Cómo ser padre y no morir en el intento

Leticia Bárcenas González/ Gabriela G. Barrios García.

A partir de las últimas décadas del siglo pasado, el concepto de familia nuclear clásica ha ido   cambiando. Cada vez es más común tener conocidos divorciados, separados, personas que viven juntas sin casarse, sean de diferente sexo o del mismo e individuos que deciden vivir solos, así como de familias reconstituidas, homoparentales, extendidas y quizá otras que aún no han sido etiquetadas.

La visibilidad social de los viejos y nuevos modelos familiares nos permite conocer, no sólo que se presentan en todas las clases sociales sino los cambios en los roles de quienes los integran, por ejemplo el de los padres, que de ser meros proveedores y representantes de la autoridad en el hogar han pasado a ser parte activa de la crianza y educación de los hijos.

Padre de familia

De poseer una autoridad heredada han pasado a ganarse la autoridad y a convencer en lugar de mandar, a cambio tienen la posibilidad de vivir la paternidad como una experiencia voluntaria, aunque ello implique que este nuevo modelo de padre tendrá que volverse polivalente, es decir, deberá cuidar su papel de hombre ante su pareja al mismo tiempo que colabora en las tareas de higiene, alimentación, afectivas, educativas y recreativas de los hijos, sin descuidar la parte de proveedor que aún conserva.

Compaginar paternidad, trabajo, pareja y la búsqueda de la “felicidad”, sin duda no es fácil, menos en un mundo en el que la prioridad sigue siendo la economía; sin embargo, hora también encontramos padres solteros jugando el doble rol, muchas veces porque se han divorciado o por la muerte de su pareja. ¿Qué opinan estos nuevos padres?, ¿cómo viven su paternidad?

Felipe G. 22 años. Casado. Chofer. Tiene una niña que va a cumplir 4 años, Diana Jaquelín.
La relación con mi hija es buena, muy linda. No tenía esperado ser papá, la tuve a los 17 años. Cuando me dijeron que iba a ser papá mi cabeza dio vueltas, porque no lo tenía esperado, todavía mi mamá me dijo: “ahí está tu regalo de cumpleaños” (risas) pero ahorita que tengo a mi hijita me la paso a todo dar con ella. Por el momento no pienso tener más hijos. Así la vida que llevo ahorita, supongo que en unos años estaremos bien, mucho mejor.

Cristian U. 23 años. Casado. Bodeguero. Tiene tres niñas: Katerin (6 años), Vania (4 años) y Ximena (1 año).
Platico con ellas cuando estoy en casa, en mi tiempo libre vemos películas juntos y jugamos. Ser padre para mí representa muchas cosas, como ser más responsable, dedicarle más de tiempo a mis niñas. Ya no pienso tener más hijos. En unos años me veo con ellas más viejito, como abuelito (risas).

Julio César P. 27 años. Casado. Técnico Superior Universitario. Tiene una niña de tres años.
Ser papá es una responsabilidad muy grande, al tener a mi hija en brazos y verla crecer fui asimilando eso, creo que es algo padre también, algo muy bueno en mi vida, no sé encontrar las palabras adecuadas para describir ese sentimiento. Desde que nació fue algo muy bonito. Los padres somos los que educamos a nuestros hijos y también traemos una educación que nos inculcaron nuestros padres, yo sí juego con mi hija, como ya va a entrar al kínder le enseño los números. Ahora, con la tecnología del celular, descargué unos juegos para enseñarle los colores y ya los sabe; le doy de comer a veces, vemos la tele juntos, jugamos, reímos. Hago el papel de papá en lo que cabe. También a veces le llamo la atención, eso también es importante. Trato de ser lo mejor posible, espero ser un  modelo para ella; he cambiado muchos aspectos de mi vida de soltero y espero que mi hijita me mire como un ejemplo a seguir, que diga: quiero ser como tú, por eso trato de dejar atrás cosas que no estén bien, como tomar o fumar, para que en un futuro no me diga si tú fumas por qué no yo, por qué tomas, por qué eres agresivo. A veces traemos costumbres de nuestros padres que no nos trataron bien, no quiero que vea eso en mí sino que lucho, que me esfuerzo y que así sea ella, que cumpla sus metas. La he visualizado a los 15 o 16 años, estudiando; me gustaría que estudiara una ingeniería pero siempre la voy a apoyar en lo que ella decida estudiar. Si se equivoca, no importa, lo importante es que pueda guiarla por el mejor camino. Sueño poder estar en su graduación; los estudios es la mejor herencia que los padres podemos dar. Me gustaría tener un varoncito también pero si no se puede me gustaría el parcito de niñas (risas).

