Cómo ser padre y no morir en el intento

Leticia Bárcenas González/ Gabriela G. Barrios García.

A partir de las últimas décadas del siglo pasado, el concepto de familia nuclear clásica ha ido   cambiando. Cada vez es más común tener conocidos divorciados, separados, personas que viven juntas sin casarse, sean de diferente sexo o del mismo e individuos que deciden vivir solos, así como de familias reconstituidas, homoparentales, extendidas y quizá otras que aún no han sido etiquetadas.

La visibilidad social de los viejos y nuevos modelos familiares nos permite conocer, no sólo que se presentan en todas las clases sociales sino los cambios en los roles de quienes los integran, por ejemplo el de los padres, que de ser meros proveedores y representantes de la autoridad en el hogar han pasado a ser parte activa de la crianza y educación de los hijos.

Padre de familia

De poseer una autoridad heredada han pasado a ganarse la autoridad y a convencer en lugar de mandar, a cambio tienen la posibilidad de vivir la paternidad como una experiencia voluntaria, aunque ello implique que este nuevo modelo de padre tendrá que volverse polivalente, es decir, deberá cuidar su papel de hombre ante su pareja al mismo tiempo que colabora en las tareas de higiene, alimentación, afectivas, educativas y recreativas de los hijos, sin descuidar la parte de proveedor que aún conserva.

Compaginar paternidad, trabajo, pareja y la búsqueda de la “felicidad”, sin duda no es fácil, menos en un mundo en el que la prioridad sigue siendo la economía; sin embargo, hora también encontramos padres solteros jugando el doble rol, muchas veces porque se han divorciado o por la muerte de su pareja. ¿Qué opinan estos nuevos padres?, ¿cómo viven su paternidad?

Felipe G. 22 años. Casado. Chofer. Tiene una niña que va a cumplir 4 años, Diana Jaquelín.
La relación con mi hija es buena, muy linda. No tenía esperado ser papá, la tuve a los 17 años. Cuando me dijeron que iba a ser papá mi cabeza dio vueltas, porque no lo tenía esperado, todavía mi mamá me dijo: “ahí está tu regalo de cumpleaños” (risas) pero ahorita que tengo a mi hijita me la paso a todo dar con ella. Por el momento no pienso tener más hijos. Así la vida que llevo ahorita, supongo que en unos años estaremos bien, mucho mejor.

Cristian U. 23 años. Casado. Bodeguero. Tiene tres niñas: Katerin (6 años), Vania (4 años) y Ximena (1 año).
Platico con ellas cuando estoy en casa, en mi tiempo libre vemos películas juntos y jugamos. Ser padre para mí representa muchas cosas, como ser más responsable, dedicarle más de tiempo a mis niñas. Ya no pienso tener más hijos. En unos años me veo con ellas más viejito, como abuelito (risas).

Julio César P. 27 años. Casado. Técnico Superior Universitario. Tiene una niña de tres años.
Ser papá es una responsabilidad muy grande, al tener a mi hija en brazos y verla crecer fui asimilando eso, creo que es algo padre también, algo muy bueno en mi vida, no sé encontrar las palabras adecuadas para describir ese sentimiento. Desde que nació fue algo muy bonito. Los padres somos los que educamos a nuestros hijos y también traemos una educación que nos inculcaron nuestros padres, yo sí juego con mi hija, como ya va a entrar al kínder le enseño los números. Ahora, con la tecnología del celular, descargué unos juegos para enseñarle los colores y ya los sabe; le doy de comer a veces, vemos la tele juntos, jugamos, reímos. Hago el papel de papá en lo que cabe. También a veces le llamo la atención, eso también es importante. Trato de ser lo mejor posible, espero ser un  modelo para ella; he cambiado muchos aspectos de mi vida de soltero y espero que mi hijita me mire como un ejemplo a seguir, que diga: quiero ser como tú, por eso trato de dejar atrás cosas que no estén bien, como tomar o fumar, para que en un futuro no me diga si tú fumas por qué no yo, por qué tomas, por qué eres agresivo. A veces traemos costumbres de nuestros padres que no nos trataron bien, no quiero que vea eso en mí sino que lucho, que me esfuerzo y que así sea ella, que cumpla sus metas. La he visualizado a los 15 o 16 años, estudiando; me gustaría que estudiara una ingeniería pero siempre la voy a apoyar en lo que ella decida estudiar. Si se equivoca, no importa, lo importante es que pueda guiarla por el mejor camino. Sueño poder estar en su graduación; los estudios es la mejor herencia que los padres podemos dar. Me gustaría tener un varoncito también pero si no se puede me gustaría el parcito de niñas (risas).

Gerardo V. 30 años. Casado. Vendedor. Tiene una niña de dos años, Cristin Naomi.
A partir de que ella vino ha sido una gran satisfacción porque aparte que la veo como mi hija la veo como una compañera más y la relación ha sido buena, una amiga. Ser papá me ha servido para entrar un poco más en madurez y responsabilidad y aparte de eso es una gran satisfacción el que alguien llame papá a una persona. Papá, no solamente porque lo engendre sino porque lo siente. Si Dios lo permite tendría una media docena más de hijos. Dentro de unos años me veo rodeado de cariño, de mucho entendimiento y más que nada en una gran armonía familiar.

Abrazo de padre

 

Carlos C. 30 años. Casado. Estudiante de Ingeniería Agroindustrial. Tiene una hija de dos meses de edad, Ángeles Estefanía.
Con mi novia, ahora esposa, nos llevamos bien, nos queremos y hablamos de nuestro deseo de ser padres, habíamos planeado que esto sucediera cuando termináramos la carrera pero se adelantaron los planes (risas), yo estoy feliz. Procuro estar el mayor tiempo posible con Ángeles, aunque es muy pequeña juego con ella, a veces me toca cambiarle el pañal o darle de comer y ayudar a bañarla, pero lo que más hago es abrazarla y jugar con ella. A veces pienso que cuando yo termine la carrera tendré un mejor estatus social para que cuando mi hija esté más grande pueda darle las cosas que necesite. Quiero hacer actividades deportivas con ella cuando crezca y como me gusta mucho el ajedrez quiero inculcarle ese gusto. Para ser honesto debo decir que cuando supe que sería papá me daba miedo pero también sentía una emoción que no sé describir, ahora me preocupa el futuro para ella, sé que es muy chiquita pero me pongo a pensar en sus estudios y me hago ilusiones sobre en qué escuela va a estudiar, incluso que carreras podría cursar. Me gustaría que estudiara una ingeniería, como sus papás, pero en la ciudad de México. Como mi familia es numerosa quiero tener más hijos, mi esposa dice que no le gustaría.

Bersaín B. 31 años. Casado. Diseñador gráfico y comerciante. Tiene un niño de un año y 9 meses, Santiago.
Cuando termino de trabajar juego con él, salgo a pasear, lo cuido porque es un niño muy inquieto, le encanta estar atrás de todo y hay que ir detrás de él por cualquier cosa. Me gusta hablar con él, que él aprenda a hablar o a decir palabras o buscar el significado de las cosas. Para mí ser papá es maravilloso, un regalo que nunca había imaginado en mi vida, es algo muy bonito. La dicha de ser padre te cambia todo en tu vida, los conceptos o la ideas que tenías de joven te van cambiando paulatinamente, es muy bonito el ser papá, más que nada el compartir tus conocimientos o tu experiencia a alguien que va creciendo y que él va aprender poco a poco. Si Dios me da vida trataré de irle enseñando muchas cosas con el paso del tiempo. Quizá tendría otro hijo, pero así como es él, ya lo pienso, con mi esposa ya lo pensamos mucho porque con uno es difícil y si sale como él (de inquieto) vamos a carrerear más; quizá sí me gustaría tener otro para que no crezca tan solo o tal vez que él vaya enseñándole a su hermanito o hermanita. Dentro de unos años, ¡que ellos me carguen! (risas). Ojalá que los pueda tener mucho tiempo –ya sé que el día de mañana se tienen que ir, buscar su propio destino-,  y tener una unión y una convivencia estable con mis hijos y ojalá que eso perdure, que aunque estemos lejos nunca perdamos la comunicación.

Víctor Hugo. 33 años. Casado. Ingeniero (con maestría). Tiene dos hijas,  Lucía (11 años) y Renata (1 año).
Lucía vive en Veracruz con su mamá y Renata vive conmigo y con mi esposa, su mamá. Me separé de la mamá de mi hija mayor cuando ella tenía como tres años, me fui a vivir a diversos lugares: Puebla (Puebla), Cuernavaca (Morelos), Tapachula (Chiapas) y ahora acá, en Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), entonces era y es complicado ir a verla, sobre todo porque teníamos y seguimos teniendo problemas con su mamá, eso complicó que nos relacionáramos a través de su mamá y ella era pequeña, hace ya como año y medio que he podido hablar con ella y escuchar de su propia voz qué es lo que le gusta, qué es lo que hace y qué no. Antes de eso sabía muy poco de su vida personal, sus gustos o lo que le pasaba porque su mamá no me platicaba. Tenía 21 años cuando nació mi primera hija y con la otra 31 pero me he sentido igual con ambos nacimientos, lo que ha cambiado con Renata es que me volví más consciente, sobre todo del medio ambiente porque te pones a pensar que hay un deterioro de las cosas ecológicas, entonces me volví más consciente con eso de cuidar el agua, de no contaminar tanto, eso es lo que ha sido el cambio con respecto al nacimiento de mi primera hija. Con Renata he estado muy involucrado en su cuidado, tengo como propósito bañarla por lo menos cinco de los siete días, a veces no se puede porque está nublado y su mamá la baña a medio día o está enferma y no la bañamos; con mi otra hija también me involucré mucho; creo que esto es cosa de dos, por eso, en la medida de lo que se puede sí trato de involucrarme. Tengo la intención de educarlas en la idea de que experimenten todo  lo posible, ahí chocamos un poquito con mi esposa porque ella es muy protectora. Yo soy de la idea de que deben probar, experimentar, evidentemente algún día o más de una vez se va a machucar, a caer, a raspar, a cortar pero mientras no sea grave, mientras podamos nosotros estar supervisándola creo que es bueno. A veces estoy haciendo alguna cosa en la casa, Renata se acerca y toma las pinzas u otros objetos, si es algo que tiene mucho filo o mucha punta se lo quito, de lo contrario la dejo que toque y se familiarice, por ejemplo con el taladro. Ahora que nació Renata, mi esposa y yo estuvimos leyendo mucho y dentro de toda la gama de opciones que nos ofrece la ciencia moderna, hay una teoría que se llama Del Continuum, que propone estar con los hijos la mayor parte del tiempo, todo lo que se pueda tenerlos contigo y a fuerza de que ellos van viendo cómo hace un adulto las cosas, ellos las van haciendo, obviamente por imitación, se van familiarizando y como que van madurando más rápido. Entonces, yo sí creo que hay que dejarlos que corran, que experimenten, que prueben, obviamente bajo una supervisión, tampoco es dejarlos solos. Dentro de cinco o 10 años a mí me gustaría que mis hijas tuvieran todas esas experiencias para que tengan la capacidad de tomar decisiones acertadas.

Fernando B. 34 años. Casado. Diseñador gráfico. Tiene un niño de un año y tres meses, Leonardo.
La relación con mi hijo, trato que sea lo más cercana posible, como es un bebé lo cambio (creo que es lo único “no mágico”… cagan como gente grande -risas-) le doy de comer, a veces lo baño, juego con él, le canto, trato de leerle algo, pero sobre todo me gusta verlo jugar (imagino que yo era igual de averiguado que él a esa edad). Para mí ser papá significa algo mágico, es aprender todos los días algo nuevo, los niños son grandiosos, me siento tan pequeño cuando lo veo dormir, comer, jugar, explorar; me recuerda que nunca debo dejar de asombrarme del mundo. Por mí tuviera dos hijos más, pero esa preguntase la debían hacer a mi esposa (risas), pienso que los hijos son la extensión de uno mismo. Pues siempre estoy  tratando de ser un buen maestro con él y a la vez un buen alumno, nadie nace sabiendo ser buen padre, así que me veo tratando de ser lo mejor que pueda como padre, chance algún día sea un buen amigo para él.

Daniel G. 35 años. Soltero. Productor cultural. Tiene un hijo de 14 años, Alejandro.
Con mi hijo tenemos reglas y libertad sobre esas reglas. Tenemos reglas de convivencia con nosotros y hacia los demás. No lo trato como un niño chiquito, de hecho creo que muchas veces lo trato como adulto y eso a veces me mete en broncas porque quiero que reaccione como adulto o piense como adulto y obviamente no es así. Se podría decir que la relación con mi hijo me hace pensar mucho, quiero que viva lo que le toca vivir a su edad, a mí me toca recordarme a esa edad y aprender a vivir con él. Para mí ser padre significa realidad. Es como un estado natural y también una oportunidad. Cuando nació mi hijo no lo creía, de hecho cuando me lo mostró el doctor tenía minutos de nacido y yo no podía registrar que ese niño, ese bebé, era mi hijo, lo hice hasta que pasó mucho tiempo. Creo que para sentir tienes que tener una experiencia de vida, con el nacimiento del bebé está iniciando esa experiencia entonces lo que sientes es como preocupación, te preocupan muchas cosas como por ejemplo que se caiga, que se golpee o que desaparezca. Ahora que vivimos los dos en el mismo hogar creo que es una oportunidad. Después de tantas broncas que pasas en la vida siempre quieres corregir cosas pero se escucha muy trillado ese rollo de “es tu oportunidad de ser con tu hijo, de hacer con tu hijo lo que no hicieron contigo”, no lo veo desde ese punto, lo veo como una oportunidad en el sentido de que la única máquina del tiempo es el presente y no hay para atrás, entonces me hace pensar mucho, es un constante pensar, me hace estar activo y es un reflejo también de lo que a mí me falta o lo que a mí me sobra muchas veces. Hay una parte divertida de todo esto, cuando tu hijo empieza a crecer y empieza a tener muestras de su propio pensamiento y te lo comparte y hace sus propias reflexiones, eso a mí me divierte bastante porque a veces pienso cómo resolver un problema y a él se le hace muy fácil cómo se puede resolver y te lo dice. Entonces es como todos los seres humanos, entre más pequeños están más libres de prejuicios y de broncas existenciales y cuando empiezan a crecer ahí es donde está la oportunidad de no pegarles eso, es padre el pensamiento de los niños, es más libre y te ayudan a que se te pegue. Ahorita no pienso tener más hijos. En unos años me veo con mi hijo compartiendo trabajo, riéndonos mucho, llevándonos bien.

Foto: Cortesía de Martín Barrios
Don Ernesto y su hijo Martín / Foto: Cortesía de Martín Barrios

Martín B. 37 años. Casado. Fotógrafo. Tres hijos, José Ernesto (17), Jesús Orlando (14) y Martín Omar (8).
Tengo una buena relación con mis hijos a través del diálogo, de estar al tanto de ellos. Todos los días les pregunto cómo les fue, qué hubo de nuevo, qué les pareció ese día, qué trabas tuvieron. Con Ernesto y Orlando es de manera física, con Martín es vía telefónica, ya que no vive conmigo. Voy a la escuela cuando ellos me lo piden, a las juntas o reuniones y estoy al pendiente de sus calificaciones, cuando alguno baja de calificaciones le pregunto que cuál es el problema, si están enamorados o qué les pasa por su cabeza. El ser papá está difícil, creo que él es la parte angular en tu vida, es quien te da el carácter, no quiere decir que la madre no lo haga pero es la parte recia que uno lleva del padre porque nos lo han enseñado. Está difícil porque muchas veces pensamos que  estamos actuando bien, pero puede que no sea así y tú como padre eres el ejemplo de ellos. No pienso tener más hijos, con los que tengo basta y sobra, comen mucho (risas) y debes tener el tiempo para cada uno de ellos. En unos años con ellos me veo en una relación cordial, tratando siempre de ser el buen ejemplo para ellos y tratando también de darles las herramientas necesarias para que el día de mañana sean unos hombres de bien, trabajadores, nobles, atentos, educados; siempre enseñándoles que luchen por lo que ellos quieran y que sean seres humanos de buenos principios.

Wilson B. 44 años. Casado. Ventas. Tiene tres hijos, Tania Elizabeth (20 años), Bryan Wilson (12 años) y Ángel Emanuel (6 años).
No tengo mucha comunicación con ellos más que a la hora que llego a la casa, casi no los veo en el día pero en la noche ahí estoy y platico con ellos. Lo que más pregunto es de la escuela, ahora que están en exámenes platico con ellos de eso. Mi Tania que se cuide, como ya va en la universidad y tiene novio, es lo único que le pido a ella que se cuide, eso es lo que platico con ella que no me vaya a defraudar,  que no vaya a dejar sus estudios tirados o que acabando sus estudios se va a casar, de nada sirve que estudie si se va a quedar ahí con sus estudios guardados,  ojalá y siga su trabajo, después del estudio que consiga un trabajo de lo que se va a recibir. Con el más chico, cuando hay oportunidad, juego, porque es un laberinto ese hombre. Y el otro, ahora que va a ser el examen para la secundaria, le estoy ayudando, estamos ahí, mi esposa y yo, presionándolo porque si no se les dice nada ahí se quedan echados, hablarle que le eche ganas. Ser papá es lo mejor que puede llegar a hacer un hombre, tener su familia, alguien quien te espere, alguien por quien preocuparte o que se preocupen por ti, eso es para mí ser padre. No pienso tener más hijos, aparte de que ya está cerrada la fábrica, ya no va a ver nada. Si Dios me presta vida, me imagino a la más grande ya con hijos, si es que se casa acabando de estudiar, si es que va a seguir su trabajo después de su estudio, qué bueno. ¿Y cómo me veo con ellos en unos años? Pues no sé cómo me miraría como abuelo (risas).

