El circo, el circo… ¡Pasen y vean!

Gabriela G. Barrios García / Leticia Bárcenas González
Fotografía: Osiris Aquino

La carpa ha sido instalada en una cancha de futbol del lado Oriente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, por el parlante se anuncian los horarios de las funciones. Es tarde, la gente empieza a llegar, algunas personas vienen en pareja, otras con los hijos o sobrinos pero todos dispuestos a pasar un grato momento. La carpa tiene un tamaño que permite la cercanía de los artistas con su público.

El espectáculo inicia… agilidad, ritmo y belleza en los protagonistas; admiración, incredulidad y sorpresa en el rostro de los niños y adultos que observan cada número.

Una vez que se despiden y los aplausos cesan, Desmesuradas.com conversa tras bambalinas con los integrantes de este pequeño circo, la familia Meraz encabezada por don Abundio, quien junto con sus hijos Rebeca, Xochitl, Brenda y Yonari, (todos entre los 30 y 40 años de edad) nos cuentan sobre las mil posibilidades de la imaginación y el esfuerzo personal que su profesión implica.

Aquí, somos cinco integrantes nada más y los cinco paramos todo, somos mecánicos, somos chóferes, somos artistas. En Estados Unidos, Canadá o Japón es una ofensa que le digan a usted cirquero, porque saben apreciar el trabajo de su pueblo. Nada más aquí en México le dicen a uno cirquero. Pero allá, nadie. Piensan que es una grosería, lo quieren a uno mucho. Nuestro trabajo es muy respetado allá, saben lo que cuesta hacer circo, pero de verdad circo”, comenta don Abundio.

Familia Meraz
Familia Meraz / Foto: Osiris Aquino

 

–¿Qué sensación experimentan al salir al escenario?

Abundio: Mucho gusto porque vivimos del público. Trabajamos con gusto porque es nuestro deber, nosotros nacimos en el circo, mis padres fueron del circo. Y le digo esto porque luego dicen: oiga, ¿y desde cuando trabajan en el circo? Yo con más razón porque soy el último de 27 hijos de papá y mamá. Mi madre murió a los 100 años. Hay circos que vienen a Tuxtla Gutiérrez pero llega sólo el dueño y trae muchos agregados. Nosotros somos una familia de abolengo del circo. A parte de ser una profesión difícil, es muy hermosa y es la más honrada del mundo porque aquí la gente viene por voluntad.

Yonari: Muchos nervios, emoción y alegría.

Xochitl: Una sensación incomparable. Creo que es una de las sensaciones más bonitas que se pueden sentir de vivir y trabajar. Hay que hacerlo lo mejor posible para que todo salga bien y actuar como si fuera para alguien muy importante pero es para uno mismo, hacerlo bien y darle al público lo mejor de uno.

¿Cuántas horas al día ensayan?

Abundio: Ellos trabajan desde niños, así que nada más una pasadita le dan a sus números, pero sí cuando están aprendiendo hay que trabajar mucho.

¿A qué edad empiezan el aprendizaje?

Abundio: Como somos una familia, aquí aprenden desde muy niños, juegan a ensayar. Como aquí nacen, aquí congenian todos los días con sus padres, los llegamos a querer mucho porque el niño establecido va a la escuela y empieza a retirarse un poquito de la mamá y aquí siempre estamos juntos, por eso cuando alguien de la familia fallece, lo sentimos profundamente; somos una familia que está unida y aquí les enseñamos lo más hermoso de lo que es la vida: siempre vivir de la manera más honrada.

Payaso en el circo / Foto: Osiris Aquino

¿Han pensado alguna vez establecerse en una casa y tener una familia, como nos lo inculcan desde niños?

Rebeca: No creo porque como aquí nacimos y aquí vivimos, no hay mucho interés. Estamos acostumbrados a estar aquí, a lo mejor por eso no lo hemos pensado, aunque puede que pase pero no lo hemos pensado.

Abundio: Pero sí tienen una casa en Matamoros (Tamaulipas), tienen una casa en Torreón, Coahuila. En Zacatecas también hay parientes. Nada más que esto nos gusta tanto, es como una droga que se mete en el cuerpo y no sale. Para nosotros esto es lo más hermoso que Dios nos puso en nuestro camino porque siempre hay novedad, siempre son caras nuevas, siempre hay que conocer otras plazas. Nos invitaron a una feria, aquí en Chiapas y además mis hijas quieren conocer y aquí andamos, conociendo.

¿Cómo eligen los roles?

Xochitl: Ensayando constantemente varias cosas podemos ver cuáles son realmente nuestras habilidades. Y a eso que se nos facilita es a lo que le ponemos más atención y es ahí donde nos perfeccionamos para poder actuar. Tenemos que ver qué es lo que uno puede hacer.

Abundio: Hay circos que se defienden con puros animales porque no saben trabajar, aquí todavía trabajamos con lo que es un circo. Quisiera que vieran un número de los que aquí pasan, que no los trae ningún otro circo.

¿Se vive bien del circo?

Abundio: Bueno, es lo bonito. Decía mi padre que nomás el que no ha sufrido no puede ser buena gente.

¿El tipo de espectáculo que ustedes presentan tiene alguna denominación especial?

Abundio: Pues que todavía nos acordamos de los niños. Aquí no se usan palabras de ninguna especie que sean ofensivas para ningún oído. Aquí se trabaja para los niños aunque los adultos lo disfrutan.

¿Cómo sabemos qué es un circo de tradición?

Rebeca: Eso lo decide la gente. Hay diferentes personas que hacen un programa aunque su familia no sepa trabajar, ellos contratan artistas pero la gente decide cuál es mejor circo, puede ser muy grande pero que no le guste a la gente o uno muy chiquito y que trae buen espectáculo. Eso lo decide la gente.

Xochitl: Por ejemplo, los empresarios de un circo grande contratan a cierta familia porque son buenos para esa temporada, así vienen a contratar a los circos más pequeños y llevan los artistas a un circo grande, cuando saben que de generaciones son buenos artistas, eso pasa no sólo en México sino en Estados Unidos también.

Abundio: Del circo salieron los mejores artistas como Cantinflas, que sale del circo de las carpas. Charles Chaplin que era acróbata.

Don Abundio saludando a su perro / Foto: Osiris Aquino

Los animales que los acompañan, ¿qué papel juegan en el circo?, ¿qué importancia tienen para ustedes?

Xochitl: Son bien importantes porque son parte de nuestra familia. Nosotros los atendemos, cuidamos que nada les pase. Si se llega a enfermar alguno, lo cuidamos bastante. Están muy acostumbrados, están muy “chipiles”. Siempre estamos al pendiente de ellos, lo más que podemos porque, a veces, nuestro tipo de vida no nos permite dedicarles mucho tiempo pero siempre les estamos vigilando cómo están. Que tengan su comida, como debe ser. En el circo siempre son importantes. A cualquiera les gustan los animales, aunque no hagan muchas cosas, ya trabajando en la pista los niños están felices porque les gusta ver animalitos, también.

Abundio: Aquí les enseñamos, el que no quiere aprender no lo forzamos. No nos gusta forzar a los animales.

Los animales, ¿tienen nombre?
Xochitl: Sí, contamos con llamas machos. El papá de todos se llama Yereb; su hijo mayor es Bambi, luego sigue Jamil. Tenemos caballos pony: Nala, Chaparro y Esmeralda. Hay un caballo grande, es papalusa y así le pusimos de nombre, Papalusa. Los perritos, uno es Travieso, otro es Emen y Juan Charrasqueado; así les vamos poniendo nombres a todos para saber quién se soltó o quién está enfermo. Tienen que tener un nombre para identificarlos.

Si no se dedicaran al circo, ¿a qué se dedicarían?

Rebeca: Sería agente de viajes (Risas).

Brenda: Veterinaria.

Xochitl: Médico, especialista en alguna cosa.

Yonari: No lo he pensado. (Risas). Algo que tenga que ver con la carretera.

Abundio: Me moriría. (Risas) Mi padre no me dio estudio pero mi sueño hasta la fecha, es ser piloto aviador, yo soy aquel que si pasa un avión no estoy a gusto si no lo veo.

¿Y en el amor también hacen circo, maroma y teatro?

Yonari: Sí, si hacemos. (Risas).

Brenda:Sí. (Risas) Más bien los pretendientes hacen circo, maroma y teatro para venir a vernos. (Risas).

Rebeca, en el amor ¿también caminas en la cuerda floja o siempre pisas tierra firme?

Rebeca: Pues, creo que todos caminamos en la cuerda floja. (Risas). Es muy difícil en este trabajo. La gente, a veces no ve las posibilidades y el tiempo; se aburren y ya no lo siguen a uno. Y dice uno: ni modo, ya se quedó. (Risas).

Brenda, ¿en el amor has dado saltos mortales?

Brenda: No. Todavía no. (Risas). Hasta ahorita, no. (Risas).

En la cuerda floja / Foto: Osiris Aquino

Xochitl, ¿en el amor las manos son muy libres o van amarraditas?

Xochitl: Pues hay que tener mucho cuidado con la gente,  pues como no llega uno a conocer bien a las personas y hay que irse, debe uno tener precaución. Pero sí está uno en espera de que alguien llegue.