Gerardo V. 30 años. Casado. Vendedor. Tiene una niña de dos años, Cristin Naomi.
A partir de que ella vino ha sido una gran satisfacción porque aparte que la veo como mi hija la veo como una compañera más y la relación ha sido buena, una amiga. Ser papá me ha servido para entrar un poco más en madurez y responsabilidad y aparte de eso es una gran satisfacción el que alguien llame papá a una persona. Papá, no solamente porque lo engendre sino porque lo siente. Si Dios lo permite tendría una media docena más de hijos. Dentro de unos años me veo rodeado de cariño, de mucho entendimiento y más que nada en una gran armonía familiar.

Abrazo de padre

 

Carlos C. 30 años. Casado. Estudiante de Ingeniería Agroindustrial. Tiene una hija de dos meses de edad, Ángeles Estefanía.
Con mi novia, ahora esposa, nos llevamos bien, nos queremos y hablamos de nuestro deseo de ser padres, habíamos planeado que esto sucediera cuando termináramos la carrera pero se adelantaron los planes (risas), yo estoy feliz. Procuro estar el mayor tiempo posible con Ángeles, aunque es muy pequeña juego con ella, a veces me toca cambiarle el pañal o darle de comer y ayudar a bañarla, pero lo que más hago es abrazarla y jugar con ella. A veces pienso que cuando yo termine la carrera tendré un mejor estatus social para que cuando mi hija esté más grande pueda darle las cosas que necesite. Quiero hacer actividades deportivas con ella cuando crezca y como me gusta mucho el ajedrez quiero inculcarle ese gusto. Para ser honesto debo decir que cuando supe que sería papá me daba miedo pero también sentía una emoción que no sé describir, ahora me preocupa el futuro para ella, sé que es muy chiquita pero me pongo a pensar en sus estudios y me hago ilusiones sobre en qué escuela va a estudiar, incluso que carreras podría cursar. Me gustaría que estudiara una ingeniería, como sus papás, pero en la ciudad de México. Como mi familia es numerosa quiero tener más hijos, mi esposa dice que no le gustaría.

Bersaín B. 31 años. Casado. Diseñador gráfico y comerciante. Tiene un niño de un año y 9 meses, Santiago.
Cuando termino de trabajar juego con él, salgo a pasear, lo cuido porque es un niño muy inquieto, le encanta estar atrás de todo y hay que ir detrás de él por cualquier cosa. Me gusta hablar con él, que él aprenda a hablar o a decir palabras o buscar el significado de las cosas. Para mí ser papá es maravilloso, un regalo que nunca había imaginado en mi vida, es algo muy bonito. La dicha de ser padre te cambia todo en tu vida, los conceptos o la ideas que tenías de joven te van cambiando paulatinamente, es muy bonito el ser papá, más que nada el compartir tus conocimientos o tu experiencia a alguien que va creciendo y que él va aprender poco a poco. Si Dios me da vida trataré de irle enseñando muchas cosas con el paso del tiempo. Quizá tendría otro hijo, pero así como es él, ya lo pienso, con mi esposa ya lo pensamos mucho porque con uno es difícil y si sale como él (de inquieto) vamos a carrerear más; quizá sí me gustaría tener otro para que no crezca tan solo o tal vez que él vaya enseñándole a su hermanito o hermanita. Dentro de unos años, ¡que ellos me carguen! (risas). Ojalá que los pueda tener mucho tiempo –ya sé que el día de mañana se tienen que ir, buscar su propio destino-,  y tener una unión y una convivencia estable con mis hijos y ojalá que eso perdure, que aunque estemos lejos nunca perdamos la comunicación.