Alberto. 51 años. Comerciante. Tiene tres hijas Valeria (25 años), Mónica (22) y Ana (de un año)
Mis dos hijas son el resultado de mi primer matrimonio y reconozco que con ellas pasé muy poco tiempo, siempre le di prioridad al trabajo porque quería tener dinero para darle las comodidades que yo no tuve, después el divorcio complicó más las cosas, su mamá se quedó con la custodia. He buscado la forma de componer eso, ahora que están grandes convivimos pero el tiempo que no estuve con ellas no es posible recuperarlo, me perdí muchas cosas y aunque son cariñosas y amables conmigo, sé que no me perdonan no haber estado en algunos cumpleaños, en los festivales de la escuela, en fin, ahora, con Ana veo las cosas de otra forma y trato de ser un mejor padre, claro que a los 50 no tienes la misma energía que a los veinte pero la cargo mucho, la baño, voy a las citas del pediatra, me levanto por las noches si llora. A veces en la calle o en el parque me preguntan si es mi nieta, no me importa, sólo le pido a Dios que me dé la oportunidad de verla crecer.

 

*Publicado en el diario El Heraldo de Chiapas, el 17 de junio 2012.

Luis Villatoro, el artista

luis villatoro corazón

Gabriela G. Barrios / Leticia Bárcenas

Con amor para Luis

Luis Alberto Villatoro Salazar nació el 15 de mayo de 1975, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Lleva ese nombre en honor de su abuelo, quien también era pintor y escultor.

luis villatoro corazón
Corazón / Luis Villatoro

Cartulina blanca, opalina, acuarelas, crayones de colores, vinci y plastilina, fueron los primeros materiales que Luis Villatoro utilizó para expresar su creatividad, a esa edad los animales, los barquitos, las casas y los soles eran su atraccióon. “Ahí empezaba a hacer sus manchitas. Tengo los dibujos de mi Luis cuando era chiquito. Tengo un jaguar y un paisaje.”, comenta don Romeo Villatoro, su padre, artesano y artista plástico, también.

De niño viajaba mucho a la Costa, sus orígenes paternos, ahí conoció ríos, cayucos, iguanas, lagartos y peces. “Siempre quise enseñarles a mis hijos dónde nací y cómo fue mi vida; tengo una foto donde mis hijos están arriba de un cayuco con algunos peces que agarraron. A lo mejor eso pudo haber sido una retrospectiva de su vida de niño.”

En el antiguo barrio Cantarranas, de Tuxtla Gutiérrez, cuando llovía, Luis hacía barquitos de papel que soltaba y observaba mientras éstos se deshacian en la corriente, “me imagino que también de grande, como pintor y diseñador, sintió la fragilidad del barquito de papel, creo que por eso lo usa porque es un pensamiento de lo frágil que es uno.”

Él y su hermana Teresa, ayudaban a su papá en la elaboración de artesanías como cabezas de Palenque y diversas figuras de las etnias de Chiapas, aunque le gustaba más dibujar y pintar. Sin embargo, siempre estuvo vinculado en las exposiciones de don Romeo Villatoro.

Ya un poco mayor entró al taller de Tahira, en el Rincón del Arte, ahí hizo su primera escultura pero se salió porque no le gustó ser paisajista, quería salir de lo cotidiano. Después, el maestro Luis Alaminos le enseñó otra técnica más interactiva con la que Luis realizó cuadros abstractos, figurativos y surrealistas.

Él estudió primero contaduría, después arquitectura y no le gustó, decía “no, no, yo no nací para esta cosa, yo quiero algo que me llene.” Entonces estudió diseño gráfico, lo aprovechó y vivió como él quiso.

Cuando se recibe como diseñador gráfico llega a Coneculta a hacer su servicio social, es ahí donde le empezaron a pedir ilustraciones y entró en el campo de lo digital, hizo bocetos y los tranformó en pinturas digitales, se dio cuenta, entonces, de que podía hacer otras cosas.

Luis fue un ser nocturno, le gustaba pintar de noche, lo inspiraba la noche, la luna, “hasta atento estaba cuando cantaba un búho. A todos los elementos de la vida siempre les puso atención.”

Cuando nació su hijo, sus cuadros reflejaron su alegría, su entusiasmo, pintó la fortaleza, el rey, elefantes con coronas.

Quienes lo conocieron opinan que fue un gran hombre como artista, como persona y como hijo.

SU OBRA

Gabriel Pinto
Pintor y Arquitecto.

La obra de Luis Villatoro es como un laboratorio de imágenes porque siempre experimentaba con los colores, con las texturas, era su manera de ser, siempre andaba buscando. Cuando hacía una forma, un barco, un ojo, la figura humana, algún corazón, era una búsqueda.

corazón asoleado
Corazón asoleado / Luis Villatoro

Pintaba con un estilo figurativo y también abstracto, usaba muchos rojos, amarillos y azules muy fuertes.

En su obra se ve un poco la línea del diseño, de hecho él estudió diseño gráfico, entonces entra dentro de una corriente de lo figurativo, no hay mucho volumen en su obra.

El barco lo utilizaba como un símbolo de que el hombre es muy frágil, que el ser humano es muy frágil y el agua es una manera de recuerdo, como enterrar sus recuerdos en el agua, también utilizaba un corazón, un ojo, la figura humana, algún elefante, una ballena, un pez, comunes en su obra.

Fue un pintor que se entregó de lleno a su arte, siempre con las ganas de seguir haciendo más cosas, experimentando y en una búsqueda personal. Fue buen amigo, buen padre y buen hijo. Tengo un buen recuerdo de Luis Villatoro.

Julio Alberto Pimentel Tort
Director encargado de Arte de la Unicach y gestor cultural independiente.

No tengo un acercamiento muy puntual a la obra de Luis Villatoro. La generación de Luis representa una diversidad en los planteamientos estéticos y propuestas conceptuales, en el manejo mismo de las técnicas.

Me parece que Luis retoma elementos de estilo de la generación que le precede, hablo básicamente de Manuel Velázquez, Ramiro Jiménez y Moisés Frank. Era un creador en formación, que retomaba algunos elementos conceptuales, incluso temáticos de la obra de estos creadores; en la simplificación de las formas, en la inclusión de planteamientos de alegorías, hay ciertos elementos de la obra de Manuel Velásquez.

beso de mujeres
Mujeres / Luis Villatoro

Luis pertenecería a una generación no a una corriente, porque en el caso de Chiapas no podemos hablar de corrientes en cuanto a definición de estilos o escuelas. En general, la mayor parte del arte visual chiapaneco, si alguna cuestión lo identifica dentro de esta variedad, es justamente su tendencia a la creación de alegorías, es decir, la reconstrucción de una realidad a partir de símbolos.

Encontraría difícil enmarcar la obra de Luis en un estilo porque me parece que no lo había logrado, evidentemente su obra es reconocible a partir de sus apariencias pero, por lo menos para mí, las apariencias no definen un estilo. Cuando hablo de las alegorías en la obra de Luis, básicamente sus símbolos más recurrentes son el barquito de papel y la corona.

Mucho del trabajo de su trabajo estuvo construido ex profeso hacia la ilustración y, si bien es cierto, es una actividad importante en los creadores visuales, no es una creación estrictamente hablando porque está en función de la transmisión de un mensaje a partir de un determinado propósito que no elige el autor sino la función del objeto a transmitir, hablo de las ilustraciones para carteles y libros. Entonces él caería dentro de estas tendencias recurrentes del arte del siglo xx en Chiapas, de la creación al servicio de la ilustración, al servicio de otras artes o de otras ciencias.

Gustavo Ruiz Pascacio
Poeta y ensayista.

Luis Villatoro se caracterizó por un discurso estético que combinaba elementos relacionados con lo acuático, amniótico y la búsqueda del origen y sentido de la libertad.

Yo le llamaría primigenia por su relación directa con elementos que tienen que ver con el sentido del origen en términos biológicos y de la memoria ancestral, el sentido de la búsqueda interior frente a las condiciones que el mundo exterior le proponía a él como artista, una convivencia cotidiana obligada por una serie de circunstancias en las que el ser humano se encuentra de alguna manera atado en términos de valores y de elementos que la sociedad utilitaria, consumista y posmoderna ha determinado en las últimas décadas, en torno a este prototipo del ser humano.

Tenemos a sus elementos iconográficos a los que podemos acudir, una simbología acuática, la presencia del pez, del vaso en términos de lo que contiene, que puede ser un líquido apacible o en vías de turbulencia.

luis villatoro mano con pez y barco
El mar en la mano / Luis Villatoro

Trabajó durante un tiempo el aspecto de la sangre menstrual que, para mí, fue uno de sus logros más importantes en su paso por la plástica. Me causa extrañeza el hecho de que no abrevara más todavía en esa condición de lo menstrual porque ahí es donde alcanzó la congruencia entre ese discurso acuático y primigenio que sostenía en el caso de su iconografía de los peces y del agua, en el sentido femenino como pulsación del mundo, el sentido de la Mater tellus que de alguna manera también es la madre agua.

De alguna forma es una corriente neofigurativista, en la que había obsesión por una especie de búsqueda donde los elementos formales son escasos y eso tiene que ver desde luego con un sentido de la ausencia, de las necesidades interiores, de la soledad humana.

Publicado en El Heraldo de Chiapas el 15 de mayo de 2007.

José López Arévalo, in memoriam

José López Arévalo

Pepe López Arévalo escribió su última palabra y no fue en su ya famosa columna Línea Sur, sino en su corazón; escribió para despedirse de la familia, las amigas y los camaradas que lo acompañaron amorosa y solidariamente en la lucha que libró contra el cáncer. José López Arévalo, activista estudiantil, militante comunista, preso político, periodista, ¿qué más se puede decir de él?

            Que su andar por la vida fue congruente con su pensamiento, que su hablar y su escribir fueron irreverentes, como las imágenes de las chicas que mostraba en su columna, que para él escribir era una enfermedad de la que no podía ni quería escapar porque era una enfermedad libertaria… Como un homenaje luctuoso comparto con ustedes una entrevista que me concedió hace casi una década.

Leticia Bárcenas González

–¿Cómo defines la naturaleza de Línea Sur?

–Como una columna intimista porque más que lectores uno busca cómplices. Es una columna que difiere de las otras. Inicialmente se buscaba un poco más de irreverencia, pero en realidad termina en una serie de complicidades con sus lectores porque son los que marcan muchas veces la pauta. Por ejemplo, cuando le das lectura lo que más le caracteriza para el lector poco común y que no conoce de periodismo es, pongamos, las fotos de mujeres desnudas; cuando he hecho intentos vagos, no de cambiar pero sí ser menos continuo en esa línea de sacar mujeres hermosas –obviamente–, sino también de sacar alguna caricatura política o algo así, me hablan a la redacción para decirme no, no, no, a chingar tu madre con el arte, queremos que sigas sacando mujeres desnudas. Entonces, es una columna que de entrada difiere de las otras porque a los lectores que llega no son de la clase política, llega a los sectores a los cuales los otros medios no llegan. Tratamos de ser una competencia diferente; quienes escriben para el poder están preocupados por quién va a ser el secretario de Gobierno, quién lo va a suplir, cuáles son las pugnas internas en el gobierno o las pugnas entre los funcionarios públicos, cosas que, creo,  al locatario, al ama de casa o al estudiante “normal”, no les interesan, ni les va ni les viene. Entonces, te agradecen más un chiste –aunque sea reciclado–, alguna anécdota, algún desmadre, una crónica bohemia; creo que lo agradecen por lo menos por dibujarles una sonrisa.

José López Arévalo
Pepe López Arévalo leyendo Xmedios en su bunker / Foto: Xmedios

–Por su contenido cualquiera diría que tu columna es machista…

–Ufff, todo lo contrario. Es completamente feminista porque a nivel de cuentos y chascarrillos comulgo más con las ideas feministas, el sacar mujeres guapas y estéticas, con erotismo, creo que es un homenaje a las mujeres. A parte de que tengo muchas amigas lesbianitas que también lo agradecen.

–Por las fotos que publicas parece que eres un adicto a las páginas porno.

–No, no. Creo que es una mala lectura porque no saco fotos pornográficas. Son mujeres vestidas, a lo mucho enseñan los senos, que son además generosos. No saco fotos grotescas ni nada por el estilo. He sacado, inclusive, algún desnudo masculino pero tienen poca aceptación hasta entre las mujeres. Como que no les gusta, lo rechazan, no están acostumbradas al desnudo masculino.

–Esas mujeres fenomenales de las que escribes y tus célebres borracheras ¿son la neta o literatura pura?

–La mayoría son la neta, protejo nada más los nombres de las personas involucradas no porque estén casadas, no, yo sí estoy casado pero mi mujer es liberal, es libre, no tengo problemas por eso, pero las amigas luego sí, por su mamá, por su papá o por sus amistades, por no quemarlas. La mayoría sí son vivencias, no necesariamente personales, a veces son de algún cuate, por ejemplo luego escribo que en el sillón se revolcaron y se mordieron las nalgas, hablo por alguna amiga o por algún amigo, no necesariamente soy yo.

–Entonces tu Marypower no te censura.

–No, para nada. No podría. No podría porque ella también hubiera sido censurada de antemano porque sabía el ritmo cardiaco en el que yo me desenvuelvo.

–¿Por qué escribir y no otra cosa?

–Escribir es para mí algo compulsivo, aunque sin caer en los extremos de Letras prohibidas, en donde el Marqués de Sade es reprimido y llega a escribir con sangre y hasta con la mierda. Yo no podría dejar de escribir. Si veo una película llego a mi casa o a la oficina a escribir qué tal me pareció, si es que trasciende algo en mí, ya sea por chingona o por mediocre. Igual un buen libro, lo leo y me nace describirlo para decir está bueno o es una porquería; una mujer guapa o quizá una mujer fea, cualquier cosa que genere un cambio en mí. Y eso es una chingonería, que no he perdido la capacidad de asombro. Escribir es una enfermedad, no puedo dejar de escribir.

José López Arévalo / Foto: Xmedios

–En esto de escribir, ¿lo tuyo es la putería, como te dijo un amigo?

–Eso me lo dijo directamente el dirigente del Mercado de Los Ancianos. Dijo no, no, no escribas de política, lo tuyo es la putería, es lo que disfrutamos, así que échale más por ese lado. Y definitivamente a mí me gusta más eso. Si a mí, en un momento determinado me pagaran por ese trabajo, me dedicaría a escribir de sociales, espectáculos y vivencia diaria. Sería un cronista de desmadres, cantinas y puteros. Desgraciadamente a nadie le interesa eso, me refiero a nivel de empresarios, a nivel de pueblo si les gustaría un chingo. A pesar de que digan que ya hay un muchos periodistas, existe un gran vacío de cronistas, de sociales por ejemplo –salvo el Duque de Santo Ton que hace algunos intentos–,  pero en realidad ninguno me hace ver ni sentir la emoción de los que se están casando, ni siento que le están poniendo el anillo nupcial, ni intentan meterse en la cabecita de alguno de los contrayentes o de quienes los rodean. No hay crónica social ni crónica policiaca, no hay crónica de algo, es pura, no digamos que porquería, pero la mayoría sí. No dan ganas de leer los periódicos, locales al menos.

–¿Tus kamarradas te buscan por lo que escribes o por el vodka?

–Creo que primero por mis amigas, tengo un chingo de amigas. Soy una lesbiana atrapada en el cuerpo de un hombre. Tengo muchas amigas, llego a ser su confidente, su alcahuete, su papá, hermano o hijo que no tuvieron. En ese nivel me buscan mucho, tengo muchas, muchas amigas, de eso sí me puedo preciar, y a ellos les gusta tener un cuate que tenga muchas amigas y aparte, el desmadre, la irreverencia. Además mi cueva es un lugar bastante libre al que cualquiera llega, que si le pegó su mujer o no lo cogieron bien en la mañana, pues se siente con ganas de venir a platicar o echar la cervecita o a desayunar, y como uno es libre, pues en ese momento se solidariza con los cuates.

–¿A Kemosaby le gustaría entrarle a la polaka o al table dance?

–No, a ninguna. Al table dance no porque sería un acto de cinismo, debería primero meterme al gimnasio y estirar un poco, a lo mejor con algún ladrillo, mi pequeño clítoris que tengo entre las piernas. Pero a la política no, aunque de alguna manera hacemos política, el periodista no es ajeno a esto; al denunciar o al propagandizar los rollos políticos de tal o cual partido sin duda estamos involucrados en la política, aunque no necesariamente en la política electoral. La política electoral en realidad no me atrae, pero tal vez sí podría ser suplente de alguna dama que fuera candidata a lo que sea; pero a nivel de echar desmadre, de ir a las cantinas y a los puteros, no por ganar sino por ser un poco irreverentes y por darle algo de sabor al caldo.

Pepe Arévalo2_Archivo Xmedios
"Escribir es una enfermedad, no puedo dejar de escribir." / Foto: Xmedios

–¿Cuál es el camino de la clandestinidad al periodismo?

–Para empezar no se programa, es un proceso de evolución o involución, depende del ángulo en que se mire, en el cual se van perdiendo, o ganando, virtudes o defectos que hacen que su gradualismo te lleve a otro extremo de tu vida sin que te des cuenta, hasta que en un momento determinado estás “estacionado” y descubres que el ayer queda algo retirado, inclusive ya ni te acordarías de cómo o por qué actuaste de tal o cual manera. En mi caso no fue un proceso de descomposición y menos de traición, tan es así que los grupos guerrilleros y rurales todavía me tiene en buena estima, pero sencillamente no me llenó las expectativas; quizá fui víctima también de lo que se llamó la crisis de los paradigmas, la caída del Muro (de Berlín), el proceso de reflexión y también de las crisis que hubo al interior de los grupos acá. Fue muy desgastante para mí ver a compañeros líderes inducir procesos de depuración en los cuales perdieron la vida amigos y amigas muy valiosos, que me dolieron mucho y me hicieron ver que a lo mejor yo no estaba hecho para eso, a lo mejor me faltó estatura, no sé. Pero he tratado de ser congruente con mis sentimientos y tan pronto sentí que los proyectos del cambio y de la revolución ya no iban conmigo, me salí de ese proceso para no, en un momento determinado, vivir desencantado o ser un blanco fácil de la delación al ya no creer. Creo que me salí a tiempo; igual otros salieron, otros siguen, respeto a todos, yo también lo único que quiero es que me respeten y por mí, como decía mi abuelita, que cada quien haga de su culo un arrabal.

–El Che Guevara o Marcos.

–El Che Guevara, Marcos para nada. Quizá se le admire por su irreverencia y su sarcasmo; sus paradigmas llevan a muchos sectores pequeño burgueses a admirarlo, pero yo, no dudo que es un cuate muy congruente y lo respeto y le tengo cierto grado de admiración pero el Che Guevara es otra cosa. Hay un mundo luz de distancia.

–Entonces, no crees que todos somos Marcos.

–No, para nada; malaya todos fuéramos narcos, para que todos tuviéramos paga…

–No, narcos no, Marcos.

–No, definitivamente no, no todos somos Marcos. A parte hay mucha incongruencia entre los postulados del zapatismo y sus hechos, el mundo en el que todos quepamos que tanto pronuncian. Yo conozco los círculos zapatistas de los campesinos y es una intolerancia tremenda donde hay ajusticiamientos y hay zonas en donde “barren” para mantener su dizque liderazgo y sus creencias. Y él (Marcos) mismo lo reconoció cuando hablaba de que el zapatismo o la lucha armada tuvo mucha intolerancia.

[box style=»rounded»]Kemosaby y el cuerpo

Cabello: Empezaste muy duro, pero diría deseo.

Ojos: Café claro.

 Boca: Sensual.

 Lengua: Ohh, felación.

 Cuello: Rico.

 Hombros: Besables.

 Senos: Duros.

 Manos: Acariciadas.

 Ombligo: Sexi.

 Nalgas: Quiero.

Monte de Venus: Cunnilinguis.

Piernas: Duras.

Rodillas: Para hincar.

Pies: Para masajear.[/rescue_box]

 

[box style=»rounded»]Silueta

José López Arévalo es periodista de profesión, lleva ya una década publicando Línea Sur y casi 20 años haciendo columna. Nació en Yajalón, Chiapas; tiene 44 años y es además director del semanario electrónico Este Sur.

Dice tener 5 hermanos de padre y madre, y de papá un chingo. Su estado civil lo define como unión libre y multiorgásmico; tiene cuatro hijas (“ya ves que soy feminista”, “soy huevos de oro, como dicen en mi pueblo”).

Se declara aficionado a la bohemia, al ajedrez, a la amistad, a ir al cine y a la lectura, obviamente.[/rescue_box]

*Entrevista publicada en Xmedios, Comunicación y sociedad, No. 2, Agosto 2003

Intocable, el luchador

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A veces la vida nos premia con momentos inolvidables, nos orilla sin que lo busquemos o lo deseemos a ser testigos de hechos que pueden pasar a la historia por su trascendencia política, social, cultural o simplemente emotiva. A cada uno de nosotros nos puede venir a la mente un lugar, una hora, un olor o un rostro especial al leer estas líneas. He pensado, al escribirlas, en marchas, presentación de libros, partidos de futbol y en noches de lucha libre en el extinto Centro Deportivo Roma, ubicado en pleno centro de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde en el año 2006, me tocó por azares del destino, presenciar la primera vez del luchador Intocable en esta ciudad.

Leticia Bárcenas González

Son casi las nueve de la noche. Fuera del Centro Deportivo Roma la gente esperaba impaciente la llegada de esos seres humanos, tan comunes y tan mortales como usted y como yo, pero que esta noche se transforman en héroes y en villanos para ayudarnos a vivir nuestra oculta fantasía: demostrar al mundo que somos verdaderamente rudos, salvajes, pasionales.

Algunas personas se forman para entrar; otras, la mayoría jovencitas y niños, fingen observar las máscaras, las playeras o los muñecos que se venden a un lado de la banqueta, mientras esperan ver descender de un taxi a los luchadores que por primera vez vienen a Tuxtla Gutiérrez: Alebrije con Cuije, Monster con Chucky, Alan Stone y, por supuesto, al galán de telenovelas y ex streeper, Intocable.

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El luchador Intocable / Foto tomada de Internet

¡Intocable! ¡Intocable! Aaaaah, gritan las mujeres al verlo llegar. Corren a su encuentro. Las más rápidas y atrevidas lo abrazan, lo besan en las mejillas; las otras, se conforman con tocar su mano, su brazo o ya de perdida su hombro. El cabello, ni pensarlo, viene cubierto de pies a cabeza. Sonríe. Saluda. Besa la mejilla de algunas chicas. Se deja desear. Se deja querer.

A los pocos minutos aparece su enemigo, sí, su enemigo, porque en el cuadrilátero no existen los rivales, existen los enemigos, y como tal asoma Alan Stone —el usurpador de la imagen de Intocable, lo llaman. Él no permite que las chicas se acerquen mucho aunque algunas gritan y suspiran al verlo. Apresura el paso, sólo acepta el beso de una niña y la foto. Entra al deportivo. Sus admiradoras quedan desilusionadas: ¡Mmm, se cree mucho!

En el ring, como en la telenovela en que actuó Intocable, se dará el eterno enfrentamiento del bien contra el mal, es decir, de los luchadores técnicos frente a los luchadores rudos. Los primeros representan, obviamente, al bien porque se “someten” a las reglas mientras que los rudos se valen de todas las trampas posibles para vencer a los otros, aunque esta noche al rudo Alan Stone los técnicos Alebrije con Cuije le hayan bajado los pantalones en dos ocasiones, dejando ver sus nalgas y la diminuta tanga beige que cubría lo necesario. ¿Necesario?

Intocable se quita el sombrero, baila, mueve la cadera eróticamente, se despoja la playera y sin dejar de bailar la pasa entre sus piernas, la monta. Las mujeres suspiran, gritan, llegan a la catarsis. Los hombres se ríen, lo admiran, en el fondo quisieran atreverse a hacer lo mismo, parecerse a él. En diciembre va a salir mi calendario a la venta en todos los puestos de periódicos, anuncia Intocable a los periodistas. El cuerpo se vuelve un territorio de afirmación de la identidad; se es lo que se ve y si se es hermoso, mejor. Lo importante es que el cuerpo forme parte de la compleja construcción de un lenguaje personal que sirve para agredir y anular al enemigo, por ello las contorsiones, los saltos mortales, las llaves, los gritos, las amenazas —¡Quiero la cabellera de Alan Stone en la Guerra de Titanes!—, la sangre (real o ficticia) y el baile mismo. Lo neto es, entonces, exponerse al daño, sufrirlo y superarlo: Todo en la vida es un riesgo y vale la pena por la gente correr ese riesgo, dice Intocable al hablar de su lesión de columna sufrida al enfrentar a Sicosis.

Y sí, el público merece que sus gladiadores corran todos los riesgos, porque viven lo que ven en el ring; gritan y se ríen, pero también se angustian y se encabronan si ven la posibilidad de que sus héroes pierdan —referi vendido, mala leche, gritan sus seguidores— porque entonces, no sólo está perdiendo el luchador sino también ellos, que se ven reflejados en él y que a través del personaje que representa viven la ilusión de vivir por un momento una vida que no es la suya. Claro, si pierde la máscara o la cabellera lloran pero le siguen siendo leales, esa es una verdadera prueba de fidelidad a su gladiador.

¡Intocable, Intocable, Intocable! Gritan sus “fans” cuando Alan Stone o el Monster lo golpean y corren en su ayuda si lo tiran del ring: ven, papito, yo te sobo, grita la señora que está a mi lado, mientras un joven pregunta a otro: ¿cómo cuántos años tendrá ese güey? Tal vez no sabe que quien compite con el nombre de Intocable nació el 9 de septiembre de 1976, en la ciudad de México, ni que empezó a luchar profesionalmente a los 19 años.

— En los inicios de tu carrera usaste el nombre de Valentino, ¿por valiente?
— Porque Valentino era un personaje italiano que era muy galán.

— ¿Y Randi?
—Me gustaba porque ese era el nombre con que bailaba de streeper.

— ¿Por qué ahora eres Intocable?
— Por el concepto vaquero, sexy. A parte de que me gusta el grupo.

— ¿Qué tan intocable eres?
— Tendrías que checar. (Risas.)

— ¿Qué te toquen en grupo, en banda o en solitario?
— De cualquier forma. (Risas.)

— ¿Y tú que tocas?
— ¡Todo lo bueno!

— ¿Duelo de pasiones o pasión por los duelos?
— Pasión por los duelos.

— ¿Muñequitas inflables o mujeres de carne y hueso?
— (Risas.) Una combinación de ambas.

— ¿Bailas por un sueño o te da sueño bailar?
— Bailo por los sueños.

— ¿En el amor te han bailado?
— (Risas.) Noo. No me han bailado hasta hoy.

— ¿Casado, soltero o arrejuntado?
— Arrejuntado.

— ¿Tienes algún rito antes de subir al ring?
— No, no tengo.

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Perteneció a la Triple A / Foto tomada de Internet

Quiero seguir preguntando y al mismo tiempo ver sus hermosos ojos, complacerme con su sonrisa, pero el público lo demanda: ¡Intocable, Intocable, Intocable! Los gritos impiden la comunicación. Me conformo, como muchas otras, con abrazarlo y besar su mejilla al despedirme, percibir su olor. De lejos lo veo luchar, coquetear con su público, dar autógrafos a los niños, besos a las jovencitas y sonreír, siempre sonreír. Todos bajan de la lona. La lucha, el espectáculo de hoy, ha terminado. Las luces se apagan y en el imaginario de muchas personas quedará grabada para siempre esta noche. ¿Ganó? ¿Perdió? No me importa, lo que lamento es no haberme tomado una foto con él.

 

Crónica publicada en el diario El Heraldo de Chiapas, en 2006.

A propósito del mes del niño

"El destino de un niño está en manos de sus padres" Shinichi Suzuki / Foto: Gabriela Barrios

 

En el mes de abril, los medios, entre la propaganda política, abre espacios a la publicidad, pero ¿qué ofrece? Juguetes, golosinas e imagenes de niños sonrientes, bien alimentados y abrigados por el amor de una familia funcional. Sin embargo, las calles nos demuestran otra realidad: niños vendiendo golosinas, limpiando parabrisas, pidiendo monedas.

Existen actividades que realizan los niños en el hogar, en un negocio familiar o tareas fuera del horario escolar o durante las vacaciones. Las cuales, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “son provechosas para el desarrollo de los pequeños y el bienestar de la familia; les proporcionan calificaciones y experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta”.

"La peor de las mentiras es creer que todo seguirá igual si no hacemos nada" Freya Stark / Foto: Gabriela Barrios

En cambio, se considera trabajo infantil a todas aquellas actividades que privan a los niños disfrutar de su infancia, los obliga a abandonar sus estudios o les exige estudiar y trabajar al mismo tiempo. Lo que puede ser perjudicial para su desarrollo físico, sicológico y moral.

Como causa y consecuencia de la pobreza, el trabajo infantil perpetúa el empobrecimiento al comprometer gravemente la educación de los niños… Las niñas que trabajan y estudian soportan una carga triple: los quehaceres domésticos, las tareas escolares y el trabajo fuera del hogar, remunerado o no, que inevitablemente repercute de manera adversa en su rendimiento académico.” (UNICEF)

Si los niños son el fundamento de una época, ante este panorama ¿cómo podremos describir la que estamos viviendo?

Entrevista a René Carrillo Chávez, tenista

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Cada mes de marzo, desde hace seis años, se lleva a cabo en Tuxtla Gutiérrez el torneo de tenis “René Carrillo Chávez”, nombrado así para rendir homenaje a un pionero del deporte blanco en Chiapas, México, que incansablemente ha impulsado el tenis con el ejemplo, ya que a sus 85 años sigue jugando “y seguiré haciéndolo hasta que Dios me lo permita”.

Leticia Bárcenas González / Guadalupe García Gómez
Fotografía: Martín Barrios

Amoroso padre de familia y abuelo consentidor, “me casé un martes 13, a los 21 años y a los 28 ya habían nacido mis hijos”, don René ha hecho del tenis una parte fundamental de su vida, incluso su esposa, la señora Estela Reyes de Carrillo, jugaba con él: “Fuimos campeones de dobles en la modalidad de mixtos y mis hijos e hijas, algunos nietos y nietas, incluso mis yernos, juegan tenis.Toda la familia juega tenis”.

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"El tenis tampoco puede ser para todos porque las raquetas y las pelotas son muy caras" / Foto: Martín Barrios

El presidente de la Asociación de Tenis en el estado de Chiapas en dos ocasiones y socio fundador del Club Campestre de Comitán, A.C., dice que es tenista el que juega tenis, no importa la categoría ni la edad, además que al competir «uno nunca piensa que va a ganar aunque va con ese deseo». De esta pasión y otros aspectos de su vida nos platica René Carrillo Chávez.

¿Dónde y cómo aprendió a jugar tenis?
Aprendí en Comitán (Chiapas, México), antes había jugado basquetbol en Durango, mi tierra natal. Cuando llegué a Comitán lo seguí jugando; con la selección de Comitán vine a Tuxtla Gutiérrez a jugar tres torneos estatales. La cancha de basquetbol no estaba techada y era de cemento, por lo general hacían los torneos empezando el 20 de noviembre. Llegó un momento en que ya por la edad, tenía 28 años, decidí dejar de jugar básquet y conocí una persona en Comitán muy aficionada a jugar tenis, empezamos a jugar. Primero jugábamos en una cancha que se hizo en el centro (de Comitán), después ya fue en el Club Campestre de Comitán. Y como no teníamos otra cosa que hacer jugábamos de lunes a domingo. A los tres años ya salíamos a jugar a Guatemala, eso fue en 1958.

¿Cómo se recuerda por primera vez con una raqueta en la mano?
Muy distinto al de ahora. Las raquetas entonces eran de madera. Las pelotas eran blancas. El uniforme era blanco. Ahora todo ha cambiado. Cuando nosotros jugábamos no se televisaba, el tenis no era popular. César Cortés Hernández fue a invitarnos de aquí, de Tuxtla (Gutiérrez). Él nos dijo cómo agarrar la raqueta, nos dio algunas indicaciones, después fuimos a jugar a Quetzaltenango, Guatemala, trajimos unas medallas de allá y poco a poco nos fuimos probando. Llegó un momento que, como lo agarramos con muchas ganas, a los tres, cuatro años no nos ganaba nadie en el estado.

Los uniformes, ¿cómo han cambiado?
Eran unos pantalones más cortos y tela blanca. Ahora hay de color. Los hombres usan pantalones más largos o cortos; las jugadoras, muy guapas, llevan un estilo especial para cada una de ellas, porque el tenis se convirtió en un deporte de mucho dinero y de mucha asistencia. Hay torneos en los que ponen más gradas arriba porque no cabe la gente y antes ni quien pensara en el tenis, si acaso practicarlo pero no verlo.

¿Por qué se le llamaba deporte blanco?
Precisamente por eso, se trataba de una pelota blanca y una vestimenta blanca, eso ya se acabó porque hasta la pelota es amarilla y es de ese color porque es más fácil verla.

¿Por qué al tenis se le considera un deporte de caballeros?
Porque antes de la liberación femenina era un deporte de caballeros. Había pocas damas que jugaban, hay fotografías de una dama perfectamente vestida, con una sombrilla en una mano y la raqueta en la otra. ¡Ay, del tenista que les echara la bola y que no la pudieran alcanzar! Porque ellas no se movían para nada. Eso fue evolucionando, las mujeres fueron practicando más este deporte o el futbol o el basquetbol, deportes más duros. Ahora las tenistas corren a una velocidad increíble. Hay muy buenas tenistas y han lograron igualar a los hombres, antes los premios en los torneos de los hombres eran más sustanciales, por ejemplo en el de los hombres eran de 20 mil pesos y el de las mujeres de 10 mil, ahora son de millones y las mujeres han ido acercándose a que les paguen lo mismo porque ya hay suficiente público para ver los torneos de mujeres como de hombres.

Creí que era porque tenían algún código o valor entre los hombres que jugaban.
Así es. En los torneos infantiles no se les pone juez para que ellos aprendan a marcar correctamente, pero muchas veces cuando hay torneos infantiles el problema es con los padres porque quieren que les pongan jueces, quieren que los siembren bien –sembrar es colocarlos en determinados puestos para que tengan jugadas más fáciles, es un problema. Ellos juegan muy bien, es raro el muchacho que juegue y que intencionalmente se robe una bola, es decir, que entró y que la marque fuera. Se acostumbran a marcar bien. No es correcto ponerles jueces. A los grandes sí les ponen jueces porque juegan tan rápido que es difícil ver la bola, incluso ahora ya ven la repetición y saben si fue buena o fue mala.

¿Qué cambios han sido relevantes en el tenis desde que usted inició su práctica hasta hoy?
Fundamentalmente la raqueta, ésta era de madera, tenía cierta flexibilidad, porque no era firme, ahora es rígida, se han buscado aleaciones para que la bola se vaya más rápido, han cambiado las mismas cuerdas de la raqueta. La quieren hacer más rápida y más bonita. Las canchas han sido iguales. En el torneo de sobresalientes que se llama el Grand Slam y que está constituido por cuatro torneos internacionales: el Abierto de Australia, el Roland Garros, el Winbledon y el Abierto de Estados Unidos, ahí las canchas eran las normales, no sé por qué los locutores le llaman polvo de ladrillo, si son de arcilla y son muy lentas -aunque las de pasto artificial son las más lentas-, luego le siguen las de asfalto, que son más rápidas; las de cemento, más rápidas todavía y las de pasto que son las más rápidas de todas. En Australia y en Inglaterra se usaban las de pasto, en Australia ya juegan en cancha dura. Entre más rápida es la cancha, más difícil es el juego.

