sus pasiones libertadoras, ella es el ejemplo de la lucidez, de la inteligencia que denuncia, asombra y valora”.

Asimismo, dijo que la presea fue entregada por primera vez de manera simultánea a estas dos personalidades “Quienes poseen una profunda vocación de servicio, valentía, sensibilidad y humanismo, toda vez que se han destacado por sus invaluables aportaciones a la sociedad, sus reflexiones sobre la cultura y el medio que nos rodea, su profesionalismo que han demostrado en todo momento, un sólido compromiso con la patria, aportaciones de sus ideas y de su pensamiento a través de las letras y a través de sus acciones”.

Durante la lectura de la semblanza del poeta Óscar Oliva Ruiz, fue descrito como un hombre responsable, perseverante y laborioso, que ha hecho una larga y provechosa carrera en el ámbito cultural. “Sin duda, que el reconocimiento que hoy se le confiere a Óscar Oliva es muy merecido por sus invaluables aportaciones a la cultura y a la sociedad mexicana, toda vez que se ha distinguido como una persona que ha demostrado un sólido compromiso con la creación de su pensamiento a través de sus letras”.

En representación del poeta Óscar Oliva Ruiz, la etnomusicóloga Aurora Lucía Oliva Quiñones, dio lectura al discurso en el cual el escritor chiapaneco hizo referencia a recuerdos de su relación con Rosario Castellanos “lo hago con el corazón abierto, la mente abierta y con algo de preocupación, desesperanza y riesgo. Déjenme explicarme. Preocupación porque voy a dejar muchas cosas fuera de mi relación con Rosario, y porque no es posible en unas cuantas líneas hablar de su alta poesía; desesperanza porque esta mala palabra se ha convertido en parte de nuestra propia vida, por toda la avalancha de cosas que pasan a diario en nuestro país y en el mundo, con tanta violencia. Y riesgo, porque todo acto de aceptar un reconocimiento, siempre conllevará diversos escollos que hay que afrontar. La imaginación, la memoria, la palabra, es lo que nos ha hecho humanos”.

Por otro lado, el H. Congreso del Estado, al realizar la semblanza de la periodista Kyra Núñez de León, mencionó que es digna merecedora para recibir la Medalla Rosario Castellanos por reconocimiento a sus comprobados méritos y su valiente ejercicio en la labor periodística y sus invaluables aportaciones a la perfección sobre la cultura y la sociedad.

Por su parte, la galardonada, al hacer uso de la palabra mencionó, entre otras cosas que la vida del periodista es una vida de realidades e hizo referencia del Chiapas que ella conoce; al referirse a la escritora mencionó que “Rosario Castellanos, este icono chiapaneco, fue una intelectual y una mujer de inmensa estatura, no la conocí personalmente, pero desde adolescente supe de su culta personalidad y de sus logros”.

Cabe señalar que en el 2004, el Honorable Congreso del Estado de Chiapas instituyó la Medalla Rosario Castellanos, para premiar a los hombres y mujeres mexicanos, quienes se hayan distinguido por el desarrollo de la ciencia, arte o virtud en grado eminente como servidores de nuestro estado, de la patria o de la humanidad.

Pueden escuchar los discursos de los galardonados en los siguiente enlaces:

Poeta Óscar Oliva Ruiz

https://www.archivosonoro.org/archivos/discurso-de-oscar-oliva-ruiz-en-la-medalla-rosario-castellanos/

Periodista Kyra Núñez de León

https://www.archivosonoro.org/archivos/discurso-kyra-nunez-de-leon-en-la-medalla-rosario-castellanos/

 

Luis Villatoro, el artista

luis villatoro corazón

Gabriela G. Barrios / Leticia Bárcenas

Con amor para Luis

Luis Alberto Villatoro Salazar nació el 15 de mayo de 1975, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Lleva ese nombre en honor de su abuelo, quien también era pintor y escultor.

luis villatoro corazón
Corazón / Luis Villatoro

Cartulina blanca, opalina, acuarelas, crayones de colores, vinci y plastilina, fueron los primeros materiales que Luis Villatoro utilizó para expresar su creatividad, a esa edad los animales, los barquitos, las casas y los soles eran su atraccióon. “Ahí empezaba a hacer sus manchitas. Tengo los dibujos de mi Luis cuando era chiquito. Tengo un jaguar y un paisaje.”, comenta don Romeo Villatoro, su padre, artesano y artista plástico, también.

De niño viajaba mucho a la Costa, sus orígenes paternos, ahí conoció ríos, cayucos, iguanas, lagartos y peces. “Siempre quise enseñarles a mis hijos dónde nací y cómo fue mi vida; tengo una foto donde mis hijos están arriba de un cayuco con algunos peces que agarraron. A lo mejor eso pudo haber sido una retrospectiva de su vida de niño.”