Víctor Hugo. 33 años. Casado. Ingeniero (con maestría). Tiene dos hijas,  Lucía (11 años) y Renata (1 año).
Lucía vive en Veracruz con su mamá y Renata vive conmigo y con mi esposa, su mamá. Me separé de la mamá de mi hija mayor cuando ella tenía como tres años, me fui a vivir a diversos lugares: Puebla (Puebla), Cuernavaca (Morelos), Tapachula (Chiapas) y ahora acá, en Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), entonces era y es complicado ir a verla, sobre todo porque teníamos y seguimos teniendo problemas con su mamá, eso complicó que nos relacionáramos a través de su mamá y ella era pequeña, hace ya como año y medio que he podido hablar con ella y escuchar de su propia voz qué es lo que le gusta, qué es lo que hace y qué no. Antes de eso sabía muy poco de su vida personal, sus gustos o lo que le pasaba porque su mamá no me platicaba. Tenía 21 años cuando nació mi primera hija y con la otra 31 pero me he sentido igual con ambos nacimientos, lo que ha cambiado con Renata es que me volví más consciente, sobre todo del medio ambiente porque te pones a pensar que hay un deterioro de las cosas ecológicas, entonces me volví más consciente con eso de cuidar el agua, de no contaminar tanto, eso es lo que ha sido el cambio con respecto al nacimiento de mi primera hija. Con Renata he estado muy involucrado en su cuidado, tengo como propósito bañarla por lo menos cinco de los siete días, a veces no se puede porque está nublado y su mamá la baña a medio día o está enferma y no la bañamos; con mi otra hija también me involucré mucho; creo que esto es cosa de dos, por eso, en la medida de lo que se puede sí trato de involucrarme. Tengo la intención de educarlas en la idea de que experimenten todo  lo posible, ahí chocamos un poquito con mi esposa porque ella es muy protectora. Yo soy de la idea de que deben probar, experimentar, evidentemente algún día o más de una vez se va a machucar, a caer, a raspar, a cortar pero mientras no sea grave, mientras podamos nosotros estar supervisándola creo que es bueno. A veces estoy haciendo alguna cosa en la casa, Renata se acerca y toma las pinzas u otros objetos, si es algo que tiene mucho filo o mucha punta se lo quito, de lo contrario la dejo que toque y se familiarice, por ejemplo con el taladro. Ahora que nació Renata, mi esposa y yo estuvimos leyendo mucho y dentro de toda la gama de opciones que nos ofrece la ciencia moderna, hay una teoría que se llama Del Continuum, que propone estar con los hijos la mayor parte del tiempo, todo lo que se pueda tenerlos contigo y a fuerza de que ellos van viendo cómo hace un adulto las cosas, ellos las van haciendo, obviamente por imitación, se van familiarizando y como que van madurando más rápido. Entonces, yo sí creo que hay que dejarlos que corran, que experimenten, que prueben, obviamente bajo una supervisión, tampoco es dejarlos solos. Dentro de cinco o 10 años a mí me gustaría que mis hijas tuvieran todas esas experiencias para que tengan la capacidad de tomar decisiones acertadas.

Fernando B. 34 años. Casado. Diseñador gráfico. Tiene un niño de un año y tres meses, Leonardo.
La relación con mi hijo, trato que sea lo más cercana posible, como es un bebé lo cambio (creo que es lo único “no mágico”… cagan como gente grande -risas-) le doy de comer, a veces lo baño, juego con él, le canto, trato de leerle algo, pero sobre todo me gusta verlo jugar (imagino que yo era igual de averiguado que él a esa edad). Para mí ser papá significa algo mágico, es aprender todos los días algo nuevo, los niños son grandiosos, me siento tan pequeño cuando lo veo dormir, comer, jugar, explorar; me recuerda que nunca debo dejar de asombrarme del mundo. Por mí tuviera dos hijos más, pero esa preguntase la debían hacer a mi esposa (risas), pienso que los hijos son la extensión de uno mismo. Pues siempre estoy  tratando de ser un buen maestro con él y a la vez un buen alumno, nadie nace sabiendo ser buen padre, así que me veo tratando de ser lo mejor que pueda como padre, chance algún día sea un buen amigo para él.

