De la vida real

Zapatillas Estrella / Foto: Galatea Xalli
Zapatillas Estrella / Foto: Galatea Xalli

No pongas mi nombre, escribe que me llamo Estrella. Yo empecé en este oficio a los 19 años y como muchas, por falta de dinero. Soy salvadoreña, me vine de mi país con la idea de llegar a los Estados Unidos, como me robaron mi dinero busqué trabajo aquí en México, pero en todos lados es lo mismo, sólo buscan aprovecharse de ti, de tu cuerpo. Una vez conocí a una señora que me dijo: Mira muchacha, eres joven y si te vas a acostar con cualquier pendejo, nomás porque te deje dormir o te de una tortilla, estás desperdiciando tu juventud, cóbrales, tal vez pa’ irte a los ‘yuneis’. Y ella me conectó con otras dos muchachas que ya trabajaban en esto.

Es duro, muchos creen que nos la pasamos muy bien porque nos ven tomar y reír pero no saben que tenemos que tomar para soportar a los clientes, yo creo que uno nunca se acostumbra a esto. Además, hay gente muy maldita y muy loca, una vez me tocó un cliente que quería oler mis calzones mientras estaba conmigo, y otro que me agarró a madrazos, que porque me parecía a su hermana, pero por lo menos lo estoy contando. Una vez conocí nomás de vista, a una muchacha como de veintidós años que le decían la Güera, estaba bonita… la encontraron muerta en las afueras de la ciudad, seguro que la mató un cliente porque le dejaron dinero dentro de su pantaleta”.

Mira cuando eres joven y bonita puedes cobrar hasta 200 pesos, bueno las que trabajamos en la Zona, dicen que las trabajan en la ciudad en esos centros dizque de masajes cobran hasta mil pesos… cuando tienes más de treinta años o haz tenido hijos o simplemente tu cuerpo ya no les gusta, no nos queda más que pedir de 30 a 50 pesos, aunque algunos borrachos terminan dándonos 25.

Por fin me convencí que nunca iré a los Estados Unidos, pero a mi familia le digo, cuando le llego a escribir que estoy bien en México, pero que no los puedo traer porque vivo con unas amigas y el cuarto es muy pequeño.

¿El amor? yo ya no creo en esas cosas, cuando una trabaja en esto, ya nadie te quiere, tal vez algún cliente que se siente muy sólo te propone matrimonio cuando está borracho, pero en su juicio ninguno.

Ja ja ja ja, ¿Erotismo? ¿qué es eso? Aquí no se andan con pendejadas, a lo que vienen, vienen.

¿Arrecho? Aquí dicen que son los hombres como… muy locos, calientes, que andan con una y con otra. ¿Las mujeres? claro, nomás que a esas les llaman putas.

One thought on “De la vida real

  1. Nada mejor que conocer la dura vida de otras mujeres que en su propia voz.

    Las felicito Desmesuradas, por dar voz a esas historias que nos hacen cobrar conciencia, de humanizar a los personajes que son parte de esta intricada sociedad.

    Gracias por compartir

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