Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza, ganador del Premio Chiapas 2008 (segunda parte)

Parte 2 de 2

Enlace a la primera parte

Entrevista por: Leticia Bárcenas y Gabriela G. Barrios

“Usar el poder para servir es magnífico, no el poder por el poder” – Dr. Jesús Gilberto  Gómez Maza

El ‘68 fue para mí el momento de hacerme hombre, tenía 20 años; el oler a pólvora fue en verdad hacerme hombre, asumir que teníamos que cambiar al país.

Discurso durante la entrega del Premio Chiapas 2008

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Educado por su madre, le inculcó con el ejemplo el amor por el prójimo y al servicio, y le enseñó que la formación cristiana no está reñida con la lucha social; “caminé a los siete años de edad en las primeras manifestaciones antigobiernistas de la mano de mi madre”.

 

Gilberto Gómez Maza señala que no debemos esperar a que las cosas cambien para cumplir con nuestro deber como profesionistas y como seres humanos, pero que ese cambio debe empezar en la forma de educar a nuestros hijos.

 

Nos habla de su quehacer como político y de los ideales por los que ha luchado, además de permitirnos conocer otros aspectos de su andar cotidiano.

 

– ¿Qué es hacer política para Gilberto Gómez Maza?

Es poner en práctica la lucha social, es darle a la vida la oportunidad de que a lo mejor podemos cambiar las cosas, es involucrar a más de un ser humano en la búsqueda de la solución de los problemas que todos los seres humanos tenemos: la injusticia, la marginación, la enfermedad, la falta de libertad, la falta de poder decidir qué hacer en un momento dado, no dejar que nos impongan las ideas y que no dejen que el pensamiento humano crezca.

 

– ¿Qué satisfacciones e insatisfacciones le ha deparado su participación política?

Podemos hablar que hay tres niveles de participación, si les quieren llamar política, la lucha social pura como estudiante, la lucha social como profesionista y la lucha electoral.

 

Cuando entramos a la lucha electoral, por indicaciones de una persona muy querida, nuestro mentor Heberto Castillo, quien nos convenció en 1985 de ir por el registro para sacar al partido adelante, el PMT (Partido Mexicano de los Trabajadores), parecía mentira que los “heberturos”, como le llamaron al grupo, éramos los únicos que no habíamos aceptado entrarle al aperturismo de Reyes Heroles y de Echeverría.

 

Fue mi primera participación, yo no quería, nunca he pensado que puedo ganar, estoy convencido que quien gobierna es el dinero no la democracia; la democracia es todavía una quimera, no hay modo de que conozcan tus ideas ni tus propuestas los electores, que votan por la carita que sale en televisión o que se oye en la radio.

 

Tuve la oportunidad en la última campaña de meter la “enorme cantidad” de un spot televisivo, así imposible competir; la segunda presentación en público fue el famoso debate, ellos se negaron a hacer más, cuando hubiera sido uno por semana o una presentación de los proyectos semanalmente para que realmente el elector las conociera.

 

Lo que dice el IFE (Instituto Federal Electoral): “investiga, pregunta, entérate”, es otra mentira; ¿cómo te enteras?, ¿con un spot de un minuto o de veinte segundos? Te dicen sus bondades pero no sus proyectos reales. Un diputado promete hacer carreteras cuando no tiene por que prometer hacerlas, cuando su promesa tiene que ser legislar, cuando mucho gestionar, entonces te está volviendo a mentir y el IFE dice amén. Nos informemos pero ¿cómo?, ¿cómo nos vamos a informar así? Entonces aún está en pañales, esa es mi gran decepción, entre comillas.

 

Mi gran satisfacción es haber resuelto problemas añejos, problemas de 14 y 15 años de lucha social que se suscitaban en Chiapas, se resolvieron en un año, cuando fui diputado, cuando tuve poder. Entonces, si sabes usar el poder para servir es magnífico, no el poder por el poder, es de las grandes satisfacciones, puedo decir que serví en algo en ese sentido.

 

– ¿Qué hace falta para promover una nueva forma de política?

Es difícil contestar eso, ¿qué hace falta?, hacen falta muchas cosas; que desde el seno materno y de la familia se inculquen valores reales, que vuelva la clase de Civismo a las escuelas porque no soporto ver a un maestro escupiendo en el piso y haciendo a un lado a una dama, porque nos educaron con esos grandes valores de urbanidad que no es aburguesamiento, una dama será dama aunque sea mi compañera guerrillera y tengo que respetarla, la primera consigna en la lucha armada es el respeto a la mujer, no como de uso sino como una compañera.

