Herminia Alemañy y Edgardo Nieves,escritores

Entrevista por: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

Para escribir se necesita tener talento e imaginación pero también hambre de querer saberlo todo, leer, leer mucho.

En el marco del Tercer Festival Internacional de Letras “Jaime Sabines”, conversamos con Herminia Alemañy, escritora, investigadora, editora y profesora de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla y Edgardo Nieves poeta, narrador y editor.

 

Herminia con sonrisa franca y espontánea afirma que a pesar de dedicarse a la investigación y a la docencia, disfruta crear y lo ha hecho a través de la poesía, dice además que no le quita el sueño que muchos piensen que ella escribe porque vive con un poeta: “antes de que Edgardo llegara ya había empezado con la creación, de hecho editaba una revista.”.

 

Edgardo Nieves sonríe ante el comentario y dice que para escribir se necesita tener talento e imaginación pero también hambre de querer saberlo todo, leer, leer mucho. “La disciplina se adquiere y por supuesto, se necesita alguien que se encargue de los quehaceres, quitarse esas preocupaciones para tener tiempo para leer y escribir.”

 

Ambos comparten una casa, una cotidianidad y, sobre todo, su pasión por las letras.

 

– HERMINIA, ¿de dónde proviene tu apellido?

Herminia Alemañy, escritora, investigadora, editora y profesora de la Universidad de Puerto Rico. Foto: Gabriela G. Barrios

De Mayorga, España.

 

– ¿Cuál es tu interés de investigar la Revolución Mexicana? Tan ajena a tu entorno.

Mi madre es de Monterrey (Nuevo León, México), mi abuelo nació en 1914 en Saltillo, Coahuila (México) y me contó muchas veces cómo él veía pasar por el patio de atrás a la tropa, decía que muchas veces se detenían en la casa a echarse un taco, algunos dicen que a saquear comida; me estuvo contando esa historia por seis años y pensé: Un día le voy a decir que con calma me cuente para escribirlo, pero no lo hice. Se murió y me quedé con eso de que nunca lo escribí. Quería rescatar esa historia de él, de la Revolución y una noche, viendo el único canal mexicano que llega a Puerto Rico, tenían los comerciales del bicentenario y ahí empecé otra vez con la Revolución. Esos días hice contacto con la UNAM y me piden unos cursos que les podía ofrecer, al mismo tiempo envío al (Festival) Rosario Castellanos dos temas: La novela en la cultura chiapaneca y La novela de la Revolución, me dijeron esa. Entonces, como que todo se fue dando y acá estoy, tratando de pagar esa deuda con mi abuelo.

 

– ¿Y tu amor por la narrativa mexicana surge de ahí?

Cuando entré a la universidad, no entré por la carrera de Letras. En Puerto Rico los primeros dos años son muy generales, llevas inglés, humanidades, química y yo entré por médica, iba a estudiar Medicina. Me gustaba español y bastaba con que leyera una vez, pero sí tenía que estudiar para las clases de química. En mi tercer año viene una muchacha de Estados Unidos a hospedarse conmigo, llega a estudiar español, entonces empiezo a matricularme en el mismo curso para ayudarle en Historia de España, en Literatura Hispanoamericana y la acompaño en todo, llevaba los cursos de ella y los míos.

 

Un día me cambié a Letras y ella se cambió a Economía, terminé Letras, empecé la maestría cuando estaba ya definiendo mi tesis, iba a trabajar la obra de una puertorriqueña pero una profesora me dijo: tú, que tu madre es mexicana, busca para la semana que viene una novela que tenga el mito de la creación; mi madre solo estudió secretarial, así que le pregunto a otra profesora y me dice Balún Canan de Rosario Castellanos.

 

Me gustó y busqué Oficio de tinieblas, Ciudad Real, y todo lo que pudiera mandar a buscar en Estados Unidos, aunque me lo enviaran por fotocopia. En las reuniones con mi directora terminábamos hablando de Rosario Castellanos, entonces me dijo: “vamos a cambiar el tema” y dejamos a la puertorriqueña. Terminé la maestría y el gobierno mexicano me becó para el doctorado en la UNAM.