Daniel G. 35 años. Soltero. Productor cultural. Tiene un hijo de 14 años, Alejandro.
Con mi hijo tenemos reglas y libertad sobre esas reglas. Tenemos reglas de convivencia con nosotros y hacia los demás. No lo trato como un niño chiquito, de hecho creo que muchas veces lo trato como adulto y eso a veces me mete en broncas porque quiero que reaccione como adulto o piense como adulto y obviamente no es así. Se podría decir que la relación con mi hijo me hace pensar mucho, quiero que viva lo que le toca vivir a su edad, a mí me toca recordarme a esa edad y aprender a vivir con él. Para mí ser padre significa realidad. Es como un estado natural y también una oportunidad. Cuando nació mi hijo no lo creía, de hecho cuando me lo mostró el doctor tenía minutos de nacido y yo no podía registrar que ese niño, ese bebé, era mi hijo, lo hice hasta que pasó mucho tiempo. Creo que para sentir tienes que tener una experiencia de vida, con el nacimiento del bebé está iniciando esa experiencia entonces lo que sientes es como preocupación, te preocupan muchas cosas como por ejemplo que se caiga, que se golpee o que desaparezca. Ahora que vivimos los dos en el mismo hogar creo que es una oportunidad. Después de tantas broncas que pasas en la vida siempre quieres corregir cosas pero se escucha muy trillado ese rollo de “es tu oportunidad de ser con tu hijo, de hacer con tu hijo lo que no hicieron contigo”, no lo veo desde ese punto, lo veo como una oportunidad en el sentido de que la única máquina del tiempo es el presente y no hay para atrás, entonces me hace pensar mucho, es un constante pensar, me hace estar activo y es un reflejo también de lo que a mí me falta o lo que a mí me sobra muchas veces. Hay una parte divertida de todo esto, cuando tu hijo empieza a crecer y empieza a tener muestras de su propio pensamiento y te lo comparte y hace sus propias reflexiones, eso a mí me divierte bastante porque a veces pienso cómo resolver un problema y a él se le hace muy fácil cómo se puede resolver y te lo dice. Entonces es como todos los seres humanos, entre más pequeños están más libres de prejuicios y de broncas existenciales y cuando empiezan a crecer ahí es donde está la oportunidad de no pegarles eso, es padre el pensamiento de los niños, es más libre y te ayudan a que se te pegue. Ahorita no pienso tener más hijos. En unos años me veo con mi hijo compartiendo trabajo, riéndonos mucho, llevándonos bien.

Foto: Cortesía de Martín Barrios
Don Ernesto y su hijo Martín / Foto: Cortesía de Martín Barrios

Martín B. 37 años. Casado. Fotógrafo. Tres hijos, José Ernesto (17), Jesús Orlando (14) y Martín Omar (8).
Tengo una buena relación con mis hijos a través del diálogo, de estar al tanto de ellos. Todos los días les pregunto cómo les fue, qué hubo de nuevo, qué les pareció ese día, qué trabas tuvieron. Con Ernesto y Orlando es de manera física, con Martín es vía telefónica, ya que no vive conmigo. Voy a la escuela cuando ellos me lo piden, a las juntas o reuniones y estoy al pendiente de sus calificaciones, cuando alguno baja de calificaciones le pregunto que cuál es el problema, si están enamorados o qué les pasa por su cabeza. El ser papá está difícil, creo que él es la parte angular en tu vida, es quien te da el carácter, no quiere decir que la madre no lo haga pero es la parte recia que uno lleva del padre porque nos lo han enseñado. Está difícil porque muchas veces pensamos que  estamos actuando bien, pero puede que no sea así y tú como padre eres el ejemplo de ellos. No pienso tener más hijos, con los que tengo basta y sobra, comen mucho (risas) y debes tener el tiempo para cada uno de ellos. En unos años con ellos me veo en una relación cordial, tratando siempre de ser el buen ejemplo para ellos y tratando también de darles las herramientas necesarias para que el día de mañana sean unos hombres de bien, trabajadores, nobles, atentos, educados; siempre enseñándoles que luchen por lo que ellos quieran y que sean seres humanos de buenos principios.