 

La primera mentira en la casa: “dile que no estoy”, entonces se le está enseñando al niño a mentir, luego va a la escuela y si no copia no avanza, empieza su transa con copiar en el examen, maestros estudiantes que tienen ocho parejo y que copian en su examen, ¿qué van a enseñar a sus alumnos a futuro?… Para cambiar la forma de hacer política, hay que cambiar la forma de educar a nuestros hijos.

 

– ¿Su izquierdismo surgió cuando era estudiante de medicina o es de nacimiento?

Es de nación (risas), es de nacimiento. A mi padre no tuve la oportunidad de conocerlo y mi mamá nos inculcó el amor al prójimo y al servicio, en la casa siempre había un plato de más, una cama de más y una visita reciente, así nos fue educando, con austeridad y afán de servicio. Caminé a los siete años de edad en las primeras manifestaciones antigobiernistas de la mano de mi madre.

 

Mi primera impresión fue ver a unos indígenas decapitados, en lo que sería la sala de autopsias del Hospital General de Chiapas, donde está el Centro de Salud, a través de una ventana, de un cristal descascarado, mi escuela, la “Marcos E. Becerra”, estaba a la vuelta. De ahí salió la primera manifestación, movimiento que coordinó Artemio Rojas Mandujano alias “El Pollino”, así empezó mi aprendizaje izquierdista.

 

Ella (la escuela) viene de la camada de maestros normalistas rurales, cardenistas; en esa escuela estudié hasta el tercer año de primaria, allí aprendí la palabra asamblea general, noción de orden, noción de organización, allí conocimos la parcela escolar donde sembrábamos todo lo imaginable como decía Marcos E. Becerra, el director era el profesor Alfredo Aguilar Juárez y su hermano gemelo también era de la vieja izquierda socialista, entonces desde “nación” es mi izquierdismo, y con la formación cristiana católica que me dieron en casa, lo fui reafirmando, después vinieron los grandes teólogos de la liberación que me ayudaron a dar forma al pensamiento.

 

– ¿Qué tipo de aprendizaje le dejó la experiencia del movimiento estudiantil del ‘68?

El ‘68 fue para mí el momento de hacerme hombre, tenía 20 años; el oler a pólvora fue en verdad hacerme hombre, asumir que teníamos que cambiar al país. Hubo compañeros que se fueron a la guerrilla, algunos amigos murieron y otros se fueron a la pura lucha politiquera, otros nos quedamos en la lucha social, esa es la gran diferencia que nos deja el ’68. Unos han estado y otros siguen en el poder pero sabemos que no hemos podido cambiar las cosas, aunque algo se avanzó en este país.

 

– Con base en esta experiencia, ¿qué acciones en su ejercicio político emprendió?

Pues la lucha social pura que era compañera de los movimientos sociales, y hacer mi trabajo profesional lo más profesional y con mayor amor posible; vine como pediatra a San Cristóbal de Las Casas (Chiapas), sirviendo en mi profesión con el ejemplo de un gran médico revolucionario, don Ernesto “Che” Guevara, que sacaba muelas y enseñaba a leer, a pesar de que no sabía si ese compañero o ese campesino al otro día iba a estar muerto.

 

No podemos esperar a que triunfe la revolución para cumplir nuestro deber como profesionales y como seres humanos. Tengo que ser médico, mientras tanto, no descuidar la lucha política, organizar y avanzar en la toma del poder para poder cambiar.

 

– ¿Qué significa el movimiento zapatista para Gilberto Gómez Maza, el político?

Que me llegó diez años tarde (risas). La esperanza para Chiapas. Lo reduzco a Chiapas porque se está haciendo realidad el proyecto zapatista, ha avanzado muchísimo en cuanto a que sí tienen autonomía.

 

De los programas de educación y de salud, ya quisiera la Secretaría de Salud de Chiapas tener la décima parte; el 10 por ciento de los promotores que tiene el sistema de salud zapatista, muchachos –conozco un buen número porque me han invitado a dar pláticas— con una entrega, con una generosidad, que se enamora uno de ellos, lo único que reciben es su pasaje, su taco y el privilegio de servir, eran niños cuando estalla el movimiento zapatista, están avanzando.

 

Tienen una red fría para vacunas extraordinaria, se está dando mucha atención, les falta, sí, porque no quieren aceptar, y tienen razón, la ayuda del gobierno, porque se las quieren cobrar siempre con foto mínimamente.