En el antiguo barrio Cantarranas, de Tuxtla Gutiérrez, cuando llovía, Luis hacía barquitos de papel que soltaba y observaba mientras éstos se deshacian en la corriente, “me imagino que también de grande, como pintor y diseñador, sintió la fragilidad del barquito de papel, creo que por eso lo usa porque es un pensamiento de lo frágil que es uno.”

Él y su hermana Teresa, ayudaban a su papá en la elaboración de artesanías como cabezas de Palenque y diversas figuras de las etnias de Chiapas, aunque le gustaba más dibujar y pintar. Sin embargo, siempre estuvo vinculado en las exposiciones de don Romeo Villatoro.

Ya un poco mayor entró al taller de Tahira, en el Rincón del Arte, ahí hizo su primera escultura pero se salió porque no le gustó ser paisajista, quería salir de lo cotidiano. Después, el maestro Luis Alaminos le enseñó otra técnica más interactiva con la que Luis realizó cuadros abstractos, figurativos y surrealistas.

Él estudió primero contaduría, después arquitectura y no le gustó, decía “no, no, yo no nací para esta cosa, yo quiero algo que me llene.” Entonces estudió diseño gráfico, lo aprovechó y vivió como él quiso.

Cuando se recibe como diseñador gráfico llega a Coneculta a hacer su servicio social, es ahí donde le empezaron a pedir ilustraciones y entró en el campo de lo digital, hizo bocetos y los tranformó en pinturas digitales, se dio cuenta, entonces, de que podía hacer otras cosas.

Luis fue un ser nocturno, le gustaba pintar de noche, lo inspiraba la noche, la luna, “hasta atento estaba cuando cantaba un búho. A todos los elementos de la vida siempre les puso atención.”

Cuando nació su hijo, sus cuadros reflejaron su alegría, su entusiasmo, pintó la fortaleza, el rey, elefantes con coronas.

Quienes lo conocieron opinan que fue un gran hombre como artista, como persona y como hijo.

SU OBRA

Gabriel Pinto
Pintor y Arquitecto.

La obra de Luis Villatoro es como un laboratorio de imágenes porque siempre experimentaba con los colores, con las texturas, era su manera de ser, siempre andaba buscando. Cuando hacía una forma, un barco, un ojo, la figura humana, algún corazón, era una búsqueda.

corazón asoleado
Corazón asoleado / Luis Villatoro

Pintaba con un estilo figurativo y también abstracto, usaba muchos rojos, amarillos y azules muy fuertes.

En su obra se ve un poco la línea del diseño, de hecho él estudió diseño gráfico, entonces entra dentro de una corriente de lo figurativo, no hay mucho volumen en su obra.

El barco lo utilizaba como un símbolo de que el hombre es muy frágil, que el ser humano es muy frágil y el agua es una manera de recuerdo, como enterrar sus recuerdos en el agua, también utilizaba un corazón, un ojo, la figura humana, algún elefante, una ballena, un pez, comunes en su obra.

Fue un pintor que se entregó de lleno a su arte, siempre con las ganas de seguir haciendo más cosas, experimentando y en una búsqueda personal. Fue buen amigo, buen padre y buen hijo. Tengo un buen recuerdo de Luis Villatoro.

Julio Alberto Pimentel Tort
Director encargado de Arte de la Unicach y gestor cultural independiente.

No tengo un acercamiento muy puntual a la obra de Luis Villatoro. La generación de Luis representa una diversidad en los planteamientos estéticos y propuestas conceptuales, en el manejo mismo de las técnicas.

Me parece que Luis retoma elementos de estilo de la generación que le precede, hablo básicamente de Manuel Velázquez, Ramiro Jiménez y Moisés Frank. Era un creador en formación, que retomaba algunos elementos conceptuales, incluso temáticos de la obra de estos creadores; en la simplificación de las formas, en la inclusión de planteamientos de alegorías, hay ciertos elementos de la obra de Manuel Velásquez.

beso de mujeres
Mujeres / Luis Villatoro

Luis pertenecería a una generación no a una corriente, porque en el caso de Chiapas no podemos hablar de corrientes en cuanto a definición de estilos o escuelas. En general, la mayor parte del arte visual chiapaneco, si alguna cuestión lo identifica dentro de esta variedad, es justamente su tendencia a la creación de alegorías, es decir, la reconstrucción de una realidad a partir de símbolos.

Encontraría difícil enmarcar la obra de Luis en un estilo porque me parece que no lo había logrado, evidentemente su obra es reconocible a partir de sus apariencias pero, por lo menos para mí, las apariencias no definen un estilo. Cuando hablo de las alegorías en la obra de Luis, básicamente sus símbolos más recurrentes son el barquito de papel y la corona.