Wilson B. 44 años. Casado. Ventas. Tiene tres hijos, Tania Elizabeth (20 años), Bryan Wilson (12 años) y Ángel Emanuel (6 años).
No tengo mucha comunicación con ellos más que a la hora que llego a la casa, casi no los veo en el día pero en la noche ahí estoy y platico con ellos. Lo que más pregunto es de la escuela, ahora que están en exámenes platico con ellos de eso. Mi Tania que se cuide, como ya va en la universidad y tiene novio, es lo único que le pido a ella que se cuide, eso es lo que platico con ella que no me vaya a defraudar,  que no vaya a dejar sus estudios tirados o que acabando sus estudios se va a casar, de nada sirve que estudie si se va a quedar ahí con sus estudios guardados,  ojalá y siga su trabajo, después del estudio que consiga un trabajo de lo que se va a recibir. Con el más chico, cuando hay oportunidad, juego, porque es un laberinto ese hombre. Y el otro, ahora que va a ser el examen para la secundaria, le estoy ayudando, estamos ahí, mi esposa y yo, presionándolo porque si no se les dice nada ahí se quedan echados, hablarle que le eche ganas. Ser papá es lo mejor que puede llegar a hacer un hombre, tener su familia, alguien quien te espere, alguien por quien preocuparte o que se preocupen por ti, eso es para mí ser padre. No pienso tener más hijos, aparte de que ya está cerrada la fábrica, ya no va a ver nada. Si Dios me presta vida, me imagino a la más grande ya con hijos, si es que se casa acabando de estudiar, si es que va a seguir su trabajo después de su estudio, qué bueno. ¿Y cómo me veo con ellos en unos años? Pues no sé cómo me miraría como abuelo (risas).

Alberto. 51 años. Comerciante. Tiene tres hijas Valeria (25 años), Mónica (22) y Ana (de un año)
Mis dos hijas son el resultado de mi primer matrimonio y reconozco que con ellas pasé muy poco tiempo, siempre le di prioridad al trabajo porque quería tener dinero para darle las comodidades que yo no tuve, después el divorcio complicó más las cosas, su mamá se quedó con la custodia. He buscado la forma de componer eso, ahora que están grandes convivimos pero el tiempo que no estuve con ellas no es posible recuperarlo, me perdí muchas cosas y aunque son cariñosas y amables conmigo, sé que no me perdonan no haber estado en algunos cumpleaños, en los festivales de la escuela, en fin, ahora, con Ana veo las cosas de otra forma y trato de ser un mejor padre, claro que a los 50 no tienes la misma energía que a los veinte pero la cargo mucho, la baño, voy a las citas del pediatra, me levanto por las noches si llora. A veces en la calle o en el parque me preguntan si es mi nieta, no me importa, sólo le pido a Dios que me dé la oportunidad de verla crecer.

 

*Publicado en el diario El Heraldo de Chiapas, el 17 de junio 2012.

One thought on “Cómo ser padre y no morir en el intento

  1. Ssoy sastre . padre de 4 hijos una hembra . cuando niños tuvimos las mejores relaciones de juego atenciones , reuniones escolares ayuda con las tareas ,siempre trate de llevar una relacion de amistad , creo que ahi radico mi error ya que se fue confundiendo la imajen de padre con la de un amigo ,,siempre nos contavamos cosas y compartiamos pensamientos …todo fue color de rosa hoy tengo problemas con mi hija ,trato de entenderla pero no se si soy demasiado bruto pero no la puedo entender su rebeldia su ,insolencia su incomprencion , su mal genio no la puedo entender sus gritos , su histeria ,y su groseria no la puedo entender me desespero quisiera cascarmela pero es mi hija y la amo por eso me la soporto .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *