Charles Chaplin, la música y el tiempo

Detalle cartel/www.radiombligo.org
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Por Gabriela G. Barrios García

Llegar a la función de cine de Radiombligo es obligarte a vivir varios momentos, como si entraras a una máquina del tiempo, donde te es posible ir de una época a otra, y vivir un cúmulo de experiencias reales e imaginarias por el entorno que la envuelve.

Pienso en la atemporalidad por la cinta proyectada: «El chico», película muda de Charles Chaplin, estrenada en 1921, que ha sobrevivido por generaciones. Algunos se preguntarán ¿por qué ir a ver una película que ya hemos visto?, ¿por qué ir a ver una película vieja? Otros afirmarían ¡los niños se aburrirán horrores!

Surgirán quizá otras interrogantes como ¿para qué voy si ahora en mi computadora o teléfono celular con Internet puedo ver la misma película desde la comodidad de mi casa?, es una película muy vieja seguro la descargaré fácilmente.

Sin embargo, la convivencia que se da entre el público, los participantes y los organizadores hace ese tipo de funciones una experiencia única. Los niños no sólo estuvieron atentos sino rieron divertidos, no hubo necesidad de entretenerlos con golosinas ni con grandes efectos especiales, fue una comunión sencillamente sui géneris entre el cine, el músico y el público.

Pienso en mi presente,  ha sido una experiencia nueva ya que nunca había estado en una función de cine donde la música estuviera en vivo, es emocionante.

La introducción de pequeñas piezas a cuatro manos ejecutadas por don Rafa (maestro Luis Felipe Martínez Gordillo), acompañado de Miriam, que don Gerasio atinadamente la denominó «Miriam, Deditos mágicos». Fue como calentar motores para nuestra sensibilidad, aunque no faltó uno que otro niño inquieto que preguntaba a qué hora empezaría la película.

Después de la breve introducción, don Rufo ayudado de don Gerasio colocaron el piano frente a la gran pantalla y comenzó el maravilloso espectáculo. Al principio estaba atenta en distinguir la ejecución del maestro e imagen de la pantalla, pero poco a poco me fui sumergiendo en una atmósfera en que música e imagen se hicieron una y se matizaron con las risas de los niños y adultos.

El pasado se asomó a mi memoria cuando llegué a la sala Descartes, recordé mi adolescencia, hace como 20 años, en ese tiempo entrar en cada cine era distinto, porque ninguno se parecía al otro, cada sala tenía su propia personalidad.

Ahí era Cinemas Gemelos, sus dos salas se llenaban todas las tardes y fines de semana. Nos reuníamos en el parque con mis amigas y amigos para entrar al cine, recordé las grandes colas en la taquilla, así también la ruta en el colectivo para arribar al lugar, los puntos de encuentros y desencuentros. Los sonidos de la ciudad eran distintos, mi vida era distinta.

A la entrada del Descartes pagué cero pesitos un centavito y como llegué temprano una señorita muy amable me pidió sacar de un costalito un cartoncito, no pregunté para qué, al ver lo que había sacado decía la palabra pez, imaginé: ¿Será que me pedirán hacer el sonido de un pez?

¿Realizaremos equipos por los animales que nos hayan tocado?, me pregunté al escuchar que otra persona sacó la palabra sapo; luego pensé: ¡Habrá rifa!, entonces me darán el cuento de un pez o un pez de cartón o un pez de madera o un pez de sabor.

Al final de la función lo supe, fue una rifa pero el pez resultó ser sólo una palabra de consolación, no resultó premiado. Espero tener suerte en la próxima rifa. Mientras tanto estaré gustosa de volver al cine de Radiombligo de la mano de Ángel y Santiago, mis cómplices perfectos de este viaje en la máquina del tiempo.

Les comparto una breve recopilación de audios de lo que captamos en la función de cine (Cortesía www.archivosonoro.org)

 

Con derroche de creatividad, concluye taller de Rubén Segal en San Cristóbal de Las Casas

Rubén Sagal/Emilio Ruiz
Rubén Sagal/Foto: Emilio Ruiz

El círculo abierto es el título del taller que impartió por primera vez en Chiapas el artista, director y docente, Rubén Sagal, dirigido a directores, actores, bailarines, cantantes y músicos de diversas partes de la República, promovido por el director de escena Jorge Escobar.

Desmesuradas tuvo la oportunidad de platicar con este creador argentino, que ha viajado a diversos lugares del mundo motivado por el amor a la docencia y el deseo ferviente y honesto de querer trabajar para unir a la gente que llega a sus talleres, a través de la “Ley del ritmo”.