Mucho del trabajo de su trabajo estuvo construido ex profeso hacia la ilustración y, si bien es cierto, es una actividad importante en los creadores visuales, no es una creación estrictamente hablando porque está en función de la transmisión de un mensaje a partir de un determinado propósito que no elige el autor sino la función del objeto a transmitir, hablo de las ilustraciones para carteles y libros. Entonces él caería dentro de estas tendencias recurrentes del arte del siglo xx en Chiapas, de la creación al servicio de la ilustración, al servicio de otras artes o de otras ciencias.

Gustavo Ruiz Pascacio
Poeta y ensayista.

Luis Villatoro se caracterizó por un discurso estético que combinaba elementos relacionados con lo acuático, amniótico y la búsqueda del origen y sentido de la libertad.

Yo le llamaría primigenia por su relación directa con elementos que tienen que ver con el sentido del origen en términos biológicos y de la memoria ancestral, el sentido de la búsqueda interior frente a las condiciones que el mundo exterior le proponía a él como artista, una convivencia cotidiana obligada por una serie de circunstancias en las que el ser humano se encuentra de alguna manera atado en términos de valores y de elementos que la sociedad utilitaria, consumista y posmoderna ha determinado en las últimas décadas, en torno a este prototipo del ser humano.

Tenemos a sus elementos iconográficos a los que podemos acudir, una simbología acuática, la presencia del pez, del vaso en términos de lo que contiene, que puede ser un líquido apacible o en vías de turbulencia.

luis villatoro mano con pez y barco
El mar en la mano / Luis Villatoro

Trabajó durante un tiempo el aspecto de la sangre menstrual que, para mí, fue uno de sus logros más importantes en su paso por la plástica. Me causa extrañeza el hecho de que no abrevara más todavía en esa condición de lo menstrual porque ahí es donde alcanzó la congruencia entre ese discurso acuático y primigenio que sostenía en el caso de su iconografía de los peces y del agua, en el sentido femenino como pulsación del mundo, el sentido de la Mater tellus que de alguna manera también es la madre agua.

De alguna forma es una corriente neofigurativista, en la que había obsesión por una especie de búsqueda donde los elementos formales son escasos y eso tiene que ver desde luego con un sentido de la ausencia, de las necesidades interiores, de la soledad humana.

Publicado en El Heraldo de Chiapas el 15 de mayo de 2007.

Intocable, el luchador

luchador

A veces la vida nos premia con momentos inolvidables, nos orilla sin que lo busquemos o lo deseemos a ser testigos de hechos que pueden pasar a la historia por su trascendencia política, social, cultural o simplemente emotiva. A cada uno de nosotros nos puede venir a la mente un lugar, una hora, un olor o un rostro especial al leer estas líneas. He pensado, al escribirlas, en marchas, presentación de libros, partidos de futbol y en noches de lucha libre en el extinto Centro Deportivo Roma, ubicado en pleno centro de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde en el año 2006, me tocó por azares del destino, presenciar la primera vez del luchador Intocable en esta ciudad.

Leticia Bárcenas González

Son casi las nueve de la noche. Fuera del Centro Deportivo Roma la gente esperaba impaciente la llegada de esos seres humanos, tan comunes y tan mortales como usted y como yo, pero que esta noche se transforman en héroes y en villanos para ayudarnos a vivir nuestra oculta fantasía: demostrar al mundo que somos verdaderamente rudos, salvajes, pasionales.

Algunas personas se forman para entrar; otras, la mayoría jovencitas y niños, fingen observar las máscaras, las playeras o los muñecos que se venden a un lado de la banqueta, mientras esperan ver descender de un taxi a los luchadores que por primera vez vienen a Tuxtla Gutiérrez: Alebrije con Cuije, Monster con Chucky, Alan Stone y, por supuesto, al galán de telenovelas y ex streeper, Intocable.

luchador
El luchador Intocable / Foto tomada de Internet

¡Intocable! ¡Intocable! Aaaaah, gritan las mujeres al verlo llegar. Corren a su encuentro. Las más rápidas y atrevidas lo abrazan, lo besan en las mejillas; las otras, se conforman con tocar su mano, su brazo o ya de perdida su hombro. El cabello, ni pensarlo, viene cubierto de pies a cabeza. Sonríe. Saluda. Besa la mejilla de algunas chicas. Se deja desear. Se deja querer.

A los pocos minutos aparece su enemigo, sí, su enemigo, porque en el cuadrilátero no existen los rivales, existen los enemigos, y como tal asoma Alan Stone —el usurpador de la imagen de Intocable, lo llaman. Él no permite que las chicas se acerquen mucho aunque algunas gritan y suspiran al verlo. Apresura el paso, sólo acepta el beso de una niña y la foto. Entra al deportivo. Sus admiradoras quedan desilusionadas: ¡Mmm, se cree mucho!