Yonari, ¿al amor le hace payasadas o es muy serio, como maestro de ceremonias?

Yonari: Yo sí soy bien payaso en el amor. (Risas). Las hago reír. (Risas).

Don Abundio, ¿cuántas veces se ha enamorado?

Abundio: Estoy viendo a mis hijos y no me he querido casar. Soy divorciado desde hace muchos años, pero vivo para mis hijos. Estuve casado veintitantos años pero ahora vivo para ellos.

¿Su ex esposa también se dedica al circo?

Abundio: Sí, también.

¿Qué opinan de la vida?

Rebeca: Para nosotros es bien importante. Tenemos algunos principios bíblicos, como toda la gente, algún interés por algo bueno e importante, como Dios. Nos han ensañado que tiene mucha importancia la vida y debemos cuidarla.

Brenda: Es muy bonita y hay que valorarla. Hay que respetar y respetarse para poder apreciar las cosas bonitas de la vida porque a veces pasan desapercibidas y uno no las valora.

Xochitl: La vida es tan frágil que uno tiene que tener aprecio por ella y cuidarse  para conservarla y disfrutar lo mejor posible de ella. Debemos evitar las cosas que nos pueden dañar, limitar. Hay que aprovechar la vida, sí, pero hay que tener también mucho cuidado.

Abundio: Es lo más hermoso. Más, nosotros, que somos unas personas que queremos a Dios. Tratamos de vivir lo más correcto para con Dios y en esa forma tenemos que ser con todas las personas porque a Dios no se le engaña. Él ve que con toda la gente tratamos de ser lo que deberíamos ser, por eso a nosotros nos duele que en la televisión hagan chistes del circo. Lo hacen a uno como menos y nosotros a nadie intentamos ofender, ni con el pensamiento.

Yonari: La vida, cada día está más difícil. (Risas).

Brenda: ¡Y más cara!

Yonari: Cada día es más difícil pero también nos brinda muchas posibilidades. A veces nos hablan por teléfono, de Torreón, y nos dicen “andan en Chiapas, como los envidiamos”. Los estamos invitando que vengan pero no tienen recursos para venir.

Abundio: Mi hermano quiere que esté allá, me llama y dice “andas re-lejos, ¿por qué no te vienes?”. Pues sí, pero lo bueno es que ya estoy aquí, lo malo es que no sé cómo regresarme. (Risas).

Don Abundio, ¿le gustaría tener nietos para continuar con la tradición circense?

Altura / Foto: Osiris Aquino

Abundio: No tengo ganas, ¡tengo hambre! (Risas). Yo no quiero casarme porque no quiero hacerlos menos (a sus hijos). Ya estoy viejito. (Risas). Mi hijo es tan respetuoso que, bueno, las muchachas lo buscan y él dice: si no me voy a casar con ellas para qué las molesto. No las voy a hacer que piensen otras cosas, mejor así está bien. Y las trata, nomás plática y nunca las hace sus novias. Luego su mamá le habla y le dice: quiero que te cases, pero no lo hace.

Brenda: A lo mejor no ha encontrado su media naranja, ¿verdad? (Risas). Es tranquilo, mi hermano. Es el único que de alguna manera nos cuida, y se cuida él también, no es alocado. Y también lo cuidamos. (Risas).

Rebeca: Estamos feitas por eso no se dejan. (Risas).

¿Cuando llegan a un lugar pasean como turistas?

Rebeca: Sí, cuando tenemos tiempo. Tratamos de conocer lo más que podemos porque el circo también da esa oportunidad de conocer lugares y hay que aprovechar.

–¿Cuáles lugares son los que más les han gustado?

Rebeca: No porque estemos en Chiapas, pero Chiapas es muy bonito, es un lugar que tiene mucha diversidad de animales, de plantas, ¡agua!, y es la primera vez que andamos aquí. Es muy bonito Chiapas.

Xochitl: ¡Tiene todos los climas! (Risas)

Abundio: Tiene muchas cosas hermosas, y nosotros vamos a conocerlas porque nos sentimos muy a gusto desde que entramos de Veracruz para acá. Cuando vimos por ejemplo el Velo de novia, la cascada, dicen mis hijas: ¡vamos a ver, vamos a ver!

Xochitl: Todos los estados tienen algo pero Chiapas tiene muchas cosas bonitas.

Respecto a la comida, ¿conservan alguna tradición del Bajío o comen lo que hay en cada estado que visitan?

Rebeca: Normalmente es más difícil hacer lo que nosotros comemos en el Norte pero sí se consiguen las cosas y sí lo hacemos. Aunque también es bueno comer otras comidas, variarle para conocer, para disfrutar un poquito.