Texto: Gabriela Barrios García/Foto y Video: Emilio Ruiz

¿Imparte solo los talleres?
No, siempre vamos en equipo, cuando las condiciones lo permiten, porque a veces es difícil por costos viajar entre muchos y que se pueda asumir un gasto para trasladar a cuatro o cinco del equipo, pero lo que hacemos a veces es compensar con que alguien del lugar se integre, acá está haciendo de músico-acompañante Paco (percusionista de Chiapas) y fantástico como si hubiéramos trabajado toda la vida juntos.

No nos gusta dar ningún tipo de taller o seminario individualmente, porque parte de la pedagogía que buscamos es no estar centrado en la figura de alguien, no es un concepto de que es un «maestro», un «gurú» al que hay que seguir ni nada, es como un equipo que se encuentra con otro equipo, igual que pasa en el teatro, un grupo de gente que prepara algo, que va a compartir la mesa con los que vienen y allí estamos todos a la mesa.

¿Cómo logra la integración de los participantes?
La primera cosa es que uno tenga el deseo ferviente y honesto de querer trabajar para unir a la gente que viene al taller, más que hagan bien las cosas, que las hagan juntos, como si fuese la primera condición interna, que vino casi como genética, el deseo de un latido compartido, como una pulsión hacía eso, a romper lo individual, por lo menos por un rato, después las herramientas que a veces usas para eso, que también fueron encontradas intuitivamente, no fueron elaboradas, fue por trabajar a través de la percusión, de las vibraciones sonoras, del ritmo como concepto de ciclos de tiempo y espacio, que son como cosas más grandes que uno mismo, entonces sirven para aglutinar a la gente más allá de la consciencia.

¿Cuál sería el objetivo que busca en cada participante?
La expansión de la consciencia.

Jorge Escobar, director de escena que hizo posible el taller de Rubén Segal / Foto: Emilio Ruiz

¿Cómo hace con el manejo de los egos?
Si puedes lograr que se levante un poco la vibración hacia una expansión de la consciencia, la consciencia naturalmente va ir haciendo un recuerdo de que somos más altruistas, más compasivos que egoístas-egocentristas. Es decir, de hecho la Ley del Ritmo que no la he enunciado yo, de ninguna manera, es patrimonio del cosmos,  habla de que el ritmo rompe la rutina, de alguna manera rompe el movimiento del círculo vicioso del control y genera un movimiento en espiral de expansión de las emociones y la consciencia, por lo tanto el individuo pasa a ser parte de un todo más grande que él, y eso es una forma más sutil; pero ellos no están pensando en eso mientras hacemos los trabajos, ni siquiera lo decimos, pero sí se siente la búsqueda de que encontremos, al menos por instantes, una sensación de sincronisidad y de unidad, aunque después se pierda, porque en el instante siguiente que piensas «uyy lo encontré, lo quiero mantener», se te escapa.

El concepto de la sincronicidad de que hablamos no es algo utópico  ni una cuestión mística, es un funcionamiento natural de todo el cosmos y del universo; a veces creemos que cuando tenemos un hecho sincrónico de encontrarnos con alguien en quien se estaba pensando o de estar buscando un libro y de repente éste cae en mis manos, eso parece mágico; no es mágico, es uno que dijo: me subí a la danza de la vida por un ratito y me parece mágico porque como no estoy subido todo el tiempo a eso y estoy pensando en mí, en mí, en mí, me quedo fuera de la danza de la vida. Entonces la idea es esa: que puedan tener instantes fugaces, aunque sea un segundo de un latido, entre todos quizá ya afecta para mucho tiempo.

¿Cómo ha sido su experiencia en este taller que concluye?
Muy emocionante, muy rico de entrega entre todos, de derroche de creatividad; de un vivir como una especie de proceso, primero sentirnos como todos cada uno en su trinchera y de repente cómo se fue disolviendo eso a lo largo de la horas y cómo de a poquito vamos entrando en una especie de célula comunitaria que probablemente hoy alcance su momento justo de hervor cuando nos tengamos que separarnos; es como si podemos empezar a trabajar desde otro lugar cuándo nos vamos a separar, pero igualmente esa separación también es ilusoria.

¿Cuál es la función social del teatro?
Desde ya transformar al individuo, devolverle la creencia de que todos somos actores, en el sentido de que todos, hagamos lo que hagamos, tenemos que ser altamente creativos, felices y dichosos en lo que estemos haciendo, no es que el actor es el que está arriba de un escenario.  El actor puede ser una persona que limpia las calles, el asunto es si eso que está haciendo le hace dichoso, le hace sentir que socialmente está aportando luz y no oscuridad, porque lo que está haciendo le está gustando, si no te gusta, aunque estés arriba de un escenario igual no va a ser luminoso. El teatro es para mí, accionar, hacer desde el ser. Entonces, si lo que se llama teatro convencional le sirve de espejo a los espectadores para que se pongan en acción y no se quede en aplaudirle a los que están arriba de un escenario porque creen que son buenos moviéndose o declamando, entonces sí sirve, sino no sirve. Si se queda en potenciar lo egoico no sirve, no es la función del teatro potenciar los egos, ni la vanidad, ni el exitismo ni nada de eso, para mí es expandir los corazones de la gente.

¿Cómo describiría la creatividad?
Es el acto más sublime con el que un ser humano se puede manifestar, casi te diría como el estado de generosidad permanente, tal como nos han llegado las cosas. Nosotros estamos rodeados de creación y nos vino gratis, todo, las montañas, los mares, los océanos, los lagos, las plantas, piedras, el sol, las estrellas, las órbitas, las galaxias, no costó un peso; lo hemos recibido generosamente y esa creatividad es un acto generoso que viene de hace millones de años, reproduciendo y expandiendose. Para mí es la definición más ajustada de que somos obras de arte viviente que tiene que manifestarse generosamente tal como nosotros hemos llegado hasta aquí.

¿Qué tipo de música utiliza en sus talleres?
De todo, cuando podemos la música en directo y mucho es música improvisada en función de las cosas que hacemos. Hace muchos años empezamos solamente con instrumentos de percusión pero después eso era poco porque sólo te llevaba algo a tierra, entonces hubo que agregar cuencos, instrumentos de viento porque busco llenar el espacio de otras vibraciones sonoras para que no quede solamente limitado a la tierra y que hayan más elementos vibracionales allí dando vuelta. Cuando no podemos venir muchos músicos en directo a sostener eso, incluso a veces usamos coros que vienen ayudar y a cantar en directo para también poner la vibración de la voz, cantan mientras la gente se mueve o hace el ejercicio; tenemos música grabada y allí hay de todo de todo lo que nos fue llegando, de todos los países, de todas las culturas y vas mezclando para que no hayan fronteras tampoco sonoras en ese sentido.

¿Qué sonidos le resultan interesantes?
Cualquiera en el momento, ayer justamente estábamos haciendo un ejercicio y después hablamos de algo y justo hubo como una mesa que se le cayó a alguien que estaba ordenando allí e hizo como una especie de sonido acertivo, es como si hubiera confirmado lo que estábamos comentando en ese momento, se puede decir un sonido de una mesa cayendo no es bonito pero en ese momento fue el mejor sonido que podíamos tener para ese momento, entonces es difícil responderte eso. Cualquier sonido en el momento justo que esté en sincronía con lo que está sucediendo, es el mejor.

¿Qué es para Rubén Segal el ritmo?
Es el camino que yo elegí para encontrarme con los seres humanos.

¿Qué es el ritmo universal?
Es la no polaridad, es la sensación de un todo magnificiente más grande que nosotros, por lo cual todos quedamos sumergidos en esa pulsación y teóricamente sin diferencia, por eso sin polaridad, sin cultura, sin identidad, da lo mismo. Es un latido que nos afecta a todos por igual.

¿Qué es el ritmo en el teatro?
Es que no se puede separar de lo otro que te he dicho, porque si el teatro es la condensación de una vida, es aplicar ese cuento a cualquier obra, es como si te dijera: toda obra de teatro tiene un pulso, hay que encontrarselo para que cuando uno la trata de montar le encuentre justo la pulsación que tiene para que el público también se sienta transportado y no que esté separado, actores por un lado, público por el otro. El teatro es un desprendimiento del ritmo, no es una herramienta exterior que hay que ponerla en marcha, no puede existir el teatro sin el concepto de espacio-tiempo.

¿Cómo suena el ritmo?
Infinito sonido, el silencio es ritmo también.

¿Se siente el ritmo?
Yo creo que más se percibe, se es, no estamos hablando de percusión, una cosa es la percusión eso es un método para manifestar exteriormente los ritmos que están dando vuelta por allí, pero un ciclo lunar es un ritmo que quizá no lo estás sintiendo con la consciencia pero son 28 días o 26 mil años en un calendario Maya, es decir, tiene muchas dimensiones de ciclos en las que estamos sumergidos. Por eso digo que es más un tema no emocional, es un tema más grande, porque lo emocional puede estar metido dentro de la personalidad y esto es parte del ser, por eso digo que ser ritmo es integrarse a todos los ciclos que se les está rodeando todo el tiempo, a veces son ciclos de un segundo de un minuto, ciclos de tres años, ciclos de siete años.

¿Todos tenemos ritmo?
No estaríamos vivos sin eso, somos concebidos bajo eso, el espermatozoide y óvulos no pueden fecundarse hasta que no laten al unísono y eso está comprobado por microscopia electrónica, vienen en una vibración distinta hasta que no oscilan al unísono no se produce la fecundación.

El primer tejido que se forma una vez que tú eres la célula en el útero, el corazón, entonces qué hace el corazón, empieza: tun, tun, tun. Y allí se organiza todo y viene de un corazón más grande. Es un patrimonio de la humanidad, ni siquiera de la humanidad, no está sometido a los humanos, las piedras, los minerales, más allá del planeta tierra, es como una gran sinfonía de pulsaciones.

¿Cada territorio tiene su ritmo?
Pareciera que intrínsecamente hubiera. Hay un antropólogo que dice que la música en realidad es un reflejo sonoro de las estructuras rítmicas que ya tenemos adentro. Probablemente en cada región, por los motivos que sea, que los desconozco, porque deben tener que ver las estrellas del sol, la concepción, el tipo de minerales, el tipo de fauna, el tipo de flora, todo lo que rodea a una región, seguramente late en una determinada frecuencia; por lo cual el reflejo hacía afuera de ese pedacito del cuerpo-tierra, de ese pedacito de riñón en una zona del cuerpo grande, late en una cumbia. Por eso los lenguajes son también modificaciones del ritmo de cada región, por eso se modifica el ritmo y el lenguaje apareció,  y aparecen las distintas lenguas como parte de la sonoridad de cada parte de un todo.
 
Es como el cuerpo humano, está todo en sincronía, pero cada organito, cada sistema, cada hormona o cada intercambio químico tiene su propio proceso, no todo es igual en la misma pulsación, igualmente hay un señor que está allí marcando un poco el recordatorio y a veces tiene que acelerar porque necesitan adaptarse a los cambios, pero siempre hay algo que está sosteniendo, que no es mi voluntad.

 

Escucha o descarga parte del audio de la entrevista:

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Silueta

Lugar de nacimiento: Nací en Buenos Aires en el año 1959.
Edad: Ahora 55
Número de hermanos: Ninguno.
Estado civil: Casado.
Número de hijos: Tres hijas.
Pasatiempos: Viajar, leer, seguir aprendiendo, seguir conociendo gente.
Música: Si te tengo que nombrar a alguien Stevie Wonder, pero es mentira, es por el amor que le tengo a Stevie Wonder, pero no es sólo eso.
Película: Los puentes de Madison, pero también es casi limitar a algo que es muy grande, es como si te dijeran un sólo libro, no, es como un multiverso.
Obra teatral: Ahorita podía decir una, hace poco vi una que se llama Terrenal, pero me fascinó pero tampoco es “la obra”, esa fue la obra de ese día, de ese momento, que para ese momento era perfecta, que queda inspirándome adentro, pero que no es la única, lo mismo con la música.
Comida: Soy vegetariano.
Rituales: Meditar, si puedo un poco cada día; encontrarme con la gente en los talleres como meditación en movimiento, pero no tengo como una estructura de rutina muy muy fija, a veces medito con música a veces en silencio, a veces me pongo a bailar, algo así como para tener momento del día de conexión interna.

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En Corto

Teatro: Vida
Actor: Yoshi Oida
Personaje: Hamlet
Enseñanza: Los humanos
Aprendizaje: Viajar
Expresión: Movimiento
Creatividad: Generosidad
Música: Ramiro González
Movimiento: Circulares
Cuerpo: Integrado
Ritmo: Latidos

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Lienzos de viento, diálogo entre culturas

El fonógrafo guardará en su urna oscura las viejas voces extinguidas.
Amado Nervo

Texto y Fotos: Gabriela G. Barrios García

Los sonidos que emanan de instrumentos heredados por nuestros ancestros, son un legado intangible que sigue presente en nuestros días; nuevas voces, nuevos rostros conservan su esencia, resultado de la necesidad de preservar los rastros de su origen.

Están también esos hombres y mujeres, conscientes de la importancia de la música como legado cultural, quienes desde su formación académica inician una lucha incansable por la conservación y promoción del patrimonio musical de nuestra entidad.