 

Tuve esperanzas de hacer más pero no se dio. Que si quería ser secretario de Salud, por supuesto y les aseguro que hubiéramos logrado probablemente un poquito más, pero no se pudo.

 

– ¿Cuál ha sido y es su relación con Samuel Ruiz?

Es uno de mis paradigmas, es uno de mis formadores, lo amo mucho y lo quiero, lo conozco porque estuve en el seminario de San Cristóbal un año, no más, algunas veces lo acompañé, muy pocas. Con el que tiene gran relación es con mi hermano Francisco, a mí no me identifica y no me preocupa porque lo que me interesa es seguir mamando de su generosidad y su entrega hacia los más fregados. Yo vi a Samuel relacionado con las familias más potentadas de San Cristóbal, vi el desprecio que le hicieron por su cambio de actitud y lo veo hoy, enorme, grandote, pero muy cristiano como, quizá esté mal decirlo, quizá ofenda al que no está, como un San Francisco de Asís, de los pocos que han cumplido el evangelio en extremo pero real, así es Samuel para mí.

 

– ¿Dios y la izquierda se llevan bien?

Sí, perfectamente bien, porque los dos pelean por lo mismo. Dios quiere el beneficio del hombre, Dios quiere un hombre libre por eso mandó a su hijo a liberarnos y a liberarnos en todos los sentidos, quizá el “único error” de la izquierda es creer que no cree.

 

Hay muchos cristianos que son más cristianos sin saberlo y muchos cristianos que se dicen cristianos que no lo son, porque los primeros defienden al pobre, son verdaderos cristianos, los otros explotan al pobre, no son cristianos aunque los unos se pongan la cruz más grande y los otros la voz más grande.

 

¿Quiénes son mi familia y mi madre? dijo Cristo, pues quien cumpla la voluntad de mi padre y mi padre dice ama a tu prójimo como a ti mismo y nos atrevemos a decir, yo en lo personal, ama a tu prójimo más que a ti mismo. Tienes que ir más allá.

 

– ¿Cuál es su visión de la política actual?

Van a entrar a temas muy escabrosos para ustedes, porque esta parte la van a censurar. Es un cochinero, son, como lo dije hace poco en un artículo, (el Duque) Richelieu, la Reina (Ana de Austria), el Rey (Luis XIII), la Francia y ¿donde están D’Artagnan y los tres mosqueteros?, peleándose por las curules.

 

Los partidos políticos son D’Artagnan que se está peleando, mientras Richelieu sigue manipulando, maniobrando para afectar a la reina, el rey mandando entre comillas pero realmente no, entonces la Francia pues anda de la cachetada. Eso es un cochinero, no se sabe cuál canta más, si el Giro o el Colorado.

 

México es el país en el que con la vara que mides serás medido, los que ayer fueron los mejores ahora son los peores, algunos que eran serviles a Pablo (Salazar Mendiguchía) hoy son sus detractores y que se cuide don Juan (Sabines Guerrero) porque hoy lo alaban a él pero dentro de seis años lo van a detractar también, porque han sido así todo el tiempo, serviles; los tres mosqueteros y la banda o cobrando en el erario o cobrando su chequecito; los grandes luchadores de la reciente izquierda y los otros, peleándose por las curules..

 

– ¿Quién le produce alergia?

¡¿Quién?! El gobierno y el poder autoritario, el poder por el poder.

 

– ¿Considera que los asuntos de médico y político, deben separarse o van relacionados?

Van relacionados, salgo a la lucha social porque fui médico, claro que a lo mejor lo hubiera hecho pero no con la misma visión. El médico ve la miseria, la pobreza, la causa de la enfermedad; es un circulo vicioso de nuestro medio, la pobreza que da falta de nutrición, la falta de nutrientes te predispone a las enfermedades y las enfermedades te hacen gastar, si te enfermas más te haces más pobre, entonces van relacionadas pobreza-enfermedad.

 

– ¿Cómo han influido en su quehacer profesional y político los avances tecnológicos?

Me han dado tristeza porque no han llegado donde deberían llegar, a Chiapas llegan a cuenta gotas; por ejemplo, se hacían desde el siglo pasado cateterismos en el mundo y en Chiapas no había cardiólogos, de repente nos mandan cardiólogos de Monterrey que están aquí un día y que no reciben al niño porque no tiene pase, ¡aunque está morado el escuincle!, tiene una cardiopatía y se muere a las cuatro horas y son grandes cardiólogos, entonces qué, vienen a presumir o a qué, eso da tristeza.