En el ring, como en la telenovela en que actuó Intocable, se dará el eterno enfrentamiento del bien contra el mal, es decir, de los luchadores técnicos frente a los luchadores rudos. Los primeros representan, obviamente, al bien porque se “someten” a las reglas mientras que los rudos se valen de todas las trampas posibles para vencer a los otros, aunque esta noche al rudo Alan Stone los técnicos Alebrije con Cuije le hayan bajado los pantalones en dos ocasiones, dejando ver sus nalgas y la diminuta tanga beige que cubría lo necesario. ¿Necesario?

Intocable se quita el sombrero, baila, mueve la cadera eróticamente, se despoja la playera y sin dejar de bailar la pasa entre sus piernas, la monta. Las mujeres suspiran, gritan, llegan a la catarsis. Los hombres se ríen, lo admiran, en el fondo quisieran atreverse a hacer lo mismo, parecerse a él. En diciembre va a salir mi calendario a la venta en todos los puestos de periódicos, anuncia Intocable a los periodistas. El cuerpo se vuelve un territorio de afirmación de la identidad; se es lo que se ve y si se es hermoso, mejor. Lo importante es que el cuerpo forme parte de la compleja construcción de un lenguaje personal que sirve para agredir y anular al enemigo, por ello las contorsiones, los saltos mortales, las llaves, los gritos, las amenazas —¡Quiero la cabellera de Alan Stone en la Guerra de Titanes!—, la sangre (real o ficticia) y el baile mismo. Lo neto es, entonces, exponerse al daño, sufrirlo y superarlo: Todo en la vida es un riesgo y vale la pena por la gente correr ese riesgo, dice Intocable al hablar de su lesión de columna sufrida al enfrentar a Sicosis.

Y sí, el público merece que sus gladiadores corran todos los riesgos, porque viven lo que ven en el ring; gritan y se ríen, pero también se angustian y se encabronan si ven la posibilidad de que sus héroes pierdan —referi vendido, mala leche, gritan sus seguidores— porque entonces, no sólo está perdiendo el luchador sino también ellos, que se ven reflejados en él y que a través del personaje que representa viven la ilusión de vivir por un momento una vida que no es la suya. Claro, si pierde la máscara o la cabellera lloran pero le siguen siendo leales, esa es una verdadera prueba de fidelidad a su gladiador.

¡Intocable, Intocable, Intocable! Gritan sus “fans” cuando Alan Stone o el Monster lo golpean y corren en su ayuda si lo tiran del ring: ven, papito, yo te sobo, grita la señora que está a mi lado, mientras un joven pregunta a otro: ¿cómo cuántos años tendrá ese güey? Tal vez no sabe que quien compite con el nombre de Intocable nació el 9 de septiembre de 1976, en la ciudad de México, ni que empezó a luchar profesionalmente a los 19 años.

— En los inicios de tu carrera usaste el nombre de Valentino, ¿por valiente?
— Porque Valentino era un personaje italiano que era muy galán.

— ¿Y Randi?
—Me gustaba porque ese era el nombre con que bailaba de streeper.

— ¿Por qué ahora eres Intocable?
— Por el concepto vaquero, sexy. A parte de que me gusta el grupo.

— ¿Qué tan intocable eres?
— Tendrías que checar. (Risas.)

— ¿Qué te toquen en grupo, en banda o en solitario?
— De cualquier forma. (Risas.)

— ¿Y tú que tocas?
— ¡Todo lo bueno!

— ¿Duelo de pasiones o pasión por los duelos?
— Pasión por los duelos.

— ¿Muñequitas inflables o mujeres de carne y hueso?
— (Risas.) Una combinación de ambas.

— ¿Bailas por un sueño o te da sueño bailar?
— Bailo por los sueños.

— ¿En el amor te han bailado?
— (Risas.) Noo. No me han bailado hasta hoy.

— ¿Casado, soltero o arrejuntado?
— Arrejuntado.

— ¿Tienes algún rito antes de subir al ring?
— No, no tengo.

luchador del df
Perteneció a la Triple A / Foto tomada de Internet

Quiero seguir preguntando y al mismo tiempo ver sus hermosos ojos, complacerme con su sonrisa, pero el público lo demanda: ¡Intocable, Intocable, Intocable! Los gritos impiden la comunicación. Me conformo, como muchas otras, con abrazarlo y besar su mejilla al despedirme, percibir su olor. De lejos lo veo luchar, coquetear con su público, dar autógrafos a los niños, besos a las jovencitas y sonreír, siempre sonreír. Todos bajan de la lona. La lucha, el espectáculo de hoy, ha terminado. Las luces se apagan y en el imaginario de muchas personas quedará grabada para siempre esta noche. ¿Ganó? ¿Perdió? No me importa, lo que lamento es no haberme tomado una foto con él.

 

Crónica publicada en el diario El Heraldo de Chiapas, en 2006.

Corazones Gitanos (sexta y última parte)

Parte 6 de 6

Enlace a la quinta parte

Texto: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

En el recuento de los daños

me sales debiendo tantísimo amor

que no puedo creer lo que escuché:

cómo puedes decir que te olvidaré.

“El recuento de los daños”/ Gloria Trevi

 

 Historia de amor no.6

Susana. 22 años. Divorciada, madre de un niño.

Pájaro por Luis Villatoro

No sé qué es el amor, no es que no haya estado enamorada, es que hay cosas que no puedes expresarlas aunque las hayas sentido.

Me enamoré a los 17 años, lo supe porque él era mi primer pensamiento del día y el último; siempre quería estar con él y el tiempo pasaba muy rápido. Estuvimos dos años juntos y después nos casamos, tuvimos a nuestro hijo. Cuando el bebé cumplió un año nos separamos. Los primeros meses fueron muy difíciles para mí porque estaba acostumbrada a estar con él. Con el paso del tiempo y el ya no vernos, se me fue pasando ese dolor, aunque a veces sí lo extraño. En este momento no estoy enamorada.

 

Amar es un acto involuntario, uno no elige a quien amar, simplemente lo sientes. No podemos decir esta persona me gusta, la voy a querer, no. A veces nos enamoramos de las personas que menos nos imaginamos.”

* El presente artículo lo publicamos también en la edición impresa de El Heraldo de Chiapas en dos partes, 1 y 2 de marzo del 2005.

 

Corazones Gitanos (quinta parte)

Parte 5 de 6

Enlace a la cuarta parte

Texto: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

Y yo soy el Pipiripau,

y aunque no tengo

mucho pegue

yo no sé porqué será

que a mí me siguen las mujeres.

“El Pipiripau”/ Los Plebeyos

 

Historia de amor no.5

Tomás. 51 años. Casado desde hace más de 25 años. Padre de 4 señoritas.

Elefante
Elefante ilustración de Luis Villatoro

El amor es una sed incontenible de abrevar en las aguas de la paz, de la tranquilidad, del bienestar para que el hombre alcance su objeto: la felicidad. Es algo muy vasto, que se encuentra en muchas cosas. Pero el amor intenso, tal cual, no tiene una permanencia y menos en los estilos de vida de los mexicanos.

 

Se inicia la relación de casados con un patrón de conducta en el que “se incluye” a la pareja, aunque muchas veces conservas algunos de tus comportamientos como soltero y te lo permite tu esposa, entonces, a veces, no asumes toda tu responsabilidad en esa relación de dos. Después, con la llegada de los hijos el rol cambia y el amor hacia la pareja se divide, se fracciona o de alguna manera se enfoca hacia otros aspectos; cambia entonces la forma de relación y en el devenir se va convirtiendo en algo cotidiano, rutinario, incluso como que ya hasta sientes una obligación, ya no te parece como algo gozoso, algo que se busca, que se desea y a veces eso genera una cierta frialdad o una relación de compromiso, ya no se alimenta. En cada aniversario o los cumpleaños das tarjetas, un regalo, flores; está el detalle pero, si comparas, las tarjetas vienen diciendo lo mismo año con año, es decir, se convierte en rutina.

 

En la aspiración de seguir siendo feliz tú buscas una aventura. Más con la mentalidad que desde niño te meten, sobre todo la mamá, de que tú no eres sólo para una mujer sino que eres para muchas, e incluso socialmente es válido y en algún tiempo fue hasta signo de reconocimiento que lucieras muchas mujeres, era signo de hombría, te volvías un personaje destacado en lo social; aunque en ciertos núcleos era reprobable, pero sucedía.

 

Entonces, es esa mentalidad la que te lleva a esa búsqueda, a lo mejor hasta te impulsa, o puede ser que también se dé la ocasión para que tengas flirteos en tu trabajo, en tus relaciones sociales, hasta en tu relación de familia. Muchas veces las mismas mujeres cercanas a ti, a lo mejor se sienten atraídas, a lo mejor les gusta la manera como tratas a tu esposa, no sé, eso te abre oportunidades que tú ni siquiera las esperas. Pero esa mentalidad de que tú, hombre, eres para muchas mujeres, con ellas no sucede así. Entonces, uno se permite esa libertad, procurando no lastimar a la pareja, es decir haciéndolo con discreción.

 

A las esposas siempre les toca la parte difícil, la parte de las responsabilidades de la casa; a las amantes la parte “padre”, la de vivir los momentos de felicidad, de dicha, de relación de pareja sin ninguna obligación y más cuando ambos amantes no son libres, pues es cuando más se cuidan los encuentros. Esos encuentros encerrados en cuatro paredes en donde te entregas a la pasión, porque es sólo ese espacio, no hay otro, y en él haces tu mundo. Pero para que no se rompa la armonía en toda la relación global de ambas partes, se tiene que respetar esa privacidad, mientras no se exceda ese límite la relación puede durar mucho tiempo. Incluso eso permite muchas veces que la relación de costumbre que se tiene con la esposa mantenga un buen equilibrio, ya que cuando la esposa se convierte en la madre de tus hijos, la relación cambia porque le tomas cierto respeto que no te permite muchas cosas en lo sexual, en cambio con la amante realizas muchas de tus fantasías.

 

Si en esas cuatro paredes mantienes la pasión y todos los aspectos bellos de la relación, no hay ningún problema, pero, en el momento en que ya te piden responsabilidades, por ejemplo el gasto, la ropa, el regalo caro, el viaje o cosas que también tienes como obligación en la relación con tu esposa, eso se convierte en otra cosa y empieza a complicarse como si fuera un matrimonio; es decir, deja de ser la amante para convertirse en una segunda mujer, que lógicamente trae consigo todos los problemas que rompen la magia de esa relación de amantes.

 

No puede hablarse del estándar de una amante ideal, cada quien tiene su ideal. A mí en principio me agrada que tengan gustos afines a los míos, obvio que si le gusta ir al cine o ir a conciertos no lo podemos hacer juntos, pero si podemos hablar de los mismos temas. Me interesa que tengan cierto nivel de cultura que por lo menos me permita disertar con ellas o que me oigan y sepan de qué hablo. Segundo, que exista un entendimiento en lo sexual; que ella, como yo, se sienta satisfecha, completa, plena, para que realmente sea una relación de gozo. Obvio es que tiene que haber la posibilidad económica de ese espacio de cuatro paredes, que a veces es muy caro, y que si es muy frecuente, es todo un gasto.

 

El tener un departamento es incursionar en la vida de la segunda pareja y eso rompe con todo, porque ya es una obligación. Siento que para que la pareja tenga una relación de amantes exclusivamente debe frecuentar hoteles, porque entonces no hay una obligatoriedad, se va cuando se puede, se tiene y se quiere.

 

De alguna manera tienes que tener una rutina diaria, en la que tienes que darte el espacio para la otra persona, que ese tiempo sea una entrega total, absoluta, exclusiva. Para eso tienes que mentir en tu casa, aduciendo que son horas de trabajo u horas que pasas fuera de manera regular, realizando actividades que, con otro nombre, obvio, marcas en tu agenda, para que al momento no tengas que estar inventando pretextos que es lo que termina poniéndote nervioso.

 

En general creo que muchas mujeres sí se dan cuenta cuando su esposo tiene una aventura, lo difícil es cuando éste ya tiene una amante fija, porque ella puede sentirse con derecho de reclamar un patrimonio u otros derechos. Ahora, los flirteos ocasionales, que se presentan muy cotidianamente, incluso en la misma familia o con las amistades o las comadres, generan muchas veces sospechas en la esposa, y aunque no tenga la seguridad, reclama y surgen los problemas. En más de 25 años de matrimonio varias veces he estado a punto del divorcio por esa razón, sin embargo, siempre alguno de los dos tiene más cordura y llegamos a un arreglo en el que, claro, nunca acepto que esté lesionando “el honor” de la familia, es decir, el engaño. Incluso, en este momento mi matrimonio se encuentra en un periodo de mayor estabilidad, más tranquilo, más reposado.

 

Mi esposa me ha preguntado: ¿si yo te hiciera lo mismo qué harías? De labios para fuera le digo: me largo y te dejo para siempre o te mato. Pero, ya reflexionándolo detenidamente, pienso, si yo lo hago por qué ella no puede hacerlo; si he estado con mujeres que son casadas, ella podría hacer lo mismo. Y creo que si tiene una oportunidad y lo hace con discreción, sin escándalo, sería válido, porque yo lo hago así. No tendría ningún argumento o base moral para cuestionarla. Aunque, por supuesto, no se lo digo.

 

Ha habido muchos casos en que la pareja se separa porque él se va con la otra; en mi caso no, porque no ha habido la permanencia con ninguna mujer y porque prefiero los flirteos que se dan de manera casual, que no me generan ningún conflicto más que al interior; además, mi imagen social, de respeto, sigue intacta; estoy tranquilo, vivo bien, a gusto. Me siento satisfecho.

 

Mi primer contacto con una mujer fue con una prostituta, porque así se acostumbraba en mi época de joven, y eso me marcó de por vida, de tal manera que no mantengo ninguna relación pagada; además, para estar con alguien necesito sentir, no amor, pero si una atracción. A veces, cuando te acorralan –que se dan casos— para no dejar en duda tu hombría, lo haces, pero al terminar el acto lo que quieres es retirarte, dejar de lado a esa mujer; en cambio, cuando te gusta, disfrutas después de hacer el amor de un momento de relax, de paz, de abrazos que te comunican sin palabras, lo que hace la relación menos carnal. Y eso hace que esa relación de amantes funcione.

 

No creo que haya edades ideales para las amantes. Para mí lo mejor es que tengan experiencia. De nada me sirve tener contacto con una chica súperbella si en la cama es un tronco, obvio es que no me satisface. En cambio, con una mujer que tiene experiencia, que sabe cómo complacerme, no importa la edad, puede tener 15, 30 ó 50 años. Siempre y cuando me guste algo de ella.

Continúa…

* El presente artículo lo publicamos también en la edición impresa de El Heraldo de Chiapas en dos partes, 1 y 2 de marzo del 2005.

 

Corazones Gitanos (cuarta parte)

Parte 4 de 6

Enlace a la tercera parte

Texto: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

La prefiero compartida

antes de vaciar mi vida

no es perfecta más se acerca

a lo que yo simplemente soñé.

“El breve espacio”/ Pablo Milanés Julia. 27 años.

 Historia de amor no.4

Soltera. Mantiene una relación desde hace 2 años con un hombre casado.

La mano por Luis Villatoro

Soy una mujer muy apasionada, que ama intensamente, por eso el amor ha sido el motor de mi vida. Creo que el amor es libre, es pleno, se da de diferentes formas y etapas, por eso cada quien tiene su particular forma de amar. A mí el amor me ha hecho mejor persona, porque cuando amo hago todo lo posible por ser mejor.

 

Frecuentemente he vivido enamoramientos pasajeros, pero cuando en realidad amo, me aferro a esa persona y se convierte en mi mundo, giro alrededor de él; y eso ha provocado muchas veces que me lastimen. Aunque ahora estoy tratando de que este amor que estoy sintiendo no sea tan arrebatador, de conservar mi individualidad y no perderme en esa ola de romanticismo, de sueños e ilusiones. Estoy tratando de vivir un amor más real.

 

Las mujeres estamos educadas para ser tiernas, amorosas, para vivir en función del otro. A veces hasta tendemos a ser como las mamás de ellos. Nos enseñan a ser amorosas pero no a amarnos a nosotras mismas, a experimentar con nuestro cuerpo, a tocarnos, hay muchos tabúes al respecto. Te dicen: está bien que ames a tu pareja pero no se lo demuestres entregándole tu cuerpo o tocándolo, viéndolo. Eso hace que sea tan difícil poder expresarte sexualmente con tu pareja, más si es extramarital, porque sientes culpas. Recuerdas que te enseñaron que debes amar a alguien que sea soltero y, de preferencia, con todas las virtudes de papá.

 

Mi pareja tiene un compromiso con otra persona, y aunque tengo la certeza de que es eso, un compromiso, me ha provocado culpas que, claro, he ido erradicando con el tiempo; pero es muy difícil porque a la cama te llevas a todos: a tu mamá, a tu papá, hasta a tus amigos, que no dejan de opinar, de juzgarte. Si una mujer decide ser libre con su cuerpo, practicar libremente su sexualidad, es rechazada, señalada, incluso por nosotras mismas, aun cuando sea con y por amor.

 

Como no puedo expresar mi amor espontánea y libremente, lo hago a través de la escritura. No me canso de escribirle, aunque también tengo otros detalles que tienen que ser demasiado disimulados, demasiado sutiles para no agredir, no comprometerlo. Soy muy expresiva y me cuesta mucho ocultar mis sentimientos, frente a él mi mirada cambia, siento todo diferente. Algunas veces le digo que me gusta como se ve ese día, lo escucho y, si puedo, le robo un beso o el simple roce de sus manos en las mías. Con una mirada o con una sonrisa le digo te quiero, pero no es suficiente.

 

No es cierto que la esposa lleve la peor parte, porque si bien es cierto que ella tiene obligaciones, también puede salir con él sin tener que estarse cuidando y puede manifestarle su amor en cualquier momento y lugar. En cambio para las que estamos de este lado, no es fácil tener que esperar el tiempo que él pueda estar contigo, tener que esperar a estar solos para decirle te quiero, para tomarle la mano o abrazarlo y besarlo. A veces le quieres decir quiero estar contigo hoy y sabes que no puede ser, entonces experimentas mucha soledad. Muchos y muchas piensan que se es la otra por comodidad, porque no quieres responsabilidades, ni hijos, ni lavar y planchar su ropa y todo lo que tiene que ver con la casa; o porque, creen, sólo vives para el placer o porque quieres sacarle dinero, regalos, un coche, qué sé yo. Lo que no saben es que tú darías todo por amanecer junto a él aunque toda la noche no te haya dejado dormir con sus ronquidos, o prepararle el desayuno aunque la cocina no sea tu fuerte.

 

Cuando en verdad te enamoras de esa persona y, por lógica, no te puede corresponder de la misma manera, piensas, bueno, no me importa que conmigo esté sólo unos minutos, con eso basta; pero es un autoengaño porque en realidad quisieras estar todo el tiempo con él o simplemente compartir cosas cotidianas como lo que viste en el súper. De repente, en la noche, dices cómo no está aquí para comentarle esto que me pasó en mi trabajo o la sensación que me produjo tal canción, no, tienes que esperar hasta que puedas verlo y ya cuando lo ves, esa emoción o esa idea ya perdió intensidad o lo olvidas. De verdad, es muy difícil, sientes una gran tristeza y te dan celos sólo de imaginar que con ella comparte hasta la pasta de dientes. A veces tratas de olvidar que hay otra persona porque es muy doloroso.

 

No creo que la magia se rompería si viviéramos juntos, estoy consciente que él, al igual que yo, tiene defectos, tiene problemas, sin embargo, creo que cambiarían las cosas, pero no para mal. Si yo estoy en esta posición es porque lo amo y no lo conocí libre; claro, si yo tuviera la oportunidad de vivir con él, lo haría, pero no se puede; entonces acepto que esta es la única forma que tengo de amarlo, pero prefiero haber vivido esto con él a no haberlo conocido. El amor es así, no lo puedes evitar.

 

No me di cuenta en qué momento empezó a ser parte importante de mi vida, tan importante que ahora mi vida no la puedo concebir sin él, pero yo estaré ahí hasta que el tiempo lo diga. Mientras, trato de vivir este amor y de sentirlo y de demostrarlo como pueda o como se me ‘permita’ hacerlo y sin jurar amor eterno, sin decir lo quiero para mí, porque no somos propiedad de nadie. He aprendido, gracias a esto que el amor lo puedes encontrar en cualquier parte y persona.”

Continúa…

* El presente artículo lo publicamos también en la edición impresa de El Heraldo de Chiapas en dos partes, 1 y 2 de marzo del 2005.

Corazones Gitanos (tercera parte)

Parte 3 de 6

Enlace a la segunda parte

Texto: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

No te prometo amor eterno porque no puedo,

soy tripulante de una nube y aventurero,

un cazador de mariposas cuando te veo

y resumido en tres palabras: cuanto te quiero.

“Desde que llegaste”/Reyli Barba

 Historia de amor no.3

Cristóbal. 33 años. Homosexual. Vive en unión libre con su compañero desde hace dos años.

“El amor es el motor de la vida, es lo que te impulsa para seguir adelante, que te entusiasma, que te hace sentir único.

 

Ilustración de Luis Villatoro

Hace dos años, la empresa donde trabajo me ofreció una plaza en Guadalajara, eso implicaba un mejor puesto y un mejor salario, pero estaba enamorado. Le propuse a Álvaro que nos fuéramos juntos. Él me dijo que aceptaba vivir conmigo pero aquí, en Chiapas, él no quería dejar su trabajo y a su familia que, por supuesto, es mucho más tolerante que la mía. Desde entonces estamos juntos y no me arrepiento, ha valido la pena. Aunque a veces me gustaría que viviéramos en otro lugar.

 

En la intimidad de nuestro hogar encontramos el mundo ideal en el que manifestamos nuestro amor sin límites ni prejuicios, cosa que no podemos hacer en la calle, no podemos ir tomados de la mano, darnos un pequeño beso en cualquier café y mucho menos pensar en la posibilidad de unirnos ante las leyes. Hemos sido víctimas de menosprecios y burlas, al igual que otros amigos comunes, pero dentro de ese ambiente tan hostil que muchas veces encontramos, estamos conformes de habernos asumido. Sería peor, creo yo, fingir algo que no soy como muchos hombres lo hacen.

 

Soy romántico con mi pareja, cuido los detalles, respeto su espacio y sus ideas, lo impulso en sus proyectos, le doy mi punto de vista aunque no esté de acuerdo siempre con él. Estoy enamorado pero he sido infiel, sobre todo por vanidad, pues cuando logro conquistar a otra persona aumenta mi ego. Lo que cambiaría de mi relación es la inseguridad que a veces existe entre nosotros.”

Continúa…

* El presente artículo lo publicamos también en la edición impresa de El Heraldo de Chiapas en dos partes, 1 y 2 de marzo del 2005.