¿La Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) sólo dirige el tenis profesional masculino?
No, también el femenil, aunque ahora ya hay también una asociación femenina y hay torneos especialmente femeninos. Los hay combinados: femenino y masculino, pero también sólo masculinos y donde sólo juegan mujeres.

En Chiapas, ¿desde cuándo se aceptó a las mujeres en las canchas de tenis?
Cuando llegué a Chiapas, hace ya muchos años, jugaban como unas seis mujeres, ahora hay muchas. Tenemos una excelente jugadora que se llama Alexia Coutiño (Castillo), quien ha jugado en Croacia, en París, en Miami.

¿El tenis es un deporte de élite o cualquier hijo de vecino puede practicarlo?
Era de élite, ahora ya no tanto, pero tampoco puede ser para todos porque las raquetas y las pelotas son muy caras. Las raquetas buenas cuestan más de mil pesos.

¿Cree que en las escuelas se debería enseñar el tenis cómo se enseña el futbol?
Debería de ser pero es muy difícil. Precisamente para tratar que la gente juegue más o para sacar mejores tenistas se pide un centro de alto rendimiento. La idea es que sea un lugar en donde se pueda enseñar a todos los que quieran jugar, que los que no tengan muchos recursos puedan aprender y jugar tenis.

¿Cuál fue el primer juego importante en su carrera como tenista?
Pues cuando fuimos a jugar a Guatemala. Ya estaba aquí, en Tuxtla Gutiérrez y teníamos de entrenador a un joven muy bueno, que fue campeón nacional, a Jorge el “Yuca” Mendoza.

¿Qué sintió en ese momento?
Cuando uno entra a jugar siente miedo, como en todos los deportes. Pero si se pueden controlar los nervios, uno se olvida y se pone a jugar y a disfrutar.

A parte del “Yuca” Mendoza, ¿quiénes fueron sus entrenadores?
En Comitán, un muchacho que era un buen jugador, Raúl Sánchez, y que lamentablemente murió muy joven, de cáncer. En esa época era el mejor jugador que se había producido en Chiapas, porque hay otro, «Panchón» Contreras que era chiapaneco pero él se hizo tenista en la ciudad de México.

¿Usted ha entrenado a alguien?
No, para nada (risas).

A usted se le reconoce como el precursor del tenis en Chiapas, ¿alguna vez se imaginó que hubiera un torneo con su nombre?
¡Desde luego que no! Cuando cumplí 80 años entré a un torneo de dobles y llegamos a la final, entonces entre los socios del Club (Deportivo Tuxtla) y el presidente de aquel entonces lo decidieron, yo era secretario y el presidente me dijo: oye, queremos que haya un torneo con tu nombre, dije, no; pero no me hicieron caso (risas).

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"El presiente del Club me dijo: oye, queremos que haya un torneo con tu nombre, dije, no; pero no me hicieron caso" / Foto: Martín Barrios

¿En algún momento concibió su vida sin este deporte?
Cuando me dio un infarto, sí. Hace seis años me dio un infarto y creí que ya no podría jugar tenis. Del Deportivo me llevaron (risas). En la mañana jugué, me fui a bañar y al rato me llevanl al doctor, estuve ocho días en el sanatorio. Creí que no volvería a jugar pero mi cardiólogo que es muy deportista, es triatlonista a nivel mundial, me dijo puede caminar y hacer ejercicio; poco a poco empecé a pelotear en la pared, hasta que volví a jugar.

Tiene 85 años y ya sufrió un ataque al corazón, ¿qué lo motiva a seguir jugando?
¡Me gusta mucho! Y voy al Club Deportivo (Tuxtla) todos los días porque soy directivo, soy tesorero, y creo que la única forma de pagar este honor de tener un torneo con mi nombre es seguir trabajando a favor del Club.

Cuando se inició en el tenis, ¿cuáles eran sus metas?
Jugar, nada más jugar. En Comitán nadie pensaba que el tenis fuera a tomar este auge. Vinieron los de la televisión y poco apoco se fue haciendo grande y más grande. ¡Es una cosa increíble! Ver tanta gente, como si fuera una verbena, yendo de una cancha a otra, es increíble de verdad.

¿Se puede vivir del tenis en Chiapas?
Los entrenadores, sí. Nosotros (en el Club Deportivo Tuxtla) tenemos tres entrenadores y viven muy bien del deporte blanco. Por ejemplo, en Comitán había un entrenador, que vino de (la ciudad de) México, que le pagaban 20 mil pesos más la renta de casa y su señora también ayudaba, así que si se dedican al tenis, sí pueden vivir.

Cuando le han preguntado su profesión a Nicolás Almagro, éste respondió: tenista. ¿Usted podría decir lo mismo?
¡Sí! Tenista somos todos los que vamos a jugar tenis, no importa la categoría, si es profesional, si está empezando a jugar, si es muy joven, si tiene 10 años, 12, los que sean, es tenista.

A parte de Guatemala, ¿ha jugado en otras ciudades?
Sí, en Huajuatenango, en Quetzaltenango y en la ciudad de Guatemala en el país vecino; aquí en el Sureste hemos jugado en Oaxaca (Oaxaca), en Villahermosa (Tabasco), en Mérida (Yucatán) y en Jalapa (Veracruz). En mi época jugar era muy competitivo y salíamos a jugar a varias partes.

Cómo persona, ¿en qué le ha ayudado la práctica de este deporte?
He conocido mucha gente, se relaciona uno muy bien. Los tenistas se mueven en determinado nivel, no económico, sino social, muy bonito. Hay gente que al principio entra un poco temerosa pero después se va adentrando en el tenis y su nivel social sube.

¿La raqueta le ha dejado más amigos o enemigos?
Muchos amigos, ¡yo no tengo enemigos!

¿Le ha gustado otro deporte?
¡Sí, cómo no! El basquetbol, lo jugué mucho. Para verlo me gusta el beisbol. También aquí en Chiapas he jugado softbol, en el Club Rotario de Comitán formamos un equipo y aquí, jugábamos en la Liga Municipal de Tuxtla Gutiérrez.

¿Qué es más difícil de manejar, el cansancio físico o el mental?
El cansancio físico. Desgraciadamente, la mayor parte de los tenistas no se cansan mentalmente porque no usan la mente para jugar y eso es importantísimo. La concentración al estar jugando. César Cortés Hernández, que es uno de nuestros pilares en el Club (Deportivo Tuxtla), cuando joven decía que hay un jugador que le dice al público que se calle, que el bolero lo molesta, que la luz… son pretextos, ¿no? Y el profesor Cortés decía: lo único que debe molestarlo a uno es el que tiene enfrente, nada más. Si uno está concentrado no oye a la gente, no ve al muchacho que recoge las bolas, no ve a nadie. Y son ganadores los tenistas que se concentran. Los primeros 100 del mundo juegan igual pero ganan los que logran dominar su carácter para ganar los puntos claves.

Rafael Nadal ha dicho: cada torneo es una historia diferente por eso cuando voy a los torneos nunca pienso que voy a ganar. ¿Qué opina al respecto?
Creo que uno nunca piensa que va a ganar aunque va con ese deseo. Yo lo que pensaba era en jugar bien; claro, ellos quieren ganar porque ganan mucho dinero y Nadal sabe que si juega bien, va a ganar. Es buen jugador, él y (Roger) Federer, son los mejores jugadores que hay ahorita.

Para usted, ¿quién ha sido el rival más difícil de vencer?
Un compañero de Comitán, al que casi no le podía ganar; se llama Guillermo Rodríguez. Yo le podía ganar más bien a gente que tuviera juego ofensivo y él tiene un juego defensivo que para mí es difícil.

¿A quién le gustaría enfrentarse?
Ahorita, ya a nadie (risas).

¿A qué jugador admira y por qué?
De los actuales, a (Roger) Federer, creo que es el más completo que ha habido; sin embargo, le tocó su talón de Aquiles en (Rafael) Nadal. Lo trae frito, le ha ganado nada más en las canchas de arcilla, que son fuertes. Los españoles juegan muy bien en arcilla, los argentinos también. Pero, finalmente depende del coraje, la enjundia que se le dé. A Federer a veces se le ve un poco apático. Y qué bueno que haya dos para que siempre exista el interés de saber quién llega a la final; cuando sólo domina uno pierde interés la cosa. Con dos, no se sabe quién va a ganar y han tenido buenísimos partidos.

Cuando falla un tiro o un golpe, ¿también lanza la raqueta como los tenistas que son televisados?
Cuando jugaba en torneos, sí. Puede uno dejar caer la raqueta simplemente, pero si se tiene coraje y no se puede hacer nada, era como para decirlo, no era para molestar a nadie, además no las azotaba, no, no, no (risas). No vas a dañar una raqueta o una cancha que son tan caras de arreglarlas, sólo las soltaba aunque con algo de fuerza.

¿Tienen más calidad los torneos de exhibición que los de competición o en ambos los participantes dan el 100 por ciento de su talento?
No, desde luego que no. Los de competición. Tienen más calidad por que ahí sí van buscando su lugar en el ranking, van buscando más el dinero que van a ganar. En cambio, en los de exhibición se tiran bolas para lucir y para hacer el juego más espectacular. Como ya hay tantos torneos, de exhibición hay muy pocos; solamente los viejitos que quieren seguir jugando dan de exhibición y juegan en canchas de pasto sintético para que no corran mucho.

Para ser un excelente tenista, ¿qué se requiere a parte de talento?
Constancia, disciplina, hacerle caso al entrenador. Pero ahora no se necesita sólo un entrenador. Alguien que quiera dedicarse al tenis necesita su preparador físico, su sicólogo. Los tenistas deben cuidarse, alimentarse bien y hacer ejercicios específicos para ellos. Si ves el juego en cámara lenta, te das cuenta que al golpear la pelota, el tenista también brinca. Brincar y pegar a la pelota durante tres horas, necesita una buena condición física. Es un equipo de trabajo; los profesionales ganan tanto que pueden pagar eso.

¿Usted se considera un jugador de clase, de toque o de fuerza?
De clase no, porque nadie me enseñó; de enjundia sí porque llegué a ganarle a jugadores que jugaban mejor que yo. Jugaba con muchas ganas pero más que todo utilizaba mucho la mente, estudiaba al jugador, veía cuál era su falla y entonces ahí la cargaba, hay veces que hay que irse a la red, otras que sales de atrás, depende de cómo juegue el contrincante.

¿Cuál es su mejor golpe?
De derecha.

¿A quienes considera los mejores tenistas chiapanecos?
Raúl Sánchez, su hermano José Sánchez, en aquella época. Ahora, hay muchos tenistas buenos que están “rankiados”.

¿Y quienes serían los mejores tenistas mexicanos?
Comparados con Raúl Ramírez, con (Rafael) el “Pelón” Osuna, Mario Llamas, Gustavo Palafox, no los hay, no, no hay.

¿Hay un partido en especial que le sea entrañable?
Sí, el de Villahermosa, Tabasco (México). Me tocó jugar con un señor que se llama Pepe Olai y como tuve oportunidad de verlo jugar antes, lo estudié bien y aunque jugaba mucho mejor que yo, le gané y ganamos la Feria. Como no llevé a mi esposa ni a mis hijas a ese torneo, nos emborrachamos (risas) y nos acabamos el dinero. Yo vivía en Comitán y fuimos en un carro de Lupe Sánchez. Y a un tocayo mío: René Castellanos, hermano del que fue gobernador (Absalón Castellanos Domíguez), como tenía una farmacia ahí en Villahermosa, le pedimos dinero para regresar y ya después se lo enviamos (más risas).

¿Alguna vez bajó los brazos antes de tiempo en un partido?
No, desde luego que no.

¿Qué partido no se perdona haber perdido?
Sí, una vez, ya de veterano jugué una final del Torneo de Farrera y el premio para el primer lugar era ir a Huatulco (Oaxaca). Iba ganando y aflojé sin querer y el jugador, que era de Tapachula (Chiapas), me ganó en muerte súbita. (Risas) Quedé en segundo lugar cuando lo tenía casi ganado, llevaba creo que 5-3 o 5-2. Y aflojé y cuando vine a ver empatamos a 6 y en muerte súbita me ganó ir a Huatulco (más risas).

¿El tenis le ha robado alguna lágrima?
No, no.

Y en el amor, ¿el tenis ayuda?
¡Sí! Sí ayuda (risas).

¿Qué goza René Carrillo, a parte del tenis?
La música. Toda la música bien tocada. Igual me gusta la música clásica que un marichi. Me gusta mucho la música cubana.

Si no hubiera sido tenista, ¿qué hubiera sido?
Lo mismo que soy profesionalmente, contador.

¿Cómo ha compaginado el tenis y su familia?
¡Muy bien!, casi todos son tenistas. Mi hija Rebeca juega tenis, sus hijos juegan tenis, su marido juega tenis. Mi mujer jugaba tenis, nada más que se cayó y ya no (risas). Tenemos unos nietos en Monterrey (Nuevo León) que juegan tenis.

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"La mayor parte de los tenistas no se cansan mentalmente porque no usan la mente para jugar" / Foto: Martín Barrios

Si tuviera que dividir su vida en un antes y un después, ¿cual sería el centro?
Mi vida sí se divide en dos partes en lo personal, porque hasta los 40 años era tartamudo. Llevo ya 46 años de que ya no serlo, creo que por eso me gusta hablar tanto, ¿no? (Risas). Para que se me quitara lo tartamudo entré en Comitán al Club de Leones y me obligué a hablar en público. Cuando me daban alguna comisión, pensaba lo que diría, lo escribía y no podía leerlo, estaba temblando. Cuando vine al Club Rotario (de Tuxtla) quería leer algo, un compañero se paraba y decía: Lo que René quiso decir es… (risas). Y cuando leía de corridito me aplaudían. Después ya podía hablar sin necesidad de leer y hasta concedía entrevistas como lo estoy haciendo con ustedes (más risas). En una ocasión vinieron los del canal 13 para entrevistarnos, a mí y al presidente del Club, para que les contáramos la historia del Club, pero como el presidente había sido gerente de un banco, se puso una playera con las iniciales del banco y dijo, no, no salgo, así que tuve que hacer solo toda la entrevista. Eso para mí fue muy significativo.

René Carrillo Chávez, ¿es feliz?
¡Muy feliz! Desde luego. Si yo ya hubiera muerto y si hubiera la posibilidad de que me dijeran: ¿quieres volver a la vida que has tenido? Yo hubiera dicho que sí y volvería a la vida que tuve, a pesar de algunas situaciones que pasé como apuraciones económicas. Me hubiera casado con la misma mujer, todo hubiera sido igual.

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SILUETA

Lugar de nacimiento: Durango, Durango, México.

Edad: 85 años.

Tiempo de radicar en Chiapas: Más de 50 años.

Número de hermanos: 4. Ya murieron 2 de los más jóvenes, o de los menos viejos, según se vea.

Estado civil: Casado. Años de casado: 65 años.

Número de hijos: 5 de los cuales viven 4.

Número de nietos: 12

Número de bisnietos: 14 con el que nacerá en mayo o junio del 2012.

Pasatiempos: Escuchar música, ver televisión.

Actriz: Sophia Loren

Rituales: No sé si sea un ritual el orden porque sigo un horario para mis actividades diarias.

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EN CORTO

Juego: Tenis

Set: También tenis

Cancha: Basquetbol

Red: Tenis

Césped: Futbol

Devolver: Tenis

Atacar: También tenis

Ranking: Futbol; el ranking me sirve para saber cómo van los Jaguares y ver cómo quedaron las Chivas “rajadas” del Guadalajara (risas).

Raqueta: Tenis

Punto: (Risas) Más tenis

Grand Slam: Tenis

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*Entrevista publicada en dos partes en el diario El Heraldo de Chiapas, 17 y 18 de marzo 2012

 

 

Raúl Ortega, fotógrafo

Raúl Ortega Fotógrafo

Gabriela G. Barrios García / Leticia Bárcenas González

Fotografía: Raúl Ortega / CORTESÍA

Se ha dicho que la fotografía es registro, pensamiento, interpretación de la realidad, por lo tanto es subjetiva, a través de ella se cuentan historias y proporciona información de gente, lugares y situaciones del diario vivir.

Raúl Ortega Fotógrafo
Autorretrato / Raúl Ortega

A lo largo de la historia han existido controversias y reflexiones en la forma de hacer fotografía y la creación de imágenes de aquellos que deciden buscar y ofrecer una visión muy particular de ver el mundo al registrar, proponer y opinar con la fotografía, no sólo como un pasatiempo o un registro personal sino de manera profesional.

¿La fotografía es sólo el arte y la técnica para obtener imágenes duraderas debidas a la acción de la luz? ¿La fotografía es sentimiento? ¿Quién está detrás de cada imagen? ¿Qué es un fotógrafo? ¿Quién es Raúl Ortega?

Raúl Ortega es un reconocido fotógrafo que vive en Chiapas desde hace más de una década y cuyo trabajo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional, primero como reportero gráfico y actualmente como fotógrafo independiente, con proyectos a largo plazo de temática social.

Su encuentro con…

Para Raúl Ortega, ser fotógrafo es sorprenderse y descubrir muchas cosas y vidas y la fotografía es retratar en el tiempo y espacio que le tocó vivir, es principalmente dar su opinión: “Es como decir yo pasé por aquí y vi esto. Si partimos de que la fotografía es un medio de comunicación o de expresión, es como mostrar un mundo, aunque sea el mismo mundo que retratemos, de distintas maneras. De eso que te sorprenda o que te gusta o que vas armando visualmente o imaginando y de pronto no lo encuentras. Es muy complicado,  no es una ecuación matemática”.

Desde muy pequeño, estudió dibujo y pintura con maestros del barrio donde vivía. Eligió la carrera de diseño. Todo ello se fusionó en su primer trabajo en el periódico Unomásuno, que era un medio de izquierda, el de avanzada, comandado por Manuel Becerra Acosta quien junto a Julio Scherer García, había roto con el Excélsior y se habían peleado con el gobierno “una serie de cosas muy interesantes y apasionantes”, como él lo afirma.