 

– ¿Qué satisfacciones te ha dado la investigación?

Las conclusiones y los descubrimientos a que uno llega; por ejemplo, en otra investigación en la que he estado en estos días es sobre Heberto Morales. Les decía a Jesús Morales Bermúdez y a don Heberto, que cada cierto tiempo escudriño en el buscador Heberto Morales para saber qué encuentro, y ahí me topé que salió la edición de Jovel en Estados Unidos, inmediatamente lo mandé buscar, ni don Heberto ni Jesús lo sabían. Esos descubrimientos ahora se facilitan muchísimo. En otras circunstancias, a veces se tardan mucho y entra el sentimiento de frustración, de impotencia, de que sé que hay eso pero que no se puede conseguir, eso me pasó con El Rito de Rosario Castellanos.

 

– EDGARDO, se ha dicho que tu poesía es autorreferencial. ¿Podemos conocerte por tus poemas?

Cuando salió la Internet, me pregunté qué iba a pasar con los libros, me gusta más leer en papel. Foto: Gabriela G. Barrios

Sí, ciertamente parte de mi poesía es autorreferencial. Pero la gente te encasilla, te das cuenta por los comentarios que la gente hace a uno, que si en mi poesía sólo asuntos eróticos y que si en mi narrativa más asuntos lúdicos y luego la intertextualidad.

 

Empecé escribiendo poesía, desarrollé un gusto muy exclusivo, quizá porque tenía mucha insatisfacción por las lecturas que hacía de poesía; a los 10 o 12 años estaba ya entrenándome como lector. Cuando salió la Internet, me pregunté qué iba a pasar con los libros, me gusta más leer en papel, eso de marcar, poner apuntes al lado, para mí eso es vital.

 

A los 10 o 12 me gustaba el cuento. Como soy muy exigente conmigo mismo y en mi país es muy difícil negociar con los editores, porque los editores ven los libros como un objeto comercial y yo, como artista, lo veo como un objeto estético, he quitado a varias editoriales el libro de las manos, por ese concepto que tienen muy comercial del libro. Eso me llevó a fundar con mi esposa un sello editorial para publicar mis cosas, incluso hago la portada yo mismo, como yo quiera o contrato un artista y así tengo más posesión de mi obra.

 

– Las muchas aguas no podrán apagar el amor. ¿Cómo se vive el amor en una isla?

(Risas) Igual que en todos lados, con momentos de mucha lucidez y mucha ternura pero también tiene ratos no tan buenos, como la rosa que tiene espinas. No entiendo que sea diferente una relación amorosa en una isla, porque para la gente podrá parecer muy paradisiaco pero quizá la condición de isla de nuestro país, con su condición de colonia, nos ha privado de tener un contacto mayor con nuestros hermanos de Centroamérica, estamos aislados de alguna manera y entonces es una navaja de dos filos.

 

– El amor es una enfermedad del hígado. ¿También hay amores A, B, C y D como la hepatitis? ¿Con cuál amas tú?

(Risas) Estábamos bromeando mi esposa y yo porque salió que tengo hepatitis “A”. Un amigo me decía que cómo constataba lo que yo había propuesto de que el amor es una enfermedad del hígado, lo cual es una metáfora para decir que el hígado es un órgano vital sin el cual no puede uno vivir, no se puede vivir sin amor, además, las enfermedades del hígado son sumamente dolorosas igual que las enfermedades del desamor. Y lo tomé en serio (risas). El año pasado me metí a unos exámenes de rigor que nos hacemos todos los años y salí con un conteo en uno de los renglones muy alto, el médico se alarmó y me mandó hacer otros estudios y resultó ser hepatitis “A”, entonces tengo que tener mucho cuidado con los subtítulos que le pongo a mis libros.

 

– A quemarropa. Textos crueles para reír, llorar y pensar esperando el verde del semáforo. ¿En el diario vivir respetas el semáforo o te pasas los altos?

Siempre me los paso (risas). El título de ese libro recoge un sinnúmero de poemas que había escrito a lo largo de mi vida. Me empezó a incomodar que cada vez que aludían a mi persona me ponían el sello de poeta erótico, entonces dije no, la obra de un poeta debe de ser polifacética. Yo venía escribiendo poesía erótica pero también poesía política, poesía social y ahí vas a encontrar otra cara de mi poesía. En la poesía erótica el elemento principal son las metáforas, la plasticidad y la frondosidad de las imágenes; en este libro hay poesía política, de humor, de ironía, social y entonces es como un golpe en el rostro, sin muchos adornos, una poesía desnuda.

 

 

– HERMINIA, ¿cuándo y por qué inicias tu faceta de editora?

Me he dedicado más a la investigación, a la academia, porque para hacerlo responsablemente se necesita tiempo, la academia me exige investigación, he tenido que decidir. Pero también disfruto escribir, la mayoría de la gente piensa que escribo porque me casé con un poeta, cosa que no me quita el sueño, sin embargo, antes de que Edgardo llegara ya había empezado con la creación, de hecho editaba una revista. Cuando lo conocí le dije que no escribía y cuando vio la revista me llamó (risas).

 

Siempre tuve la inquietud de hacer algo porque sé que las grandes editoriales no nos van abrir puertas y como una vez le dije a mi amigo Florentino Pérez, que me cuestionó: “Herminia, qué es eso de literatura feminista, de escritura feminista”, entonces le contesté que yo a las mujeres las estudio y a los hombres los disfruto, de ahí entonces que cuando leo los poemas de una mujer voy más allá de lo que está diciendo pero cuando leo un poema de un hombre, siento que me lo está diciendo, lo disfruto y no es que sea feministas desde el punto de vista formal, porque se ha desvirtuado mucho el término feminista, pero si por feminismo se entiende luchar por una igualdad, pero igualdad, sí.

 

Creo que también dentro de un determinado momento va a tener que venir una liberación masculina porque están muy creídos que tienen el mundo por naturaleza y ahora una mayoría de los puestos están ocupados por mujeres. Ahora hay encuentros para ver la literatura femenina. Los hombres también se reúnen pero no dicen va a ser un encuentro de literatura masculina; antes se decía un encuentro literario y 99 por ciento eran hombres, hasta que se empezaron a hacer los encuentros de mujeres, por eso yo opté por hacer mi editorial para que él no se moleste de que publico muchas mujeres (risas).

 

– ¿Cómo se llama tu editorial?

Indómita.

 

– ¿Y la editorial de ambos?

Espejitos de papel Editores. La primera vez en Espejitos de papel sacamos una colección que se llama Indómita, pero dije no, yo necesito otra editorial para publicar por ejemplo lo que escribía con un lenguaje muy sencillo la mamá de una alumna, que tenía dos o tres carpetas, nosotros le hacemos el trabajo de edición.

 

– ¿Cuál es el primer título publicado bajo tu sello editorial?

Con Espejitos “A quemarropa”. Ahora vamos a publicar Cartas de ausencias tristes, crónicas y otros escrito”, del chiapaneco Florentino Pérez.

 

Con tu experiencia como investigadora, docente y sobre todo como editora, ¿consideras que es difícil descubrir un talento literario?

No es difícil descubrirlo, lo difícil es decirle al que no tiene el talento literario que no lo tiene, eso sí es difícil.

 

– ¿Herminia sólo enseña en la cátedra?

(Risas) ¿Será? ¿Qué enseño, qué?

 

– No sé. ¿Qué más enseñas?

Nada (risas). No, ya no. Antes sí pero ahora ya no puedo enseñar, ya no doy cátedras ni talleres (risas).

 

– ¿A qué escritora latinoamericana te hubiera gustado descubrir y publicar?

Mmm, me quiero quedar con Rosario Castellanos pero también con Gioconda Belli.