Innumerables han sido los trabajos que han buscado un diálogo renovado entre las distintas culturas, donde se fortalezca el respeto a la diversidad cultural, en ese tenor se coloca el disco compacto Lienzos de viento, flauta, chirimía, marimba y tambor. Músicos zoques y mames de Chiapas en diálogo con Horacio Franco.

 

Presentación Lienzos de viento / Foto: Gabriela Barrios
Presentación Lienzos de viento / Foto: Gabriela Barrios

En él convergen instrumentos autóctonos y occidentales, que basados en los sones y zapateados de las culturas zoque y mam se conjuntan con la música medieval, barroca, de compositores contemporáneos mexicanos incluso con destellos de música africana y japonesa.

Es una gran sesión de sonidos en donde se aprecian interesantes improvisaciones que generan atmósferas sonoras propositivas, sugerentes en cuanto a instrumentos y sonidos diversos y distintos, de concepciones diferentes de lo que es la música académica y la música orquestal con la música tradicional.

El disco cuenta con la participación de tres maestros virtuosos de los aerófonos: Luis Hernández, pitero zoque; Ubaldino Villatoro, chirimitero mam y el mejor flautista del mundo, Horacio Franco, quienes a invitación de los etnomusicólogos Aurora Oliva y Fernando Híjar, se reunieron para esta comunión musical que no sólo busca el fortalecimiento del patrimonio musical sino que es un gozo para nuestros oídos.

Novillo Despuntado (pieza mam), Istampita Isabella (pieza medieval S. XIV, Italia), Mañanita (son mam), El armadillo (zapateado zoque), Pieza africana, Canción del Toro (pieza japonesa) y Diálogo tres aerófonos, son algunos de los títulos de las 16 piezas que podemos apreciar en este disco compacto.

CD Lienzos de viento/ Imagen: Cortesía de Puertarbor
CD Lienzos de viento/ Imagen: Cortesía de Puertarbor

Lienzos de viento además de ofrecernos esa gama de sonidos de flautas,chirimías, marimba, violín y tambores, nos invita a conocer visualmente tanto a los músicos como a los productores, con imágenes interesantes realizadas durante las grabaciones a cargo de la destacada fotógrafa chiapaneca Mariauxilio Ballinas; imágenes acompañadas de una breve semblanza de cada músico.

“El patrimonio musical, se crea y recrea constantemente. La presente grabación lo enriquece y revitaliza, y nos brinda un diálogo y, por consiguiente, un fructífero acercamiento entre culturas, condición indispensable para la comprensión del otro”, cita del texto que se encuentra en el interior del CD y que está en español, zoque, mam e inglés, siguiendo con esa búsqueda del diálogo entre culturas.

Aurora Oliva y Fernando Híjar, encargados de las producciones discográficas de la microempresa cultural Puertarbor S.A. de C.V., se han abocado en la difusión y la recuperación del patrimonio sonoro, ya que consideran que la música tradicional es una de las manifestaciones más importantes del Patrimonio sonoro de México.

“La música tradicional forma parte de la columna vertebral de lo que es la identidad sobre todo de los pueblos indígenas y en este sentido, queríamos presentarla en otro formato, con una visión diferente, un diálogo entre los instrumentos de viento, el diálogo entre culturas y el diálogo humano”.

El año pasado el disco compacto Lienzos de viento fue reconocido por los premios anuales INAH 2012, en la categoría Raúl Guerrero, como mejor producto de la difusión del patrimonio musical.

Horacio Franco y músicos tradicionales/Foto: Gabriela Barrios
Horacio Franco y músicos tradicionales/Foto: Gabriela Barrios

Lienzos de viento, flauta, chirimía, marimba y tambor. Músicos zoques y mames de Chiapas en diálogo con Horacio Franco fue presentado en diversos lugares de Chiapas, donde los presentes tuvieron la oportunidad de escuchar en vivo la ejecución de estos virtuosos músicos, experiencia única e irrepetible y para los que no estuvieron presentes pueden visitar la siguiente dirección electrónica: http://www.archivosonoro.org/?id=473

 

Cicerón Aguilar, músico

Entrevista por: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

Cicerón Aguilar y el grupo Nambue. Foto: Fernando Becerra

Nambue es un grupo de músicos chiapanecos que rescatan los sonidos de antaño para unirlos en un abrazo cómplice con la música de nuestro tiempo. Nos transmiten así, con una nueva voz, el paisaje sonoro en el que nos movemos sin percatarnos. La ceiba y el pino, la montaña y el mar, la selva y la ciudad nos envuelven. Nambue ha iniciado una gira en la que comparte escenario con los músicos tradicionales de los lugares que visita.

 

El recorrido inició en el municipio de Las Margaritas donde estrechó lazos musicales con los tojolabales; ayer compartió escenario con los tseltales de Oxchuc, el 16 de abril estará con los músicos de municipio de Yajalón, para cerrar con los lacandones de Naha, el corazón de la selva lacandona, el 24 de abril.

 

Nambue está formado por Andrés Aguilar en las percusiones, Alejandro Burguete en las flautas, Manuel Gómez en el sintetizador, Rodrigo Narcía en el bajo y su líder Cicerón Aguilar en el trabajo creativo, quien afirma que con su obra trata de hacer un homenaje al recuerdo de nosotros mismos, los que compartimos un antecedente lingüístico de nuestra cultura. “Es reencontrarnos con nuestro pasado para comprender nuestro presente y así ir concretando cosas del futuro”.

 

¿En toda tu música se encuentra la raíz indígena?

– Creo que sí. Desde hace aproximadamente 15 años me pregunté qué está ocurriendo, qué hay con el pasado en este país y encontré un baúl de música tradicional indígena; para mí era importante destaparlo. Empecé a investigar qué era la música tradicional, su entorno y qué me brindaba; cuando me di cuenta que estaba dentro de un mar de sonidos, me metí en esa profundidad y encontré que lo que yo buscaba en la música estaba ahí. Ese mar de sonidos me lleva a conocer la gente, ese mundo tan interesante que son los pueblos. Primero me dediqué a escucharla, apreciarla, entenderla, después fue la convivencia con los amigos músicos, ir a sus fiestas y entender ese mundo. Fue como encontrar los hilos conductores de mi vida que andaba buscando siempre. La música viene después.

 

¿Crees que el folclor determina la cultura de un pueblo?

– Tengo entendido que los conservadores al decir folclor nos llevan a interpretar una parte de los colores que tienen los pueblos, de su arte común, popular. Creo que el folklore va ligado con un concepto bien bonito que es el amor a tus orígenes, es donde están las palabras, la comida, sus fiestas, que brotan como borbotones de agua que te encuentras en los manantiales. El folclor es el sabor, como ese picante que le pones a la comida.

 

¿Cómo evalúas el trabajo musical de Chiapas con el del resto del país?

El silencio es la forma de expresar de los instrumentos sin golpearlos. Foto: Gabriela G. Barrios

– Valorarlo significa casarlo o interpretarlo con un número y México es tan pluricultural, es un mosaico de contextos distintos. En Chiapas son doce etnias, doce lenguas, bueno, once, una ya muerta, la lengua de los Chiapa. Pero ese mundo que nos rodea nos hace ser diferentes, desde la marimba, los sonidos de los tambores, el cómo hablamos, lo que nos rodea, todo está reflejado en la música. La música chiapaneca tiene un lugar muy especial no solamente en la marimba sino también en la diversidad de compositores que tiene, que le cantan al amor, a la vida, a su entorno social. Chiapas ya tiene un punto importante en el país, ya que músicos como Alberto Domínguez, los mismos hermanos Domínguez, sembraron esa gran fuerza que tenemos los chiapanecos para interpretar la música.

 

En tu disco Sincretismo usas la lengua chiapa, ¿por qué tu interés en retomarla si ya no existe?

– Soy originario de Chiapa de Corzo. Me encuentro con unos textos del siglo XVI de los chiapa en un diccionario de Mario Aguilar Penagos y se me hizo muy interesante llevar a la práctica estos cantos y rezos con música contemporánea, sin perder las texturas que tiene la música tradicional; lo que hago es tratar de hacer un homenaje y un recuerdo a nosotros mismos, a los de la región, que tuvimos un antecedente lingüístico donde está precisamente nuestra cultura. Es reencontrarnos con nuestro pasado para comprender nuestro presente y así ir concretando cosas del futuro.

 

¿Se puede vivir de la música?

– Sí se puede vivir siempre y cuando estés enrolado en eso de la música comercial. Para las personas necias y testarudas como yo, que lo que hacemos no tiene nada que ver con vender, si es un poco difícil. Es triste porque en otros países lo que yo hago y hacen otros amigos en este género, es bien recibido pero aquí es difícil.

¿A qué se dedicaría Cicerón Aguilar si no fuera músico?

– Me hubiera gustado ser antropólogo o arqueólogo aunque el otro mundo que me fascina es el diseño de casas, me hubiera gustado ser arquitecto pero escogí la música, donde construimos puentes y sobre todo edificamos cosas del sentimiento.