Trabajó en el área administrativa, “no me llamó la atención el diseño dentro del periódico porque era sólo formar el periódico, eso no era muy atractivo para mí. Entonces comencé a voltear a otras áreas y una de ellas fue la fotografía. Me empezó a gustar y tuve la oportunidad, gracias al sindicato de aquel momento y a la empresa, de tomar clases en una escuela que se llamaba Casa de las Imágenes y ahí es donde aprendo un poco y me quedo con el gusto de haber conocido la fotografía”.

¿Cuál fue tu primera fotografía?

Estudiando en Casa de las Imágenes con el profesor Carlos Morales y con una reportera gráfica famosa que trabajaba en el Unomásuno, Marta Zarak, quien fue la primera mujer fotógrafa enviada a una guerra por parte de un medio mexicano. Esa escuela era un proyecto de arte cultural en el cual estaba inmerso Antonio Turok, destacado fotógrafo en aquel momento, que había estado en Centroamérica. Estudiando ahí me dejan mis primeras imágenes y recuerdo que tomo muchas fotografías pero una de las que yo decido hacer, es decir, la tomo, revelo el rollo y la imprimo, es una foto de una iglesia al atardecer, que está por el metro Salto del Agua. No creo que sea muy buena pero fue mi primera foto (risas).

¿En qué año y con qué cámara la tomaste?

El año no me acuerdo, esto debe haber sido a los 23 o 24 años, o sea, ya mucho tiempo (risas), tengo 48 años. Y ¿con qué cámara la tomé? Dicen que con la mejor cámara del mundo, una prestada. En ese momento no tenía cámara, me la prestaron y si mal no recuerdo, fue de un reportero del periódico que se llamaba José Luis Rocha, quien me prestó una cámara vieja que él no usaba, una Canon, no me acuerdo del modelo pero eso sí, pesaba más que una computadora de ahora (risas).

¿Cómo eliges lo que vas a fotografiar y lo que no?

Es muy difícil, muy complicado responder algo así porque no lo eliges, muchas veces hasta te elige el hecho, la circunstancia, es como una pequeña suerte. Siempre buscas o intentas, en mi caso hay dos factores. Dentro del periodismo siempre buscas la noticia, estar en ciertos momentos, los más importantes, donde haya más acción o donde se dé un momento relevante a raíz de la política o algo así pero ya haciendo fotografía no tan periodística, por principio es el tema y de ahí empiezas a hacer un recorrido, entre más sabes del tema mejor podrás retratarlo, se te irán menos cosas, lo podrás documentar mejor. Una imagen me ha llevado a otra, una persona a otra, un hecho a otro y de pronto te sorprende la misma realidad. Por fortuna yo quisiera seguir sorprendiéndome por mucho tiempo con la imagen y con lo que es el mundo.

Selva Lacandona; Chiapas, México / Raúl Ortega
Selva Lacandona; Chiapas, México / Raúl Ortega

En qué género te sientes más cómodo: fotoperiodismo, retrato, paisajismo…

Mi formación, orgullosamente, fue el periodismo, muchos años lo hice con muchas ganas, con pasión y creo que lo hice así porque hubo gente que lo sabía y me lo enseñó. No me refiero nada más a fotógrafos, sino reporteros, amigos. Participar en dos periódicos de los más importantes en su momento, como el Unomásuno con Manuel Becerra Acosta y La Jornada, en la primera etapa con Carlos Payán y ahora con Carmen Lira y después, cuando salgo de La Jornada, en la revista Proceso, que para mí es también de los medios más importante en México, es un orgullo. Estar alrededor de muchísima gente que tiene ganas de hacer cosas, que ve distinto al mundo, creo que eso te ayuda. Ya hace tiempo que no hago esta foto diaria, me he tendido más hacia la foto documental y menos la noticia pero creo que lo único que ha cambiado son los tiempos que tengo para ir retratando lo que quiero o el tema que tengo o lo que puedo retratar.

¿Cuáles son los temas fundamentales en la fotografía de Raúl Ortega?

Creo que es uno, fundamentalmente, la gente. Para mí lo más importante en la fotografía son las personas y creo que en distintas facetas, la gente y la tolerancia; podría decirse que es una complicidad con ellos, con lo que retrato. Tengo muchos temas sociales y principalmente me identifico con las luchas sociales que se han dado y he podido cubrir.

Dices que hacer fotografía es una manera de vivir, de ver el mundo y a la vez de ser cómplice. ¿En México se puede vivir de ser fotógrafo?

Es muy difícil y cada vez peor. Te puedo decir para empezar, que este año tengo dos meses sin trabajar, desgraciadamente cada vez se puede menos y más cuando no te alquilas a un medio, a un sistema y esto no lo digo siquiera en un mal plan, es decir, si no trabajas en alguna institución o una empresa, es más complicado porque estás en la espera y a la caza de poder hacer, por un lado la fotografía que tú quieres y que te gusta pero por otro lado, ganar dinero para vivir. De alguna manera lo he podido llevar bien porque mis fotografías han estado expuestas en galerías y en museos, eso en algún momento me ha permitido vender imagen y vivir de la obra; en otro momento, el ser periodista te permite vender tus imágenes a razón de los intereses de los medios o de la noticia pero hay otra parte, cuando se cierra el mercado en un año de crisis o electoral, como por lo general pasa en México y tampoco perteneces a ningún lado pues te quedas sin trabajo y bueno, en un estado como Chiapas, en el que por desgracia todos dependemos del gobierno porque no hay iniciativa privada, porque se mueven pocas cosas, se complica más y es de pronto hasta desesperante. Increíblemente yo había podido vivir toda mi vida de ser fotógrafo y hoy, con un poco más de experiencia, tal vez sabiendo un poco más, cada vez puedo menos vivir como fotógrafo. Seguramente en algún momento de mi vida, ¡ojalá!, pueda hacer fotografía y algo más. Quizá me quede haciendo algo más en vez de fotografía.

¿Y qué sería ese algo más?

Es también una decisión medio complicada porque ya no sé hacer nada. Llega un momento en el que si ya tienes 25 años haciendo fotografía y crees que es lo que sabes hacer y de pronto te dicen que eso no se vende, pues te ponen en un aprieto.

¿Y no has pensado en algún momento poner un estudio?

Yo siempre he renegado de esa fotografía, no porque esté mal sino porque no me gusta hacerla; ahora, quizá acabe un poco así. No quisiera.

Quizá dar cursos.

Preferiría quizá pero qué tanto será realmente rentable. Y la otra, finalmente dejas de ser fotógrafo. Yo digo, ojalá sea algo relacionado con lo que hago y me gusta. La verdad es que se torna cada vez más complicado o igual y pones una cafetería con alguien y podrás vivir de eso y bueno quizá puedas hacer algún proyecto personal por ahí, muy de vez en cuando, pero ese tiempo que necesitas para trabajar en foto, ya no lo tendrás, será para trabajar en la cafetería o la pastelería o vendiendo tacos y ya no podrás hacer lo que te gusta. Esa es parte de la realidad.

¿Qué buscas con tu fotografía, reconstruir, rescatar o escribir la historia?

Para empezar sobrevivir (risas). Es un poco como retratar en el tiempo y espacio que te tocó vivir pero principalmente es dar tu opinión. Es como decir: yo pasé por aquí y vi esto. Si partimos de que la fotografía es un medio de comunicación o de expresión, lo que yo veo tal vez ustedes no lo vean o viceversa, es como mostrar un mundo, aunque sea al mismo mundo que retratemos, de distintas maneras. Por ejemplo, yo he sido poco religioso en mi vida y mis temas son muy religiosos, como las fiestas (indígenas) y ahora lo que estoy haciendo de la religión yoruba (en Cuba). Me llaman la atención esos temas pero los tomo hacia la tolerancia, pueden ser indígenas o afrocubanos y con todo respeto tratando de hacer lo mejor. Pero alguien que esté relativamente en contra de ello, hará otro trabajo y dirá esto es lo peor y se basará en esa ideología para hacerlo. Más bien sería una cuestión de mostrar esa parte de mundo que normalmente criticamos pero que ni siquiera conocemos, ni decir ni son mejor ni peor, son otros, son ellos, muy respetables como seguramente lo serán otros.

En tu carrera como fotógrafo, ¿qué imagen te ha conmovido?

Varias. Hay una que creo nos marca a todos, es la de la niña en Vietnam (Kim Phuc fotografiada por Nic Ut), para mí es una de las fotos que siempre recuerdo y que marca el fin de una época, que no fue la mía, pero que marca un tiempo. Hay unas fotos tremebundas de impactantes por la violencia, la guerra. Creo que también es un poco una cuestión de la edad, tiendes a ser un poco más beligerante, más duro. También la situación cambia respecto a lo que has tomado en mucho tiempo de tu vida y recuerdo más otras fotos que son menos impactantes socialmente pero más hacia la parte sentimental. No hablo del corazón, este de las telenovelas o de las publicaciones de la prensa rosa, hablo más del sentimiento. Del corazón de a de verás, de ese sentimiento humano importante que necesitamos todos para sobrevivir en la sociedad que estamos viviendo, que podría ser “El Beso” de Robert Doisneau que podrían ser también hasta un poco las fotografías de Sebastiao Salgado. Yo creo que son muchas.

Su concepto de…

Algunas veces serio, Raúl Ortega reflexiona sobre el hacer de los fotógrafos, otras, con la sonrisa en los labios y una evidente pasión por la fotografía, dice que dentro de ésta, también hay modas como en la ropa, el arte, la pintura, etcétera, por lo que muchas veces se premian las fotos que no necesariamente son las mejores, lo que no es cuestionable es que toda foto es registro, por mala que sea, que se le considere arte dependerá de los valores estéticos, la intención, el tiempo e incluso la vejez que tenga la misma imagen, por ejemplo, una fotografía de la Revolución Mexicana pudo no ser valorada en su momento como los es hoy.

Ciudad de la Habana, Cuba / Raúl Ortega
Ciudad de la Habana, Cuba / Raúl Ortega

¿Qué hay detrás de cada fotografía?

¡Un poco de vida! Creo que detrás hay un poco de ti mismo y de experiencia y ojalá haya, por lo menos dentro de lo que quiero hacer, mostrar, haya un poco de lo que pienso y veo.

¿La fotografía crea fetiches, por ejemplo de las cosas y de los tiempos idos?

Sí, la fotografía tiene que ser nostálgica por antonomasia; porque finalmente estás viendo algo que ya no existe, algo que se fue. Y que también puede ser polémica porque la historia de cómo fue y la manera de ver el mundo de cada uno de nosotros es distinta y al ver esa historia, ese punto de un tiempo que ya no existe… podría haber un debate interminable.

¿Qué es la belleza para el fotógrafo Raúl Ortega?

La belleza es principalmente un sentimiento, que no pasa necesariamente por lo físico. Sería un sentimiento que te pueda llenar el pecho y que puedas transformar en algo, en lo que tú quieras, si haces fotografía, ojalá fuera en fotografía, porque creería que sí puedes ver la belleza en un movimiento social, en un hospital siquiátrico o en una fiesta de indígenas.

¿El cine ha influido en tu trabajo?

Sí, creo que en el mío y en el de todos. Estamos saturados absolutamente de medios y de imágenes por todos lados. Creo que finalmente influye querámoslo o no, para bien o para mal, a eso habría que darle una lectura y hacer un análisis.

¿El fotógrafo es un voyerista innato?

¡Sí!, gracias a Dios.

El fotógrafo Paul Graham dice que los fotógrafos, como los poetas, deben renovar su lenguaje visual, ¿tú lo has hecho?

Esas cosas como que de pronto no me gusta contestar mucho porque es difícil decir: sí, yo me renuevo cada dos años. Tendríamos que hacer un análisis de mi trabajo y ver cómo empecé, cómo fui evolucionando o involucionando realmente. Creo que sí vas cambiando; estoy seguro que no puedo fotografiar lo mismo que fotografiaba a los 25 años porque soy otra persona, a través de las experiencias que he tenido, buenas y malas, veo el mundo de otra manera a como lo veía hace días, meses o años. Creo que se fotografía distinto, eso es renovarse, que sea mejor o peor, también eso habría que valorarlo, pero sí diría que no se retrata igual a través de los años.

La fotógrafa Minnett Vari dice que las estrategias artísticas se vuelven volátiles cuando se usan como instrumento contra el olvido de la historia. ¿Tú crees que pase eso con la fotografía?, ¿se vuelve volátil?

Depende. Si pensamos que hoy las empresas que más hacen cámaras son las empresas de teléfonos celulares, podemos creer que son lo más volátil del mundo, nadie las guarda,  se les echa a perder el teléfono y se pierden todas las fotos y ese fragmento de historia. Bajo esa lógica creo que sí, se vuelven volátiles pero habrá quienes tendrán mayor calidad de trabajo e intención de guardar esa fotografía, que tendrá un mayor valor, y a su vez, quien fotografíe hechos históricos, cuestiones sociales, políticas o culturales importantes, pues diría que tendrán más oportunidad de ser parte de la Historia.

¿Por qué es importante la mirada en los retratos de Raúl Ortega?

Hay hasta un cliché de decir que la mirada son los ojos del alma, yo no sé si lo sea así, lo que sí es cierto es que nos reflejan cosas;  la mirada sí nos da una perspectiva de qué está pasando. Hay una foto de Marilyn Monroe, esta mujer bella, guapa, altiva, sonriente, sensual, que a mí me fascina como icono, pero que en una foto que le toma Richard Avedon, le ves la mirada y está ida del mundo en ese momento y cuando él le dice empecemos la sesión (fotográfica), hay una actuación de cómo quiere salir en la foto; creo que todos somos así pero si alguien te llega captar o tú llegas a captar a alguien en ciertos momentos denotas parte de su personalidad, que es también de alguna manera lo importante de un retrato.

Y en el proceso creativo de la fotografía ¿qué es lo más importante?

Creo que todo. Son pasos, son momentos, son lugares, son sensaciones, son sentimientos. Podría decir que en ese proceso muchas veces ni siquiera retratas, lo que pasa es que lo vives y la vivencia te hace retratar en otro momento con otra visión de las cosas. No necesariamente el proceso es fotografiar y fotografiar, es un proceso de aprendizaje, es un proceso de vivencia, es un proceso de compartir momentos y el mundo con mucha gente, unas personas con las que te toca vivir y otras con las que quieres compartir. Eso es lo que te va haciendo único en esta vida.

La representación de las escenas del pasado, ¿sirven de algo?

Sí pero creo que depende de la lectura que le demos. Diría que sí nos ayudaría hasta a no volvernos a tropezar con la misma piedra, hasta tener una conciencia de hacia dónde vamos, de no repetir errores, tener una conciencia distinta a la que tenemos, eso en el mejor de los casos. No siempre es real, creo que cada quien ve las mismas fotos con ojos distintos al igual que las obras literarias, las grandes obras cinematográficas o las grandes obras escultóricas y a todos ese proceso nos ayuda, ¿qué tanto?, creo que es personal ese proceso de crecimiento o no, de conciencia o no.

¿Aparte de la fotografía qué te produce placer?

¡Uy, muchas cosas! Creo mucho en la amistad, creo por fortuna, en la pareja, en el amor.  Siempre se oye un poco raro cuando dices el amor pero hablo del amor más humano, el verdadero, éste que tiene problemas pero que al final sabes que también se puede componer o de que tienen errores los otros o tienes errores tú y al final es la voluntad y la capacidad de brincar cosas y de convivir, de equivocarse, de perdonar y de estar, lo que prevalece. Obviamente disfruto ser padre, me gusta convivir con mis hijas, realizar y compartir cosas con ellas, me gusta estar con mis amigos, me gusta mucho el cine, ir a exposiciones. Ahora que vivo lejos de mis familiares, me gusta visitarlos, estar con ellos, me causa algo muy grato. Y bueno, los placeres carnales también (risas), bueno de todo tipo, un buen vino, una buena noche, una buena velada, una buena película, un buen libro, una buena plática, un buen día de flojera absoluta o un buen día de estar muy cansado, agotado pero muy satisfecho de haber hecho una buena foto. Hay muchos placeres. Me causa todavía mucho placer el proceso de viajar para iniciar o seguir un proyecto, hay como mucha adrenalina, cuidar que no se te olvide nada. Ojalá no haya un fotógrafo al que sólo le produzca placer la fotografía.

¿La fotografía de prensa sólo retrata el lado doloroso de la vida?

¡No! Creo que la fotografía de la prensa puede mostrarlo todo, y entonces, partiendo de eso, supongo que algunas personas, no sólo en la fotografía sino también hay fotos de prensa o documentales que muestran la felicidad. Ahora, la prensa tiene una función como tal de tratar de denunciar, de decir, de mostrar a la sociedad, al poder, a la crítica y demostrar de una manera dura la realidad o la realidad que tú quieres ver.

Su trabajo en…

Según Raúl Ortega todos los proyectos son como hijos, aunque algunos estén feos; no importa si salieron así por falta de capacidad, por la situación, si no se tuvo suerte o no se pudo resolver bien, son tuyos y no hay vuelta atrás. “El libro De Fiesta para mí fue muy importante en su momento pero después ya no podía hablar de él, me cayó tan mal; todo mundo me preguntaba sobre él y ya no quería ni verlo. Lo que hiciste pues ya lo hiciste. Creo que así es todo en términos generales, pero los proyectos son eso, son por un tiempo, los acabas y los abandonas, los olvidas, como que los guardas; los proyectos nunca van a desaparecer aunque quieras pues ni siquiera esos de ¡qué horror! Ahí los vas a cargar, siempre va a haber alguien que te lo recuerde”.

Madre Dominicana, Bello Costero, República Dominicana
Madre Dominicana, Bello Costero, República Dominicana

¿A quién te gustaría retratar y a quién no?

Por gusto retrataría a algunos y por oficio podría retratar a quien sea. No hay a quién no, digamos yo lo puedo retratar, me puede caer mal el tipo, no puedo coincidir con él tal vez con lo que piensa, con lo que cree y muchas veces lo que hace, hablando de políticos digamos, pero si tengo que retratarlo lo retrato. Pero tratando de dar mi punto de vista. Puede ser difícil pero lo intentaría.

¿Te has hecho autorretratos?

Sí. No desnudo, ¡¿eh?! (risas).  Sí tengo autorretratos pero son muy pocos. Soy muy malo y me da flojera.

¿Para quién posarías?

Para nadie, realmente posar, no, no me gustaría. Se oye feo que un fotógrafo diga eso ¿no? Pero a la mayoría de los fotógrafos no nos gusta estar delante de la cámara, hay algunos que sí y son buenos para eso, les gusta y se manejan muy bien, adelante de los micrófonos y de las cámaras, hay de todo, en lo personal no me gusta.

¿Cómo ha afectado la evolución de la fotografía de lo análogo hasta lo digital en tu creación?

Creo que no afecta, modifica únicamente y si partimos de que la cámara es un instrumento únicamente para hacer algo, gracias a Dios, lo importante sigue siendo lo que está atrás de esa cámara, o sea la idea, la técnica, el sentimiento, todo lo que tienes para poder hacer fotografía. Antes era una cámara con un rollo, una película y ahora es una tarjeta electrónica, yo sigo retratando igual. Técnicamente cuando sacas la foto es un proceso distinto y  la nostalgia nos hace acordarnos de lo anterior. La tecnología nos está dando la misma calidad. Creo que quienes decimos que las fotos que se preparaban con los rollos y después los químicos y el laboratorio, el cuarto oscuro y ponerlos a secar, todo ese proceso que era bien largo, pero padre a la vez y que me tocó vivirlo, es parte de la nostalgia. Que no está mal ser nostálgico de vez en cuando. Luego aburrimos un poco pero (risas) no creo que sea mejor. Por fortuna sigue siendo más importante quién toma la fotografía que con qué se toma.

¿Cómo es ese proceso de llegar como un desconocido y explicar lo que buscas en el lugar donde visitas?

Si vas con alguien del lugar y te avala es porque no te creen a ti, le creen a con quien vas, que digan “mira este es fotógrafo y viene a”, eso te valida. Si tú llegas solo y dices “soy fotógrafo y voy a”, te pueden creer o no. Muchas veces trabajas con la confianza y la confianza se gana, nadie te la regala, aun cuando te presenten, eso se trabaja con la personalidad de cada quien. Me pasó en las zonas indígenas, llegar y decir “estoy trabajando y hago un proyecto de estas características”, en algunos lugares te dicen que no les interesa y hay otros en donde te dicen que sí. Increíblemente estamos en una era de imágenes por todos lados y por la inseguridad que se vive y los miedos que hay, cada vez es más difícil tomar fotografía.

¿Qué es más cómodo para ti, fotografiar en casa o en una ciudad donde eres un extranjero?

Si vas a España o a Francia a fotografiar por principio te ven mal en las calles, no les gusta que andes retratando; me reclamaron airadamente y me llevaron a un policía por tomar unas fotografías en el Ayuntamiento de París, porque estaba fotografiando y había gente, entonces más allá de que seas extranjero o del lugar, les molesta la cámara. Allá hacen valer esa parte de que yo soy dueño de mi imagen y no me puedes tomar una foto si no me tienes un papel firmado. Entonces, si eres extranjero y aparte te pasa esto, dices: ¡No, pues que horror! En España viví casi un año y no pude retratar, no hice casi nada, tengo muy poquitas fotos de España. Y por ejemplo, en (República) Dominicana o en Cuba no fue así, es que ese es el problema: no depende de ti, es donde te acogen mejor. Y finalmente, como siempre, la gente que menos tiene te abre más las puertas. A Cuba llegas y te invitan al baile y te dicen “ey, chico, pásale”. En Dominicana también, de alguna manera la gente te abre las puertas y te sientes más a gusto. Entonces, tienes como muchas posibilidades para hacer fotografía.

La experiencia como fotógrafo en Chiapas me cambió radicalmente”. ¿A qué te refieres?, ¿cómo se dio o qué desencadenó ese cambio?

Muchas cosas. Por principio, la parte social, descubrir que aún estando en medios y aun teniendo una posición política de las cosas y ser relativamente participativo, surge un movimiento armado en tu país, dices no puede ser, dónde estábamos, cuando aparentemente íbamos a firmar un tratado de libre comercio, cuando estábamos “entrando” al primer mundo, aun los que no le creíamos al gobierno, medio le creíamos y eso te hace cuestionarte otra vez todo. La verdad es que no tienes más que un sentimiento de culpa y de compromiso con quienes se levantaron y te hicieron ver la vida como es. Esa es una parte y la otra es que en ese proceso, de cuando vine y vi el levantamiento zapatista y me tocó cubrir lo de Ocosingo, los muertos, y nos dispararon a los fotógrafos. Dentro de ese mundo complicado en el rollo profesional, también se da una relación de donde hoy, tengo una esposa y dos hijas ¡Que no es poca cosa! Finalmente, modifica mucho no nada más lo que hago como fotógrafo sino modifica mi vida. A María la conozco aquí en Chiapas, tenemos una relación, finalmente nos casamos y tenemos dos hijas. Eso, no modifica nada más tu manera de ver la foto, modifica el mundo y tu vida. Es más vengo a vivir a Chiapas después de que renuncio a La Jornada porque María es de aquí, tal vez si María hubiera sido de Yucatán, me voy a Yucatán. Son cosas que van pasando y finalmente nos quedamos. Nos fuimos a España a vivir un rato, regresamos, vivimos en San Cristóbal y después en Tuxtla. Creo que el zapatismo ha sido el último gran evento periodístico de México y me tocó fotografiarlo; me siento afortunado.

Retratos de familia…

La familia es el pilar fundamental de la vida, ha dicho Raúl Ortega, aunque la visión de ésta en la actualidad difiera de la que se ha planteado socialmente a través de muchos años. “Tengo un hijo de 26 años, ya soy abuelo, él tiene un hijo de un año. Yo no me casé para tener a Argenis pero forma parte de mi vida, siempre lo he visto, siempre hemos compartido y obviamente es parte de mi familia y de mi vida. También tengo dos hijas y una esposa que forman parte fundamental de lo que hago cotidianamente, de mis aciertos y mis equivocaciones, de poder hacer y crear, ante mí y ante los demás. Por principio nos tocó vivir aquí y ahora, pero además, hemos decidido de alguna manera vivir la vida juntos, afortunadamente”.

Retratos de Familia, la familia chiapaneca en el siglo XXI
Editado por el Coneculta-Chiapas y CONACULTA.

“Retratos de Familia, miradas a las familias españolas del siglo XXI” (España 2007). “Retratos de Familia, la familia chiapaneca en el siglo XXI”. ¿Por qué ahora México, cómo surge el proyecto?

A España me invita un grupo de fotógrafos, especialmente Juan Manuel Díaz Burgos, a formar parte de ese proyecto, donde también participan otros grandes fotógrafos: (Juan Manuel) Castro Prieto y Vicente López Tofiño, el “Tofi”, a quien no conocía. Los cuatro hicimos ese proyecto hace cuatro años más o menos y acabó siendo un libro y un proyecto exitoso para todo mundo. Tenía la idea de poder hacerlo en Chiapas, creía que aquí se podría hacer un buen libro con la misma temática pero nos enfrentábamos a muchas circunstancias complicadas, entonces se tardó algo de tiempo; la idea estaba y finalmente lo pudimos hacer como proyecto colectivo, aun con situaciones complicadas.

¿Qué pretendes lograr con este trabajo?

Es un proyecto mío que afortunadamente me tocó coordinar. La coordinación de un proyecto así no es decirles qué tienen qué hacer; es, digamos, únicamente ser un poco el mensajero para llevar y traer fotos y llevárselas al editor. Creo que realmente cada fotógrafo sabe hacer su trabajo, aparte hay algo muy especial en este proyecto, todos con quienes trabajé son mis amigos, gente muy cercana de mucho tiempo y otros de menos, pero que por principio pudimos hacer un proyecto porque teníamos ganas. Eso fue muy importante.

Los fotógrafos participantes son de distintas generaciones, ¿cómo pudiste conciliar las diferentes visiones?

Somos unos viejos y unos nuevos. La calidad es la calidad, la cual nos puede llevar a que te guste más una u otra cosa, hasta como autores, o por su experiencia o no. Creo que en términos generales hay una calidad estándar, eso te da la ventaja y la posibilidad de que todo lleve el mismo camino.

¿Por qué la familia en un momento en que se cuestiona la falta de valores en la sociedad mexicana?

Creo que la familia no necesariamente tiene que ser papá, mamá, hijito, tal vez sea como la hemos planteado socialmente para poder subsistir en una sociedad tan complicada y tan compleja como la nuestra y más actualmente. Los valores creo que hoy son desechables, casi todos, por desgracia; yo vengo de una familia de las llamadas disfuncionales, son las que te tocan. Si ven en el libro, hay mujeres solas, hay un hombre solo, hay gente que no tiene necesariamente esta vinculación familiar: madre, padre, hijitos. Hay familias de todo tipo y por lo tanto el respeto a todas ellas. No fue un proyecto pensado en retratar todo el tipo de familia que hay, era sólo la familia chiapaneca, o sea era salir a la calle y decir qué nos encontramos, más o menos lo que Chiapas representa como familia y hay una diversidad económica, política y social. La diferencia que hay con el proyecto de España es que allá se retrataron todos los tipos de familia: hay una pareja de homosexuales que viven juntos y son reconocidos como familia en España, una familia de lesbianas, la reconstruida, los que viven juntos, los que están casados, los que no;  seguro debe haber todo eso en Chiapas pero no era el tema ni la dinámica para hacerlo, porque era otro, era distinto.

¿Crees que a partir de esta muestra por la geografía de Chiapas, se pueda hablar de una identidad de la familia chiapaneca?

No. Digo que es mostrar nada más, es una parte de lo que vivimos, ningún proyecto te puede hablar al cien por ciento de nada; únicamente intentamos hacer fotografías de ese tema, con esa visión y ese camino para mostrarnos un poco a nosotros mismos lo que somos. Seguramente nos faltaron muchísimas familias, circunstancias y cosas para retratar; qué mejor que alguien tuviera otra idea más completa y la siguiera y saliera otro libro de este tipo.

¿La casa qué papel juega en la imagen de la familia?

La casa da una seguridad, como tener un poco de dinero, como estar bien con tu pareja, como que tus hijos no estén enfermos, como que tu madre esté relativamente vieja pero sana, el que tengas trabajo. La casa es importante pero no fundamental, te da seguridad aunque sea un espacio pequeño, una casota con dos carros a la puerta con una gran sala y un patio a  todos nos gustaría pero no te dará la solidaridad ni el cariño de la familia, ni el amor con tu pareja ni nada. Sí es importante pero nada más, como todas las cosas materiales.

¿Los retratos son espejos?

Sí, porque finalmente retratas un poco lo que tú eres, en tus fotos tiene que quedar algo de lo que tú eres también, entonces sí creería que es parte de nosotros.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Estoy desempleado. Sigo trabajando en el proyecto de las bailarinas, quiero acabar este año el proyecto de la religión yoruba en Cuba, quiero ver si este mismo año cerramos el proyecto de Dominicana con Juan Manuel (Díaz Burgos) y con eso tengo bastante; tengo que editar y ver de qué manera voy a subsistir el resto del año.

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SILUETA

Lugar de nacimiento: Ciudad de México.

Edad: 48 años.

Número de hermanos: Éramos 8 y ahora quedamos 7.

Estado civil: Casado.

Número de hijos: 3 y un nieto.

Pasatiempos: No sé, varios.

Música: Principalmente en español.

Película: Casablanca.

Fotógrafo: Graciela Iturbide.

Comida predilecta: Mole verde.

Rituales: Todos.

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EN CORTO

Luz: Todos

Disparo: Arma

Imagen: Buena

Cuarto oscuro: Añoranza

Cámara: Vida

Intuición: Fundamental

Tiempo: De todos

Blanco: Más blanco

Negro: Más negro

Color: A veces

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*Entrevista publicada en dos partes en el diario El Heraldo de Chiapas, 21 y 22 de marzo 2012

 

Galería: Raúl Ortega

Audio

http://www.archivosonoro.org/?id=447

 

Alma Gutiérrez, antropóloga y diseñadora

Entrevista por: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios García

 

Alma Gutiérrez, desde hace tres años se dedica al diseño y elaboración de bolsas artesanales. Foto: Gabriela G. Barrios

La expresión artística en sus más variadas manifestaciones está presente en la cotidianidad de nuestras calles, donde la interculturalidad está como valor positivo y se nos presenta no sólo como una forma de expresión sino como una realización profesional.

 

Hombres y mujeres, orgullosos de sus raíces convergen sus conocimientos con las manifestaciones que se encuentran en los lugares donde crecieron y soñaron, como Alma Gutiérrez, quien desde niña aprendió de su abuela el bordado y con el paso del tiempo no dejó de utilizar las manos para crear.

 

Antropóloga de profesión, esta joven emprendedora comienza un reto que parte de una idea: ¿Qué mujer no sueña con la bolsa ideal? Una que sea hermosa, práctica, portadora de una tradición cultural como el tejido y el brocado y que no haya otra igual en el mundo.

 

Alma Gutiérrez, quien desde hace tres años se dedica al diseño y elaboración de bolsas artesanales, retomando textiles tradicionales del estado de Chiapas para inspirarse, afirma que no está inventando el hilo negro, sólo unió el amor por sus raíces chiapanecas y su pasión por las bolsas: “Busco que se refleje el textil en la bolsa, investigo sobre él, sobre la cultura de quien lo hace. Cada posición de los colores tiene su significado.”

 

Cada bolsa lleva una etiqueta en la que se encuentra el modelo de la bolsa y el origen del textil, aunque dice con tristeza que poca gente presta atención a ese detalle pues se van más a que si se ve bonita o no. Nos cuenta que cada nombre que elije representa algo y que así seguirá haciéndolo aunque sea difícil pronunciarlos o entenderlos.

 

Nos muestra cada uno de los modelos que ha realizado y emocionada afirma: “No son costales, son bolsas artesanales, hechas a mano y hay que cuidarlas, quererlas”.

 

 

¿Desde cuándo te dedicas al diseño de bolsas?

– Comencé en diciembre del 2008 con la idea y las ganas de experimentar. Todo el año del 2009 me dediqué a comprar textiles, a investigar cómo se hacían las bolsas, empecé de cero, no tenía idea de nada hasta que comencé a trabajarlo. Dos meses estuve duro y duro hasta que al fin salió una que gustó mucho con mis amigas. Me decían “quiero una, quiero otra”. Una amiga me dijo haz un stock y lo presentas como un compendio de todo el trabajo que haces para que no seas la costurera que hace bolsas sino que haces un diseño.

 

¿Quién te enseñó a elaborar las bolsas, dónde aprendiste?

Empecé a cortar sin patrón ni nada porque no tenía ni idea de costura. Foto: Leticia Bárcenas

– Nadie. Ahí fue lo más difícil, de hecho conozco a una señora que hace bolsas y me gustaba su trabajo, fui y le dije si me podía enseñar pero me dijo que no. Entonces, ¿cómo hacerlas? Soy fanática de las bolsas, me gustan las formas, el diseño de cada bolsa. Tenía varias y elegí una, comencé a tomar medidas “drásticas” (risas). Medía y pensaba si aquí le dejo dos centímetros o cinco centímetros a cada lado y así empecé a cortar. Me decían hazlo con una tela que no sea textil y yo de necia dije no, de una vez con textiles porque quiero ver cómo queda.

 

Empecé a cortar sin patrón ni nada porque no tenía ni idea de costura. No estudié costura. Como pasatiempo bordaba, hacía punto de cruz u otras cosas como almohadas o cortinas, pero nada que fuera más elaborado. Corté, empecé a coser y cuando ya la iba a terminar veo que me queda al revés (risas), digo no es posible y me daba hasta la una de la mañana costurando. Desde las cinco o seis de la tarde hasta que me dormía o hasta que me cansaba dejaba la costura, al otro día a desbaratar y al otro empezaba otra vez a ver cómo podía empalmar lo que es la parte de afuera de la bolsa con el forro. Al final de dos meses de estar duro y dale con lo mismo por fin quedó.

 

¿Aparte de esta actividad te dedicas a otra cosa?

– Mi trabajo principal por ahora es en la Secretaría para el Desarrollo de la Frontera Sur, específicamente en la Subsecretaría de Enlace para la Cooperación Internacional, y ya en mi tiempo libre que es de seis de la tarde a 10 u 11 de la noche me dedico a esto todos los días, bueno, los fines de semana me despierto a las seis y media como si me fuera a trabajar, de hecho me levanto con más ganas (risas) porque ya estoy pensando qué es lo que voy a hacer, entonces me levanto, desayuno y me pongo a cortar o a bordar las partes que falten o a pegar las bolsas.

 

¿Cuánto tiempo te lleva la elaboración de una bolsa?

– Aproximadamente una semana en lo que se corta, son alrededor de 30 piezas para hacer toda la bolsa no solamente el textil. Hay que coser a mano los bordados, las aplicaciones. Aparte hay que hacerle la aplicación de chaquiras, el decorado. Adentro tiene un forro que le da forma a la bolsa y permite se quede parada; más las asas, otro forro que lleva por dentro con una entretela, las bolsitas internas con cierres, su propio forro y el bies.

 

¿Cuál es la razón por la que trabajas en esto?

– La primera porque soy chiapaneca, la segunda porque me encantan los textiles. Cada municipio tiene un toque que lo identifica y sus habitantes lo sienten parte de ellos, un chamula no se va a vestir igual que un zinacanteco. Es parte de la identidad de cada grupo o de cada etnia que utiliza esos textiles. También es importante el significado que tienen esos textiles, algunos son precolombinos, como los de Larrainzar, toda la parte de los altos, que todavía tienen la técnica tradicional ancestral del tejido y brocado en telar de cintura, hasta los que son tejidos en pedal o como el petatillo en Chiapa de Corzo o el punto de cruz en la zona más al Norte.

 

¿De qué región específicamente del estado has retomado tejidos?

Desde niña me ha gustado el diseño y creo que la antropología lo complementa, porque me ha dirigido a qué textos buscar, a qué cosas leer para conocer más sobre los textiles. Foto: Gabriela G. Barrios

– Comencé trabajando con textiles de Larrainzar y de Zinacantán; de ahí continúe con los de Yajalón, Chilón, Ocosingo, Aldama, Pantelhó y Chiapa de Corzo. Ahora quiero trabajar con Chenalhó.

 

¿Crees que tu profesión de antropóloga tiene que ver con este gusto por los textiles y las bolsas o te podrías haber dedicado a lo mismo si fueras bióloga, por ejemplo?

– Es muy buena pregunta. Desde niña me ha gustado el diseño y creo que la antropología lo complementa, porque me ha dirigido a qué textos buscar, a qué cosas leer para conocer más sobre los textiles, porque no es solamente una tela bonita o “ah, es hecho por artesanos o artesanas”. Por cierto, creo que la palabra está mal empleada porque son artistas, al decir artesanos se devalúa su trabajo, para mí es un artista quien elabora eso, la combinación de colores, la aplicación de hilos, hacen una pintura con hilos prácticamente.

 

Donde plasman su cosmovisión.

– Sí, por eso digo “tienes la cultura en tus manos” con una bolsa y arte, además. ¿Por qué una bolsa? Porque la puedes llevar a todos lados y utilizarla cuantas veces quieras. Hay bolsas que puedes utilizar del diario, puedes lucir el textil en cualquier momento con cualquier atuendo, en cualquier lugar a donde tú vayas, con ropa actual.

¿Tienes un dibujo previo de cómo va a quedar?

– Normalmente es casi como ensueños. Me pregunto cómo se vería este textil, cómo va a combinar, cómo podrá quedar en una bolsa. Imagino la bolsa, de hecho me inspiro en bolsas ya hechas, realmente no estoy inventando el hilo negro. Entonces tomo una bolsa que me gusta, veo si le quedaría ese textil y empiezo a dibujar, voy checando medidas y hago un patrón antes de cortar.

 

Si no estás inventando el hilo negro, ¿qué distingue tus bolsas de las otras ofrecidas en el mercado?

– ¡El diseño! Es una bolsa hecha por una mujer para una mujer, pensando en qué necesidades tienes en una bolsa. Es muy bonita pero también es práctica, tienes el llavero, tienes un espacio para tu celular y tienes otra bolsa con un ziper para que puedas guardar todos tus secretos ahí.

 

¿Cuáles son los modelos de bolsas que has realizado?

– Ch´ulel fue el primer modelo que hice y le puse así porque Ch´ulel significa Alma que es mi primer nombre, el siguiente modelo se llama Antsetik y significa mujeres que elaboran los textiles, hay otro que es Jch´ulme´tik que es mi luna, santa madre. Las carteras se llaman Pepen, que significa mariposa, porque al abrirlas parece que abren sus alas.

 

¿El proceso de manufactura lo haces sola o con alguien más?

La empresa se llama Jch'ul metik, significa “Mi luna” y también significa “Santa Madre”. Yo quería ponerle un nombre que identificara a la marca pero que tuviera un significado. Foto: Leticia Bárcenas

– Me está ayudando una chava a quien le estoy enseñando a hacer algunas cosas básicas y me ayuda mi hermana en el armado de algunas bolsas, en el tiempo que ella puede porque también trabaja, pero el terminado siempre lo hago yo, porque quiero que lleven el toque mío.

 

¿Qué le hiciste a tu primera bolsa?

– La vendí (risas). ¡Súper baratísima! De ahí me encargaron otra y otra, hasta que dije espérenme a que saque mi colección. Me llevó un año completamente para presentar la primera colección. Fueron 40 bolsas.

 

¿En dónde las presentaste?

– En casa de mi novio Iván, mi novio en ese tiempo. Invitamos amigos, fue algo muy familiar, muy de amigos. Les comenté del trabajo que se estaba haciendo, el tiempo de elaboración y ya tenía el nombre de la marca, aunque todavía no estaba registrada, afortunadamente ahorita ya lo es.

 

¿Cuál el significado del nombre de tu empresa?

– La empresa se llama Jch’ul metik, significa “Mi luna” y también significa “Santa Madre”. Yo quería ponerle un nombre que identificara a la marca pero que tuviera un significado, no Alma Gutiérrez sino un significado con relación a los textiles. Santa Madre también es quien les enseña a las mujeres el arte del tejido. Creo que tiene mucha relación, de hecho el icono de la marca que uso en la etiqueta, es una mujer con su aura de santa y enfrente tiene el telar donde está tejiendo y donde está brocando.

 

Es maya tsotsil y así nada más, sin la jota, ch’ul metik significa Santa Madre, de hecho también en la lengua tseltal lo identifican como Santa Madre, y la jota (Jch’ul metik) le da el sentido poético de mi, de mi propiedad, Mi Luna ya es algo mío.

 

¿Cómo proyectas tu empresa dentro de dos años?

– ¡Ayyyy! (Risas) La proyecto como una gran empresa, más fortalecida, con más personas trabajando conmigo porque sí me gustaría dar empleo a través de esto, me visualizo ya comercializando a nivel nacional e internacional, de hecho ahora ya se han vendido bolsas en otros estados y en dos países, Brasil y Estados Unidos. El proceso es un poco lento.

 

¿Qué recursos utilizas para comercializarlas?

– ¡El facebook! Me contactan a través del facebook o a través de mi página porque ahí tiene un enlace donde se van al correo, me dejan mensaje de que les mande el catálogo con los precios. También de voz a voz porque tengo amigas que han comprado bolsas y las llevan y su familia les dice “oye, ¿dónde la compraste?” y ellas dicen que conmigo y vienen o me hablan y las vienen a ver.

 

Lo padre también es que ninguna bolsa es igual, aunque tenga el mismo diseño, la misma forma. Como las hago una por una, tienen un toque que la otra no va a tener porque mientras estoy bordando o armando una, ya se me ocurrió otra cosa. Cada bolsa es original e irrepetible, ¡única! En cada una busco que se refleje el textil y además le doy un toque personal, le agrego un detalle.

 

¿Has encontrado opiniones adversas referentes a tus bolsas o a la combinación de textiles?

– No. Afortunadamente las bolsas han gustado mucho, todos los comentarios han sido muy padres, lo único es sobre el precio pero son pocas las personas que lo hacen, hay quienes no regatean absolutamente nada. Yo tampoco regateo. Voy a los municipios para comprar de primera mano los textiles, no compro con intermediarios porque cuando vienes a ver te compras un textil mucho más caro y quien se lleva la menor parte de las ganancias es la persona que elaboró ese textil. Comprando con los artesanos tengo la seguridad que ese dinero va a ir directamente a la artista que realizó el textil.

 

Tú que eres fanática de las bolsas y ahora que las haces, ¿cuántas tienes para tu uso personal?

– Tengo tres. Tengo la del diario, tengo una para salir y me funciona como otra vía de comercialización porque me preguntan dónde la compré, les digo que yo las hago y les doy mi tarjeta.

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PERFIL

Nombre: Alma de Jesús Gutiérrez Aguilar

Lugar de nacimiento: Yajalón, Chiapas

Edad: 30 años

Número de hermanos: Una

Estado civil: Soltera

Número de hijos: Cero, tengo una se llama Sabina, es mi perrita (risas)

Estudios: Antropología social

Pasatiempos: Diseño

Película: Shreck

Diseñador: Dios

Ritual: Al inicio del año del conejo una amiga me regaló un conejito con muchas semillitas, me dijo “para que tengas prosperidad”, lo tengo por allá (risas) pero sí funciona

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EN CORTO

Hilo: Pintura

Color: Creación

Textil: Cultura

Máquina de coser: Medio para el trabajo

Bolsa: Mis diseños

Tijeras: Corte

Forma: Arte

Luna: Mi luna, Santa Madre

Manos: Creadoras

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Fernando Alegría Ramírez (FAR)

Entrevista por: Leticia Bárcenas

Pues, la muerte no me causa ni risa ni miedo, la veo como una cosa natural que tiene que registrarse.. Y no es motivo para llorar, es motivo de alegría porque la muerte lo saca a usted de un apuro. Foto: Periódico ES! edición del viernes 27 de agosto 2003

“Ya se me está queriendo amampar el alma” -FAR

 

Identificado por su estilo peculiar de dar la nota roja, Fernando Alegría Ramírez, mejor conocido como FAR, es un hombre alegre, positivo y muy orgulloso de su origen zoque. Confiesa que, a sus casi setenta años, cree estar a punto de cerrar su ciclo vital. Sin embargo, él, que ha dado a conocer innumerables casos de accidentes y decesos, no le gustaría que su muerte fuera registrada en algún periódico. La razón es que si su encuentro con la huesuda se diera mientras disfruta su comida favorita, correría el riesgo de que se escribiera: al FAR “lo mató una nuca de jolote”. Alegría no es sólo su apellido, él es una representación de ella. Una charla con “el FAR” no tiene desperdicio.

 

El sello FAR en la información policiaca es inconfundible. ¿Qué lo lleva a contar las historias de la forma en que lo hace?

– Comencé en la nota roja desde 1968, hasta ahorita; como decimos, ya llovió, pero aún seguimos en pie de lucha. Me decía don Gervasio: ya nunca vas a dejar de escribir, hijo, vas a querer dejar y no vas a poder, la misma máquina te va a llamar, y es cierto.

 

¿Se considera heredero de las enseñanzas de Gervasio Grajales?

– No mucho, pero sí le agradezco algo de lo que él me enseñó y que Dios me iluminó para acertar. Hasta ahorita vamos sin tropiezo, gracias a Dios.

 

¿Por qué cuenta las historias en esa forma tan, digamos, “cómica”?

– ¿Eso de que le partió la cabeza, le quebró el hueso, la canilla? Las frases que utilizo en todos mis artículos de nota roja y en todas mis notas para la radio y en todas mis participaciones en público, las hago con términos tuxtlecos, porque esos términos entendemos. La gente a quien yo le escribo no entiende términos sociales y menos términos médicos, por eso, cuando hay un muerto y voy por los datos y me dice el médico o el socorrista: lo encontramos de cúbito ventral, yo entiendo qué es cúbito ventral pero el que me lo va a oír o leer no sabe qué es, entonces yo le digo cómo es: embrocado. Por eso le digo “El cadáver estaba embrocado como Gabino Barrera” porque, según el corrido, Gabino Barrera cayó embrocado como besando la tierra. Pero para escribir todo eso a conciencia, creo que se debe a que anduve mucho tiempo paseando, cuando era bohemio, porque yo era de cantina; ahorita ya no bebo pero cuando era joven tomé desde los 14 hasta la edad de 38 años. Y ese trayecto también me enseñó mucha experiencia.

 

O sea que a usted, ya no se le atraviesa ningún Tucán.

– No, no se me puede atravesar un Tucán y menos una de etiqueta roja porque ya está más cara.

 

Entonces ¿ya se le “amampó” el alma?

– Ya se me está queriendo amampar el alma.

 

Después de reír por la sorpresa de la pregunta, don Fernando retoma el tema y dice que antes de escribir se fija si su forma de decir las cosas está acorde con la información que va a manejar, busca incluso alguna frase de una canción, que le ayude a reforzar la imagen que quiere proyectar. “Por ejemplo, cuando les digo: fue encontrado, no tenía donde vivir, dormía en la banqueta, entonces puedo decir: como dijera Cuco Sánchez ‘el cielo tengo por techo y no más el sol por cobija’, y ahí va”. Aclara que “ya no es fuerza” que vaya a ver el cadáver, pues para él es suficiente con que le digan cómo está el cuerpo y dónde tiene el proyectil, porque con esa información y su experiencia de tantos años en el asunto, ya sabe dónde se paró el bandido, cómo salió el tiro y cómo cayó el occiso. “Ese para caer tatarateó, y si hay rastros por ahí de sangre en la pared, seguro cayó de boca.”

 

A parte de la Cruz Roja y el Ministerio Público, ¿qué otras vías tiene para obtener su información?

– El Seguro [Social], el ISSSTE. A veces me dicen hay un muertito en el ISSSTE, me voy rápido y entrevisto a la familia. En el hospital encuentro unos cuadros terribles: corriendo sangre al paciente, la mamá o la mujer llorando a un lado, que no tiene ni un quinto, que va a ir para su pueblo, que no sabe qué hacer, entonces ahí se ve el dolor humano; ya no la interrogo tocante a lo que quiero saber, sino que mejor platico con ella, le digo ya comió usted algo, que no, le digo ahorita vengo, le traigo un cafecito, lo que sea, y en ese momento me comienza a platicar: que mi hijo fulano de tal está aquí, le metieron un balazo, se lo dio mi compadre, y ahí voy tomado los datos.

 

Los protagonistas de sus historias le reclaman o lo felicitan por publicar sus casos.

– No hay ningún reclamo, inclusive algunos me dicen fijate que le pasó esto a fulano de tal, [yo les digo] pero ya lo dijeron los demás periódicos, [me responden] pero me gusta que lo digás vos, decilo, y ahí lo digo. Les gusta, yo no sé, yo no sé qué es que les gusta pero en la frecuencia de radio donde estoy me busca la gente, que dónde estaba, ah, ya lo encontramos.

 

¿Y en dónde está?

– Estoy con el licenciado Mario Tassias Aquino en ORM Noticias, en la UE. Detrás de Kaliman voy yo.

 

O sea que serenidad y paciencia…

– Sí, y mire que ya tiene varios tiempos que yo nací. Nací aquí, en el barrio de La Lomita. Algún presidente quiso volarse la barda pero confundió los barrios, aquí le puso el barrio del Cerrito y aquí no es. Aquí comenzaba La Lomita hace setenta años. ¡Una loma tremenda! Un cerro era.

 

El rostro del señor Alegría demuestra la emoción que le produce recordar el lugar en el que nació y creció, al lado de sus padres y sus nueve hermanos. La casa en la que jugó y escuchó a su padre platicar en lengua zoque, con el boticario de la esquina. El olor de la chincuya, de la anona, del mezquite, frutos que se daban en el patio familiar.

 

¿Por qué no publica fotos de sus notas?

– En primer lugar porque no quiero andar cámara… Ahí voy a andar con la camarita, no, no. Si hay alguna foto que me la den a la buena, ahí está para publicarla, pero de que yo ande ahí [con cámara], no. No uso ni libreta para tomar datos. Dice una persona por ahí, que sabe: “El único que no usa libreta todo el tiempo, es el FAR. Ni en los discursos ni nada. Lo está oyendo el discurso y al otro día lo está publicando tal como lo dicen.” A veces decía don Gervasio: “Y el discurso fue tomado por la televisión, copiado por FAR”. Porque lo copiaba yo así, pues, ligero, [con] unos signos que Dios me hizo que yo los inventara y sólo yo los entiendo; es más rápido que la taquigrafía pero solamente yo sé qué quiere decir ahí. [Cuando los ve dice] ¿A ver, qué será que puse aquí? Los voy siguiendo y digo, quiere decir Lourdes, por ejemplo.

 

¿Usted estudió alguna profesión?

– Pues nada más sexto año de primaria, secundaria en el ICACH y un cuarto año de Normal; ahí [se] truncó mi carrera porque ya me absorbió la cantina. ¡Ja! Yo por eso tengo experiencia para decirles esas cosas: te vas a llegar a titular pero si dejás de beber, si no la cantina te va absorber y te va a desbaratar, y ahí vas a quedar tirado, ya no vas a ser útil.

 

¿Los errores de sintaxis y ortográficos son parte de su estilo o son ajenos a su voluntad?

– Están dentro de mi estilo. Yo llevo eso que me decía el profesor Gaspar Jiménez: sintaxis y todo eso es bueno, pero lo importante es que comprenda el lector, a lo mejor no lo sabe interpretar, entonces hay que irle diciendo. Yo le doy gracias a Dios que ninguna sugerencia rechazo, todo lo acepto; hasta a los estudiantes de Cobach que me dicen tal cosa, [les respondo] voy a analizarlo, a ver quién es, si es así como dicen. Porque nunca hay que despreciar ni desechar lo que uno no conoce, primero hay que conocer para decir eso no sirve, ¿verdad? Yo soy de esos.

 

¿La muerte le causa risa o miedo?

– Pues, la muerte no me causa ni risa ni miedo, la veo como una cosa natural que tiene que registrarse.. Y no es motivo para llorar, es motivo de alegría porque la muerte lo saca a usted de un apuro. Es un alivio, por ejemplo, si tiene una enfermedad incurable, la familia no le quiere dar veneno ni le quiere dar un balazo, solamente la muerte va y lo saca del apuro. Cuando pasa uno a otra dimensión ya está uno más tranquilo. Una vez estaba muriendo de una cruda, tomé nada más noventa días cuando murió el maestro Agustín Lara, yo y don Gervasio, no sé, pues sentíamos mucho la muerte, pero no, no era eso, era por beber. Entonces, yo, en mi cruda ¡de noventa días! Los muchachos [de hoy] con una noche que se emborrachen, ¡María Santísima!, ya se están muriendo, digo ésos no aguantan, no. Entonces -suspira y continúa- la muerte ya. Yo quería morirme. ¡Y llegó la muerte! Me miró y le dije: ya, sacame ya; se me quedó mirando, se rió y me dijo: no. Se dio la vuelta y se fue, y me dejó otra vez en el purgatorio.

 

¿Y cómo fue que dejó de beber?

– Porque comprendí que el alcoholismo destruye y acaba. El alcoholismo acaba la salud, el talento, la sociología y todo eso… lo social, lo cultural. Para el alcoholismo no hay barrera que lo vaya a detener; entonces aprendí, y sé, que es una enfermedad progresiva e incurable. Desde entonces dejé de beber y comencé a trabajar con mis amigos y compañeros borrachos. Esa es la tarea que llevo ya treinta y dos años [realizando].

 

¿El periodismo le da para vivir?

– Pues para comer sí. Para vivir todo trabajo da, ahora, para presumir no. Porque hay que comprender las cosas, para presumir que esto y que lo otro, solamente que yo sea priista de primer orden. Pero de vender periódico y reportajes no, no va a dar, así escriba uno de nueva cuenta la Biblia. Da para la comida y para los niños y hasta ahí. ¡Si te enfermás, pues tomá tu té de canela!

 

¿Qué otras actividades realiza?

– Hago grabaciones de negocios, hago mi boletín, mi periódico; llego a repartir mi periódico, llego a despachar, llego a una tortillería a levantar masa, a levantar peroles, y ahí estoy ganando.

 

¿Cómo combina eso con su trabajo en el periódico?

– Todo se puede hacer, corriendo siempre. Todo. Es que no puede decir uno: ay, es que no tengo tiempo, es que estoy aquí, estoy muy ocupado… Eso dice la gente que no sabe vivir, pero el que sabe vivir se va a acoplar, va a decir: hasta ahí puedo. Como yo les digo, de ocho a diez de la noche ni hablen por teléfono porque no voy a contestar, estoy en el grupo [Alcohólicos Anónimos]. Si mataron a un obispo, después voy a ir a traer los datos, ya no va a huir, ya lo mataron, gracias a Dios ya está muerto, ya no huye. Ahora, si es un delincuente que lo tienen detenido, ahí sí se puede pelar porque les da [a las autoridades] un billete de a quinientos y el policía lo suelta, no es tampoco que tenga mucha fuerza el reo y se jaloneó, mentira, el policía se ablandó con un billetote, porque “un Cuahtémoc” ablanda más que el sebo.

 

¿Hasta la muerte con el Es!?

– Sí. Me hablaron muchos periódicos y me siguen hablando para escribir. Pero digo: no, yo soy del Es! El pueblo le dice al chamaco [repartidor], dame un periódico de FAR, no dicen el Es! Un periódico de FAR. Sí, aquí está; los chamaquitos ya saben que es el Es!

Están los canasteros ahí en el Calvario y cuando paso me gritan ¡Don FAR, don FAR! Órale, pura chusma. Me bajo de mi carro y les digo ¡Qué tal! Ya quieren su periódico, ahí hay uno. Gracias don FAR. ¡Véngase a tomar un arroz con leche! Por eso cuando alguien me busca, los vecinos le dicen: sí, pero a don FAR no lo va usted a encontrar, él está en la calle, comiendo con los cargadores, con los estibadores. Esa es la gente. Y mire, toda esa gente enseña, le enseña a hablar y hasta le enseña a usted qué pasó y dónde está el cliente, todo. Pero si se va usted a mostrar bronca como la suegra que levanta pesas y le gusta el box, no le dicen nada. Yo me refiero a la suegra de la canción que dice: sabe herrería y sabe mecánica, levanta pesas y le gusta el box; luego luego se nota que es una camotuda y si se me acerca me retiro, pues sí.

 

¿Cuál es su película o serie policiaca favorita?

– No tengo ninguna predilección de película. Antes me gustaban las de Juan Orol, de gángsters, de tahúr, de cómo se matan…

 

¿Usted se identificaba con los personajes?

– No muy. Nunca he sido adicto a eso. Ni a la televisión; menos que yo esté viendo que el Bacardi, nosotros damos la calidad, usted pone el tanto que va a tomar. No, no me gusta. Ni leo novela. Leo periódico, sí, nacional e internacional, de preferencia la [sección] policiaca.

 

¿Qué piensa de la política?

– No puedo opinar porque no muy le entro a la política. Me da desesperación. Yo siempre he dicho que ya no hay ni políticos, revoltosos hay. ¡Ah! Que yo lo voy a demandar a fulano, que yo también lo voy a demandar. Pues, ¿qué dirá Gabino Barrera?, ¿qué dirá Ignacio Bernal? Los de los corridos revolucionarios. ¿Qué dirá Simón Blanco ante estos muchachos de hoy? No, no, no puedo opinar de la política.

 

¿Y de la justicia?

¿La de la tierra o la divina? Porque hay dos, la divina tarda pero es efectiva.

 

¿Y la terrenal?

Esa, no sé, porque se ablanda, como acabo de decir. A veces se pone dura pero si le pone un billetón, se ablandó: que tiene usted razón, yo creo no es así, así es. No es que quiera la paga, le gusta el retrato que lleva el billete, por eso es que vence.

 

FAR está convencido de que México tiene las mejores leyes, la mejor Constitución y de que no hace falta reformarlas, sino que “se necesita que se sepa aplicar esa ley y todos estaremos felices, pero mientras no haya una ley que se aplique como tal , no va a haber paz.” Parece que esta última palabra le trae algún recuerdo, tal vez de sus antepasados porque antes de despedirse comenta que tiene el presentimiento de que morirá en mayo “…porque en mayo nací. El 30 de mayo de 1934. Ya me toca morirme, ya voy a cerrar mi ciclo de vida”.

 

¿Y cómo le gustaría que se anunciara su muerte en el periódico?

Yo creo que mejor que no la anunciaran porque si yo muriera comiendo, como mi comida preferida de fiesta es el jolote, mole de jolote y no cualquier parte del cuerpo del jolote, sino la nuca y el pescuezo, podrían decir: “Lo mató una nuca de jolote” o “Se le atravesó el pescuezo”.

 

La risa, al igual que el estilo FAR, es espontánea. Su sentido del humor no lo abandona ni cuando rememora que de sus nueve hermanos, cuatro ya murieron. “Ya se está desgranando la mazorca, pero no están muriendo muchachitos, yo fui el último y tengo casi setenta años. Pues, ¿el primero cuántos años tendrá?”

 

*Entrevista publicada en Xmedios, Comunicación y sociedad, No. 3, Septiembre de 2003

 

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Silueta

Fernando Alegría Ramírez, mejor conocido como FAR, tiene 35 años haciendo nota roja para el periódico Es! y 30 en la radio. Su estilo “tuxtleco” de narrar los hechos es inconfundible.

Nació en el Barrio de La Lomita, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; tiene 69 años (“y meses, pero, como dijera José Alfredo Jiménez, pienso sacar juventud de mi pasado.”). Es el menor de diez hermanos y se dice soltero con hijos y nietos (“Tengo tres hijos y cada uno de ellos tiene 6 hijos, lo que me da un total de 18 nietos.”).

Entre sus aficiones está la lectura de periódicos, la declamación y la música (“Canto y medio toco la guitarra, llego a ensayar con un mariachi.”). Está orgulloso de su origen zoque aunque confiesa que no lo sabe hablar.

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Ricardo Arturo Trujillo Hernández, universidades politécnicas

Entrevista por: Leticia Bárcenas

Desde chico, me llamaba mucho la atención lo relacionado a la electricidad, cómo podía hacer funcionar diferentes aparatos, mover cosas o iluminar todo. Foto: Leticia Bárcenas

Preocupado por el mal uso que hemos dado a nuestros recursos naturales, el Mtro. Ricardo Arturo Trujillo Hernández, recientemente nombrado Coordinador Nacional de Diseño Curricular del Programa Educativo de Ingeniería en Energía del Subsistema de Universidades Politécnicas, dice que para que una nación prospere debe realizar investigación y desarrollo tecnológico, así como practicar una explotación de la energía de manera limpia, segura y económica.

 

El también Director de la carrera de Ingeniería en Energía de la Universidad Politécnica de Chiapas, trabaja para crear una cultura energético-ambiental, que promueva la preservación de los recursos naturales y el ahorro y uso eficiente de la energía.

 

Y aunque la docencia y la energía son importantes en su vida, confiesa que sus dos grandes pasiones son convivir con su familia y entrenar a sus perros. Sonriente y de buen humor, me recibe en su oficina para conversar.

 

¿Nos puedes hablar de tu formación académica?

– Soy técnico en electrónica, egresado de la Primera generación del Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (CBTIS) No. 233, mis estudios profesionales los realicé en el Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, en la carrera de Ingeniería Industrial en Eléctrica; la maestría la cursé en sistemas eléctricos de potencia, en la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación de la ESIME (Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica), perteneciente al Instituto Politécnico Nacional, y los estudios doctorales en el Centro de Investigación de Materiales Avanzados (CIMAV).

 

¿Por qué estudiar ingeniería industrial en eléctrica?

– Desde chico, me llamaba mucho la atención lo relacionado a la electricidad, cómo podía hacer funcionar diferentes aparatos, mover cosas o iluminar todo. Cuando viajaba con mi padre (señor David Trujillo Hernández), él me hablaba sobre las torres que soportan los conductores eléctricos, los aisladores, el cómo identificar el voltaje de cada línea, que sirven para transportar la energía de un lugar a otro, la necesidad de incrementar y reducir los voltajes según fuera conveniente. Él sabe muchísimo sobre equipo y material eléctrico, creo que él fue en gran medida mi inspiración para estudiar esa carrera.

 

¿Qué es la docencia para un ingeniero industrial en eléctrica?

– Cuando laboré en la CFE (Comisión Federal de Electricidad) me tocó impartir diversos cursos dirigidos al personal (linieros, lecturistas, oficinistas) y contratistas, es ahí donde descubro lo bonito de compartir los conocimientos que uno puede tener, además de transmitir la propia experiencia, es algo muy satisfactorio. Ahora es trascendental en mi vida, no imaginé dedicarme a la docencia pero ya no concibo mi vida sin ella; se ha vuelto una parte muy importante en mi quehacer profesional.

 

¿Cuál ha sido tu investigación más significativa?

– Mi tesis de maestría, que consistió en el desarrollo de un algoritmo genético (técnica de programación evolutiva) que apliqué para optimización de la confiabilidad de sistemas eléctricos de potencia e industriales, desarrollada en gran parte con el Mtro. Ángel David Trujillo Hernández, mi hermano. Actualmente estoy realizando una investigación doctoral en sistemas térmicos, bajo la dirección de mi compañero y amigo, el Dr. Joel Pantoja Enriquez.

 

¿Qué significa ser Director de una carrera en la UP con tan sólo 35 años de edad?

Ahorrar es de vital importancia debido a nuestra situación, día a día la naturaleza nos está cobrando la factura por todo el descuido y abuso que hemos tenido para con ella y el medio ambiente. Foto: Leticia Bárcenas

– Ser propuesto como Coordinador Nacional de Diseño Curricular del Programa Educativo de Ingeniería en Energía y además ser Director de la carrera de Ingeniería en Energía en la Politécnica de Chiapas, me hace sentir privilegiado y muy honrado por contar con la confianza de las personas que laboran conmigo.

Por otra parte el ser director de carrera me permite estar en contacto estrecho con los estudiantes, poder conocerlos más, saber sus problemas y requerimientos como alumnos de esta carrera específicamente. El poder apoyarles en la medida de lo posible, es un muy satisfactorio para mí.

 

¿Cuál es tu opinión sobre las universidades especializadas como la UPChiapas?

– Creo que son y seguirán siendo un escalón importante para el avance en áreas esenciales de nuestro país. La investigación y el desarrollo tecnológico son en gran medida, parte fundamental para que una nación prospere en lo técnico, lo económico, lo cultural, lo social.

 

¿Cuál es tu meta profesional?

– Seguir aprendiendo cada vez mas de mis compañeros, de los investigadores de otras instituciones, de mis estudiantes; mantenerme actualizado en mis áreas de especialidad (ahorro y uso eficiente de energía, optimización de confiabilidad de sistemas, energía solar térmica) ya que la ciencia avanza día a día, también mantengo contacto con la construcción de obra eléctrica. Otra meta muy importante es seguir superándome como profesor.

 

¿Y en lo personal?

– Trato de continuar con el ejemplo que me han dado mis padres, la Sra. Mary Hernández Flores de Trujillo y el Sr. David Trujillo Hernández, creo que con eso tengo un duro reto personal que seguir, pues ha sido su ejemplo es el que ha marcado la directriz en mi vida, y quisiera también ser una referencia para mis hijos el día de mañana.

 

¿Por qué debemos ahorrar energía?

– Actualmente es un compromiso moral que debemos tener. Ahorrar es de vital importancia debido a nuestra situación, día a día la naturaleza nos está cobrando la factura por todo el descuido y abuso que hemos tenido para con ella y el medio ambiente, nuestras generaciones futuras no podrán conocer este mundo como lo conocimos nosotros si no hacemos algo por frenar el mal comportamiento que hemos tenido en el uso de nuestros recursos naturales; el ahorro de energía repercute grandemente en cuestiones ambientales ya que para producir energía quemamos combustibles fósiles altamente contaminantes. Por otra parte, la cuestión económica también es un factor a considerar, pues a nadie le viene mal pagar un menor costo de energía eléctrica, esto se puede lograr si hacemos un uso racional e implantamos una cultura energético-ambiental, que promueva la preservación de nuestros recursos naturales y el ahorro y uso eficiente de la energía.

 

¿En el amor también ahorras energía?

Me gustaba lo que estudiaba, me emocionaba aprender cosas nuevas e interesantes. Algo que me llevó a concluir mis estudios fue que desde muy chico supe qué era lo que quería ser: ingeniero eléctrico. Foto: Leticia Bárcenas

– ¡NO! (Risas). Creo que hay excepciones, aunque son contadas, en las que no se debe escatimar ni ahorrar recursos y esfuerzos y ésta es una de esas excepciones. (Más Risas).

 

¿Para el cuerpo qué energía es la mejor, la solar, la eólica, la térmica o la de otro cuerpo?

– Todo depende de qué trabajo necesites realizar con dicha energía. (Risas)

 

¿En política también te inclinas por el sol?

– (Risas.) Afortunadamente los técnicos no tenemos que preocuparnos demasiado por la política, eso se lo dejamos a quienes les gusta esa parte, aunque sí nos afectan las decisiones que ellos toman.

 

¿Cuál es la energía que te mueve día a día?

– El amor de mi familia, a mi país, a mi profesión y el tratar de ser mejor cada vez.

 

¿Héroe de la infancia?

– Francisco Villa.

 

¿A quién admiras ahora?

– ¡Hay mucha gente digna de admirarse! He tenido la fortuna de conocer, trabajar y estudiar con gente muy valiosa en todo sentido y aprender de ellos; personas que contribuyeron en mi formación académica, compañeros de la CFE, profesores y compañeros de la sección de estudios de posgrado de la ESIME, compañeros y amigos de la UPChiapas, no quisiera dar nombres para no omitir alguno, pero todos excelentes amigos, profesionales y expertos en sus áreas de trabajo.

 

¿Cómo te recuerdas como estudiante universitario?

– Me gustaba lo que estudiaba, me emocionaba aprender cosas nuevas e interesantes. Algo que me llevó a concluir mis estudios fue que desde muy chico supe qué era lo que quería ser: ingeniero eléctrico; sólo me faltaba el cómo y eso lo fui aprendiendo día a día. Me gustaban las reuniones con los amigos, ir al cine y jugar voleibol, pero todo esto lo hacíamos en los periodos vacacionales pues durante las clases era prácticamente imposible, ello hacía disfrutar más esos ratos de diversión.

 

¿Algún mensaje para tus alumnos?

– Que no dejen de esforzarse, que todos los sacrificios tienen una recompensa; el invertir algunos años de su juventud les será recompensado el día de mañana con más y mejores oportunidades, lo cual les dará acceso a un mejor nivel de vida, contribuyendo además con el desarrollo de nuestro país. Que no claudiquen en el intento y que continúen siempre con la mirada fija hacia adelante.

 

RECOMENDACIONES PARA AHORRAR ENERGÍA

 

1) Usar multicontactos en lugares donde se ocupen 2 o 3 aparatos a la vez, como en los centros de entretenimiento. Esto para que queden sin energía una vez que no se estén usando y no queden en la función stand by.

2) Evitar en la medida de lo posible el uso de sistemas automáticos que activen las bombas de agua para llenar tinacos, ya que al arrancar, los motores demandan corrientes grandes y es mejor tener un control de cada encendido. Evitar hacerlo constantemente traerá un ahorro de energía.

3) Tener un apagador por cada lámpara que se utilice, eso evitará encender varias sin que todas ellas sean necesarias al mismo tiempo.

4) Verificar que las clavijas de los aparatos entren justos en el contacto, para evitar falsos contactos.

5) Desconectar todo tipo de regulador de voltaje cuando no se esté haciendo uso de él, por ejemplo de la computadora, los cargadores de celular y/o laptops.

6) Usar equipos ahorradores o de alta eficiencia, principalmente refrigeradores, aires acondicionados y bombas de agua. Es recomendable que tengan 5 años de uso como máximo.

 

* Entrevista publicada en la gacta de la Universidad Politecnica de Chiapas, Año 6, Número 13, enero-abril 2010.

 

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SILUETA

Lugar de nacimiento: México D.F.

Edad: 35 años

Tiempo de radicar en Chiapas: 25 años

Número de hermanos: 1

Estado civil: Casado

Número de hijos: 2

Pasatiempos: Jugar con mis hijos, entrenar a mis perros, practicar aikido, ver alguna película o leer un libro.

Película: Tengo varias, entre ellas Hombres de honor, La vida es bella y Perfume de mujer.

Canción: Dust in the wind (Kansas)

Rituales: River misoji, ritual japonés que consiste en bañarse en algún río de agua helada el día 1° de enero muy temprano, esto para recibir el año con nuevos bríos y pensamientos positivos.

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EN CORTO

Energía: Lo que mueve al mundo

Sol: Fuente inagotable

Viento: Efecto del sol

Agua: Vida

Calor: Fuerza

Luz: Modernidad

Electricidad: Progreso y desarrollo

Universidad: Fuente de conocimiento

Alumnos: Futuro

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