¿Ya probaron el pozol?

Rebeca: Sí. Es bien rico.

Dicen que el que prueba el pozol ya no se va.

Risas.

Brenda: Muy nutritivo, ¿verdad? Inclusive nos lo recomendaron porque nuestro ritmo de trabajo es pesado y da energía. Y sí, nos ha servido. (Risas). Mientras no nos engorde para trabajar.

Espectadores / Foto: Osiris Aquino

¿Cuántas horas al día hacen gimnasia?

Brenda: Ejercicio, si podemos a veces media hora, pero si se puede, más. Lo que son coreografías y todo eso, dos horas, dependiendo también del tiempo, el clima, el calor aquí es muy fuerte. Tenemos que hacer algo rapidíto y salirnos de aquí porque se pone muy caliente la lona.

¿Cómo deciden qué ciudad van a visitar, cómo deciden cambiar de estado?

Abundio: Vamos buscando las plazas. Nada más que en esta ocasión, de aquí, de Chiapas, nos invitaron.

Xochitl: Estábamos en Veracruz desde el mes de mayo, en noviembre llegamos aquí (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas) y nos quedamos a trabajar.

¿Pertenecen a alguna asociación o escuela circense?

Abundio: No. El circo no tiene nada de eso. ¿Cómo le dicen? Sindicato o algo así, no.

Rebeca: En la ciudad de México hay una asociación de circo, pero sólo la frecuentan las personas que están en México. Sólo ahí las apoyan, ya fuera, en el resto del país, somos independientes, nosotros pedimos permisos. No nos apoya el gobierno en cuestión de trabajo, hay que buscarlo y pagamos al gobierno lo que está estipulado en porcentaje, pagamos terreno pero no tenemos ningún apoyo. El artista de circo no tiene apoyo en México, no tiene ninguna garantía.

Abundio: Aquí en México, si fracasó con una función, se acabó el circo y se acabó y no hay quien diga pues córrele, ve allá o toma esto. En China, si el circo no tiene trabajo, el gobierno lo mantiene. ¡Qué hermoso! Pero allá es muy querido el circo.

Rebeca: Aquí no hay cultura del circo, no hay escuela. En otros países sí hay escuelas de circo, aquí, en México, nuestros maestros son nada más los papás por la experiencia que tienen de haber hecho los actos por años. No han puesto en México una escuela de circo, para eso también falta apoyo.

¿Cuál fue la primera ciudad que visitaron con este circo?

Abundio: Fue cuando se separó mi hermano, que era el dueño del circo. Fue en Torreón, Coahuila.

Rebeca: En 1997, en la Feria de Torreón, Coahuila.

Abundio: En los cincuenta años de la Feria.

Salto Mortal / Foto: Osiris Aquino

¿Cuál fue el primer personaje que se creó para este circo?

Abundio: Cuando fue el circo que creó mi padre, vinieron aquí casi todos los artistas de cine a trabajar como Tony Paredes…

Xochitl: Se presentaron Javier Solís, Ninón Sevilla, Pedro Infante, casi todos ellos.

¿Algún personaje emblemático para ustedes?

Rebeca: Platicábamos el otro día que nosotros admiramos más el cómico cirquero blanco, porque éste no trabaja con cámaras, ni con efectos, está directo en la pista hacia la gente y es ahí donde se le saca y se sabe que es un artista completo porque no necesita de ningún truco para hacer reír. Y hablábamos de un tío de nosotros, se llama el payaso “Globito”. De la gente que lo conoce mucha viene de Estados Unidos en diciembre y lo busca porque quieren verlo trabajar todavía. Es una persona muy famosa porque es un payaso muy blanco y tiene carisma. Y para nosotros, a aparte que es un familiar, es muy bueno como payaso. Es el personaje que nosotros decimos: “Hay, es lo máximo”.

Abundio: Es como “Cantinflas”, que sabía de todo, ya cuando estuvo en el cine, se salió del circo, de las carpas, pero sabía quién era de verdad un buen cirquero. A mi hermano le regaló una medalla donde está él, una medalla de plata.

Rebeca: En 1980 fue. Le dio su reconocimiento por los cincuenta años de artista en México. Los artistas nos han reconocido porque ellos ven el esfuerzo que cada persona realiza en el circo. De ahí en fuera nadie nos ha reconocido.

Integrantes del circo / Foto: Osiris Aquino

 

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EN CORTO:

Carpa: Trapecista.

Equilibrio: Alambrista

Maquillaje: Payaso

Aplausos: Lo más maravilloso para el artista. El alimento.

Risas: Felicidad

Viaje: Conocimiento

Niños: Consentidos (Risas).

Familia: Unidad, apoyo, felicidad.

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