 

¿Tienes algún ritual a la hora de componer?

– Mi ritual es ver imágenes, ver fotos, imágenes de la tarde. Siempre está incluida en mi mundo la imagen.

 

¿Eres vouyerista?

– En el momento que estamos aceptando ver imágenes, es vouyerismo, ¡pero vouyerismo sexual, no! (Risas).

 

¿Compartes la idea de que la gente necesita música para vivir?

Desde que nacemos estamos bajo ese arrullo, incluso el hablarnos ya es un canto. Foto: Fernando Becerra

– Sí, el silencio es muy bonito. John Cage maneja el concepto de que el silencio en los seres humanos es importante porque en el silencio hay muchas cosas que nosotros entendemos, el silencio es donde nos encontramos a nosotros mismos; precisamente la teoría de la música es la combinación de sonido con el silencio, cosa que hoy a los músicos se les ha olvidado. El silencio es la forma de expresar de los instrumentos sin golpearlos.

 

¿Entonces cuál es la finalidad de la música?

– Transmitir nuestro lenguaje. Los seres humanos siempre estamos buscando sonidos. Cuando estamos solos, salimos y buscamos platicar con alguien, ese momento de comunicación es el sonido y nos gusta. Bach decía “si no hay música estamos muertos”. Hell decía «Adoro a mi madre porque siempre me cantaba.» Desde que nacemos estamos bajo ese arrullo, incluso el hablarnos ya es un canto. Por eso recomiendan que cuando las mujeres se embarazan escuchen música, la que sea. Algunos recomiendan música clásica, no, yo digo la que comparta la familia, sea Chico Che, Rigo Tovar, música ranchera, la que sea, porque es el mundo donde va a vivir. No vas a poner música clásica en una familia que escucha Rigo Tovar u otra música como la norteña. Ahí es donde el niño ya comienza a entender dónde va a nacer, ese mundo que lo va a rodear. Siempre tengo presente en la mente las radionovelas porque mi mamá las escuchaba y mi papá oía su programa favorito todos los días: Tres patines, ese mundo de carcajadas que era fascinante aunque yo no lo entendía porque era un niño, pero como veía que mi papá se reía yo también lo hacía. Es una necesidad.

 

¿Y tú te escuchas?, ¿escuchas tu música?

– (Risas) Buena pregunta. Para mí ha sido muy difícil escucharme. Cuando lo hago, me critico y digo lo hubiera hecho de otro modo. Por eso a veces prefiero no escucharlo, sin embargo, otras veces digo sí porque es reconocer lo que tu ser hace y que te conduce a otros mundos.

 

¿Disfrutas más arriba o abajo del escenario?

– Me fascinan las dos cosas. Me pongo muy nervioso al estar en el escenario pero lo hago muy contento porque es el camino de la expresión, no solamente puedes hacerlo en el estudio sino también tienes que vivirlo. Disfruto mucho arriba pero también abajo, oír la música, ver a otros tocar me encanta.

 

¿Qué música escucha Cicerón?

– Música diversa. Me gusta mucho el rock progresivo porque ahí se refleja todo lo que yo busco, me gusta la música tradicional porque siento que me encierra en un circuito y me mantiene tenso, me hace digerir lo que pienso. Cicerón escucha rock progresivo, música tradicional y jazz.

 

¿Cuál es el elemento distintivo en tu trabajo?

Nambue quiere decir originario del río. Foto: Fernando Becerra

– Juego con tres lenguajes. Me gusta reinterpretar dos mundos: la epistemología porque creo que si no tenemos ciencia no tenemos verdad y no tenemos creencia, la hermenéutica porque a partir de ahí construimos un lenguaje que no todos tenemos desarrollado, pero yo estoy aprendiendo. Cuando me di cuenta qué era entender esas dos cosas aún me faltaba un elemento más, que es la gracia divina de lo que veo.

 

Fuera de la música ¿qué te apasiona?

– Me apasiona el cine, la realización de documentales de video, la foto, correr con mi perro, leer.

¿Qué te da miedo?

– Me doy miedo. Cicerón a veces se tiene miedo por eso acudo más a los libros.

 

¿Cuáles son los fantasmas de Cicerón?

– Son muchos. Todos tenemos fantasmas que nos hablan, nos balbucean, nos dicen mentiras y verdades, nuestros propios monstruos que tenemos adentro, es ese yo que allá dentro está, entonces dices: estoy haciendo las cosas bien o las estoy haciendo mal.

 

¿Con quién compartes tus afanes musicales?

