Danza

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La danza no permite, a diferencia del baile, ser sentimental.

Porque los sentimentales, ay, pisan.

 

Jaime Moreno Villarreal

(1956. Ciudad de México. Poeta, narrador y rockero)

Soy la mujer que sólo nací…

Frida Kahlo a través de la lente de Leo Matiz
Frida Kahlo a través de la lente de Leo Matiz

Soy la mujer que sólo nací.

Soy la mujer que sola caí.

Soy la mujer que espera.

Soy la mujer que examina.

Soy la mujer que mira hacia adentro.

Soy la mujer que mira debajo del agua.

Soy la nadadora sagrada

porque puedo nadar en lo grandioso.

Soy la mujer luna.

Soy la mujer que vuela.

Soy la mujer aerolito.

Soy la mujer constelación huarache.

Soy la mujer constelación bastón.

Soy la mujer estrella, Dios

porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.

Soy la mujer de la brisa.

Soy la mujer rocío fresco.

Soy la mujer del alba.

Soy la mujer del crepúsculo.

Soy la mujer que brota.

Soy la mujer arrancada.

Soy la mujer que llora.

Soy la mujer que chifla.

Soy la mujer que hace sonar.

Soy la mujer tamborista.

Soy la mujer trompetista.

Soy la mujer violinista.

Soy la mujer que alegra

porque soy la payasa sagrada.

Soy la mujer piedra del sol.

Soy la mujer luz de día.

Soy la mujer que hace girar.

Soy la mujer del cielo.

Soy la mujer de bien.

Soy la mujer espíritu

porque puedo entrar y puedo salir

en el reino de la muerte.

 

María Sabina (Huautla de Jiménez, Oaxaca, 1894- 1985)

10 de Mayo

Foto: August Sander
Foto: August Sander

 

Y en este día glorioso, oh madre

está dicho que recibirás de tus hijos

los símbolos de amor eterno condensados en

una jarra de plástico imitando el tallado del cristal

un perfume

cien veces menos cálido que el olor a chile y cebolla de tus guisos

– Pero firmado por Coty –

unos guantes demasiado suaves para tus manos acostumbradas a la

sosa y las escobas

pañuelo de gasa que sólo te atreverías a usar

borizada

durante los primeros cinco minutos de la fiesta en tu nombre

un ramo de gladiolos que equivale al salario de dos días de tu esposo

un póster, un papel ilustración, a cinco colores, que dice “te quiero”.

 

Y sin embargo, en este día, oh madre,

los ojos de tus hijos brillarán de un modo especial

mientras te entregan, temblorosos y expectantes,

los regalitos envueltos en papel glasé y adornados con grandes moños

 

esa misma noche, madre, mientras tú abrazas y besas a tus hijos

conmovida por la tierna inutilidad de

la jarrita de plástico, los guantes, el pañuelo de gasa, los gladiolos

los dueños de la Comercial Mexicana se frotan las manos

e invitan a una copa de champaña

al contador

al gerente y al supervisor

por el éxito de ventas de cosas que

la verdad

creíamos que nunca nadie sería capaz de comprar.

 

XI. 10 de Mayo / Elena Jordana (Buenos Aires, Argentina. 1934)

Fuente: Poemas no mandados. Editorial Joaquín Mortiz. 1979.

Territorios de un cuerpo

Foto: Leticia Bárcenas González
Foto: Leticia Bárcenas González

V
Apaga las estrellas,
desconecta el sol.
quiero adentrarme a tientas
por los acantilados de tu piel,
reconstruir sobre tu boca
las letras, una a una,
con que dar nombre al fuego,
a la locura de saber que he visto
el cielo tan de cerca, o no, tan mío
que mi país se llama medianoche.
¿Quién eres? ¿Dónde estás? Qué importa,
si te elegí entre todas las estrellas.

Territorios de un cuerpo (fragmento) / Jenaro Talens (Cádiz, España. 1946)

Danza

Los juncos se movían,
las ramas de los álamos,
la hojarasca,
el agua en el estanque,
las agujas del pino.

Y más acá
la sangre de los hombres
se mecía también,
poseída
de tanto movimiento.

Y más, y aún más acá,
ya en el centro del alma,
temblaban las palabras,
al golpear los labios,
para nombrar, sin más,
los juncos del arroyo,
el rumor de los pinos,
la sangre, la hojarasca.

Foto: Hannes Kilian
Foto: Hannes Kilian

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Danza / Miguel Florián (Toledo, España. 1953)

Rumor de mar

Este dolor que habito,

es rabia contenida

de una piedra,

el asir de manos

que atrapan el vacío,

noche poblada de silencios,

cloaca de olvido,

cáncer en la memoria.

 

Tu no decir

me ensordece,

y las palabras, como nubes,

me abandonan.

 

Otras voces reemplazarán la ausencia.

Algo he de hacer para sobrevivir

en este reino de silencios:

seguir

el rumor del mar

que me espera con un ancla

o el castigo de amanecer

en otros brazos.

Y después, sin decir adiós,

convertirme

en

otra

ausencia.

Foto: Eduardo Gleason Berumen
Foto: Eduardo Gleason Berumen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rumor de mar / Leticia Bárcenas González (Distrito Federal, México. 1966)

Luchadores peregrinos

Las peregrinaciones tienen una larga historia, las más antiguas se realizaban en Roma y Tierra Santa y no pueden entenderse fuera de un contexto espiritual y de recogimiento, incluso de sufrimiento.

La idea de peregrinar para llegar a un punto geográfico cumple con la función social de mostrar públicamente la fe y la pertenencia a una Iglesia, sin embargo, lo más sobresaliente de las peregrinaciones en México es su forma gozosa de celebrarlas, en Chiapas incluso van acompañadas de parachicos, mariachis y hasta marimbas.

Ayer al caminar por la Avenida Central de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, me encontré con una peregrinación de luchadores… quienes van a recargar las energías para continuar con su lucha, en la cotidianidad y en el ring.

Atrás venía otra peregrinación de una línea de autobuses, pero esa es otra historia.

Cómo mirar la Revolución Mexicana

Sobre la Revolución Mexicana se pueden escribir y decir muchas cosas, por ejemplo de su influencia en la literatura, en la música, en el cine, en la moda, en la gastronomía, etcétera.

Desmesuradas detiene su mirada en la fotografía.

Y si bien es cierto, en ese tema hay nombres que son más que reconocidos por su destacada obra: Víctor Casasola, Gerónimo Hernández, Hugo Brehme, Antonio Garduño, Abraham Lupercio, Manuel Ramos y Heliodoro J. Gutiérrez, nosotras queremos reconocer a una mujer que ha sido calificada como la primera mujer que retrató a la Revolución, por lo menos en el Sur de México.

Sara Castrejón Reza, nació en Teloloapan, Guerrero el 16 de agosto de 1888 y murió el 4 de noviembre de 1962 en el mismo pueblo que la vio nacer.

Sus primeras fotos de la Revolución están fechadas el 26 de abril de 1911, cuando las tropas maderistas encabezadas por Jesús H. Salgado tomaron Teloloapan, Guerrero.

Según estudios, Sara Castrejón tomó las primeras imágenes 14 días antes que la estadounidense Esther Eva Strauss, quien era reconocida como la primera fotógrafa de la Revolución Mexicana.

 

 

Y para conocer más de esta pionera, Desmesuradas recomienda:

Sara Castrejón. Fotógrafa de la Revolución. Samuel Villela Flores. México. INAH, 2010.

El futuro

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar

Fotografía: Melvin Sokolsky

Melvin Sokolsky