Estar árbol

Foto: Lety Bárcenas Glez.

Estar árbol a veces, es quedarse mirando (sin dejar de crecer) el agua humanidad…

Carlos Pellicer

Oda a la vida

Foto: Timothy James Scott
Foto: Timothy James Scott

 

La noche entera

con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta, 
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobre
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en el racimo.

El que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.
Oda a la vida / Pablo Neruda (1904 – 1973. Chile)
Hoy, por ser cumpleaños de Gabriela Barrios, cantamos desmesuradamente a la vida
.

Vivir la muerte

cruz-trevino

Hablar o tratar sobre la muerte, según dicen, es algo de mal gusto, es un tabú, se niega y se esconde la muerte, pero en estas fechas, en que celebramos el Día de muertos o Día de Todos los Santos, nos permitimos recordarla, hablarla, cantarla, escucharla y hasta festejarla.

De niños la muerte nos la esconden con palabras: se fue al cielo, pasó a mejor vida, está descansando. Cuando crecemos, idealizamos o mejor dicho nos imaginamos cómo será la muerte cuando llega a nuestro cuerpo: Cae y se extiende lisa sobre las venas va avanzando, va desprendiendo un algo que se evapora y no volverá, está ocurriendo lo ves venir hasta que paraliza el corazón, cierra tus ojos y por fin nubla tu razón.

«La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida.» (Jean de la Bruyère). A diferencia de la vida, donde se vive una vez, la muerte puede ocurrir muchas veces a lo largo de la vida. Dejando a un lado el estricto significado enciclopédico, hay otro tipos de muertes que nos referimos, casi siempre sin darnos cuenta. Se da muerte o se vive la muerte, pero de distintas formas. Estás son algunas frases recurrentes:

“Muero de amor por ti”

“Estoy muerto de cansancio”

“Mataste mi ilusión”

“Para mí el orgasmo es como una muerte chiquita”

“Muero de hambre”

“Muero de tristeza”

“Matenme porque me muero”

«Prefiero morir que vivir sin tí»

“Muero de sueño”.

“Me siento muerto en vida”

“Para mí es como si estuviera muerto”

“Muero de pena al verlo”

“Estoy muerto de desesperación”

“Muero por verte”

“Muero de envidia”

“Esa canción no porque me muero”

“Me muero de risa”

“Quiero morir en tus brazos”

“Me muero de ganas de ir al baño”

¿Y tú cuántas muertes has vivido? Ayudanos a continuar la lista.