 

Aquí lo que necesitamos es otra cosa, no esa tecnología avanzada, sí la necesitamos pero sólo el tres por cierto de los que se internan requieren esa medicina, entonces el 97 (por ciento) sigue siendo mal tratado por eso se llenan los cuatro hospitales más importantes del estado, están a reventar.

 

– Aparte de la medicina y la política ¿qué otro tipo de intereses tiene?

Pues es que son el centro de mi vida, la medicina, la política, ¿en qué otra cosa me he metido? Es parte de lo mismo, la difusión de la fe, de la religión. En la medida de que me ha sido posible por mis ocupaciones, he tratado de enseñar a mis hijos la práctica de la religión, es necesario ligar las cosas, ser un católico que vaya a misa, por supuesto, pero que pague el salario mínimo y que luche porque le paguen el salario mínimo a los otros, de una caridad real no sólo asistencial.

 

– ¿Qué lee Gilberto Gómez Maza?

Todo lo que caiga en mis manos. Lo que me falta es tiempo para leer. Me gusta todo. Mis primeros libros, he de confesar, fueron de formación personal: el joven frente a la vida, ¿cómo enfrentarte como joven?, etcétera, los clásicos de formación, después fueron creciendo las listas.

 

– ¿Qué tipo de música le gusta?

Igual, me gusta todo. Me gusta mucho la marimba. Ya les dije que el día que me muera que sea en el Calas y las horas que esté ahí, que pongan marimba, que bailen con los “Sones chiapanecos”, el “Vals Tuxtla”, la “Bajada de masa”. Me gusta mucho la música.

 

– ¿Cuál es su comida favorita?

La chanfaina, el cochito, el mole, la comida chiapaneca; eso sí, no desprecio las otras comidas, la internacional, me gusta la comida China, la comí con mi esposa, no es china pero ella me enseñó a comerla. Me gusta un poco la comida de San Cristóbal, la tuxtleca, por mi infancia, pero más que nada la chiapaneca en general.

 

– ¿A quién admiraba de pequeño?

A mi mamá porque era el padre y la madre, muy severa, muy austera, muy generosa, a veces intolerante pero me formó. De pequeño, a mi mamá, ya cuando fui creciendo a mis dos tías solteras, porque yo, en lugar de tener papá y mamá, tuve tres mamás.

 

– ¿Y ahora?

Ahora admiro a Cristo, al “Che” (Guevara), a Samuel (Ruiz), a los hermanos zapatistas, y un poquito más, a mi esposa, a mis hijos porque han sabido aguantar a este viejo.

 

– ¿Cuál es su anécdota más entrañable?

Son tantas, siendo una persona apasionada tengo muchísimas anécdotas que me han llegado, no tengo ninguna en especial, cada momento de la vida para mí me resulta hermoso, no puedo pensar en uno solo.

 

 

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EN CORTO

Poder: Gobierno

Sol: Belleza

Militante: Activismo

Salud: Curación

Candidato: Gobierno

Vida: Muerte

Niño: Creciendo

Receta: Medicina

Escuchar: Sentarme

Familia: Querer

Vocación: Dar

Democracia: Cumplirla

Dios: Mi amor

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SILUETA

Lugar de nacimiento: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Edad: 61

Número de hermanos: Somos de papá y mamá dos, de sólo papá como 15.

Estado civil: Casado

Número de hijos: Cuatro y dos que se anexaron, que quiero mucho.

Número de nietos: Tres

Pasatiempos: Pues ahorita la computadora, crio bonsais, tengo unos bonsais que he criado desde hace 26, 27 años.

Película: “Lo que el tiempo se llevó”, “Amor sin barreras”, las viejas clásicas; todas las de Pedro Infante, eran mi pasión, ya no las veo porque algunas me siguen partiendo el alma, no pude hacer nada, y después de treinta años de lucha y de estar amarrado en una silla sin haber podido realizar lo que uno soñaba pues no, mejor ya no las veo.

Rituales: La comida. Comer en casa. Nunca acepté cenas, comidas ni desayunos políticos para arreglar asuntos, no aceptaba, se me hacía difícil, entonces se enojaban, no les gustaba. El comer es un ritual para nosotros, sobre todo al medio día o en la noche, en la mañana es menos.

Comentarios: Ojalá les dejen publicar la entrevista. (Risas).

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