 

– ¿Qué es la poesía para Herminia, la mujer?

Un medio de plasmar algunas inquietudes; aunque tengo algo de poesía erótica me voy más a lo social. Es más denuncia social y de la condición de la mujer.

 

– ¿Qué hay de Rosario Castellanos en Herminia Alemañy, la escritora?

Obviamente influyó mucho esa inquietud que ella tenía por la condición indígena y eso me llevó a leer, lo que me condujo a Heraclio Zepeda, a Rubén Romero y adentrarme más al tema indígena.

 

– ¿Con qué rosario te persignas, con el mariano, el castellano o el ferrer?

Con el castellano y el ferrer (risas).

 

– EDGARDO, ¿has escrito algún poema a la Coca Cola?

¡No! Pero la menciono. Algunas personas ven mal que mencione marcas en mis poemas; Baudelaire dice que en un poema caben hasta las aguas del fregadero. No lo hago a propósito pero si un mérito tiene mi poesía es que, creo, hay un maridaje entre las cosas prosaicas y las cosas líricas y creo que hay un balance entre las dos cosas. Soy adicto a las aguas negras del imperio (risas), no he podido romper con el vicio pero lo quiero dejar porque hace mucho daño.

 

– Has dicho que la lucha libre te parece poesía en movimiento ¿y la lucha social?

La lucha social es parte del trabajo del poeta. Mientras la sal y el azúcar estén mal repartidos la labor del poeta es denunciar la injusticia y celebrar la alegría y el pan. En la poesía social hay que tener mucho más cuidado porque se puede caer en el panfletarismo.

 

– Recientemente dijiste: la mejor literatura se hace en un cuarto a solas, ¿qué más se hace bien en un cuarto a solas?

(Risas) ¡Tú debes saber!

 

– Declaras: “Publiqué un libro que se aleja del esquema que la gente tiene de Edgardo Nieves Mieles como poeta erótico”, sin embargo, uno de tus próximos libros es 69. ¿Por qué reincidir?

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra (risas). El hecho de que haya decidido hacer un paréntesis no quiere decir que no vuelva a escribir poesía erótica.

 

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PERFIL

Nombre: Herminia Alemañy

Fecha de nacimiento: 16 de junio de 1961

Lugar de nacimiento: Chicago, EEUU

Número de hermanos: Dos

Estado civil: Casada

Número de hijos: Cero

Comida predilecta: Mi desayuno preferido es una tortilla de harina con mantequilla y café.

Pasatiempos: Coser, bordar, la repostería, las artesanías, hago un poco el barro.

Ritual: No es un ritual pero me gusta sentirme fresca, cómoda y poner mi incienso y copal.

 

EN CORTO

 

Libro: disfrute

Pasado: conocimiento

Mujer: fuerza

Letras: arma

Viaje: disfrute y conocimiento

Archivo: sorpresas

Amor: mal necesario

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PERFIL

Nombre: Edgardo Nieves

Fecha de nacimiento: 17 de octubre de 1957

Lugar de nacimiento: Arecibo, Puerto Rico

Número de hermanos: Cuatro, demasiado

Estado civil: Felizmente casado

Número de hijos: Dos

Comida predilecta: Gandinga, una buena gandinga con arroz amarillo y longaniza, unas rajas de aguacate y tostones de panapén.

Libro de cabecera: Por tiempo, pero mis escritores favoritos son Julio Cortázar como cuentista y Juan José Arreola, a quien creo no se le ha hecho justicia.

Pasatiempo: Leer, ver la lucha libre, el cine.

Música: Rock, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez.

Ritual: Bañarme. Lavarme bien la cabeza, pararme frente a una ventana y ver los pájaros volar antes de sentarme a escribir.

 

 

EN CORTO

 

Libro: sabiduría

Ironía: brillantez

Sueño: cantera

Andariego: pata de perro

Tríptico: número sagrado

Irreverente: de cuerpo entero

Amor: plenitud

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