– Conmigo mismo, para que entienda qué es lo que estoy escuchando y pensando porque sino me vienen ideas distintas, no la aprecio en colectivo.

 

¿Y tus afanes amorosos?

– (Risas) Con mi familia, con mis hijos, mi perro, mis amigos, creo que lo comparto con todos ellos.

 

¿Cuáles son las obras mejor logradas de Cicerón y cuáles han sido un desastre?

– ¡Uyyy! Creo que todas han sido un desastre. Dentro de toda mi obra, creo que Nambue es fabulosa y Sincretismo también me gusta mucho, al igual que la pieza Recuerdos, siento que ahí encontré el alma de la vida, ese espacio amoroso conmigo mismo.

¿Tienes manías?

– Sí, tengo una manía muy “locochona”, comprar discos. Aunque ahora se puede bajar mucha música de internet, todavía me sigo comprando discos.

 

¿Héroe en la vida?

– Mahatma Gandhi.

 

¿En la música?

– Johann Sebastian Bach y Peter Gabriel, bueno también Pink Floyd pero me gusta más Peter Gabriel.

 

¿Caminas en solfeo o te vas por la improvisación?

La cultura mestiza no se toma en cuenta y es el valor histórico que tiene México. Los indígenas son fundamentales, son los horcones que están sosteniendo esta nación y mucho del planeta. Foto: Gabriela G. Barrios

– Cicerón camina en la improvisación, no me gusta mucho ya el solfeo, creo que ahí está el meollo de mi música, no atarse al papel. Digo: me lanzo al vacío, hay que hacerlo.

 

¿En el amor te comunicas con música y canto o con el silencio?

– Con las dos cosas, con canto y con silencio. A veces más vale callar que hablar. Guardar silencio.

 

¿Cuál es la diferencia entre Nambue y tu anterior trabajo?

– Nambue encuentra el entendido de las culturas de Chiapas y Sincretismo habla de una región basta de culturas, esas son las diferencias. Nambue quiere decir originario del río, de ahí parto, es la columna vertebral que pasa por todo Chiapas, es donde emerge prácticamente la cultura, de ahí parte la montaña, la selva, el mar, por eso siempre he dicho que dentro de ese Nambue están las voces del tiempo.

 

¿Cuál es tu búsqueda al fusionar elementos de antaño con los contemporáneos?

– Que para entender un presente necesitamos justificar nuestro pasado, entonces, a través de ese ejercicio creo que podemos hablar de rock chiapaneco o de lo que uno quiera, no encasillarlo, es música y creo que los elementos del pasado son fundamentales para que podamos entender mejor la historia.

 

¿Con la fusión de elementos indígenas y mestizos?

– La cultura mestiza no se toma en cuenta y es el valor histórico que tiene México. Los indígenas son fundamentales, son los horcones que están sosteniendo esta nación y mucho del planeta, pero también la presencia mestiza es importante, somos parte de ese ejercicio que se da hoy día para que este país crezca, el mestizo es fundamental y su voz debe ser escuchada.

 

¿Cómo te has ganado la confianza de los músicos tradicionales, siendo un mestizo?

– En la zona de Zinacantán llevo trabajando 12 años, pero cuando entré a ese mundo me costó muchísimo. ¿Cómo entrar? Tocando la puerta, decirles la neta, ir una, dos, tres, cuatro veces, las que sean necesarias. Ahora tengo compadres, tengo ahijados en los pueblos y eso me llena de gratitud e incluso presido la mesa directiva en las fiestas tradicionales de la lacandona, para mí ha sido un honor.

 

¿Has tenido algún incidente?

– Sí, hemos tenido incidentes como no permitirnos quedarnos en la fiesta o por llevar a algún amigo se le fue un flashaso, eso en la parte indígena más fuerte; en la presencia mestiza es más noble el trato, están más acostumbrados a todo eso.

 

Sitio web del grupo Nambue: www.nambue.com

 

*Publicado en El Heraldo de Chiapas el 26 de marzo del 2010.

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PERFIL

Edad: 44 años

Lugar de nacimiento: Chiapa de Corzo, Chiapas

Número de hermanos: Cinco

Número de hijos: Dos

Estado Civil: Casado

Pasatiempos: Música

Comida preferida: Pepita con tasajo

Película: El lado oscuro del corazón

Canción: Sincretismo

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EN CORTO

Ritmo: Fuerza

Ceiba: Grande

Memoria: Pasado

Río: Grande

Fusión: Música

Tradición: Inicio

Guitarra: Música

Tiempo: Único

Cultura: Todo

Mar: Grande

Imagen: Hoja

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